Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
10 agosto 2015 1 10 /08 /agosto /2015 17:24

Peruvian anthropologist José Matos Mar passes away at 93 ...

www.peruthisweek.com/news-peruvian-anthropolog...

 

"El gobierno (de Humala) debe reconocer ante todo que el problema del Conflicto Minero de Tía María no es un problema técnico, que no se trata de ofrecer una obra de agua potable a un alcalde o de encarcelar a un extremista. Eso no resuelve el resentimiento histórico del valle del Tambo con la empresa Southern Peru Copper Co. ni crea condiciones sostenibles para la inversión. La mejor solución sería designar a un alto comisionado, cercano a la Presidencia de la República, que dirija un nuevo proceso y realice ofertas y establezca compromisos políticos.

En  segundo lugar, no de negociar con solo una parte del valle, debería incluirse a las organizaciones de los sectores medio y alto que también tienen algo que decir y que han estado al margen de este conflicto. Nótese que la violencia se ha producido del puente Pampa Blanca para abajo, en solo un tercio del valle, y entre Mollendo y Matarani la zona más lejana del proyecto.

Por último, si la empresa desea convivir en el largo plazo con el valle, debería comprometerse a apoyar un proyecto de desarrollo microrregional a 20 años. Si así lo hiciese, ¿alguien se opondría?"  ... JOSÈ MATOS MAR

.

 

José Matos Mar y su última entrevista con El Comercio

 

07 de Agosto del 2015 - El antropólogo peruano José Matos Mar, falleció hoy a los 94 años de edad en Lima, informaron sus allegados.

El autor de "Desborde popular" (1984) había recibido este mes, en su casa debido a su delicado estado de salud, la condecoración por su contribución al análisis de la pluralidad social del país y su multiculturalidad.

El director del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Ricardo Cuenca, confirmó a RPP Noticias el deceso del antropólogo, quien fue fundador de esta institución privada y destacó su aporte a la historia social del país.

Matos Mar estudió al lado de reconocidos intelectuales e historiadores peruanos como Julio C. Tello, Luis E. Valcárcel, Raúl Porras Barrenechea y Jorge Basadre.

En 1964 fundó el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) como centro de investigación de las ciencias sociales en el país y dedicó sus estudios a la aparición de asentamientos humanos en Lima provenientes de la migración interna, los cuales publicó en su máxima obra "Desborde popular y crisis del Estado. El nuevo rostro del Perú en la década de 1980".

En los años 90 viajó a México para estudiar el impacto de la globalización en los pueblos indígenas del continente.

Matos Mar fue director del Instituto Indigenista Interamericano de México, entre 1989 y 1995, y también asesor del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en México para formular estrategias de combate a la pobreza en familias y niños de las zonas áridas mexicanas (1995-1997).

Asimismo, fue consultor en varias organizaciones internacionales en ese país y catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México.

A lo largo de su carrera publicó más de 40 libros y alentó a toda una generación de investigadores, antropólogos e historiadores en Perú desde su alma máter, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. (EFE)

,

http://diariocorreo.pe/cultura/jose-matos-mar-fallecio-en-lima-el-antropologo-galardonado-con-sol-del-peru-608334/

,

Los desafíos de un país fragmentado, por José Matos Mar

El desborde popular en acción, por José Matos Mar

Una barriada nueva cada día, por José Matos Mar

Perú, país sin fronteras, por José Matos Mar

Comunidades campesinas: las grandes olvidadas por José Matos M.

¿Un tren para la China?, por José Matos Mar

.

.

Si tuviéramos que sintetizar el pensamiento de José Matos Mar, lo haríamos con la siguiente frase: para conocer y estudiar al Perú, primero hay que quererlo. Hace más de 30 años, José Matos Mar acuñó el término desborde popular mediante un libro capital que ha sido insumo del desarrollo de las ciencias sociales en el Perú durante el siglo XX.

No obstante, concuerdan algunos allegados, colegas y discípulos, como Guillermo Nugent, su preocupación por el proceso migratorio toma forma ya desde su libro “Las barriadas de Lima 1957”. Al igual que José María Arguedas, pensaba que estos fenómenos, iniciados durante la década de los 40, constituían un punto de inflexión en la segunda mitad de la centuria de 1900.

“El trasfondo de la Lima criolla cambia hacia uno más provinciano, andino, amazónico”, evoca Nugent. Ayacuchano de nacimiento, Pepe Matos, como lo llamaban sus amigos, llegó a Lima en los años 20. Amaba profundamente al Perú y a su gente. “Me contó, como uno de sus grandes logros, sobre la vez que enseñó a leer a su madre”, recuerda.

ACTUALIDAD DE PENSAMIENTO

Nelson Manrique sostiene que “Desborde popular” es importante y tiene plena vigencia pues encarna la visión, percepción y asimilación de los cambios “desde la perspectiva de los de abajo”. “La institucionalidad existente en aquella época no pudo soportar el conjunto de transformaciones que removían las estructuras en los campos social, económico y político. Las reglas de juego iban cambiando, al igual que los actores”, ensaya Manrique. “En la nueva edición de su libro –20 años después de la primera–, Matos postulaba que la nación peruana ya existía, algo que solo era una posibilidad, mas no una realidad, durante los años ochenta”. Ese conjunto de transformaciones producidas, sostiene Manrique, ya creaban una nación en marcha. “Él veía que la distancia entre Estado y ciudadanos tendía a cerrarse, y empezaban a construirse formas de una institucionalidad precaria y débil frente a la construcción de un programa”. No obstante, para estudiosos como Hugo Neira, el “desborde” no es un tema cerrado.

UNA INSTITUCIÓN

José Matos Mar, recuerda José Luis Rénique –autor del reciente “Incendiar la pradera. Un ensayo sobre la revolución”–, tuvo una visión política y experiencias concretas de cómo las ciencias sociales podían introducir en el debate político la dimensión de conocimientos, ideas y el proyecto de nación. Rénique sostiene que “la política podía convertirse en un medio para hacer efectivas ciertas ideas de larga maduración que habían implicado viajes e investigación”.

Matos Mar, pues, estaba presto a entrar en la arena, pues consideraba que un liderazgo ilustrado en política era esencial. Y todo por amor.

El antropólogo peruano, autor del célebre libro Desborde Popular, falleció a los 93 años de edad
El antropólogo peruano, autor del célebre libro Desborde Popular, falleció a los 93 años de edad

.

elcomercio.pe/peru/arequipa/jose-matos-mar-y-su-ultima-entrevista-comercio-noticia-1818695

.

El pasado 15 de junio se publicó la última entrevista que dio José Matos Mar a El Comercio, con el que también colaboró como columnista de opinión. El reconocido antropólogo, que falleció hoy a los 93 años, había reflexionado sobre el conflicto social por el proyecto Tía María en Arequipa.

"La población tiene miopía, el gobierno cataratas y la empresa una ceguera total", mencionó el destacado intelectual en diálogo con la periodista Francesca García Delgado, advirtiendo además que Tía María podría terminar como la 'ley pulpín'.

José Matos Mar nació en la ciudad de Coracora, capital de la provincia de Parinacochas, región Ayacucho, en 1921. Antropólogo graduado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), estudió además en la Universidad de París. Tiene cinco décadas como docente e investigador en antropología y ciencias sociales. Fue director del Instituto de Estudios Peruanos (1964-1984). Entre sus publicaciones resalta: “Desborde popular y crisis del Estado” (1984), en la que planteó que la migración andina formó un nuevo tipo de sociedad. Falleció hoy en la Clínica Angloamericana y sus restos serán velados en el Ministerio de Cultura.

Este fue el diálogo:

— Han transcurrido 30 días desde el anuncio de la pausa aTía María. ¿La empresa y el gobierno aplican estrategias adecuadas para evitar una nueva crisis?
En lugar de ganar tiempo, lo están perdiendo. Si las cosas siguen así, este proyecto minero corre el peligro de terminar como la Ley de Empleo Juvenil (‘ley pulpín’). Existe un serio problema de lectura de la realidad de todos los actores. De forma irónica, podría decir que el problema del Valle de Tambo es oftalmológico: la población tiene miopía, el gobierno cataratas y la empresa una ceguera total.

— En una reciente encuesta nacional, más del 60% de la población se muestra a favor de la suspensión indefinida y la cancelación de Tía María. ¿Qué escenario se viene?
La tregua de 60 días ha provocado una “calma chicha” en el Valle de Tambo. La encuesta demuestra que en el ámbito nacional la opinión pública ha dado la razón a los críticos al proyecto. Ya no es un problema local, ahora es un tema de debate político y electoral que no podrá zanjarse fácilmente. Mientras tanto, en el Valle de Tambo la procesión va por dentro y la población solo espera que acabe el estado de emergencia para manifestarse.

— ¿Es posible superar esta situación sin mayores costes sociales o políticos?
Sí creo que hay salidas, pero estas tienen que ser poco convencionales, imaginativas, consensuales y participativas. Pero estas soluciones no pueden ser gratuitas, van a tener un costo político que cada participante tiene que compartir, haciéndose concesiones mutuas.

— ¿A qué se refiere específicamente cuando habla de esa ceguera generalizada?
La población adolece de miopía por un problema de representatividad política. El gobierno no conoce la realidad y está actuando a tientas. La empresa está peor, para ella no ha pasado nada, la agitación es obra de extremistas foráneos infiltrados. Nadie tiene cuestionamientos sociales y ambientales y la solución es una campaña de márketing.

— ¿Cuál cree que es el problema de fondo en este conflicto?
Creo que hay un tremendo miedo a la democracia. El problema principal es que el estudio de impacto ambiental [EIA] fue presentado a la población en 30 minutos. En ese lapso es imposible que se haya informado sobre la absolución de las 138 observaciones realizada por las Naciones Unidas (Unops).

— En este balance, ¿dónde ubica a los actores del gobierno?
La ministra de Energía y Minas [Rosa María Ortiz] ha dicho que el gobierno no admitirá un tercer EIA y tiene razón. ¿Para qué hacer un tercer estudio, si el segundo no se conoce? El ministro del Ambiente [Manuel Pulgar-Vidal] ha hecho una defensa muy talentosa y enterada del segundo EIA. No entiendo por qué no puede repetirla ante representantes de la población, universidades y colegios profesionales. Sin ser vinculante, la presentación y discusión del EIA en Cocachacra sería un gran ejercicio democrático. Eso generaría el debate técnico que el gobierno tanto ha solicitado.

— La empresa en estos días parece decidida a promover los beneficios del proyecto, que fue una recomendación del propio gobierno...
Esto no se resolverá con más promesas o spots de publicidad. Tiene que haber medidas concretas. Una medida positiva sería nombrar un alto comisionado independiente, cuyo papel sería establecer compromisos políticos con miras a la pacificación y no dar soluciones técnicas. Por último, buscar en el valle interlocutores sociales y no políticos, que representen lo que la sociedad quiere.

—¿Por qué funcionaría? ¿Qué lo haría distinto del primer ministro, de los ministros o del propio jefe de la Oficina de Diálogo y Sostenibilidad de la PCM?
Los ministros y funcionarios le dedican a la solución de este problema solo una décima parte de su tiempo. Se necesita que alguien se dedique a tiempo completo y que articule los esfuerzos del Gobierno Nacional y del gobierno regional.

— ¿Quiénes serían esos interlocutores sociales no políticos?
Los mejores interlocutores son los pobladores del sector medio y alto del valle, quienes han sido ignorados tanto por la empresa como por el Estado. En Chucarapi hay una asociación de vivienda, un frente de accionistas minoritarios, un sindicato, una asociación de jubilados, entidades que nunca han sido consultadas y que, por su cercanía geográfica, son beneficiarios potenciales del proyecto.

— ¿Este es el mismo desborde popular que usted describió en los años ochenta?
Este es un desborde popular “refinado”, en el cual las formas de relación de las masas populares con el Estado [toma de carreteras, enfrentamientos callejeros, paros regionales, etc.] se han ido perfeccionando desde que la movilización popular se instauró como forma de hacer política en el Perú.

— ¿Quién saldrá victorioso en esta coyuntura, el “Perú oficial” o lo que usted en sus libros llama “otro Perú”?
El “otro Perú” ya ganó la primera vuelta. El “Perú oficial” quiso imponer el proyecto usando la formalidad, pero el desborde de las bases se lo impidió. Si el Estado y la empresa no entienden este mensaje, el proyecto no va a prosperar.

.

El desborde popular en acción, por José Matos Mar

 

El desborde popular en acción, por José Matos Mar

 

El proyecto Tía María es muy importante para el país. Por ello, es fundamental que los científicos sociales ayudemos a entender el conflicto en toda su dimensión. Para mí es un ejemplo vivo de lo que he llamado desborde popular. Con apoyo de un colaborador, propongo algunas claves de este drama.

Primer acto: Incomprensión de la realidad. Como todo valle costeño, el del río Tambo tiene tres sectores muy bien diferenciados: el bajo, formado por agricultores independientes; el medio, formado por los obreros de la Central Azucarera Chucarapi; y el alto, formado por campesinos. El sector bajo corresponde a los distritos de Deán Valdivia Punta de Bombón, con 12 mil pobladores; mientras que el medio y alto corresponde al distrito de Cocachacra, con 10 mil pobladores.

Una consultora extranjera elabora el diagnóstico y trata a todos como si fueran una realidad homogénea. Como consecuencia, la negociación del estudio de impacto ambiental (EIA) se hace con los pobladores del sector bajo, sin tomar en cuenta al medio y al alto, que son las zonas de influencia directa del proyecto minero. Conclusión: sector alto y sector medio excluidos pese a ser tan numerosos como el sector bajo.

Segundo acto: Error empresarial. En diciembre del 2013, la empresa interesada lleva a cabo la audiencia pública que manda la ley y, conocedora de la resistencia del sector bajo, trae desde Arequipa a un centenar de jóvenes estudiantes que sustituyen a los agricultores. En 30 minutos exponen el EIA de 300 páginas y “absuelven” las 138 observaciones formuladas por la Oficina de Proyectos de las Naciones Unidas. Conclusión: sector bajo también excluido del conocimiento del proyecto. 
Como era lógico de esperar, en ese momento nace la protesta. 

Tercer acto: Miopía del gobierno. Ajeno a estas dos realidades, en abril de este año el actual primer ministro visita Mollendo y demanda “orden”. Inmediatamente se desata la violencia. Si de verdad quería poner orden, hubiese sido más aconsejable no viajar a Mollendo y a cambio ir a la avenida Las Artes de San Borja para sancionar a los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas que se prestaron al despropósito de no cumplir la ley en la audiencia de aprobación del EIA. 

Además, el Ejecutivo forma una comisión con cuatro respetables técnicos, ministros de Estado, para negociar con los dirigentes opositores del proyecto. El supuesto implícito es que el problema es técnico y no político o social. Los opositores se dan el lujo de desairar a los ministros, a la presidenta del Congreso y a la gobernadora regional. Un incidente inadmisible que me hizo recordar que en el 2004, en el Caso Ilave, Luis Thais hizo llevar a Puno a los dirigentes renuentes en patrullero y luego de hablar con ellos se fue solo sin policía a la plaza de Ilave, donde saludó en aimara a la población e inició el diálogo. Una mezcla de firmeza y apertura democrática que ahora se hizo extrañar.

Conclusión: la protesta, lejos de aplacarse, se encrespa hasta hacerse inmanejable.
Luego nadie supo qué hacer. Los opositores extreman su violencia para provocar un muerto más y lo logran. El gobierno apuesta por la militarización. La empresa no sabe si continuar o paralizar el proyecto.

Colofón. Este resumido balance nos arroja tres factores claves: 1°. El punto de partida de la empresa estuvo errado; 2°. Debido a ello, en la negociación no están todos los actores sociales que deberían estar; y 3°. Quienes deben negociar políticamente por el gobierno no han sabido hacerlo bien.

¿Todo está perdido o hay salidas viables y racionales? Considero que sí las hay. 
Primero, el gobierno debe reconocer que este no es un problema técnico, que no se trata de ofrecer una obra de agua potable a un alcalde o de encarcelar a un extremista. Eso no resuelve el resentimiento histórico del valle con la empresa ni crea condiciones sostenibles para la inversión. La mejor solución sería designar a un alto comisionado, cercano a la Presidencia de la República, que dirija un nuevo proceso y realice ofertas y establezca compromisos políticos.

Segundo, en lugar de negociar con solo una parte del valle, debería incluirse a las organizaciones de los sectores medio y alto que también tienen algo que decir y que han estado al margen de este conflicto. Nótese que la violencia se ha producido del puente Pampa Blanca para abajo, en solo un tercio del valle, y entre Mollendo y Matarani la zona más lejana del proyecto.

Por último, si la empresa desea convivir en el largo plazo con el valle, debería comprometerse a apoyar un proyecto de desarrollo microrregional a 20 años. Si así lo hiciese, ¿alguien se opondría? 

Compartir este post

Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en HISTORIA PENSADORES Y PLUMAS Perú: Ensayo y Tragedia
Comenta este artículo

Comentarios

Présenta

  • : cinabrio blog
  • cinabrio blog
  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
  • Contacto

Perfil

  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL

Recherche

Liens