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3 febrero 2015 2 03 /02 /febrero /2015 19:59

Latin America will grow this year half that advanced countries

 

Escena callejera tercermundista en La Paz

 

PERSPECTIVAS DEL FMI: Latinoamérica crecerá este año la mitad que los países avanzados

El FMI rebaja del 1,4% al 0,3% la previsión de crecimiento de Brasil para este año

http://economia.elpais.com/economia/2015/01/19/actualidad/1421684678_206350.html

 

20 ene 2015 - El abaratamiento del precio del petróleo y el crecimiento de Estados Unidos no son la cura para la debilidad que sufre el resto de la economía global, y en concreto Latinoamérica. El recorte que el Fondo Monetario Internacional (FMI) asesta ahora a la región es considerable, de casi un punto, al dejar el crecimiento previsto para la economía en el 1,3% para este año. El organismo confía en que repunte al 2,3% en 2016, pero también en este caso es medio punto menos de lo anticipado en octubre.

La expansión de los países latinoamericanos en 2015 será solo una décima más alta que el pasado ejercicio y se quedará a medio camino de la que registrarán las economías avanzadas, aunque el año que viene se pondrá a su nivel si las condiciones no se tuercen. Irá aún más rezagada frente al rendimiento de la economía global, que crecerá un 3,5% y un 3,7% respectivamente.

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La rebaja se debe sobre todo al brusco frenazo de Brasil, la primera economía de la región. El FMI rebaja la previsión de crecimiento hasta solo el 0,3% para este año y el 1,5% en 2016, un recorte de 1,1 y 0,7 puntos, respectivamente. A su lado, la rebaja de previsiones que los economistas del Fondo hacen para la economía mexicana es menor, de tres décimas cada año, hasta dejar el crecimiento estimado en el 3,2% para este año y el 3,5% para el próximo.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ya dijo el pasado jueves que “hay factores aún muy poderosos” que siguen poniendo freno al crecimiento económico global, pese a que el abaratamiento del petróleo puede dar un impulso mayor del esperado. En el lado negativo de la balanza, pesan las dificultades por las que atraviesan la zona euro y Japón, la baja inversión, la volatilidad de los mercados y los riesgos geopolíticos.

El petróleo, de hecho, es el ejemplo que sus economías ponen para poner en énfasis la fragmentación que se vive en un mundo interconectado. En palabras de Lagarde, un mismo evento provoca ahora multiplicidad de situaciones y el efecto es diferente entre países y regiones. Pero lo que subyace, en el fondo, es que el crecimiento global “es aún demasiado bajo, demasiado vulnerable y demasiado asimétrico”.

El Banco Mundial presentó sus proyecciones hace una semana. Anticipó un crecimiento medio del 2,6% entre 2015 y 2017 para América Latina. Es más optimista que el Fondo, aunque dijo que, este ya decepcionante rendimiento, estará a expensas de cómo progrese China. Es algo que deja también en el aire la institución multilateral que dirige Lagarde, porque su menor crecimiento afecta a los países que le aportan materias primas.

Las economías de los países emergentes y en desarrollo crecerán este año a una media del 4,3%, ritmo que subirá al 4,7% el que viene, pero también aquí se recorta casi en medio punto respecto a lo que se predijo coincidiendo con la pasada cumbre del FMI celebrada en octubre. Los emergentes pueden sufrir un triple golpe derivado de la apreciación del dólar, del alza de tipos de interés en EE UU y de una mayor volatilidad en el flujo de capitales.

Las expectativas a medio plazo, señala el Fondo, son menos alentadoras aunque apunta que los riesgos para el crecimiento global están más equilibrados que en octubre. Este debilitamiento pone aún más de relieve, según el equipo economista que dirige Olivier Blanchard, la necesidad de acometer reformas estructurales. El abaratamiento del petróleo, además, “ofrece una oportunidad para reformas los impuestos y subsidios a la energía”.

En este escenario negativo, la excepción entre las grandes economías es Estados Unidos. Le revisa al alza el crecimiento cinco décimas este año, para colocarlo en el 3,6%, y tres para el próximo, al 3,3%. Esta mejora en las proyecciones se atribuye al efecto del abaratamiento del petróleo en la demanda interna, a la moderación del ajuste fiscal y a los bajos tipos de interés. La apreciación del dólar, sin embargo, reducirá las exportaciones.

 

 

 

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MAPS

 

This section includes maps that illustrate the diversity in distributional and social variables in countries from Latin America and the Caribbean. Updated August 2013.

Information taken from this database should be cited as "Source: SEDLAC (CEDLAS and The World Bank)" or "Source: Socio-Economic Database for Latin America and the Caribbean (CEDLAS and The World Bank)". We advise making reference to the date when the database was consulted, as statistics may change.

We would appreciate if a copy of publications or reports that use the information contained on this site is sent to us for our records to sedlac@cedlas.org  

 

Poverty USD2.5
Poverty headcount, by subnational region.
Poverty line: USD2.5-a-day
Poverty USD4
Poverty headcount, by subnational region.
Poverty line: USD4-a-day
   
Poverty USD2.5 - Southern Cone
Poverty headcount, by subnational region.
Poverty line: USD2.5 a day.
Poverty USD2.5 - Andean Countries
Poverty headcount, by subnational region.
Poverty line: USD2.5 a day.
   
Poverty USD2.5 - Central America
Poverty headcount, by subnational region.
Poverty line: USD2.5 a day.
Inequality
Distribution of household per capita income.
Gini index, by country.
   
Labor Force
Share of adults in labor force, by subnational region.
Adults: 20-64 years old.
Employment
% individuals who are employed, by subnational regions
Adults (25-64 year old)
   
Mean Age
By subnational region.
Number of children
Average, by subnational region
   
Proportion of males
By subnational region
Household size
Number of members, by subnational region
   
Literacy
% Literacy, by subnational region.
Individuals who can read and write.
Years of Education
Mean values, by subnational region.
   
Running Water
Coverage, by subnational region.
% households with access to running water.
Hygienic Restrooms
Coverage, by subnational region.
% households with access to hygienic restrooms.
   
Electricity
Coverage, by subnational region.
% households with access to electricity.
 
 

 

 

 

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La realidad detrás de los datos

El problema no es solo la pobreza, sino el tipo de pobreza y dónde vive el que la padece
1 feb 2015 - José Juan Ruiz Gómez - economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En 2014, por cuarto año consecutivo, la tasa de crecimiento de Latinoamérica y el Caribe, aunque todavía positiva, ha sido inferior a la del año precedente: apenas un 1,2% frente al 2,8% de 2013. El precio de las materias primas no energéticas —soja, cobre, hierro…— ha caído en promedio un 7,5% y lo hará al menos en otro 10% en 2015, mientras que el precio del petróleo acumulará una rebaja del 50%. Las innovaciones tecnológicas y su impacto sobre la oferta están en buena medida detrás del fin del superciclo de materias primas, pero la falta de demanda también cuenta, y lo que está ocurriendo en China, una economía a la que por primera vez en 24 años el FMI anticipa un crecimiento en 2015 por debajo del 7%, no ayuda mucho. Para acabar de arreglarlo, la consolidación de la recuperación de EE UU hace cada vez más cercano el momento en el que la Fed suba los tipos de interés y el mundo tenga que enfrentarse a inéditas combinaciones de liquidez, rentabilidad y riesgo.

Dado que históricamente a Latinoamérica sólo le suele ir bien cuando el mundo crece, los precios de las materias primas están altos, los tipos de interés mundiales bajos y la tolerancia al riesgo es elevada, es casi inevitable que a muchos se les esté ocurriendo que es una buena idea declarar solemnemente que la fiesta se ha acabado.

 

¿Y qué mejor forma de anunciarlo que anticipar el fin de la reducción de la pobreza? En cierta medida este es el mensaje central de la CEPAL en su reciente Panorama Social de América Latina. Allí se anticipa que desde 2012 el porcentaje de latinoamericanos y caribeños que viven por debajo del umbral de pobreza ha permanecido constante en el 28,1% de la población —167 millones de personas—, mientras que los que viven en condiciones de extrema pobreza han aumentado en alrededor de 5 millones, hasta afectar al 12% de la población.

El mensaje es contundente, aparentemente muy preciso y probablemente correcto, aunque se base en datos provisionales de 2013 y en proyecciones para 2014. Esto no es un detalle técnico, sino algo más de fondo: la pobreza no es como el IPC o el crecimiento del PIB, que se miden de forma casi instantánea porque lo que se quiere medir es inequívoco y proporciona a los Gobiernos, mercados y prensa la brújula macroeconómica sin la cual, aparentemente, no sabrían qué hacer, qué intercambiar o de qué hablar. No es el caso de la pobreza. Contrariamente a lo que Tolstói escribió, no todas las familias pobres lo son de la misma forma.

La pobreza es un fenómeno multidimensional y difícil de medir con rigor. Precisamente una de las contribuciones más interesantes de la publicación de la CEPAL es el capítulo que dedica a presentar su índice sintético de pobreza a partir de cinco dimensiones del problema: las dificultades de acceso a la vivienda, a los servicios básicos, a la educación, al empleo o a la protección social, y, finalmente, un indicador de nivel de ingreso monetario completado con una medición de la propiedad de algunos bienes de consumo duradero. Los resultados son consistentes con las mediciones más tradicionales a las que antes hicimos referencia.

También se estima que en 2012 la situación había mejorado ya que ahora “sólo” el 28% de la población de la región —10 puntos porcentuales menos que en 2005— está por debajo del umbral de pobreza monetario y tiene carencias en al menos otras dos dimensiones. Muy esclarecedor es que las carencias no monetarias que más aportan a la pobreza sean la insuficiencia educativa de los adultos, la falta de empleo, protección social o saneamiento y, en menor medida, el hacinamiento, la falta de acceso a la energía y la carencia de bienes duraderos.

A quien haya viajado por Latinoamérica tampoco le sorprenderá que el lugar donde se vive cambia la prevalencia e intensidad de lo que significa ser pobre: en Centroamérica y Bolivia, entre el 80% y el 90% de la población rural sufre carencias en alguna de las dimensiones, y sólo en dos países —Chile y Costa Rica— la caída de la pobreza rural ha sido mayor que en las

ciudades.

El problema no es solo la pobreza, sino el tipo de pobreza y dónde vive el que la padece, porque de estas y otras características, más que de las buenas intenciones, dependerá la efectividad y los costes de las políticas públicas y privadas para erradicarla.

La complejidad del fenómeno casa mal con los análisis de brocha gorda que sin pestañear anuncian que ineluctablemente, ante la ralentización del crecimiento económico, la pobreza volverá a crecer. Si no se hace nada, es probable que ese sea el resultado. Pero la pregunta relevante es si hoy es social, política, económica, institucional o moralmente posible no hacer nada. Mi percepción es que no. Que sabemos ya tanto de todas las dimensiones del tema que no hacer nada es demasiado arriesgado.

El BID, el Banco Mundial, la CEPAL, el PNUD, y más recientemente hasta el FMI, han producido evidencia rigurosa que, con las discrepancias habituales en las ciencias sociales, apunta a que el 60% de la reducción de la pobreza en la región se explica por el crecimiento económico (en especial, por el aumento de los ingresos salariales) y el 40% restante por la reducción de los niveles de desigualdad que, en particular, han generado las políticas públicas asociadas a los esquemas de transferencias condicionadas y a los sistemas de pensiones contributivos y no contributivos. Siempre supimos que el crecimiento debía reducir la pobreza, pero ahora además sabemos que se puede lograr el mismo resultado reduciendo la desigualdad. No es un dato menor, ya que sobre él se pueden asentar dos razones para rechazar el pesimismo de la inteligencia.

La primera, la tradicional: que no hay razón alguna que impida a los países de la región priorizar el crecimiento de la productividad para retornar, incluso en un entorno internacional hostil o menos amigable, a tasas de crecimiento cercanas o por encima del 3,5%. Crecer por debajo del 2% de forma tendencial no es una maldición inevitable, sino el reflejo de la incapacidad de lograr los consensos políticos y conceptuales necesarios para embarcarse en las reformas pro-crecimiento de la productividad. En el BID hemos estimado que si se eliminase en 10 años la brecha de productividad de la región, el crecimiento anual de la economía representativa de la región aumentaría en 2,8 puntos porcentuales.

La segunda razón, más novedosa, es que no resulta obvio que en caso de verse obligadas a ajustar el gasto público, las democracias de la región esta vez vayan a priorizar los recortes de gasto social. Las clases medias emergentes han ocupado un espacio electoral nada despreciable, y sabemos muy poco de su tolerancia ante ajustes como los de los años 80 y 90. Menos aún sabemos de la capacidad de respuesta del 30% de los ciudadanos que son clase media vulnerable, o la de los jóvenes que están viendo como el premium a su mejor educación se reduce y no les libra de la amenaza del desempleo o de salarios precarios. Y todavía menos, aunque la historia de Europa y de la propia Latinoamérica en el siglo XX no sea nada tranquilizadora, sobre cómo responde la clase media consolidada ante la “escalada” de demandas de bienes públicos por parte de los nuevos y empoderados agentes sociales.

Muchas preguntas quedan por responder. Difícil está… pero como dice la canción que sonaba en Holsten mientras Tony Soprano esperaba a su familia: no deje de creer en ello.

 

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  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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