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20 mayo 2015 3 20 /05 /mayo /2015 21:30

 

 - La Chancalay. Portada del libro de Pedro Echague de la editorial Buena Vista.

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No se tiene certeza sobre los motivos que la llevaron a unirse a las montoneras de Facundo Quiroga, uno de los grandes caudillos del interior. Lo cierto es que combatió a su lado y que las tareas militares la llevaron a adoptar las ropas masculinas. "La Chapanay" también habría revistado en las filas del General San Martín como chasqui ...

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El investigador e historiador Marcos de Estrada nos ha dejado una rica descripción de Martina en su libro "Martina Chapanay, realidad y mito".

Se transformó en una mujer brava que sabía hacerse respetar. Su carácter, nos cuenta Marcos de Estrada, en general era alegre y callado, aunque a veces se transformaba en irascible y violento. No le fatigaban los viajes ni el trabajo incesante, aguantaba sin quejas el frío, el calor o el sufrimiento físico ...

Sus detractores de la época, entre los que se encontraba Faustino Sarmiento, luego presidente de la República, la calificaban despectivamente de "marimacho". Por sus actitudes y destrezas masculinas. Sin embargo, también afirmaban que cuando algún soldado enemigo le gustaba, lo retenía prisionero por unos días y luego lo liberaba ...

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Otra vez, al igual que en casi todas las historias de bandoleros, la realidad se confunde con la leyenda. Solo quedan de su existencia algunos testimonios dispersos de personajes de la época y unos pocos documentos. Sin embargo, aun hoy, cada año, cientos de peregrinos visitan su tumba en la localidad sanjuanina de Mogna.

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Cuenta, basado en diversos testimonios de la época, que era de estatura mediana, fuerte, ágil, lozana y algo más alta que las mozas de su edad. De naturaleza fuerte y erguida, caminaba con pasos cortos, airosa y segura. Luego describe con detenimiento su rostro; era delgado, de tez delicadamente oscura y boca amplia de labios gruesos. Nariz mediana, recta y ligeramente aguileña. Pómulos salientes y ojos grandes, algo oblicuados y brillantes. Espesas pestañas, cejas pobladas y cabello negro, lacio, atusado a la altura de los hombros.

Se cree que nació alrededor del año 1800. Sería hija del último cacique huarpe y de una cautiva blanca. No tuvo hermanos y su madre murió cuando ella era muy pequeña. Creció casi sola y en medio de grandes privaciones. Quizás en defensa propia, fue que aprendió a manejar diestramente el cuchillo, a montar y a soportar las rudezas del desierto. Se dice que manejaba el lazo y las boleadoras con gran destreza y astucia. Su padre, al saberla inmanejable, la entregó a una mujer de la ciudad de San Juan para que la criara de otra manera.

Sin embargo duró muy poco el rigor de la educación tradicional, luego de unos meses Martina escapó y fue libre para siempre.

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Amores de lanza y cuchillo

Se transformó en una mujer brava que sabía hacerse respetar. Su carácter, nos cuenta Marcos de Estrada, en general era alegre y callado, aunque a veces se transformaba en irascible y violento. No le fatigaban los viajes ni el trabajo incesante, aguantaba sin quejas el frío, el calor o el sufrimiento físico. No se tiene certeza sobre los motivos que la llevaron a unirse a las montoneras de Facundo Quiroga, otro de los grandes caudillos del interior. Lo cierto es que combatió a su lado y que las tareas militares la llevaron a adoptar las ropas masculinas. "La Chapanay" también habría revistado en las filas del General San Martín como chasque. Se cuenta que su pareja murió en una de las tantas batallas.

Sus detractores de la época, entre los que se encontraba Faustino Sarmiento, luego presidente de la República, la calificaban despectivamente de "marimacho". Por sus actitudes y destrezas masculinas. Sin embargo, también afirmaban que cuando algún soldado enemigo le gustaba, lo retenía prisionero por unos días y luego lo liberaba.

Cuando conoció la noticia de que su jefe Facundo Quiroga, había sido asesinado en Barranca Yaco, decidió regresar a sus lagunas de Guanacache quizás buscando algo de paz. Lo que encontró habrá sido desolador. Los miembros de su tribu habían sido muertos por el blanco, muchos habían sido reclutados a la fuerza en los ejércitos y los pocos restantes escaparon a las sierras. Fue entonces que en 1835, Martina Chapanay se convirtió en bandolera temible que repartía el producto de sus robos entre los pobres como ella.

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Sola con sus dos perros

Volvió a combatir con heroísmo en varias batallas, está vez, a la orden del caudillo sanjuanino Nazario Benavídez. Asesinado su jefe, Martina se convirtió nuevamente en bandolera. Más tarde combatió junto al caudillo "Chacho" Peñaloza hasta la muerte de aquél en 1858.

No existen certezas sobre su vida. Tampoco sobre su muerte. La versión romántica dice que murió muy viejita en 1887, frente a su laguna y acompañada por sus dos perros, El Oso y El Niñito. Cuentan, también, que sobre su tumba solo pusieron una laja blanca por que todo el mundo sabía quién estaba enterrada allí. Hoy la tumba de la india y bandolera en Mogna, San Juan, es visitada por cientos de peregrinos.

 

Martina Chapanay, la “gaucho hembra” - En Argentina

enargentina.about.com › ... › En Argentina › Regiones de Argentina

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Martina Chapanay fue una guerrillera que actuó en las guerras civiles argentinas del siglo XIX. Era hija de un cacique huarpe y nació en la Provincia de Córdoba del Tucumán (Virreinato del Río de la Plata), en 1800, en las Lagunas de Guanacache, probablemente en el actual territorio de la provincia de San Juan. Murió en 1887. El nombre "Chapanay", proviene del idioma huarpe milcayac: Chapac nay que significa "zona de pantanos".

Entre otras hazañas, se distinguió por haber vengado la muerte del caudillo riojano Ángel “El Chacho” Peñaloza. La tumba de Martina Chapanay es centro de una devoción popular porque compartía el fruto de sus robos con los más humildes, y continúa reuniendo a cientos de devotos en el pueblo sanjuanino de Mogna.

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La zona del pueblo de Mogna (Provincia de San Juan) es ahora un desierto, pero en el siglo XIX las aguas del río Mendoza y del Desaguadero creaban las llamadas Lagunas de Guanacache. La construcción de una represa cerca de la ciudad de Mendoza provocó la sequía de las lagunas, y actualmente los huarpes obtienen el agua de pozos muy profundos, ya que los superficiales están contaminados con agua salada. La supervivencia de éstos se basa principalmente en la cría de cabras, la utilización de los frutos del algarrobo, un árbol típico de la zona, y la venta de artesanías en el Mercado Artesanal, que se encuentra al lado de la oficina de turismo de la ciudad capital.

El padre de Martina fue Ambrosio Chapanay, un cacique huarpe que se refugió en el actual Departamento Lavalle (Mendoza), quien murió sin otra descendencia aparte de Martina.2 Su madre fue Mercedes González, siendo ésta blanca oriunda de la ciudad de San Juan.3

Otras fuentes afirman que su padre era un indígena chaqueño refugiado entre los huarpes y su madre era una sanjuanina llamada Teodora. Esta habría criado a su hija con dedicación, tal es así que la casa de Martina se transformó en escuela para los niños del lugar.4

Cuando era adolescente, Martina se destacaba por sus aptitudes de jinete y cuchillera, su habilidad para hacer galopar caballos en los arenales, pialar terneros, cazar animales y nadar con gran destreza. Era una mujer de contextura pequeña, pero fuerte y ágil. De bellos rasgos, su cabello era negro lacio y de tez morena. Al elegir la vida de montonera comenzó a utilizar la vestimenta de los gauchos: (chiripá, poncho, vincha y botas de potro), tal como se representaba en las estampas y tallados de madera.

Cuando murió su madre, su padre la entregó a Clara Sánchez, de la ciudad de San Juan, que la educó con rigor. En respuesta, Martina logró escapar, encerrando a toda la familia en la casa.

A partir de ese momento, Martina vivió con los huarpes y se transformó en ladrona y asaltante de caminos, repartiendo lo que robaba entre los más pobres.

Luego convivió con el bandido Cruz Cuero, jefe de una banda que asoló la región por años. Se dijo que incluso atacaron la Iglesia de la virgen de Loreto, en la provincia de Santiago del Estero. Esta relación con Cruz terminó en una tragedia, ya que Martina se enamoró de un joven extranjero que secuestraron; Cruz golpeó a Martina y mató al joven de un balazo, pero Martina mató a Cruz con una lanza y quedó como jefa de la banda.

Sucesivamente, Martina se unió con sus secuaces al caudillo Facundo Quiroga. Martina continuó luego luchando al lado de los caudillos y del Chacho Peñaloza, hasta que le ofrecieron el indulto y un cargo de sargento mayor en la policía de San Juan. En ese cuerpo militar se encontraba el comandante Pablo Irrazábal, el asesino de Peñaloza. Martina lo retó a duelo, pero éste no tuvo lugar porque el oficial se descompuso por el miedo y pidió la baja.

Se cuenta que un antiguo oficial sanmartiniano, el cura Elacio Bustillos, cubrió la tumba de Martina con una laja blanca, sin ninguna inscripción, ya que “todos saben quién esta allí”.

El cantante León Gieco, con la colaboración del historiador y ensayista Hugo Chumbita, publicó en el 2001 el CD “Bandidos rurales”, que contiene un tema del mismo nombre y donde menciona a Martina Chapanay.

El poeta y cantor mendocino Hilario Cuadros escribió una cueca llamada La Martina Chapanay.

 

Martina Chapanay - Wikipedia, la enciclopedia libre

es.wikipedia.org/wiki/Martina_Chapanay

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Los bandoleros románticos

Dos hombres y una mujer simbolizan en San Juan al bandolero- justiciero. Rodeados por una ola de romanticismo, Martina Chapanay, Santos Guayama y José Dolores, representan figuras populares que habiendo vivido en la marginalidad se transformaron en una especie de “Robin Hood” que repartían entre los pobres el producto de sus fechorías. En ningún caso hay datos oficiales sobre los que puedan construirse historias reales. Ni siquiera en dos de los casos hay unidad de criterios sobre si fueron personajes sanjuanino o mendocinos. Sin embargo, en el imaginario popular no existen dudas. La gente más humilde cree en ellos y en sus capacidades milagrosas y le rinde perpetuos homenajes. Las historias de estos personajes que se ganaron un lugar en el afecto popular.

 

mestiza bandida y leyenda - CARDÓN

www.cardoncosasnuestras.com.ar/nota?id=692

Revista Cosas Nuestras. Nº 25 - San Juan. MESTIZA BANDIDA Y LEYENDA. MARTINA CHAPANAY La historia de una mujer que dejó huella, buscando su ...

 

 

una revolucionaria con polleras: martina chapanay (la ...

www.pobrerio.com/2012/.../una-revolucionaria-con-polleras-martina.ht...

29 ene. 2012 -

 

MARTINA CHAPANAY, MONTONERA DEL ZONDA

delboulevard.com.ar/blog/?p=515

22 abr. 2010 - Martina Chapanay es una de esas mujeres, cuyo nombre logró ... Mabel Pagano, en Martina Chapanay, montonera del Zonda, recrea las ..

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Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en LEYENDAS libros-revistas HISTORIA
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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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