Palestinos llevan solicitud de reconocimiento como Estado ante la ONU
Se espera que en el día de hoy la Autoridad Palestina presente oficialmente su solicitud de reconocimiento como Estado ante las Naciones Unidas, haciendo caso omiso de las amenazas de Estados
Unidos e Israel. El gobierno de Barack Obama ha ejercido presión contra la medida y los legisladores estadounidenses han amenazado con cortar los fondos. Los funcionarios palestinos Saeb Erekat
y Nabil Shaath dijeron que la insistencia de Estados Unidos en negociaciones sin salida forzó a la Autoridad Palestina a hacer su intento ante la ONU.
Erekat afirmó: "Las maniobras del Sr. Netanyahu son las relaciones públicas. Decir ‘vengan y reunámonos y hablemos’, ¿de qué? Tienen que decirlo. El Sr. Netanyahu tiene que
decirlo: ‘Acepto detener todas las actividades de los asentamientos como mi obligación y acepto los dos Estados con las fronteras de 1967. Y no vemos ninguna contradicción entre volver a la
situación de los dos Estados de 1967 y buscar la admisión de Palestina en la ONU’".
El Dr. Nabil Shaath dijo: "El viernes será un día de júbilo en Palestina. El Presidente Abbas dará su discurso, enviará su solicitud para ser miembro del Consejo de Seguridad
y se irá esa noche. Por lo tanto es un día feliz".
Declaring Statehood
Abbas apply for membership in UN
Abu Mazen, pidió oficialmente que el Estado Palestino se convierta en el Estado 194 de la ONU. El líder palestino, en un ovacionado discurso, ha insistido en que ya "es
suficiente" y ha reclamado entrar como Estado con las fronteras del 4 de junio de 1967, es decir, antes de la Guerra de los Seis Días y sin contemplar intercambios de
territorio con Israel, y con Jerusalén Este como capital.
Después era el turno de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se subiera al estrado. Propuso al presidente de la Autoridad Nacional Palestina reunirse "hoy mismo"
en Nueva York y reanudar las negociaciones directas. "Estamos a miles de kilómetros de nuestras casas, estamos en el mismo edificio ¿Qué nos impide reunirnos hoy y empezar a negociar? Vayamos
directamente" a la negociación, dijo Netanyahu.
La petición palestina es, de momento, simbólica y tendrá pocas consecuencias inmediatas prácticas. Estados Unidos y los miembros europeos del Consejo �los dos permanentes, Francia y Reino Unido,
y los de turno, Alemania y Portugal- retrasarán el debate durante meses con la esperanza de que, antes de llegar a un voto, palestinos e israelíes retomen las negociaciones y lleguen a
acuerdo.
Palestinians apply for UN
'Construyamos puentes de diálogo'
Abu Mazen fue interrumpido varias veces por los aplausos, aunque la ovación más entusiasta se produjo cuando el líder palestino enseñó en el estrado una copia de la carta que
había entregado a Ban Ki-Moon. El público le jaleó y gritó como si se tratara de un concierto.
El líder palestino utilizó la mayoría de su discurso para denunciar la expansión de los asentamientos de Israel, que llamó varias veces un ejemplo de "colonialismo" y "limpieza
étnica". Los responsabilizó del "fracaso" del intento de relanzar las negociaciones hace ahora un año.
Su petición de pertenencia ante Naciones Unidas, según él, "no está dirigida a deslegitimar a Israel". Abu Mazen llamó a la "resistencia popular pacífica contra las balas" del
ejército israelí e insistió en que sólo quiere retomar las charlas diplomáticas. "Construyamos puentes de diálogo en vez de muros de separación y políticas de ocupación", dijo.
'Ha llegado el momento de la primavera palestina'
El líder palestino fue muy aplaudido cuando se refirió a su esperanza de que Palestina sea "admitida como Estado independiente". Si los palestinos acudieran a la Asamblea y se conformaran con ser
'Estado observador', lograrían la mayoría de los votos. "Ha llegado el momento de una Palestina independiente... Igual
que la primavera árabe, ha llegado el momento de la primavera palestina, el momento de la independencia", aseguró Abu Mazen. "Mi pueblo quiere vivir una vida normal como el resto del
mundo", dijo, enfático, entre más aplausos.
"Éste es el momento de la verdad... ¿El mundo dejará a Israel seguir con la última ocupación del mundo?... Somos el último pueblo ocupado. ¿Dejará el mundo que nos ocupen para
siempre?", subrayó. Abu Mazen también advirtió de los peligros del radicalismo: "La desesperación es el aliado más fuerte del extremismo".
La petición palestina es, de momento, simbólica y tendrá pocas consecuencias inmediatas prácticas. Estados Unidos y los miembros europeos del Consejo –los dos permanentes,
Francia y Reino Unido, y los de turno, Alemania y Portugal- retrasarán el debate durante meses con la esperanza de que, antes de llegar a un voto, palestinos e israelíes retomen
las negociaciones y lleguen a acuerdo.
El Consejo pedirá informes extra para alargar los tiempos mientras el Cuarteto de Oriente Próximo, formado por la ONU, la UE, EEUU y Rusia, intenta un nuevo plan. La idea, según
desveló el presidente Nicolas Sarkozy, es que las se reanuden las negociaciones de paz a finales de octubre, las fronteras se definan en los siguientes seis meses y se llegue a "acuerdo
definitivo" en otoño de 2012. Sólo entonces el Consejo de Seguridad aprobaría la solicitud para que Palestina entre como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas.
Problemas legales
Entretanto, los palestinos podrían retirar su petición ante el Consejo y acudir a la Asamblea General de la ONU, que les podría conceder el estatus menor de "Estado observador". Sin embargo,
incluso esta vía preocupa a los occidentales por el miedo a que el texto de la resolución defina las fronteras antes de la negociación y dé acceso a los palestinos al Tribunal Penal
Internacional, que podrían inundar con denuncias contra Israel.
La UE, de hecho, estudia una manera de que Palestina renuncie al derecho de entrar en la corte o acepte retrasarlo. Si bien no hay precedentes, la portavoz de la Fiscalía del
TPI, Florence Olara, asegura a este periódico que cualquier salvedad de entrada "depende de los Estados miembros".
Los palestinos están resignados a esperar, pero se niegan a retirar su solicitud y se quejan de la presión, en particular, de EEUU para lo que hagan. "La Administración americana ha hecho todo
que ha podido para hacer fracasar nuestro proyecto. Pero vamos a seguir adelante pese a los obstáculos y las presiones, para conseguir nuestros derechos. Somos el único pueblo del mundo que
todavía está bajo ocupación", insistió este jueves por la noche Abu Mazen.
ABBAS
Netanyahu incide en los grandes problemas de seguridad
Por su parte, Netanyahu afirmó que "Israel está preparado para tener un Estado palestino en Cisjordania, pero no para tener una nueva Gaza", recoge Efe.
Asimismo dijo que los palestinos tienen que hacer primero la paz con Israel y luego tener un Estado. "Cuando eso ocurra, Israel no será uno más en reconocerlo, seremos el primero", afirmó el
primer ministro israelí, que aseguró que estaba en la Asamblea "para decir la verdad".
Netanyahu comenzó y terminó su discurso asegurando que Israel "tiende la mano al pueblo palestino porque buscamos una paz justa y duradera" y que su país "ha querido vivir en paz
desde su fundación", al tiempo que aseguró que su nación "es un país pequeño con grandes problemas de seguridad".
Reprochó a la Asamblea que sus decisiones de los últimos años relativas al conflicto palestino, habían sido para Israel "un túnel de oscuridad". "Hoy extiendo la mano de nuevo, a
Egipto, a Turquía, y lo hago con respeto y buena voluntad, también a Libia y a Túnez, con admiración por intentar construir un futuro democrático, al igual que a los países del norte de África y
a los de la península Arábiga que buscan un nuevo futuro", afirmó.
Netanyahu agregó que igualmente "tiende la mano a los pueblos de Siria, Líbano o Irán, que tiene el coraje de luchar contra una represión brutal, y especialmente a los palestinos".
Negociaciones
Agregó que "los palestinos tienen que reconocer también al Estado judío de Israel, que protege a todas sus minorías. Espero que eso también lo haga el futuro estado palestino, pero solo hace unos
días sus representantes dijeron aquí mismo, en Nueva York, que no admitirán a un solo ciudadano judío. Esos es limpieza étnica".
"Mi esperanza es la paz, pero como primer ministro de Israel no puedo arriesgar el futuro de los israelíes por buenos deseos. Tenemos que hacer lo mejor para diseñar el futuro, sin desdeñar el
presente", agregó, al tiempo que consideró que "el futuro de Israel es cada vez más peligroso".
El político israelí, que hace unos días calificó de "unilateral" la petición palestina, aseguró que Mazen será su "socio en la paz. Quiero ser parte de la paz. En mi primer día como
primer ministro, le pedí negociaciones directas sin condiciones, pero no me respondió".
MidEast
Estados Unidos lidera la retirada como señal de protesta ante discurso de Ahmadinejad en la ONU
El Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad provocó la retirada como señal de protesta de Estados Unidos y otras delegaciones occidentales durante su discurso pronunciado el jueves ante la Asamblea
General de la ONU. En sus afirmaciones, Ahmadinejad criticó la política exterior de Estados Unidos y reclamó una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU para reducir el predominio
occidental. Por tercer año consecutivo, Ahmadinejad motivó la salida de delegados tras poner en duda el Holocausto nazi y sugerir que Estados Unidos estaba detrás de los atentados del 11 de
septiembre.
El Presidente iraní manifestó: “Por medio de su red de medios de comunicación imperialista, que está bajo la influencia del colonialismo, amenazan a cualquiera que ponga en
duda el Holocausto y los atentados del 11 de septiembre con sanciones y acciones militares. ¿Quién utilizó los misteriosos incidentes del 11 de septiembre como un pretexto para atacar a
Afganistán e Irán y para asesinar, herir y desplazar a millones de personas de dos países con el fin último de implantar su dominación del Medio Oriente y sus recursos petroleros?".
ALAI, América Latina en Movimiento
2011-09-22
Palestina hoy: entre la ocupación, el reconocimiento y la liberación nacional
María M. Delgado
Cuando en marzo pasado Uruguay -a la cola del resto del MERCOSUR- reconoció al Estado Palestino, corrí eufórica a contárselo a mis vecinas y amigos en la región cisjordana de Nablus. Ellos, que
ya lo sabían porque en ese país todo el mundo está muy bien informado, reaccionaron lanzándome un balde de agua fría: “¿Y qué va a cambiar para nosotros?”
En una región donde los colonos israelíes fanáticos y violentos atacan todos los días a las comunidades destruyendo cultivos, cortando, arrancando o quemando árboles de olivo, vandalizando
viviendas y edificios públicos, apropiándose por la fuerza de la tierra ajena, incendiando mezquitas o vehículos palestinos, y realizando todas estas acciones con total impunidad y bajo la
protección del ejército de ocupación, el pueblo palestino tiene razones más que suficientes para el escepticismo.
Desde 1948 hasta hoy, tres o cuatro generaciones de palestinos han visto cómo la llamada “comunidad internacional” aprueba en la ONU resoluciones sobre su derecho a la autodeterminación -que
implican inequívocamente poner fin a la ocupación israelí-, sin que ni una sola de ellas haya sido acompañada de los mecanismos ni la voluntad política para hacerlas efectivas.
Estados Unidos ha usado el veto 41 veces para negar los derechos palestinos y apoyar incondicionalmente a Israel. Si la reciente solicitud de ingreso como miembro pleno hubiera sido presentada
ante el Consejo de Seguridad (paso obligatorio para que la Asamblea General pueda tratar una solicitud de esa naturaleza), hubiera recibido el anunciado veto número 42 para hacerla fracasar.
Por si fuera poco, EEUU está amenazando también con cortar la ayuda económica a la ANP, de la cual es el principal donante.
En consecuencia, a los representantes palestinos no les quedaría otro camino que recurrir al plan B, es decir, a presentar la solicitud directamente ante la Asamblea General (donde no vale el
veto); ésta sólo tiene facultad para aprobar la incorporación de un “Estado observador” y no de un miembro pleno (lo cual requiere una mayoría simple, y no los 2/3). Eso es lo que
previsiblemente ocurrirá en estos días, ya que los palestinos tienen asegurados entre 120 y 130 votos de países amigos de los 193 (casi todos los de Asia, África y América Latina).
Qué puede cambiar realmente
El pueblo palestino ya tiene desde 1974 -a través de la Organización para la Liberación de Palestina- el estatuto de observador en la ONU. La OLP en 1988 proclamó su independencia y recibió el
apoyo de decenas de países. Pero no tiene aún un Estado (ni goza de soberanía, jurisdicción o control territorial, ya que Israel controla su espacio terrestre, aéreo y marítimo). Ese es el paso
que busca dar ahora, y para ello la Autoridad Nacional Palestina (ANP) -bajo el liderazgo del primer ministro Salam Fayad- ha hecho grandes esfuerzos tanto para construir una mínima
institucionalidad creíble como para avanzar en el terreno diplomático.
Ser un Estado permitiría a Palestina, entre otras cosas, demandar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (que sólo puede tratar asuntos presentados por un Estado contra otro, y que en
2004 emitió una “opinión consultiva” sobre el Muro categóricamente favorable a Palestina y condenatoria de Israel).
[1]
La existencia de un Estado palestino tendría otras consecuencias:
- la ONU se vería enfrentada a la compleja situación de un Estado miembro ocupando el territorio de otro Estado miembro (aun cuando no fuera
pleno).
- Israel ya no podría seguir afirmando que Palestina es “un territorio en disputa” y por tanto se vería obligado a definir sus fronteras
definitivas (algo que todavía está pendiente) y aceptar lo que hoy se niega a hacer: que el territorio de la Palestina histórica debe ser compartido por dos pueblos con sus respectivos Estados.
- implicaría, por supuesto, renunciar al Valle del Jordán (que considera su “frontera geopolítica estratégica” y su principal reserva de tierra y
recursos),
- retirar las 250 colonias ilegales que hoy ocupan 42% del territorio de Cisjordania y donde viven medio millón de judíos/israelíes, y
- permitir que los palestinos tengan soberanía sobre sus fronteras, y que tengan un ejército.
Pero para poner fin a la ocupación se requiere algo más que una resolución de la ONU, como la historia ha demostrado. Por eso los sectores más críticos de la sociedad civil palestina, nucleados
en el Movimiento Nacional por BDS (boicot, desinversión y sanciones)
[2], si bien no se oponen a esta iniciativa diplomática, han alertado sobre lo que se requiere para
que no se convierta en una más entre tantas resoluciones incumplidas desde 1948. Por eso en un pronunciamiento de agosto afirmaron: “
Igual que durante la lucha contra el apartheid en
Sudáfrica, los activistas y grupos de solidaridad con Palestina están convencidos, como nosotros, que sólo las formas de solidaridad concertadas, efectivas y sostenidas -especialmente en forma
de boicot, desinversión y sanciones (BDS)- pueden obligar a Israel a acatar sus obligaciones según el Derecho Internacional y llevarnos así a la realización de los derechos del pueblo
palestino.”
Y para que no queden dudas, sostienen: “Los Estados que han reconocido el derecho de los palestinos a tener su Estado están más obligados aun a terminar su complicidad en mantener, encubrir
o incluso fortalecer el régimen de ocupación, colonización y apartheid practicado por Israel contra el pueblo palestino. Los Estados que reconocen al Estado palestino y continúan haciendo
negocios con Israel como si nada, son más que hipócritas: están traicionando su obligación legal y política fundamental de poner fin a las permanentes y graves violaciones del Derecho
Internacional y de los derechos colectivos palestinos por parte de Israel.”
Peligros a la vista
La sociedad palestina se debate hoy entre quienes ven con esperanza y entusiasmo la iniciativa diplomática en la ONU y aquellos que o bien se muestran escépticos -como mis vecinas y amigos de
Nablus- o incluso advierten sobre los peligros que encierra. Entre los primeros se encuentran los más allegados al partido Fatah, que se mueven en esa especie de burbuja que constituye
Ramallah, donde la ANP tiene lo más parecido a un gobierno y donde se concentra el grueso de la millonaria ayuda internacional que hace viable su existencia, y que incluso puede hacer que, ante
tanta prosperidad (artificial), uno se olvide momentáneamente de la ocupación. De Ramallah provienen las imágenes multitudinarias, festivas y triunfalistas que vemos estos días en la TV.
Entre los segundos están los sectores más críticos -claramente el Movimiento BDS
[3] y quienes abogan por la solución de “un solo Estado democrático y secular”
[4]-, que insisten en señalar cuestiones fundamentales como:
- El derecho a la autodeterminación no puede ejercerse en un mini Estado reducido a la mínima expresión; es decir, al conjunto de 'bantustanes' fragmentados a los que la ocupación israelí ha
reducido (y pretende mantener) el territorio palestino. No puede haber Estado sin recuperación y control pleno del territorio, sin soberanía en las fronteras y sin libertad de movimiento entre
los tres grandes bloques territoriales hoy totalmente desconectados entre sí: Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.
[5] Como bien me decía una amiga gazatí: “
¿De
qué me sirve tener un Estado si no puedo ir a visitar a mi familia?”. Ella, como tantas mujeres que, según indica la tradición, al casarse tuvo que ir a vivir con la familia de su marido
en Nablus, hace ocho años que no puede volver a Gaza.
- Definir las fronteras del Estado Palestino según las líneas del Armisticio de 1949 (mal llamadas “de 1967” para referir a la situación anterior a la ocupación resultante de la Guerra de
los Seis Días) significa aceptar que al pueblo palestino se le asigne sólo el 22% de la Palestina histórica (que le pertenecía enteramente antes de 1948), e incluso mucho menos que el 45%
que le asignaba el plan de partición de la ONU de 1947.
- Más aun: eso significa que los refugiados palestinos no podrían regresar a las aldeas y ciudades de donde fueron expulsados en 1948, hoy parte del Estado de Israel (incluso aquellas donde la
población es mayoritaria o significativamente palestina, como Haifa, Jaffa o el “triángulo norte de Galilea”). Garantizar el derecho al retorno de los cinco millones de la diáspora (según
estableció la Resolución 194 de la ONU) ha sido y es uno de los puntos más sensibles a lo largo de los últimos veinte años (sobre todo porque, como quedó revelado por Al Jazeera en “
Los
papeles palestinos” los negociadores palestinos estaban dispuestos a sacrificarlo)
[6].
- Eso tiene relación directa con la cuestión de la representación política. Muchos analistas señalan que, entre los muchos males derivados de los Acuerdos de Oslo de 1994-95, el poder político
se desplazó de la OLP -organización que representaba al conjunto del pueblo palestino tanto de la diáspora como de los territorios ocupados- hacia la ANP, que sólo representa a un sector del
pueblo palestino (el partido Fatah). Así, dicen los críticos, el proyecto de liberación nacional quedó reducido a una simple “gestión de la ocupación” en un territorio limitado y, desde la
ruptura de 2006 (después del triunfo de Hamas en las elecciones legislativas), ya ni siquiera en todos los territorios ocupados, sino solamente en Cisjordania. Hamas, que gobierna de
facto en Gaza desde 2007, y a pesar del acuerdo de unidad alcanzado con Fatah este año, últimamente ha marcado distancia respecto a la movida en la ONU.
Es por eso que ante la coyuntura de “Septiembre”, los sectores críticos han insistido en que “Hasta que el pueblo palestino ejerza su derecho a la autodeterminación, la OLP continúa siendo
la única representación legítima de todos los palestinos y palestinas ante la ONU y ante otros foros internacionales, regionales y multilaterales. Ninguna otra alternativa será aceptada por la
inmensa mayoría del pueblo palestino.” (pronunciamiento del Movimiento Nacional por BDS).
No resulta sorprendente pues que la comunidad palestina de la diáspora se haya visto ante ese dilema, y -como vi recientemente en Argentina- muchas personas hayan optado por adherir con su
firma a la campaña lanzada por la ANP para lograr el reconocimiento en la ONU, y al mismo tiempo al documento donde se afirma que la OLP es la única organización política que representa
legítimamente al conjunto del pueblo palestino, dentro y fuera de los territorios ocupados.
Parte de ese 'conjunto' incluye también al millón y medio de población palestina con ciudadanía israelí (que constituye el 20% de la población de ese país), hoy discriminada por un régimen
legal e institucional “que se ajusta a la definición de apartheid según la ONU”, como siempre reivindica el Movimiento BDS.
Ocupación camuflada de proceso de paz
Durante más de veinte años los dirigentes políticos -principalmente de Fatah, el partido que controla la ANP, surgida de los fallidos Acuerdos de Oslo- se embarcaron en un “proceso de paz”
promovido y liderado por Estados Unidos. Ante el rotundo fracaso de dicha apuesta, hoy nadie duda en afirmar que Oslo fue la gran trampa de “normalización” de la ocupación, lo que le dio a ésta
una fachada de legalidad, encargándole a la flamante “autoridad” hacer el trabajo sucio para el poder ocupante: domesticar la primera Intifada, reprimir la resistencia armada (e
incluso la lucha pacífica!) y poner en funcionamiento un remedo de “autonomía palestina”. El éxito fue rotundo: hasta el día de hoy personas supuestamente informadas creen que los palestinos
controlan efectivamente una parte importante de su territorio y que la ocupación es sólo formal o abstracta.
Como dice la gente común en las calles de Cisjordania, “la ANP es una agencia de la ocupación”. Y la verdad es que, a cambio de una mínima y dudosa 'autonomía' (que en la práctica
tiene menos poder que una autoridad municipal), los políticos liderados por Arafat primero y luego por Mahmud Abbas postergaron para una etapa posterior de las negociaciones los “asuntos que
requieren un acuerdo definitivo”, y que en realidad son los más conflictivos y delicados: la anexión israelí de Jerusalén Este (y los derechos elementales de su población palestina), el derecho
al retorno de los 5 millones de refugiados/as, y las colonias israelíes en territorio palestino. A principios de este año la cadena Al Jazeera dio a conocer documentos secretos
(“Los papeles palestinos”) que revelaban hasta qué punto los negociadores palestinos estaban dispuestos a ceder en esos temas cruciales..
A la vez, mientras Israel jugaba a que negociaba la paz, paralelamente afianzaba la ocupación y control del territorio palestino: en los veinte años del proceso de paz, el número de colonos
israelíes asentados ilegalmente
[7] se duplicó; el territorio de Cisjordania fue dividido en áreas A, B y C
[8], y crecientemente fragmentado y
atomizado en verdaderos 'bantustanes' por más de 500 'cierres' en sus diversas formas: caminos bloqueados, montañas de tierra o trincheras, checkpoints, carreteras de uso exclusivo de los
colonos y, sobre todo, el Muro o Barrera de Separación que Israel empezó a construir en 2002 (con 85% de su ruta dentro del territorio palestino!).
[9]
El objetivo de este complejo y perverso sistema de medidas implementadas era claramente crear “hechos consumados” que hicieran inviable un futuro Estado palestino con Jerusalén Este como su
capital. El resultado es que hoy los palestinos tienen un control (relativo) sobre apenas un 12% de lo que fue su territorio histórico.
“Occidente no nos entiende”, me decía un sacerdote que vivió treinta años en Gaza. “Durante 20 años nos han dicho que nos sentemos a negociar, que tengamos paciencia. ¿Y qué hemos
ganado en estos 20 años? Absolutamente nada. Israel no ha hecho otra cosa que hacer tiempo mientras continuaba afianzando su política expansionista y colonialista sobre nuestro territorio.
Israel no tiene ninguna intención de negociar ni de ceder nada; para ellos el proceso de paz no es más que una cortina de humo. ¿Para qué vamos a seguir perdiendo el tiempo en un 'proceso de
paz' que no lleva a ninguna parte? Ya es hora de empezar nosotros también a crear 'hechos consumados'. Ir a la ONU en septiembre es una forma de hacerlo”.
Palestina y la primavera árabe
En septiembre de 2010 las partes retomaron el errático e inconducente proceso de negociaciones, que sin embargo se rompió enseguida porque los palestinos se retiraron ante la negativa israelí
de prolongar la moratoria a la construcción y expansión de colonias en Cisjordania. Efectivamente, desde que dicha moratoria se levantó, la cifra se disparó y este año asistimos a un récord de
construcción de nuevas viviendas para colonos judíos en el territorio ocupado.
Ante este nuevo fracaso, la dirigencia palestina optó por recurrir a la ONU para lograr allí lo que no ha podido obtener sentándose a la mesa con los israelíes. Hay diversas interpretaciones
sobre las motivaciones de esta iniciativa. Los más críticos de la ANP sostienen que no fue más que una jugada táctica para que EEUU obligara a Israel a aflojar la política sobre las colonias,
siempre apostando al desprestigiado “proceso de paz” y a la mediación de ese país, a pesar de las sobradas demostraciones de su alineamiento con Israel (como demostró nuevamente en marzo pasado
al vetar la resolución del Consejo de Seguridad que quería condenar una vez más la política de construcción de colonias).
Hablando de la dirigencia de Fatah (o de la ANP, que es lo mismo), me dijo un joven de la universidad de Birzeit: “Durante años nos dijeron que confiáramos en el proceso de paz. Que cuando
Obama ganara la presidencia, todo iba a cambiar en favor nuestro. Llegó Obama y todo sigue igual. Estados Unidos sigue votando sistemáticamente en favor de Israel y negando nuestro
derecho a la autodeterminación. Ahora no pueden seguir sosteniendo ese cuento.”
Hay quienes ven en la iniciativa palestina un intento de frenar el creciente descontento hacia su estrategia de negociación y de revertir su desprestigio político, sobre todo después que
los papeles palestinos salieron a luz.
En esto puede haber pesado, sin duda, el contexto político regional: mientras los países vecinos se prendían fuego en un movimiento que reclamaba democracia, libertad y liderazgos
representativos, no sería extraño que la dirigencia palestina haya creído necesario poner las barbas en remojo y actuar antes que el fuego se propagara hacia su propia casa.
En efecto, en los primeros meses del año vimos crecer un movimiento claramente juvenil que tomó las plazas de las principales ciudades palestinas para reclamar la unidad política, no porque eso
signifique su apoyo a una u otra de las dos principales facciones enfrentadas desde 2006, sino entendiéndolo como un primer paso apenas hacia la reconstrucción de un proyecto de liberación
nacional.
Es cierto que probablemente el movimiento no habría logrado tan rápidamente su objetivo -la firma del Acuerdo de Unidad en El Cairo- si el escenario regional no hubiera estado tan convulsionado
y las dos fuerzas políticas no vieran amenazada su estabilidad al perder sus respectivos aliados históricos (Egipto y Siria) por el desmoronamiento de los poderes tradicionales en esos países.
Pero también es cierto que ese contexto regional, y las señales incipientes de contagio dentro de Palestina, que en algunas de sus expresiones me recordaban al “que se vayan todos” que
conocimos por estas latitudes, seguramente pusieron a los dirigentes políticos en alerta e incidieron para que se apresuraran a rectificar el rumbo.
Es que la cuestión de la legitimidad, la representación y la democratización de la cosa política es también un asunto generacional. Las y los jóvenes que acamparon en las plazas de Ramallah,
Nablus, Tulkaren y Hebron son una clara señal de que la 'primavera árabe' en Palestina recién está brotando, pero también es imparable.
- María M. Delgado es una activista uruguaya que trabaja como observadora internacional en Cisjordania.
[1] No debemos confundir -como está ocurriendo con frecuencia- la Corte Internacional de Justicia con la Corte (o Tribunal) Penal Internacional
(también con sede en La Haya) que fue creada por el Estatuto de Roma en 1998 y cuyo cometido es juzgar los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por individuos y no por Estados.
Israel -igual que EEUU- no es parte de la CPI, y por eso sus ciudadanos no podrían ser juzgados por este tribunal.
[2] El movimiento se constituyó en 2005 y agrupa a unas 200 organizaciones, sindicatos y partidos palestinos, y en su corta vida ha logrado éxitos
notables en los países del Norte y dentro mismo de Israel, al punto que el parlamento de ese país aprobó recientemente una ley criminalizando a quienes apoyen el boicot. Omar Barghouti es
el principal y más lúcido vocero del movimiento. Ver: http://www.bdsmovement.net
[4] La opción de un solo Estado en toda la Palestina histórica tiene apoyo de reconocidos intelectuales y activistas en ambos países. Mazim Qumsiyeh y
Omar Barghouti son los más conocidos del lado palestino. Ver:
http://www.odsg.org/co. Del lado israelí se destacan entre otros activistas feministas
(muchas integrantes de la Coalición de Mujeres por la Paz) y de organizaciones como New Profile y el Comité israelí contra las demoliciones de casas (ICAHD).
[5] Para tener una idea gráfica de la realidad actual de fragmentación territorial y ocupación militar y colonial, recomiendo ver los mapas de Naciones
Unidas (
www.ochaopt.org) y B'Tselem, la principal organización israelí de derechos humanos:
www.btselem.org
[6] Leer más sobre el escándalo conocido como “Los papeles palestinos” en: http://english.aljazeera.net/palestinepapers
[7] Las colonias israelíes son ilegales según el Derecho Internacional Humanitario que rige en el territorio palestino. El IV Convenio de Ginebra (art.
49) prohíbe al poder ocupante trasladar parte de su población al territorio ocupado. Reiteradas resoluciones de la ONU han afirmado desde 1967 que las colonias son el principal obstáculo
para la paz.
[8] En Cisjordania, la ANP y su policía tiene jurisdicción únicamente en el área A (menos del 18% del territorio); en el área B (otro 18% del
territorio) sólo tiene jurisdicción en asuntos administrativos (y la seguridad está en manos de Israel); y en el área C (62% de Cisjordania!) la única autoridad administrativa y de
seguridad es el ejército israelí.
[9] Datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos Ocupados (OCHA OPT):
www.ochaopt.org