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14 enero 2015 3 14 /01 /enero /2015 16:31

 

 

 

charlie hebdo

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Las caricaturas editoriales son más importantes en muchas partes del mundo. Charlie Hebdo es un TOP MAGAZINE en Francia; lo es en los quioscos de todo el mundo; los mejores caricaturistas franceses compiten para estar en las páginas de Charlie Hebdo y también en un segundo semanario satírico, Le Canard enchaîné (El Pato Desencadenado ).
Los visitantes de El Cairo son recibidos por decenas de portadas de periódicos, la mayoría con caricaturas en primera plana. Las caricaturas editoriales tiene una tradición mucho más fuerte en países de lengua romance y en países de habla árabe, donde los caricaturistas editoriales están entre las voces más influyentes de la sociedad.
No es ninguna sorpresa que las caricaturas satíricas editoriales enciendan un choque de civilizaciones ...

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Como se culpa a una víctima de violación por su "ropa provocativa", muchos ""expertos"" culpan a los dibujantes del semanario satírico Charlie Hebdo (y a los dibujantes daneses antes de ellos) de cruzar "líneas rojas", e invitar problemas. En los últimos días la pequeña comunidad de dibujantes editoriales americanos de cartoons, ha estado recibiendo llamadas de sus medios de comunicación locales, pidiendo comentarios sobre la autocensura y qué temas debemos estar prohibidos de dibujar en una sociedad libre.

 

http://darylcagle.com/2015/01/10/cartoonists-and-red-lines/

 

je suis charlie

Los caricaturistas políticos no tienen líneas rojas claras, pero sin duda son censurados. Los caricaturistas son calificados como una pandilla de machista; abocados a viñetas provocativas, deseosos de golpear al lector en la cabeza con las imágenes más poderosas posibles. Los editores ven a los dibujantes como lanzadores de bombas, como petardistas que hay que moderar.


Hay alrededor de mil quinientos diarios pagados en EEUU, y menos de cincuenta dibujantes tienen trabajo en esos periódicos, la gran mayoría de los medios de prensa en papel recurren al uso de cartoons "sindicalizados", comprando uno o dos dibujos cada día de entre una amplia carta de opciones de cartoons estadounidenses disponibles. Los editores de periódicos han estado muy timoratos, queriendo evitar la reimpresión de cualquier cosa que pudiera ofender a un número de lectores (en constante declive); y suelen evitar la impresión de dibujos "chocantes", contundentes en su sátira política. El resultado es que los cartoons editoriales en EEUU son mansos en comparación con los de todo el mundo, Francia por ejemplo.

Ayer, uno de los dibujantes de mi sindicato, de Cagle Cartoons, Inc.: David Fitzsimmons de The Arizona Daily Star en Tucson, dibujó una caricatura del profeta Mahoma que ofertamos a nuestros 850 periódicos suscritos. Las caricaturas editoriales del profeta Mahoma no son inusuales. Fuimos inundados con llamadas de editores cuestionando nuestro talento en la publicación de caricaturas, y preguntando si otros editores estaban comprando nuestros cartoons antes de decidirse a hacerlo ellos mismos.

Los cartoons o viñetas son más poderosos que las palabras. Los lectores no cortan las columnas editoriales del periódico para colgar en sus refrigeradores, cosa que si hacen con los monos políticos. Los editores aprenden rápidamente que los dibujos satíricos generan más rabia por e-mail que las mismas ideas expresadas en palabras. Los editores prefieren las caricaturas políticas, son como las bromas de Jay Leno, el humorista satírico estadounidense, que ataca temas en las noticias. Si queremos que nuestro trabajo se reimprima, los caricaturistas tenemos que considerar dibujos que los tímidos jefes de edición dejen pasar. Esta es la censura del mercado.

 

Sé de dibujantes que insisten en dibujar caricaturas ofensivas con rótulos; se quejan de que el mercado es injusto en rechazarlos. Los dibujantes de "Tame Comics & Cartoons" a veces son ridiculizados por nuestros colegas machistas por vender fuera de la sindicación. Mis amigos dibujantes franceses bromean sobre los caricaturistas estadounidenses mojigatos. Por ejemplo, los franceses dibujan con frecuencia pechos desnudos en sus viñetas; en EEUU no puede hacerse eso si quieren que sus caricaturas sean reproducidas en los periódicos nacionales: pero los pechos desnudos divierten a mis colegas franceses.

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Nuestra censura de mercado en una sociedad libre no es nada comparada con la censura de gobierno en otras latitudes

La caricatura editorial es una profesión peligrosa, y la censura es real. Los caricaturistas en China se autocensuran, nunca dibujan al presidente chino; en Cuba nunca han dibujado a Fidel Castro. Nuestros dibujantes en Singapur me dicen que pueden dibujar lo que quieran, siempre y cuando no se trate de nada de Singapur. La censura del gobierno es tan común en todo el mundo, que los llamados a la línea roja, a la limitación en el arte, parecen razonables para muchos.

Las caricaturas editoriales son más importantes en todo el mundo de lo que son en EEUU. Charlie Hebdo es un TOP MAGAZINE en Francia; lo es en los quioscos de todo el mundo; los mejores caricaturistas franceses compiten para estar en las páginas de Charlie Hebdo y también en un segundo semanario satírico, Le Canard enchaîné (El Pato Desencadenado // the “Unchained Duck” ). Lamentablemente, no existen publicaciones similares en quiosco estadounidenses.

Los visitantes de El Cairo son recibidos por decenas de portadas de periódicos, la mayoría con caricaturas en primera plana. Las caricaturas editoriales tiene una tradición mucho más fuerte en países de lengua romance y en países de habla árabe, donde los caricaturistas editoriales están entre las voces más influyentes de la sociedad. No es ninguna sorpresa que las caricaturas satíricas editoriales enciendan un choque de civilizaciones.

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Las convocatorias de los caricaturistas a autocensurarse son absurdas. En una sociedad libre, siempre tendremos una amplia gama de voces. Los caricaturistas extremistas son censurados efectivamente cuando no hay publicaciones que estén dispuestas a publicarlos - y no hay un público que quiera ver su trabajo ofensivo. Los caricaturistas están empujando constantemente los límites, con los editores que cuidan las líneas rojas, sofrenándolos.

En Francia, los heroicos dibujantes de "Charlie Hebdo" satirizan cuestiones que son importantes para su público francés, con los extremistas musulmanes en la cabecera de lista de su pasquín. Los caricaturistas responden a la intolerancia con el ridículo. Por lo general, los editores tímidos responden a la intolerancia con demasiada moderación.

No debe haber "líneas rojas", sólo buen juicio. Los editores deben mostrar más valentía. Los caricaturistas ya son valientes; necesitamos más editores que nos cubran la espalda.

Dejen de interrogar a los dibujantes por "líneas rojas", por autocensura. Pregunte sobre líneas rojas a los editores. Pregunte a los editores porqué no son más valientes.

 

 

 

 

http://darylcagle.com/2015/01/10/cartoonists-and-red-lines/

 

Like blaming a rape victim for her “provocative dress,” many press pundits blame the Charlie Hebdo cartoonists (and the Danish cartoonists before them) for crossing “red lines,” and inviting trouble. In the past few days the small community of American editorial cartoonists have been getting calls from their local media, asking for comments about self-censorship and what subjects we should be forbidden to draw in a free society.

Political cartoonists have no clear red lines, but we are certainly censored. Cartoonists are a macho bunch; we want to draw provocative cartoons, bashing the reader on the head with the most powerful images possible. Editors see cartoonists as bomb throwers, to be reigned in.

There are about fifteen-hundred daily, paid circulation newspapers in America, and less than fifty cartoonists have jobs working for those papers, the vast majority of the papers use “syndicated” cartoons, culling a cartoon or two each day from a large menu of available, national cartoon options. Newspaper editors have been growing more timid, wanting to avoid reprinting anything that might offend a declining readership; they usually avoid printing the most hard-hitting cartoons. The result is that American editorial cartoons are tame compared to cartoons around the world – and in France.


Yesterday, one of the cartoonists I syndicate, David Fitzsimmons of The Arizona Daily Star in Tucson, drew a cartoon depicting the Prophet Muhammad that we delivered to our 850 subscribing newspapers. Editorial cartoons depicting the Prophet Muhammad are not unusual. We were flooded with calls from editors questioning our wisdom in posting the cartoon, and asking if other editors were running it before deciding to run it themselves.

Cartoons are more powerful than words. Readers don’t cut columns out of the newspaper to hang on their fridges. Editors quickly learn that cartoons generate more angry e-mail than the same ideas expressed in words. Editors prefer cartoons that are like Jay Leno jokes, about a topic in the news, but expressing no real opinion. If we want our work to be reprinted, cartoonists have to consider drawings that timid editorial-gatekeepers will let pass. This is the censorship of the marketplace.

I know cartoonists who insist on drawing offensive cartoons with four letter words; they complain that the market is unfair for rejecting them. Tame cartoonists are sometimes derided by our macho colleagues for selling-out to syndication. My French cartoonist friends joke about American cartoonists being prudes. For example, the French draw bare breasts in their cartoons frequently; American cartoonists can’t do that if they want their cartoons to be reprinted in U.S. newspapers -a bare-breasted fact that amuses my French colleagues.

Our censorship of the marketplace in a free society is nothing like government censorship, a concept that is difficult for the much of the world to understand or appreciate. Around the world

editorial cartooning is a dangerous profession, and censorship is real. Cartoonists in China self-censor, never drawing the Chinese president; cartoonists in Cuba have never drawn Fidel Castro. Our cartoonists in Singapore tell me they can draw whatever they want, as long as it isn’t about Singapore. Government censorship is so common around the world that calls for red lines seem reasonable to many.

Editorial cartoons are more important around the world than they are in America. Charlie Hebdo is a top magazine in France; it is on newsstands everywhere; the top French cartoonists vie to be on the pages of Charlie Hebdo and a second, satirical paper, Le Canard Enchainé (the “Unchained Duck”). Sadly, there are no similar publications on American newsstands. Visitors to Cairo are greeted by dozens of newspapers, most with editorial cartoons on the front page. Editorial cartooning has a much stronger tradition in the romance language and Arabic speaking countries where editorial cartoonists are among the most influential voices in society. It is no surprise that editorial cartoons are the flashpoint of a clash of civilizations.

The calls for cartoonists to self-censor are absurd. In a free society we will always have a broad range of voices. Extremist cartoonists are effectively censored when there are no publications willing to convey their rants – and no audiences who want to see their offensive work. Cartoonists are constantly pushing the limits, with editors guarding the red lines, pushing back.

In France, the heroic Charlie Hebdo cartoonists lampooned issues that are important to their French audience, with Muslim extremists at the top of their lampoon-list. Cartoonists respond to intolerance with ridicule. Typically, timid editors respond to intolerance with too much restraint.

There should be no “red lines,” just good judgment. Editors should show more bravery. The cartoonists are already brave; we need more editors who cover our backs.

Stop asking cartoonists about red lines. Ask editors about red lines. Ask the editors to be more brave.

 

Picture of Muhammad © Martyn Turner,The Irish Times, Dublin,drawing muhammad,muhammad,drawing,freedom expression,violence

View all cartoons by Martyn Turner

 

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Obama MIA at Unity March © Jeff Darcy,The Cleveland Plain Dealer,Obama, Unity March, Je Suis Charlie

View all cartoons by Jeff Darcy

 

 

The Future © Cam Cardow,Cagle Cartoons,future, Islam, Islamist, jihad, war, civilization, conflict, culture, clash, muslim, freedom, extremism, religion

View all cartoons by Cameron Cardow

 

Daryl Cagle - Wikipedia, the free encyclopedia

en.wikipedia.org/wiki/Daryl_Cagle

 

Daryl Cagle (born 1956) is an American editorial cartoonist, the publisher of Cagle.com and owner of Cagle Cartoons, Inc., a newspaper syndicate. Cagle .

 

Le Canard Enchainé | Un pavé dans la cyber mare

lecanardenchaine.fr/
Non, en dépit des apparences, « Le Canard » ne vient pas barboter sur le Net. Ce n'est pas faute d'y avoir été invité par des opérateurs plus ou moins bien ...

 

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Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en PSICOLOGÍA CARTOONS
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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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