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20 agosto 2015 4 20 /08 /agosto /2015 18:53
The oceans are sick and may be dying |
The oceans are sick and may be dying |

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Una tormenta oceánica perfecta


Agosto del 2015 Robert Hunziker CounterPunch

Los océanos de todo el mundo están experimentando una "tormenta perfecta", mala, realmente mala, con demasiado calentamiento, exceso de acidificación, exceso de CO2, exceso de pesca, altas concentraciones de productos químicos, exceso de iones de plata de origen industrial, demasiada radiación (debida a catàstrofes como la de Fukushima por ejemplo ), y muy poco hielo (es el caso del Océano Ártico) y mucho metano. Una tormenta perfecta !!!

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¿Cuánto pueden aguantar los océanos?

La respuesta a esa pregunta puede estar apareciendo. Según ABC News del 19 de mayo de 2014, se están produciendo misteriosas muertes de animales por todo el mundo: "Millones de aves, peces, cangrejos y otros pequeños seres marinos han aparecido muertos en enormes cantidades en las costas de EEUU, en Europa y hasta en América del Sur”.

Aunque, estos titulares sobre muertes misteriosas de animales deben ser contrastados con los datos de eventos similares en el pasado, ya que por ejemplo, “Las muertes masivas de formas de vida salvaje son un fenómeno antiguo y recurrente. Un yacimiento de fósiles en Chile reveló catástrofes masivas periòdicas de mamíferos marinos, muy probablemente debidas a la proliferación de algas tóxicas, que se remontan al menos nueve millones de años. Aristóteles, en su Historia Animalium, en el siglo IV antes de Cristo, comentó sobre el varamiento en masa de delfines como fenómeno conocido” (J.B. Mackinnon, “On Animal Deaths and Human Anxieties", The New Yorker, 21 de abril 2015).

No quiero restar importancia a la gravedad de los sucesos recogidos por el titular de ABC sobre las muertes masivas de vida marina. Tienen que ser tomados en serio y estudiados. Pero indudablemente, es muy importante estar absolutamente seguro de que los análisis son correctos, que se han atado todos los cabos. De lo contrario, las noticias y la ciencia estarían siempre pendientes del último fenómeno, sin saber dónde o cuando será el siguiente.

Sin embargo, después de una extensa investigación, parece que "esta vez es diferente". No se trata del ritmo normal de la naturaleza cuando se producen tantas muertes masivas tan frecuentes, durante milenios. No es pura casualidad. Lo que está sucediendo hoy en día parece tener consecuencias muy graves, y posiblemente afecta a toda la vida en el planeta.

"Investigaciones reciente sugieren que la percepción de la mortandad masiva de vida salvaje es más frecuente y alarmante que nunca y podría tener algún fundamento. En enero de 2015 fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el primer estudio de un seguimiento de las tendencias de mortalidad masiva. Los autores encontraron que parecen estar aumentando en número y magnitud, incluso después de intentar corregir estadísticamente el hecho de que en estos tiempos se tiende a documentar las muertes masivas más que en el pasado".

“Los sucesos masivos de mortalidad (MMES), la rápidos y catastróficos, son un ejemplo de un fenómeno raro que afecta a las poblaciones naturales. Los informes individuales de MMEs demuestran claramente su importancia ecológica y evolutiva. Sin embargo, nuestra comprensión de los rasgos generales que caracterizan a este tipo de sucesos es limitado. Hemos sido capaces de explorar nuevos patrones, tendencias y características asociadas con los MMEs. Descubrimos con sorpresa que ha habido cambios recientes en las magnitudes de MMEs y sus causas asociadas”. (Samuel B. Fey, et al, “Recent Shifts in the Occurrence, Cause, and Magnitude of Animal Mass Mortality Events”, Proceedings of the National Academy of Sciences, Vol. 112, No. 4, 5 de agosto 2014.

“Todos los biólogos con los que hablé que está investigando los MMEs, están convencidos de que muchos de ellos podría ser señales de problemas graves que afectan a los fundamentos ecológicos del planeta," (J.B. Mackinnon, citado antes).

"El cambio climático es la mayor amenaza para la salud del océano, pero no es la única. Si el océano debe seguir funcionando, debe seguir sosteniendo la vida tal y como la conocemos, tenemos que hacer frente al cambio climático y mitigar las otras presiones que se ejercen sobre él“. (State of the ocean.org)


Una forma de aliviar las presiones es sustituir la omnipresente política neoliberal ("privatización de los beneficios") por la eco-economía. ”Nuestra economía de libre mercado no es más que una gran subasta llamada "oferta y demanda", que de manera muy eficiente pone precio a todo. El problema es que nos permite venderlo todo, hasta la última gota de petróleo, el último árbol, el último pez, el último de todo.

Se llama crecimiento, pero obviamente es crecimiento hacia la nada. Exactamente lo contrario de la eco-economía. Es un defecto fatal de nuestro sistema económico actual. O, como Greenpeace dice: "Cuando se corte el último árbol, se envenene el último río y se pesque el último pez, descubriremos que no podemos comer dinero" (La eco-economía en una cáscara de nuez, ecoeconomics.org)


La eco-economía es la antítesis del "crecimiento hacia la nada" del neoliberalismo, ya que sustenta en vez de destruir la naturaleza. 

El estado de los océanos se describe mejor así: "Si se manipulase el calentador del acuario y se vertiera un poco de ácido en el agua, los peces no serían muy felices... Eso es exactamente lo que estamos haciendo a los océanos" (Carl Zimmer, “Ocean Life Faces Mass Extinction, Broad Study Says", The New York Times, 15 de enero 2015.

El problema es mucho más grave de lo que se cree: "los peces de aguas profundas que viven en los taludes continentales a profundidades de 2.000 pies a una milla sufren patologías hepáticas, tumores y otros problemas de salud que pueden estar vinculados a la contaminación causada por los humanos, según ha encontrado uno de los primeros estudios sobre este tema. Se han encontrado pescados con una mezcla de órganos sexuales masculinos y femeninos. Los resultados parecen reflejar las condiciones generales del océano, A Mile Deep, Ocean Fish Facing Health Impacts From Human Pollution, Universidad Estatal de Oregón, 25 de marzo de 2015.

Debido a que el estudio de la universidad "refleja las condiciones generales del océano”, las perspectivas de cara al futuro son francamente pésimas.

Hay evidencia científica de un cambio en los océanos, lo que es motivo de alarma, ya que, una vez que las condiciones que tienen más de 300 millones años cambian, no es probable que haya marcha atrás hasta que no ocurran cosas terriblemente nocivas, a saber: "Ningún evento pasado reproduce en su proyección futura la alteración del equilibrio de la química del carbonato en los océanos, que es una consecuencia de la rapidez sin precedentes de la liberación de CO2, que lleva a la acidificaciòn de los mares que actualmente tiene lugar" (Bärbel Honisch, et al , “The Geological Record of Ocean Acidification,” Science Magazine, vol. 335, No. 6072, 2 de marzo 2012).

"Con todo el CO2 que estamos liberando hoy en día, la química de los océanos está cambiando más rápidamente que en cualquier momento de los últimos 300 millones de años" (Today’s Academic Minute Interview of Dr. Bärbel Hönisch of Columbia University’s Lamont-Doherty Earth Observatory, WAMC, Northeast Public Radio, 90.3 FM).

No sólo eso, "Al comparar el pasado y el presente, tenemos que buscar, liberaciones masivas de CO2, liberaciones muy rápidas, porque sólo éstas son comparables a lo que está sucediendo hoy en día. El evento geológico que mejor encaja con este patrón ocurrió hace unos 56 millones de años, cuando una liberación natural masiva de carbono fósil causó un aumento global de 9 a 16 grados Fahrenheit de temperatura; disolución masiva de conchas de carbonato en el fondo del mar; y la extinción de los organismos en el fondo del mar y cerca de su superficie. Esto sucedió a pesar de que la liberación de CO2 y la acidificación resultante de los océanos entonces fue al menos 10 veces más lenta que lo que está ocurriendo hoy “.

Después de 300 millones de años, la liberación de CO2 y la acidificación de los océanos ha establecido nuevos récords de velocidad.

Volviendo a la conclusión de Honisch, después de estudiar 300 millones años del registro geológico, no puede predecir un resultado futuro para el escenario actual “por la rapidez sin precedentes de liberación de CO2”.

Además, fue sólo hace 56 millones de años cuando sucedieron cosas realmente horribles, "a pesar del hecho de que la liberación de CO2 y la acidificación resultante de los océanos era al menos 10 veces más lenta que la que se da hoy en día”.

Se está gestando en alta mar una tormenta gigantesca, y podría ser catastrófica. Hay que hacer sonar todas las campañas, no solo algunas y que sigan repicando porque el mensaje tiene que recorrer todo el camino hasta la Conferencia de París COP21, la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU del 30 de noviembre al 11 de diciembre de este 2015.

La Conferencia de las Partes ("CP") se ha convertido en un culebrón de varias décadas con pocos resultados que mostrar, a excepción de las abultadas cuentas de gastos, que son pagadas por los contribuyentes. Aquí está el problema: "Los países juegan a la Teoría del pasajero. Cada país tiene interés en permitir que otros reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en lugar de hacerlo ellos mismos” (“The COP21 in Paris: Will it be a Success or a Failure?” One Europe, 14 de febrero 2015).

Los activistas climáticos afirman lo obvio: "Lo que vimos en el COP20 de Lima de diciembre 2014, es uno más de una larga serie de fracasos, de personas fracasadas, de un planeta fallido”. 11.000 delegados de más de 190 países se reunieron durante dos semanas en Lima (que implica una gran cantidad de caviar Beluga y champán Domaine Armand Rousseau). Su objetivo era eliminar obstáculos antes del COP21 en París. Sus resultados fueron, cuanto menos, insuficientes.
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Robert Hunziker es escritor especializado en temas ecológicos.

 

 

The oceans of the world are currently experiencing a “perfect storm” that is nasty, real nasty with too much warming, too much acidification, too much CO2, too much fishing, too many chemicals, too much Ag runoff, too much radiation (Fukushima), and too little ice (Arctic Ocean) bringing on too much methane (CH4). Whew!

How much can the oceans handle?

 

 

 

AUGUST 3, 2015


The Perfectly Nasty Ocean Storm

 

by ROBERT HUNZIKER

 

The answer to that question may be coming to surface. According to ABC News, May 19, 2014, Mysterious Mass Animal Deaths All Over the World: “Millions of birds, fish, crabs and other small marine life have been turning up dead in massive numbers from the United States, through Europe and down to South America.”

Albeit, headlines about mysterious animal deaths must be tempered by evidence of similar events in the past, as for example, “Wildlife die-offs are an ancient phenomenon. One fossil site in Chile revealed recurring mass marine-mammal deaths, most likely from toxic algae blooms, dating back at least nine million years. Aristotle, in his ‘Historia Animalium,’ in the fourth century B.C., remarked on mass dolphin strandings as simply something that the animals were known to do ‘at times’,” J.B. Mackinnon, On Animal Deaths and Human Anxieties, The New Yorker, April 21, 2015.

That is not to downplay the seriousness of the foreboding signaled by the ABC headline about mass deaths. That needs to be taken seriously and studied. Indubitably, it is extremely important to be absolutely sure of correct analyses, connecting the dots is important. Otherwise, news reports and science are constantly on a wild goose chase, not knowing from where, or where to turn next.

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This Time it’s Serious

However, after extensive research, it appears that “this time it’s different.” It is not merely the normal rhythm of nature when mass deaths occur every so often on an irregular basis over the millennia. No, it’s not purely happenstance, what’s happening today seems to have very serious implications, possibly affecting all life on the planet.

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The First-Ever Quantitative Analysis of Mass Mortality Events

“Yet, recent research suggests that the perception of wildlife die-offs as more frequent and alarming than ever might have some basis in fact. In January, the first study ever to attempt to track trends in mass-mortality events was published in Proceedings of the National Academy of Sciences; the authors found that die-offs appear to be increasing in both number and magnitude, even after attempting to correct statistically for the fact that mass deaths are more likely to be documented today than they were in the past,” Ibid.

“Mass mortality events (MMEs), the rapid, catastrophic die-off of organisms, are an example of a rare event affecting natural populations. Individual reports of MMEs clearly demonstrate their ecological and evolutionary importance, yet our understanding of the general features characterizing such events is limited. Here, we conducted the first, to our knowledge, quantitative analysis of MMEs across the animal kingdom, and as such, we were able to explore novel patterns, trends, and features associated with MMEs. Our analysis uncovered the surprising finding that there have been recent shifts in the magnitudes of MMEs and their associated causes [underlined for emphasis],” Samuel B. Fey, et al, Recent Shifts in the Occurrence, Cause, and Magnitude of Animal Mass Mortality Events, Proceedings of the National Academy of Sciences, Vol. 112, No. 4, August 5, 2014.

“Every biologist I spoke with who is researching mass-mortality events, MMEs, said that many wildlife die-offs today really could be signals of serious problems with the ecological fundamentals of the planet,” J.B. Mackinnon, On Animal Deaths and Human Anxieties, The New Yorker, April 21, 2015.

 

Ecological Fundamentals Turn Sour

“Climate change is the biggest single threat to our Ocean’s health, but it’s not the only one. If the Ocean is to continue functioning at a level capable of sustaining life as we know it, we need to tackle climate change and alleviate the other pressures we exert upon it.” (State of the Ocean.org)

One way to alleviate the pressures is to substitute Eco Economics for today’s worldwide, omnipresent neoliberal (“privatization for profits only”) psycho socio-politico-economic practices, i.e., “Our free market economy is nothing more than a huge auction called ‘Supply and Demand’, which – very efficiently – puts a price on everything. The problem is that it allows us to sell everything – the last drop of oil, the last tree, the last fish, the last of everything. It’s called growth – but it is, obviously, growth into oblivion – the exact opposite of ecoEconomics. It is a fatal flaw of our present economic system. Or, as Greenpeace puts it: “When the last tree is cut, the last river poisoned and the last fish dead, we will discover that we can’t eat money.” (Eco Economics in a Nutshell, ecoeconomics.org)

Eco economics is the antithesis of neoliberalism’s “growth to oblivion” because it sustains rather than destroys nature. That’s not such a bad idea.

Meanwhile, the state of the ocean is best described: “If you cranked up the aquarium heater and dumped some acid in the water, your fish would not be very happy… In effect, that’s what we’re doing to the oceans,” Carl Zimmer, Ocean Life Faces Mass Extinction, Broad Study Says, The New York Times, Jan. 15, 2015.

Alas, the problem goes much deeper than ever thought possible: “Deep-water marine fish living on the continental slopes at depths from 2,000 feet to one mile have liver pathologies, tumors and other health problems that may be linked to human-caused pollution, one of the first studies of its type has found. Fish have been found with a blend of male and female sex organs. The findings appear to reflect general ocean conditions,” A Mile Deep, Ocean Fish Facing Health Impacts From Human Pollution, Oregon State University, March 25, 2015.

Because the university study “reflects general ocean conditions,” the outlook going forward does not look too good. It looks downright lousy.

And going back deeper into time, there is scientific evidence of a 300-million-year change in ocean fundamentals, which is cause for alarm, consternation, and hand wringing, maybe even sleeplessness because, once conditions over 300 million years change, there’s likely no going back until bad noxious things happen, to wit: “No past event perfectly parallels future projections in terms of disrupting the balance of ocean carbonate chemistry— a consequence of the unprecedented rapidity of CO2 release currently taking place,” Bärbel Hönisch, et al, The Geological Record of Ocean Acidification,” Science Magazine, Vol. 335, No. 6072, March 2, 2012.

“With all the CO2 we are releasing today, the chemistry of the oceans is now changing faster than at any time in the last 300 million years,” Today’s Academic Minute Interview of Dr. Bärbel Hönisch of Columbia University’s Lamont-Doherty Earth Observatory, WAMC, Northeast Public Radio, 90.3 FM.

Not only that, “When comparing past and present, we have to look for massive, rapid CO2 releases, because only these compare to what is happening today. The geologic event that best fits this pattern happened about 56 million years ago, when a massive natural release of fossil carbon caused a global temperature increase of 9 to 16 degrees Fahrenheit; massive dissolution of carbonate shells at the seafloor; and extinction among organisms on the seafloor and near the sea surface. This happened despite the fact that the CO2 release and resulting ocean acidification back then was at least 10 times slower than what is happening today,” Ibid.

Singularly, after 300 million years, CO2 release and ocean acidification have set all-time speed records.

So, recapping Hönisch’s conclusion, after studying 300 million years of the geological record, she cannot predict a future outcome for today’s scenario because “of the unprecedented rapidity of CO2 release currently taking place.”

Plus, it was only 56 million years ago when really awful things happened “despite the fact that the CO2 release and resulting ocean acidification back then was at least 10 times slower than what is happening today.”

Maybe somebody should be ringing the ole clarion bell on the public square, one helluva storm is brewing offshore, and it could get ugly. The biggest clarion bell should be rung, the real big one, not the smaller one, and keep on ringing because the message needs to go far and wide all the way to Paris for COP21, the UN Climate Change Conference in Paris, Nov. 30th – Dec. 11th.

The Conference of the Parties (“COP”) has become a multi-decade soap opera with little to show except for heavy expense accounts, which tabs are picked up by taxpayers. Here’s the problem: “Countries play the Passenger Theory. Each country has an interest to allow others to cut their emissions of greenhouse gases rather than do it themselves,” The COP21 in Paris: Will it be a Success or a Failure? One Europe, Feb. 14, 2015.

Climate activists state the obvious: “What we saw in Lima COP20 [Dec 2014 Westin Hotel and Convention Center] is another in a long series of failures, failing people, failing the planet.” As it happens, 11,000 delegates from over 190 countries assembled for two solid weeks in Lima (that’s a lot of Beluga caviar and Domaine Armand Rousseau). Their goal was to remove obstacles in anticipation of COP21 in Paris. Results fell short.

 

http://www.counterpunch.org/2015/08/03/the-perfectly-nasty-ocean-storm/

 

Dateline: Nov. 30th COP21 Paris: Do you believe in miracles?

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Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en BIOLOGIA MARINA Ecología Planetaria PESQUERÍAS
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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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