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30 octubre 2015 5 30 /10 /octubre /2015 15:18

 

Our best guess for the size of the last common ancestor of hominoids (humans, great apes and gibbons) just got a lot daintier, thanks to a fossil primate unearthed at a landfill site in Spain.

 

Los hominoideos actuales (gorila, chimpancè, orangutan) se caracterizan por ser trepadores verticales y suspensores, y esto es posible gracias a una estructura corporal muy determinada. En el caso del nuevo hallazgo, el Pliobates cataloniae, la estructura de su brazo nos muestra una combinación de caracteres en la articulación del codo y la muñeca que estaría adaptado a un comportamiento trepador lento y cauteloso, se colgaría de las ramas, pero no de forma tan acrobática como gorilas, chimpancès, orangutanes, ni como los gibones.

Hace casi 12 millones de años, el territorio que ahora ocupa Cataluña era muy distinto del actual. Era un bosque cerrado, con un ambiente más cálido y con pequeños cambios climatológicos entre estaciones. Allí vivían parientes de los elefantes, rinocerontes e incluso ardillas voladoras, y una especie de simio que puede arrojar luz sobre un momento de la evolución en que se separaron los monos del viejo mundo y los grandes simios, los animales vivos más próximos a los humanos.

Los restos fósiles del nuevo simio, buena parte del cráneo y los dientes y una parte del brazo izquierdo que incluye varios elementos de las articulaciones del codo y la muñeca, fueron encontrados en enero de 2011, en un vertedero de els Hostalets de Pierola, Cataluña, y se han presentado hoy al mundo en un artículo publicado en la revistaScience. Sus descubridores, paleontólogos del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, han bautizado como Laia a esta hembra que cuando estuvo viva debió de pesar entre cuatro y cinco kilos. Su nombre científico es Pliobates catalonia, y tiene una edad de 11,6 millones de años.

 

La historia evolutiva de simios y monos se reescribe en Cataluña

EL PAÍS‎ -

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Los hominoideos actuales, entre los que se encuentran los humanos o los gorilas, no tienen cola y su cuerpo les permite erguirse. Estas características podrían haber estado ya presentes en el ancestro común de los homínidos y los hilobátidos, un grupo en el que se encuentran primates como los gibones. Además, los nuevos hallazgos sugieren que aquel ancestro, del que también procedemos nosotros y que debió existir hace entre 15 y 20 millones de años, se parecería más a los pequeños gibones que a los grandes antropomorfos actuales como chimpancés o gorilas.



Es muy destacable que la anatomía del brazo de Laia, en particular la articulación entre el húmero y el radio, y los huesos de la muñeca, ya presenta el diseño básico de los hominoideos actuales. Su inteligencia no daba para mucho: su grado de encefalización era similar al de los monos y gibones actuales y muy inferior al de los grandes antropomorfos y ni digamos a nosotros.

Reconstrucción del ambiente en el que vivió Laia hace 11,6 millones de años / OSCAR SANISIDRO / ICP
Reconstrucción del ambiente en el que vivió Laia hace 11,6 millones de años / OSCAR SANISIDRO / ICP

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Más que un animal poderoso, Laia, el Pliobates catalonia sería una criaturita de aspecto similar a un loris, los pequeños primates perezosos actuales del sur y sudeste de Asia. Su vida habría tenido unos horizontes muy limitados, dedicada a coger fruta madura (la dieta frugívora la acreditan las marcas microscópicas dejadas por los alimentos en la superficie masticatoria de los dientes) en las ramas de los árboles y atenta siempre a la amenaza de los numerosísimos depredadores que acechaban en unas selvas semitropicales llenas de fauna de lo más extraña y peligrosa (incluidos falsos tigres dientes de sable y hienas).

Los investigadores sospechan que la monita de nuestros orígenes, una hembra (se sabe por los dientes, el alveolo revela un canino pequeño), un ejemplar adulto, pasada ya su mejor época, quizá de 7 u 8 años, pudo haber acabado sus días en las fauces de algún carnívoro. Es a lo que parece apuntar el que se conserven mejor los huesos de su parte izquierda: el depredador se hartó con la parte derecha de Laia. Ella y sus congéneres, señalan los científicos, se moverían de manera lenta y cautelosa columpiándose por las copas de los árboles con una gran flexibilidad de movimientos y cierta capacidad de colgarse de las ramas.

A proposed evolutionary tree pointing to wo possible areas Pliobates could have evolved. Credit: Benefit and McCrossin/ Science Magezine Aproposedevolutionarytreepointing to wo possible areas Pliobates could have evolved. Credit: Benefit and McCrossin/ Science Magazine

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Descubren fósil que podría ser el último ancestro común de humanos y simios

 

¿Acaso los grandes simios empezaron a evolucionar desde pequeños ancestros? Nuestra mejor estimación para el tamaño del último ancestro común de los homínidos - los seres humanos, los grandes simios y los gibones - es ahora mucho más precisa, gracias a un primate fósil desenterrado en un vertedero en España.

29 de octubre 2015 - Este ancestro habría vivido hace unos 14 millones de años, cuando los simios menores, los gibones, se separaron del linaje de kis grandes simios u hominoideos (gorila, chimpancè, orangutan).

Un homínido temprano, el procónsul, viviò en el este de África hace unos 23 millones de años y tenía una masa corporal de hasta 50 kilogramos - casi lo mismo que un chimpancé, y era casi del tamaño de un pequeño ser humano.

Se piensa en el Procónsul como un homínido temprano tipo, por lo que el consenso era que los grandes simios de hoy habrían evolucionado a partir de criaturas que eran aproximadamente del mismo tamaño. Eso también significa que los gibones, los únicos hominoides de cuerpo pequeño aùn vivos, deben haber evolucionado de un ancestro de cuerpo relativamente grande.

Pero en 2011, los paleontólogos en España desenterraron el esqueleto parcial de un simio de 11,6 millones de años que habría tenido una masa corporal de alrededor de 5 kilogramos, más o menos lo mismo que un gibón moderno.


David Alba del Instituto Catalán de Paleontología en Barcelona, ​​España, y sus colegas han llamado al simio fòsil Pliobates cataloniae, y han analizado donde podría ubicarse en el árbol evolutivo de los hominoideos. Dicen que es, sin duda, un homínido - y uno que està evolutivamente más cerca del tronco común de todos los hominoideos que el Procónsul.

Pliobates comparte varias características anatòmicas de su muñeca con hominoides vivientes. Al igual que los gibones y los grandes simios, podía girar su muñeca para facilitar el agarre en ramas y en su entorno boscoso. La muñeca del Procónsul es más primitiva.
Sin embargo, otras partes del esqueleto Pliobates ven primitivas, lo que complica el reto de decidir dónde encajarlo en el árbol evolutivo.

"De hecho, se polemiza mucho sobre la interpretaciòn de Alba", dice Brenda Benefit de la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces. "El codo es demasiado primitivo." Los hominoides vivos tienen una cresta ósea en el codo que estabiliza la articulación mientras el animal está colgando de una rama. Pliobates carece de esta característica.

Pliobates tiene orejas muy peculiares: tenía un canal auditivo óseo que no se ve en los homínidos vivos ni en el procónsul. Esta característica se ve en una familia extinta de primates llamados los pliopitecidos. Benefit y su colega del Estado de Nuevo México, Monte McCrossin, piensan que Pliobates podría pertenecer a los pliopitecidos.

El rostro de Pliobates tenía bordes óseos alrededor de sus ojos, algo así como un par de gafas. Esa es una característica que se ve sólo en los gibones - así que quizás Pliobates pertenece a esta parte del árbol genealògico, como un ancestro del gibón que se desarrolló después que los gibones y los grandes simios se separaron.

Pero independientemente de donde se ubique a Pliobates en el árbol de los primates, presenta características de los diferentes grupos, como un rompecabezas. Esto no es una sorpresa. "La evolución independiente de características similares (la convergencia evolutiva) es un fenómeno común, pero parece ser particularmente diversa en primates", dice Alba. Queremos encontrar una linea recta de simios a humanos, pero la evoluciòn es intrincada.

 

El hallazgo de Pliobates se añade a otros importantes fósiles de primates de entre 12,5 y 11,5 millones de años de edad encontrados en el vertedero de Can Mata. Allí, donde trabajan grandes máquinas excavando el terreno para la gestión de basuras, colaboran paleontólogos que paran los trabajos si se encuentran indicios de fósiles relevantes. “Los resultados que hemos tenido en los últimos 13 años es una muestra de la importancia de una legislación que proteja el patrimonio paleontológico y de la colaboración con la administración y las empresas”, apunta Alba.

En la presentación pública en rueda de prensa, con Laia de cuerpo presente, por así decirlo, Alba y Moyà- Solà tuvieron que responder a algunas preguntas inesperadas, como a la de si la pequeña primate apunta a que los catalanes y españoles pudieran tener ancestros distintos, “proceder de monos diferentes”, según la expresión utilizada. Tras unos momentos de perplejidad y asombro por la pregunta, al cabo Laia está millones de años más allá de cualquier proceso de hominización, Alba, bromeó que la remota monita “no tiene nada que ver con el hecho diferencial catalán”. Compasivamente didáctico, explicó que el hecho de que hayan aparecido primates del Mioceno en Cataluña y no en otros lugares de España se debe a cuestiones geológicas y paleoambientales. “Cataluña era entonces el extremo más hacia el sur de una paleoprovincia que se extendía por centroeuropa y en la que el clima era más húmedo que en el resto de la península ibérica, lo que explica que aquí hubiera primates y fuera no”. De no ser así, rió, “quizá deberían darnos la independencia automáticamente”

Pierolapithecus catalaunicus model in the Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, in Sabadell, Catalonia.
Pierolapithecus catalaunicus model in the Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, in Sabadell, Catalonia.

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Pierolapithecus catalaunicus es una especie extinta de primatehominoideo cuyos primeros fósiles fueron descubiertos en diciembre de 2002 por los trabajadores de una obra de un vertedero y un equipo de paleoantropólogos catalanes dirigidos por Salvador Moyà-Solà que se encargaron de las labores de excavación desde el primer momento. El único individuo conocido, que vivió hace unos 13 millones de años (mediados del Mioceno), una época escasamente estudiada, fue bautizado como «Pau». Su importancia estriba en que podría ser el antecesor común del hombre y los grandes simios (gorilas, chimpancés, bonobos yorangutanes).

La descripción del descubrimiento se publicó por primera vez en la edición del 19 de noviembre de 2004 de la revista Science. El nombre genérico se tomó de la ubicación del descubrimiento en el municipio catalán de Els Hostalets de Pierola (Barcelona, España). El conjunto de fósiles se catalogaron como IPS 21350.1

29/10/2015 Un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont describe en la revista Science el nuevo género y especie, Pliobates cataloniae, a partir de un esqueleto procedente del vertedero de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Cataluña). • Los restos corresponden a una hembra adulta a la que los paleontólogos han llamado “Laia”. Pesaba unos 4-5 kg, se alimentaba de frutos blandos y trepaba por las copas de los árboles colgándose eventualmente de las ramas.El vídeo contiene una entrevista con el investigador principal, David Alba.

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Fossil discovery could be the last common ancestor to all apes
 

 

DAILY NEWS  29 October 2015

Fossil discovery could be the last common ancestor to all apes

Did great apes start small? Our best guess for the size of the last common ancestor of hominoids – humans, great apes and gibbons – just got a lot daintier, thanks to a fossil primate unearthed at a landfill site in Spain.

This ancestor would have lived around 14 million years ago, when lesser apes, thegibbons, split from the great ape lineage.

An earlier hominoid, Proconsul, lived in East Africa about 23 million years ago and had a body mass of up to 50 kilograms – about the same as a chimpanzee, and not much smaller than a human.

Proconsul is thought to be typical of early hominoids, so the consensus was that today’s great apes would have evolved from creatures that were about the same size. That would also mean that gibbons, the only living small-bodied hominoids, must have evolved from a large-bodied ancestor.

But in 2011, palaeontologists in Spain dug up the partial skeleton of an 11.6-million-year-old ape that would have had a body mass of about 5 kilograms – roughly the same as a modern gibbon.

David Alba at the Catalan Institute of Palaeontology in Barcelona, Spain, and his colleagues have now named the skeleton Pliobates cataloniae, and analysed where it might fit in the ape evolutionary tree. They say it is undoubtedly a hominoid – and one that is evolutionarily closer to the last common ancestor of all living hominoids than Proconsul is.

Pliobates shares several features of its wrist with living hominoids. Like gibbons and great apes, it could rotate its wrist for easier clambering around its forested environment. Proconsul‘s wrist is more primitive.

Other parts of the Pliobates skeleton look primitive, though, which complicates the challenge of deciding where to slot it into the evolutionary tree.

“I can actually see some of my colleagues fuming over the Alba paper’s interpretation,” says Brenda Benefit at the New Mexico State University in Las Cruces. “For one thing, the elbow is just too primitive.” Living hominoids have a bony ridge in the elbow that stabilised the joint while the animal is dangling from a branch. Pliobates lacks this feature.

Pliobates‘s ears are even more peculiar: it had a bony ear canal that isn’t seen in living hominoids or in Proconsul. This feature is seen in an extinct family of primates called the pliopithecids. Benefit and her New Mexico State colleague, Monte McCrossin, think Pliobates might actually belong here.

 

 

And then there’s Pliobates‘s face (see reconstruction above). It had bony rims around its eyes, rather like a pair of goggles. That’s a feature seen only in gibbons – so perhaps Pliobates belongs in this part of the tree, as a gibbon ancestor that evolved after the gibbons and great apes diverged.

But regardless of where Pliobates belongs in the primate tree, it clearly shows an odd mosaic of features of different groups. This isn’t a complete surprise. “Independent evolution of similar features is a common phenomenon, but it seems to be particularly rampant [in primates],” says Alba.

“We want to find a simple logical progression for primate and human evolution, but evolution was a very messy process,” says Benefit.

Journal reference: Science, DOI: 10.1126/science.aab2625

 

 

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Published by Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com - en DEL MONO AL HOMBRE
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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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