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26 mayo 2015 2 26 /05 /mayo /2015 20:52

 

The Guinean forest-savanna mosaic is an ecoregion of West Africa, a band of interlaced forest, savanna, and grassland running east to west and dividing the tropical moist forests near the coast from the West Sudanian savanna of the interior.

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Cada año se privatizan millones de hectáreas en todo el mundo. África es el principal escenario del land grabbing. El neocolonialismo agrícola priva a los campesinos de sus tierras y reduce la biodiversidad.

Hoy toda el área cultivada del planeta abarca una extensión similar a la de Sudamérica. En EEUU y Europa ya casi toda la tierra fértil arable está explotada. Pero en África, que tiene el 60% de las tierras cultivables del mundo, solo se utiliza una tercera parte ... vuelan, entonces, ahí, los halcones del land grabbing.

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En un año normal, California recibe unos 56 centímetros cúbicos de lluvia, muy por debajo de la media de Estados Unidos. Pese a ello, el Estado es responsable del 15 por cien del valor de toda la producción agrícola del país y de casi la mitad de las frutas y verduras que consume. Pero una amenaza asoma en el horizonte. En 2013 California recibió solo 18,75 centímetros cúbicos de lluvia, lo que hizo de ese año el más seco desde 1850. La sequía es tan severa que 17 condados podrían quedarse sin agua. La capa de nieve de Sierra Nevada, una de sus principales fuentes de agua, está en un 20 por cien de sus niveles habituales.

El fenómeno parece ligado al calentamiento atmosférico. Las Naciones Unidas ya han advertido que en 2025 las dos terceras partes de la población mundial podrían vivir en condiciones de estrés hídrico. De los 210 países del planeta, 190 tienen escasez de agua y solo en 10 abunda este recurso.

Los fenómenos climáticos extremos tendrán un impacto directo sobre la producción agrícola global, lo que conllevará inevitables convulsiones políticas y sociales. De hecho, las revueltas de la primavera árabe fueron precedidas por las grandes protestas de 2008 contra el alza del precio de los alimentos en Túnez y Egipto. Entre 2006 y 2008, el precio mundial de los granos y el arroz aumentó un 136 y un 217 por cien, respectivamente.

La “revolución verde” de los años sesenta y setenta, que hizo pasar de una a tres las toneladas de cereales obtenidas por hectárea en Europa, Asia y América Latina, salvó al mundo del desastre que anticipó Thomas Malthus hace más de un siglo. Hoy el cambio climático, la creciente demanda de proteínas de origen animal en los países en desarrollo, la especulación financiera y la producción de biocombustibles han añadido nuevos factores de incertidumbre a la seguridad alimentaria global.

Según las estimaciones de la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura), hacia 2050 una población mundial de alrededor de 10.000 millones de personas requerirá un 70% más de comida. Y dado que el poder adquisitivo de los países en desarrollo aumentará a un ritmo mayor que su crecimiento demográfico, para entonces la producción de grano tendrá que aumentar un 50% y la de carne deberá duplicarse.

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Frente a ese desafío solo caben dos opciones: o se obtienen más alimentos de las tierras ya cultivadas o se amplía la frontera agrícola.

En la última década, solo el 40% del aumento de la producción mundial de cereales se debió a mejoras en la productividad, mientras que el 60% debe atribuirse a la ampliación de la frontera agrícola. En los años sesenta era al revés: el 25% provenía de más tierras cultivables y el 75% de los aumentos en la productividad.

Hoy toda el área cultivada del planeta abarca una extensión similar a la del continente suramericano. En Estados Unidos y Europa ya casi toda la tierra fértil arable está explotada. Pero en África, que tiene el 60% de las tierras cultivables del mundo, solo se utiliza una tercera parte.

Norman Borlaug, el padre de la “revolución verde”, anticipó que el único modo de salvar los ecosistemas más vulnerables era producir más alimentos en las grandes llanuras africanas y suramericanas. El reto parece accesible. En los últimos años, por ejemplo, Rusia ha mejorado su producción de cereales en un 20%, hasta las 2,3 toneladas por hectárea. Francia obtiene ocho toneladas en esa misma extensión de tierra.

Según diversas estimaciones, Brasil tiene un potencial de tierras cultivables de 400 millones de hectáreas y dispone de ocho billones de km2 de agua renovable al año, más que todo Asia, que tiene 4.000 millones de habitantes. Brasil, con 200 millones de habitantes, recibe más agua de lluvia que todo África. Debido a que ha podido adaptar la soja –una planta nativa de zonas frías de Asia– al trópico, el gigante suramericano está alimentando a China en momentos en que aumenta el voraz apetito del dragón.

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Lo extraordinario del caso es que hace 30 años Brasil era un importador neto de alimentos. Sin embargo, entre 1996 y 2006 el valor total de sus cosechas pasó de 23.000 millones a 108.000 millones de dólares: un 365 por cien más. En solo una década, el país multiplicó por 10 sus exportaciones de carne, con lo que ha superado a Australia como primer exportador mundial. Pero hoy lo es también de caña de azúcar, zumo de naranja, café, etanol y carne de aves de corral. Entre los seis mayores exportadores de grano –los otros son EE UU, Canadá, Australia, Argentina y la UE– Brasil es el único país tropical. La gran expansión de la frontera agrícola brasileña ha tenido como escenario el Cerrado: la gran sabana tropical de los Estados de Mato Grosso y Goiás.

La Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa), compañía pública creada en 1973, es la institución de investigación tropical más importante del mundo en campos como la biotecnología, la genética y la nanotecnología.

En los años 70´s, el Cerrado se consideraba prácticamente inutilizable para la agricultura por la extrema acidez de sus suelos y su escasez de nutrientes. Pero en los años noventa los científicos de Embrapa lograron alcalinizar sus suelos “sembrando” cinco toneladas de cal por hectárea. Al mismo tiempo, cultivaron bacterias para elevar el nivel de captación de nitratos de los cultivos. La transformación genética de la soja ha permitido obtener dos cosechas al año, con lo que el Cerrado es hoy responsable del 70% de la producción agrícola del país.

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Política Exterior

 

El modelo de desarrollo agrícola del Brasil tiene un lado oscuro y numerosos detractores.

Blairo Maggi, o rei da soja, factura unos 2.400 millones de dólares anuales en las 300.000 hectáreas que posee en el Cerrado matograndense. Pero desde 2004, cuando Maggi fue elegido por primera vez gobernador de Mato Grosso, la tasa de deforestación del Estado se ha duplicado, lo que ha hecho desaparecer tapires, jaguares y papagayos. La soja consume rápidamente los nutrientes del suelo, por lo que se necesitan cantidades enormes de fertilizantes, pesticidas y herbicidas que contaminan luego los ríos.

En los dos últimos años, el 10% de los bosques de la zona del Pantanal han ardido, muchas veces en incendios provocados para ampliar la frontera agrícola. En Mato Grosso do Sul viven unos 11.500 guaraníes en una reserva de 3.500 hectáreas rodeadas de plantaciones de soja, muchas de ellas propiedad de multinacionales como Cargill, Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Louis Dreyfus o Avipal. Cargill y ADM controlan el 65% del mercado mundial de cereales. La tasa de deforestación sigue muy de cerca los índices de materias primas agrícolas de la Chicago Board of Trade.

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El proceso es similar en África subsahariana, donde el 24,5% de la población sufre desnutrición, según la FAO. Los países de la región apenas obtienen 1,3 toneladas de cereales por hectárea, frente a los 0,8 de los años sesenta. La agricultura es el principal medio de sustento del 70% de la población rural pobre del mundo. El cacao, por ejemplo, es la principal fuente de ingresos de Ghana y Costa de Marfil. La región es un importador neto de alimentos y gasta cada año miles de millones de dólares en importar trigo, azúcar y arroz. Y ello pese a que el continente tiene una de las mayores reservas de territorios de potencial agrícola sin cultivar en el mosaico de forestas y sabanas de Guinea: una franja que se extiende desde Senegal a Nigeria

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En la península Arábiga se extiende uno de los desiertos más áridos del mundo pero con las mayores reservas de hidrocarburos. Los países del Golfo, cuya población aumentará un 60 por cien hasta 2030, importan más del 60 por cien de los alimentos que consumen. La crisis de 2007 alarmó a sus gobiernos: pese a sus enormes reservas de divisas, podían quedarse sin alimentos debido a que entonces Ucrania, Argentina, India y Vietnam prohibieron exportar grano. Para inmunizarse contra esas turbulencias, Arabia Saudí, Dubái y Abu Dabi se convencieron de que debían garantizar su suministro de alimentos a cualquier precio.

En los años setenta, el gobierno saudí había emprendido un programa de agricultura intensiva explotando sus acuíferos subterráneos, que hizo que en 1992 el reino se convirtiera en el sexto exportador mundial de trigo. Pero el precio fue prohibitivo: la irrigación de los campos de cereales agotó rápidamente sus recursos no renovables de agua dulce. En 2008, por primera vez en 30 años, Arabia Saudí tuvo que importar 880.000 toneladas de trigo y planea ahora dejar de cultivarlo en 2016.

¿De donde obtendrá entonces sus alimentos los saudíes?

De Kenia, Sudán, Tanzania y Etiopía. Este último país es una opción perfecta para convertirse en el granero del Golfo, por su cercanía geográfica, sus abundantes tierras fértiles y excelente clima.

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Pero, al igual que en Brasil, esa estrategia de seguridad alimentaria tiene un precio. El 80% de la población etíope vive del campo. El Estado es propietario absoluto del suelo y solo lo concede en usufructo a los campesinos. Y ahora también en leasing a los grandes inversores extranjeros, en acuerdos que suelen sellarse a puerta cerrada, sin licitaciones o evaluaciones independientes sobre la viabilidad o sostenibilidad medioambiental de los proyectos.

Según el Banco Mundial, hasta un 75% de las tierras arables etíopes no se explotan. Los agrónomos creen que con los niveles de inversión y los sistemas de irrigación adecuados, esos terrenos hoy baldíos podrían convertirse en un vergel.

El gobierno de Adís Abeba, que ya ha alquilado un millón de hectáreas, ha aprobado acuerdos para alquilar tres millones más –una extensión similar a Bélgica– a compañías extranjeras por precios que van de cuatro a 16 euros por hectárea al año, dependiendo de la calidad y la localización de los terrenos. En Argentina, el precio medio es de 5.000 dólares y en Alemania de 24.000.

La rentabilidad de muchas de las explotaciones agrícolas en África ronda el 25% anual. En Etiopía casi toda la infraestructura es importada. Las semillas y los sistemas de irrigación provienen de Holanda y los invernaderos de España. El salario medio diario de los etíopes que trabajan en ellas es de 40 céntimos de euro.

 

A cambio de sus inversiones en el continente negro, las compañías extranjeras prometen construir infraestructuras, introducir tecnologías, crear puestos de trabajo y aumentar la productividad de tierras infrautilizadas. Pero los pastores y campesinos africanos que viven de una agricultura de subsistencia se quejan de que están siendo expulsados de sus tierras sin compensación alguna.

 

Según Olivier De Schutter, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimen¬tación, África subsahariana tiene 202 millones de hectáreas cultivables no utilizadas. El problema, sostiene, es que en su mayor parte están en zonas de baja densidad demográfica (menos de 25 personas por kilómetro cuadrado) y habitadas por pastores nómadas sin títulos de propiedad sobre las tierras de las que dependen para sobrevivir. Por ello, no tienen modo legal de defenderlas y evitar ser expulsados de ellas.

Algo similar sucede en Senegal, Malí, Mauritania y Mozambique. Según la ONG española Grain, desde 2007 cada año pasan de manos públicas a privadas unos 10 millones de hectáreas. Hasta ahora se han transferido unos 45 millones de hectáreas en todo el mundo, un tamaño similar a la península Ibérica.

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Diversos analistas denuncian que ese proceso equivale a un “neocolonialismo agrícola” que impulsa monocultivos, priva a los campesinos de sus tierras y reduce la biodiversidad. Sin embargo, muchas veces es alentado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la FAO, que han elaborado un marco de “inversión responsable en agricultura”, que incluye principios como el respeto a la soberanía alimentaria de los países, la transparencia de los acuerdos y la aprobación previa de las comunidades locales.

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El problema es que por diversos motivos, entre ellos la falta de supervisión internacional, esos compromisos rara vez se cumplen. A lo que se añade el hecho de que después de la crisis alimenticia de 2007 y la financiera de 2008, los grandes fondos de inversión también comenzaron a concentrar su atención en los alimentos. El razonamiento era simple: la comida será cada vez más escasa y valiosa, por lo que su precio no dejará de aumentar. El dinero especulativo que fluyó en el mercado de futuros de la Chicago Board of Trade –de 13.000 millones de dólares en 2003 a 317.000 millones en 2008– se convirtió en un factor clave de la distorsión de los precios que estuvo detrás de la crisis de 2007.

Stefano Liberti, periodista de Il Manifesto, ofrece en Land Grabbing. Journeys in the New Colonialism una visión panorámica de ese fenómeno describiendo con firme pulso narrativo y tensión dramática los escenarios en los que transcurre: desde el valle del Rift en Etiopía a la “república sojera” de Brasil y la bolsa de Chicago.

En su libro se entrecruzan jeques saudíes, millonarios brasileños, agrónomos holandeses, traders de la City londinense, funcionarios internacionales y campesinos desplazados a los que el autor no deja de hacer preguntas incómodas. Pero Liberti no pierde el tiempo haciendo predicciones. Con describir el presente tiene más que suficiente. Y los lectores bien harían en no pasar por alto sus advertencias.

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motosserra-de-ouro

Consciencia.blog.br

Blairo Maggi owns the Amaggi Group, a large company that harvests, processes, and exports soybeans. The Maggi group is also involved in the infrastructure projects that are necessary to sustain the soy industry, notably soy terminals, highways, and waterways.

Maggi is the world’s largest soyabean producer.[1] His accusers hold him responsible for the destruction of the Amazon rainforest.

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Blairo Maggi: 60 mais poderosos do Brasil - iG

ultimosegundo.ig.com.br/.../blairo-maggi/520bb7a7...

Confira a trajetória de Blairo Maggi, integrante da lista dos 60 mais poderosos do país e conheça sua biografia, principais realizações e carreira

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World Resources Institute Creating a Sustainable Food ...

www.slideshare.net/.../world-resources-institute-creating-a-sustainable-fo...

9 sept. 2014 - World Resources Institute Creating a Sustainable Food Future Menu of Solutions to Sustainably Feed More Than 9 Billion People by 2050 ...

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World Resources Institute Creating a Sustainable Food Future Menu of Solutions to Sustainably Feed More Than 9 Billion People by 2050

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World Resources Institute Creating a Sustainable Food Future Menu of Solutions to Sustainably Feed More Than 9 Billion People by 2050

 

 

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Public-private coalitions in African agriculture - Consultancy ...

www.consultancyafrica.com › ... › Africa Watch

30 jun. 2014 - But in Sub-Saharan Africa in the 20 years leading up to 2011, per capita food ... (11) And all the while, as Olivier de Schutter, the former UN Special .... Africa is home to 202 million hectares of arable land, and half of the world's ...

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Land Ownership and Hunger - Global Policy Forum

https://www.globalpolicy.org/.../land-ownership-and...

21 sept. 2012 - Since 2000, more than 60 million hectares have been subjected to land ... Olivier de Schutter, the UN Special Rapporteur on the Right to Food, argues that .... The fruit is cultivated and harvested in a just and environmentally friendly ..... Up to 90% of sub-Saharan Africa's land area is currently untitled and in ...

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[PDF]Foreign investment in farmland - Deutsche Bank Research

www.dbresearch.com/.../PROD0000000000296807....

de C Schaffnit-Chatterjee - ‎2012 - ‎Citado por 7 - ‎Artículos relacionados

13 nov. 2012 - involving foreign investors amount to 83 million hectares of land in developing ... targeted farmland is located in Africa, especially in Sub-Saharan Africa. ... The agricultural production on acquired land is largely for export. ...... with a global market for each being created” Olivier de Schutter, UN Special.

 

 

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Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en MEGANEGOCIOS Y MEGAPROYECTOS CONSPIRATION GOBIERNO GLOBAL CORPORATIVO
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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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