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21 julio 2015 2 21 /07 /julio /2015 19:21
The sea level rise would uninhabitable cities like London, New York and Shanghai. Meanwhile, new data show that June was the hottest on record, having exceeded last year's record.
The sea level rise would uninhabitable cities like London, New York and Shanghai. Meanwhile, new data show that June was the hottest on record, having exceeded last year's record.

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El ex científico de la NASA James Hansen, uno de los primeros en plantear preocupaciones sobre el cambio climático en la década de 1980, advirtió que el nivel del mar podría aumentar hasta tres metros antes de fines de siglo, a menos que se reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. El aumento del nivel del mar haría inhabitables a ciudades como Londres, Nueva York y Shanghai. Mientras tanto, nuevos datos señalan que el mes de junio fue el más caluroso del que se tiene registro, tras haber superado el récord del año pasado.
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Former NASA scientist James Hansen, one of the first to raise concerns about climate change in the 1980s, warned that sea level could rise up to three meters before the end of the century, unless we drastically reduce the emissions of greenhouse gases. The sea level rise would uninhabitable cities like London, New York and Shanghai. Meanwhile, new data show that June was the hottest on record, having exceeded last year's record

http://www.thedailybeast.com/articles/2015/07/20/climate-seer-james-hansen-issues-his-direst-forecast-yet.html

Políticamente, las nuevas proyecciones de Hansen daràn un enorme dolor de cabeza a los diplomáticos, activistas, y cualquier persona con la esperanza de que la cumbre sobre el clima mundial de las Naciones Unidas de París en diciembre de 2015 ponga al mundo en un camino seguro. El presidente Barack Obama y otros líderes mundiales deben ahora contar con la posibilidad de que la meta de 2 grados acotada en la cumbre de Copenhague en 2009 sea en realidad una receta para la catástrofe. En efecto, el estudio de Hansen colisiona con lo que ha sido durante mucho tiempo el objetivo de la diplomacia climática convencional.

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James Hansen, el ex científico de la NASA, cuyo testimonio ante el Congreso puso el calentamiento global en la agenda del mundo hace un cuarto de siglo, está advirtiendo que la humanidad podría enfrentar "un aumento del nivel del mar de varios metros" antes de finales de siglo a menos que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero mucho más rápido que lo contemplado actualmente.
 

Vidente Climático James Hansen hace su pronóstico
 

20 de julio 2015 - El nuevo estudio de James Hansen colisiona con los objetivos convencionales de la Diplomacia Climática y advierte una elevación del nivel del mar de 10 pies (unos 3 metros) antes de 2100. La buena noticia es que podemos evitarla.

Este escenario apocalíptico ilustra por qué el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 2 grados centígrados no es la pretendida "barrera de seguridad" que la mayoría de los políticos y los medios de comunicación pregonan que es, argumentan Hansen y 16 de sus colegas en un estudio publicando esta semana en la revista cientìfica Atmospheric Physics and Chemistry. Ellos sostienen que por el contrario, un aumento de la temperatura planetaria de 2 grados centígrados por sobre la temperatura global preindustrial, tan cacareada, sería "altamente peligrosa".

Si Hansen està en lo cierto como ya antes lo ha estado acerca de los grandes temas de la ciencia del clima: las implicaciones son muy amplias y profundas.

Físicamente, las conclusiones de Hansen significan que el hielo de la Tierra se está derritiendo y sus mares están aumentando de nivel mucho más rápido de lo esperado. Otros científicos han ofrecido resultados menos extremos; asì el Grupo Intergubernamental de Expertos de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) ha proyectado unos 3 pies de elevación del nivel del mar a finales de siglo (cerca de un metro). (Tres pies de elevación del nivel del mar pondría las pistas de los tres aeropuertos del área de Nueva York bajo el agua a menos que se erigieran barreras de protección. Lo mismo vale para los aeropuertos de la Bahía de San Francisco.).


A nivel mundial, aproximadamente US$ 3,000,000,000,000 millones serìa el costo en infraestructura arruinada (tales como plantas de tratamiento de agua, centrales eléctricas, y carreteras que se encuentran en o por debajo de 3 pies de nivel actual del mar, según el Informe Stern, un análisis exhaustivo publicado por el gobierno británico.

El historial de vaticinios climàticos de Hansen impone respeto. Desde que dijo al Senado de Estados Unidos en 1988 que el calentamiento global provocado por el hombre ya no era una teoría, y había comenzado a ser un hecho y advirtió de un desastre sin precedentes, ha sido siempre a la vanguardia científica.

Hansen ha sospechado durante mucho tiempo que los modelos informáticos subestimaron el grado de sensibilidad de las capas de hielo de la Tierra al aumento de las temperaturas. De hecho, el IPCC excluyò de sus cálculos el que la capa de hielo se derrita por completo ante un eventual aumento del nivel del mar.
Para su estudio, Hansen y sus colegas combinaron paleo-datos climáticos con nuevas lecturas de satélite y un modelo mejorado del sistema climático, para demostrar que las capas de hielo se derriten a un ritmo "no lineal" en caso de una fusión gradual de los polos de la Tierra. Sus vaticinios remiten a que las capas de hielo inexorablemente cálidas podrían derretirse a un ritmo exponencial, aportando cantidades peligrosas de agua al nivel del mar, en cuestión de décadas, no milenios. De hecho, las observaciones actuales indican que algunas capas de hielo ya se están derritiendo màs rápidamente de lo calculado.


"Antes de este trabajo yo ya sospechaba que èste serìa el caso", dijo Hansen a The Daily Beast. "Ahora tenemos evidencia para hacer esa declaración en base a mucho más que sospechas."

El estudio "Nature Climate Change" y la nueva publicaciòn de Hansen dan crédito a la preocupaciòn de muchas naciones en desarrollo y a la preocupaciòn de los defensores de la justicia climática que han llamado a una acción más enèrgica en el control del calentamiento planetario.


Políticamente, las nuevas proyecciones de Hansen daràn un enorme dolor de cabeza a los diplomáticos, activistas, y cualquier persona con la esperanza de que la cumbre sobre el clima mundial de las Naciones Unidas de París en diciembre de 2015 ponga al mundo en un camino seguro. El presidente Barack Obama y otros líderes mundiales deben ahora contar con la posibilidad de que la meta de 2 grados acotada en la cumbre de Copenhague en 2009 sea en realidad una receta para la catástrofe. En efecto, el estudio de Hansen colisiona con lo que ha sido durante mucho tiempo el objetivo de la diplomacia climática convencional.




El panorama es aùn más preocupante. Honrar incluso el objetivo convencional de 2 ªC de elevaciòn de la temperatura, hasta el momento ha demostrado ser extremadamente difícil por razones políticas y económicas. Las emisiones actuales ponen el mundo por el camino hacia 4 grados de calentamiento antes de fin de siglo, una cantidad casi con seguridad más allá de la capacidad de la civilización. En preparación para la cumbre de París, los gobiernos han comenzado anunciando compromisos para reducir las emisiones, pero hasta la fecha estos compromisos están muy por debajo de la meta de 2 grados. Ahora, se arguye que incluso los 2 grados negociados son demasiado y muchos puede tener la tentación de bajar la valla.

No deberían. La nueva ciencia del clima, así como trae malas noticias, trae buenas noticias. La humanidad puede limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados por sobre la temperatura global preindustrial, si así lo deciden, según un estudio que ha pasado casi desapercibido, de los expertos del Potsdam Institute for Climate Impacts (quizá el centro de investigación del clima más importante del mundo, hoy en dìa) y el International Institute for Applied Systems Analysis publicado en Nature Climate Change en mayo.



"Las acciones para ceñir el calentamiento global por debajo de 1,5 grados centígrados para el año 2100 son en muchos aspectos similares a las que buscan limitar el calentamiento a no màs de 2 grados centígrados por sobre la temperatura planetaria preindustrial", dijo Joeri Rogelj, autor principal del estudio. "Sin embargo ... la reducción de emisiones deben escalar rápidamente en las próximas décadas". Y hay un problema significativo: Incluso este estudio relativamente optimista concluye que es demasiado tarde para evitar que la temperatura global aumente 2 grados centígrados. Pero esta superación de la meta de 2 C puede ser temporal, sostiene el estudio; el aumento total se puede traer de vuelta a 1.5 ªC, más adelante, en el siglo.

Además de las más rápidas reducciones de emisiones referenciadas por Rogelj, dos herramientas adicionales son esenciales, segùn el estudio. La eficiencia energètica con menos derroche en iluminación, aparatos, vehículos, materiales de construcción etc -como la manera más barata, más rápida de reducir las emisiones. La mejora de la eficiencia ha hecho grandes progresos en los últimos años, pero tendrá que acelerarse, especialmente en las economías emergentes como China e India.

También serán necesarios los avances en las llamadas tecnologías de "carbono negativo". Llamadas "la opción de la fotosíntesis": porque las plantas inhalan dióxido de carbono y lo almacenan en sus raíces, tallos y hojas; con lo que se puede eliminar el carbono de la atmósfera por el cultivo de árboles, la plantación de cultivos de cobertura, enterrando materiales vegetales ricos en carbono secuestrado de la atmòsfera, bajo tierra, y otros métodos afines. En efecto, las tecnologías de "carbono negativo" pueden hacer retroceder el reloj del calentamiento global, de los niveles antes mencionados, del rebasamiento de 2 ªC a la meta 1.5 ªC más adelante en este siglo: es teóricamente posible. Sin embargo, estas tecnologías de carbono negativo hasta el momento no han sido comprobadas en la escala necesaria. Se requiere más investigación, según el estudio.

Global Warming means 20 Metre sea level rise in the pipeline say scientists
Global Warming means 20 Metre sea level rise in the pipeline say scientists

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James Hansen, the former NASA scientist whose congressional testimony put global warming on the world’s agenda a quarter-century ago, is now warning that humanity could confront “sea level rise of several meters” before the end of the century unless greenhouse gas emissions are slashed much faster than currently contemplated.




Climate Seer James Hansen Issues His Direst Forecast Yet


July 20, 2015 - James Hansen’s new study explodes conventional goals of climate diplomacy and warns of 10 feet of sea level rise before 2100. The good news is, we can fix it.


This roughly 10 feet of sea level rise—well beyond previous estimates—would render coastal cities such as New York, London, and Shanghai uninhabitable. “Parts of [our coastal cities] would still be sticking above the water,” Hansen says, “but you couldn’t live there.”


This apocalyptic scenario illustrates why the goal of limiting temperature rise to 2 degrees Celsius is not the safe “guardrail” most politicians and media coverage imply it is, argue Hansen and 16 colleagues in a blockbuster study they are publishing this week in the peer-reviewed journal Atmospheric Physics and Chemistry. On the contrary, a 2 C future would be “highly dangerous.”


If Hansen is right—and he has been right, sooner, about the big issues in climate science longer than anyone—the implications are vast and profound.


Physically, Hansen’s findings mean that Earth’s ice is melting and its seas are rising much faster than expected. Other scientists have offered less extreme findings; the United Nations Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) has projected closer to 3 feet of sea level rise by the end of the century, an amount experts say will be difficult enough to cope with. (Three feet of sea level rise would put runways of all three New York City-area airports underwater unless protective barriers were erected. The same holds for airports in the San Francisco Bay Area.)
Worldwide, approximately $3 trillion worth infrastructure vital to civilization such as water treatment plants, power stations, and highways are located at or below 3 feet of sea level, according to the Stern Review, a comprehensive analysis published by the British government.


Hansen’s track record commands respect. From the time the soft-spoken Iowan told the U.S. Senate in 1988 that man-made global warming was no longer a theory but had in fact begun and threatened unparalleled disaster, he has consistently been ahead of the scientific curve.


Hansen has long suspected that computer models underestimated how sensitive Earth’s ice sheets were to rising temperatures. Indeed, the IPCC excluded ice sheet melt altogether from its calculations of sea level rise. For their study, Hansen and his colleagues combined ancient paleo-climate data with new satellite readings and an improved model of the climate system to demonstrate that ice sheets can melt at a “non-linear” rate: rather than an incremental melting as Earth’s poles inexorably warm, ice sheets might melt at exponential rates, shedding dangerous amounts of mass in a matter of decades, not millennia. In fact, current observations indicate that some ice sheets already are melting this rapidly.


“Prior to this paper I suspected that to be the case,” Hansen told The Daily Beast. “Now we have evidence to make that statement based on much more than suspicion.”


The Nature Climate Change study and Hansen’s new paper give credence to the many developing nations and climate justice advocates who have called for more ambitious action.


Politically, Hansen’s new projections amount to a huge headache for diplomats, activists, and anyone else hoping that a much-anticipated global climate summit the United Nations is convening in Paris in December will put the world on a safe path. President Barack Obama and other world leaders must now reckon with the possibility that the 2 degrees goal they affirmed at the Copenhagen summit in 2009 is actually a recipe for catastrophe. In effect, Hansen’s study explodes what has long been the goal of conventional climate diplomacy.


More troubling, honoring even the conventional 2 degrees C target has so far proven extremely challenging on political and economic grounds. Current emission trajectories put the world on track towards a staggering 4 degrees of warming before the end of the century, an amount almost certainly beyond civilization’s coping capacity. In preparation for the Paris summit, governments have begun announcing commitments to reduce emissions, but to date these commitments are falling well short of satisfying the 2 degrees goal. Now, factor in the possibility that even 2 degrees is too much and many negotiators may be tempted to throw up their hands in despair.


They shouldn’t. New climate science brings good news as well as bad. Humanity can limit temperature rise to 1.5 degrees C if it so chooses, according to a little-noticed study by experts at the Potsdam Institute for Climate Impacts (now perhaps the world’s foremost climate research center) and the International Institute for Applied Systems Analysis published in Nature Climate Change in May.


“Actions for returning global warming to below 1.5 degrees Celsius by 2100 are in many ways similar to those limiting warming to below 2 degrees Celsius,” said Joeri Rogelj, a lead author of the study. “However … emission reductions need to scale up swiftly in the next decades.” And there’s a significant catch: Even this relatively optimistic study concludes that it’s too late to prevent global temperature rising by 2 degrees C. But this overshoot of the 2 C target can be made temporary, the study argues; the total increase can be brought back down to 1.5 C later in the century.




Besides the faster emissions reductions Rogelj referenced, two additional tools are essential, the study outlines. Energy efficiency—shifting to less wasteful lighting, appliances, vehicles, building materials and the like—is already the cheapest, fastest way to reduce emissions. Improved efficiency has made great progress in recent years but will have to accelerate, especially in emerging economies such as China and India.


Also necessary will be breakthroughs in so-called “carbon negative” technologies. Call it the photosynthesis option: because plants inhale carbon dioxide and store it in their roots, stems, and leaves, one can remove carbon from the atmosphere by growing trees, planting cover crops, burying charred plant materials underground, and other kindred methods. In effect, carbon negative technologies can turn back the clock on global warming, making the aforementioned descent from the 2 C overshoot to the 1.5 C goal later in this century theoretically possible. Carbon-negative technologies thus far remain unproven at the scale needed, however; more research and deployment is required, according to the study.


Together, the Nature Climate Change study and Hansen’s new paper give credence to the many developing nations and climate justice advocates who have called for more ambitious action. The authors of the Nature Climate Change study point out that the 1.5 degrees goal “is supported by more than 100 countries worldwide, including those most vulnerable to climate change.” In May, the governments of 20 of those countries, including the Philippines, Costa Rica, Kenya, and Bangladesh, declared the 2 degrees target “inadequate” and called for governments to “reconsider” it in Paris.


Hansen too is confident that the world “could actually come in well under 2 degrees, if we make the price of fossil fuels honest.”


That means making the market price of gasoline and other products derived from fossil fuels reflect the enormous costs that burning those fuels currently externalizes onto society as a whole. Economists from left to right have advocated achieving this by putting a rising fee or tax on fossil fuels. This would give businesses, governments, and other consumers an incentive to shift to non-carbon fuels such as solar, wind, nuclear, and, best of all, increased energy efficiency. (The cheapest and cleanest fuel is the fuel you don’t burn in the first place.)


But putting a fee on fossil fuels will raise their price to consumers, threatening individual budgets and broader economic prospects, as opponents will surely point out. Nevertheless, higher prices for carbon-based fuels need not have injurious economic effects if the fees driving those higher prices are returned to the public to spend as it wishes. It’s been done that way for years with great success in Alaska, where all residents receive an annual check in compensation for the impact the Alaskan oil pipeline has on the state.


“Tax Pollution, Pay People” is the bumper sticker summary coined by activists at the Citizens Climate Lobby. Legislation to this effect has been introduced in both houses of the U.S. Congress.


Meanwhile, there are also a host of other reasons to believe it’s not too late to preserve a livable climate for young people and future generations.


The transition away from fossil fuels has begun and is gaining speed and legitimacy. In 2014, global greenhouse gas emissions remained flat even as the world economy grew—a first. There has been a spectacular boom in wind and solar energy, including in developing countries, as their prices plummet. These technologies now qualify as a “disruptive” economic force that promises further breakthroughs, said Achim Steiner, executive director of the UN Environment Programme.


Coal, the most carbon-intensive conventional fossil fuel, is in a death spiral, partly thanks to another piece of encouraging news: the historic climate agreement the U.S. and China reached last November, which envisions both nations slashing coal consumption (as China is already doing). Hammering another nail into coal’s coffin, the leaders of Great Britain’s three main political parties pledged to phase out coal, no matter who won the general elections last May.


“If you look at the long-term [for coal], it’s not getting any better,” said Standard & Poor’s Aneesh Prabhu when S&P downgraded coal company bonds to junk status. “It’s a secular decline,” not a mere cyclical downturn.


Last but not least, a vibrant mass movement has arisen to fight climate change, most visibly manifested when hundreds of thousands of people thronged the streets of New York City last September, demanding action from global leaders gathered at the UN. The rally was impressive enough that it led oil and gas giant ExxonMobil to increase its internal estimate of how likely the U.S. government is to take strong action. “That many people marching is clearly going to put pressure on government to do something,” an ExxonMobil spokesman told Bloomberg Businessweek.


The climate challenge has long amounted to a race between the imperatives of science and the contingencies of politics. With Hansen’s paper, the science has gotten harsher, even as the Nature Climate Change study affirms that humanity can still choose life, if it will. The question now is how the politics will respond—now, at Paris in December, and beyond.

http://www.thedailybeast.com/articles/2015/07/20/climate-seer-james-hansen-issues-his-direst-forecast-yet.html

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Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en Ecología Planetaria ECOCIDIO BIOLOGIA MARINA
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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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