Tuesday 11 january 2011 2 11 /01 /Ene /2011 21:49

The Gains from Trade: South American Economic Integration and the Resolution of Conflict.

 

 

Este reporte se basa en una presentación hecha por Mark Weisbrot durante el Simposio Fletcher sobre asuntos Colombianos y Venezolanos, en el Fletcher School of Law and Diplomacy, Tufts University, 23 de octubre, 2010-

 

This report is based on a presentation by Mark Weisbrot for Fletcher Symposium on Colombian and Venezuelan issues, at the Fletcher School of Law and Diplomacy, Tufts University, October 23, 2010-

 

“Se suele argumentar que la expansión de las relaciones comerciales entre países crea un incentivo para evitar hostilidades … incluso conflictos armados” … sostiene Mark Weisbrot al analizar los beneficios del comercio… entre los que señala la integración económica … en Sudamérica.

 

 

Mark Weisbrot: The national endowment for democracy funding of coup d´etat leaders in Venezuela.          

La integración económica en Suramérica y la resolución del conflicto. 

La integración económica en Suramérica y la resolución del conflicto.
Los beneficios del comercio.

 
Es común el uso del argumento de que la expansión de las relaciones comerciales entre países crea un incentivo para evitar hostilidades que pueden incluir el conflicto armado. De hecho, éste fue uno de los mayores impulsos detrás de la integración económica de Europa1 después de la segunda guerra mundial, la cual culminó con la Unión Europea, y más recientemente la unión monetaria de la zona Euro.

Mark Weisbrot y Jake Johnston.
CEPR quarta-feira, 8 de dezembro de 2010.

 

Mientras que los aumentos de eficiencia generados al reducir las barreras al comercio han sido frecuentemente exagerados en el contexto de, por ejemplo, la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, estos tipos de aumentos son ahora, en general, extremadamente pequeños.


Los aumentos de eficiencia comunes de completar la ronda de Doha, por ejemplo, serían extremadamente pequeños – tan bajo como un centavo al día por persona para los países en desarrollo.2 Es muy posible que los beneficios del comercio, especialmente la integración económica regional, sean mucho más grandes a través de la reducción del conflicto.


En los años recientes han habido pasos hacia mayor integración política y económica en América del Sur.
Desde 2003, el comercio intra-regional ha aumentado del 15 por ciento al 23 por ciento de las exportaciones totales, y Venezuela ha sido invitada a convertirse en un pleno miembro de MERCOSUR. En el ámbito político, el tratado constitutivo de UNASUR (La Unión de Naciones Sudamericanas), se firmó en 2008 y la organización desempeñó un papel clave en la resolución de un conflicto en Bolivia ese mismo año, apoyando al gobierno de Bolivia en contra de desafíos extraparlamentarios y separatistas.3
UNASUR también intervino el año pasado, con menos éxito, en contra del golpe militar en Honduras;4 y se movilizó rápidamente ante la amenaza de un golpe de Estado en Ecuador en septiembre de 2010. UNASUR también creó el Banco del Sur, un banco para ayudar el desarrollo de los países miembros.
 
El caso de Venezuela y Colombia demuestra como la integración económica puede crear importantes incentivos para la resolución del conflicto. El Gráfico 1 muestra la evolución del comercio entre ambos países en años recientes. Desde 1999 hasta 2007 las exportaciones Colombianas a Venezuela se más que duplicaron como proporción de las exportaciones totales, del 7,9 hasta 17,4 por ciento.
La guerra civil en Colombia, que ha durado más de medio siglo, se ha derramado frecuentemente a través de la frontera de 2000 kilómetros con Venezuela. Durante la mayoría de los primeros cinco años de la presidencia de Álvaro Uribe, las relaciones entre Colombia y Venezuela eran amistosas.5
 
Sin embargo, las tensiones aumentaron en los últimos dos años y medio6 del gobierno de Uribe, especialmente después de que Colombia bombardeó e invadió a Ecuador en marzo de 2008 durante un ataque a un campamento de las FARC (Fuerzas Revolucionarias de Colombia). A base de archivos digitales, supuestamente encontrados durante la incursión al Ecuador, los gobiernos de Colombia y Estado Unidos acusaron a Venezuela de apoyar a las FARC – acusaciones que no han sido independientemente confirmadas,7 y que Venezuela negó.
 
El conflicto se agudizó en julio 2009 cuando el PCD Colombia-Estados Unidos (PCD) fue filtrado a la prensa. Este pacto entre el gobierno de Estados Unidos y Colombia aumentaría el acceso de las fuerzas armadas estadounidenses en siete bases militares colombianas. El pacto fue rechazado a lo largo de América del Sur. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, llamó el pacto “inquietante”, y pidió garantías que las bases no serían usadas para operaciones en el frente en otros países. El presidente Lula da Silva de Brasil también estaba preocupado. “No estoy feliz con la idea de tener otra base militar estadounidense en Colombia”, dijo. También instó al presidente Obama a asistir a la reunión de UNASUR donde se trataría el tema.8
 
Más preocupaciones surgieron de un informe de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos: El Comando Sur de Estados Unidos está interesado en establecer una posición en el continente Sudamericano para usar en la lucha contra el narcotráfico y para lanzar movilizaciones. … Hasta que el Comando Sur establezca un plan de escenario más robusto, la estrategia de ubicar un USC [ubicación de seguridad cooperativa] en Palanquero debería ser suficiente para el alcance aéreo en el continente Sudamericano.9
 
También hubo preocupaciones en el congreso de Estados Unidos: dos de los senadores demócratas más importantes en asuntos de política exterior, los senadores Christopher Dodd y Patrick Leahy, le escribieron a la secretaria de Estado Hillary Clinton, quejándose por la falta de consulta al congreso: A pesar de las obvias implicaciones diplomáticas y presupuestarias de tal pacto, ni el comité de política exterior ni el subcomité de operaciones exteriores de Estado del comité de apropiaciones fueron informados de las negociaciones, mucho menos consultados. Aun después de su revelación en la prensa, las negociaciones sólo fueron reconocidas tras encuestas por parte del congreso.10
 
El 28 de Agosto los países de UNASUR se reunieron en Bariloche, Argentina y discutieron el problema del PCD Colombia-Estados Unidos. La declaración final11 describió a Suramérica como una “zona de paz” y declaró un compromiso por parte de los países de UNASUR a respetar la “integridad territorial” de todos los países de UNASUR. También apuntó: Reafirmar que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación suramericana y en consecuencia, la paz y la seguridad en la región.
 
En otras palabras, los gobiernos, incluyendo a Colombia, acordaron que la fuerzas militares de Estados Unidos no podrían utilizar estas bases para operaciones fuera de Colombia, el cual era el objetivo declarado o insinuado del pacto, de acuerdo a varios documentos del gobierno de Estados Unidos.
 
En octubre, la revista colombiana, Semana, informó sobre un documento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trazaba planes para la base de Palanquero, una de las bases incluidas en el pacto. El documento declara:12 El desarrollo de esta USC [ubicación de seguridad cooperativa] permite llevar a cabo todo el espectro de operaciones en una sub-región clave de nuestro hemisferio donde la seguridad y estabilidad son constantemente amenazadas por terroristas financiados por el narcotráfico, gobiernos anti-Estados Unidos, la pobreza endémica y desastres naturales recurrentes.
La mención de “gobiernos anti-Estados Unidos” y la “amenaza constante” a la “seguridad y estabilidad” tuvo el efecto de alarmar a los gobiernos de centro-izquierda en Sudamérica. El gobierno de Venezuela respondió al PCD Colombia-Estados Unidos con un corte en las importaciones provenientes de Colombia. El Gráfico 2 muestra la proporción de las exportaciones colombianas con destino a Venezuela en 2009 y 2010 (hasta agosto).13 Esta proporción bajó del 15,6 por ciento hasta tan sólo 3,6 por ciento de las exportaciones.
 
Desde 2009-2010, la pérdida de 2,3 mil millones de dólares en comercio con Venezuela representó 11,2 por ciento de las exportaciones colombianas. Quizás más importante, excluyendo las exportaciones de combustible, esta pérdida representa el 20,5 por ciento de las exportaciones colombianas. Sin duda, ésta tuvo un gran impacto sobre la economía colombiana.
 
El Gráfico 4 muestra el cambio en las exportaciones colombianas entre 2009-2010. Mientras que las exportaciones totales crecieron por 4,6 mil millones de dólares o 22 por ciento, esto fue todo debido al aumento en exportaciones de combustible. Si se excluye el combustible, las exportaciones en realidad cayeron levemente.
Cabe destacar que este fue un año en que las exportaciones a nivel mundial, y en América Latina, se recuperaron fuertemente después de estar decaídas durante el 2009.14 Por ejemplo, en Argentina, Chile, Peru, Uruguay y Venezuela las exportaciones crecieron un promedio de casi 30 por ciento en la primera mitad de 2010 en comparación con el mismo periodo de 2009.
 
La leve caída de exportaciones no-combustible colombianas entre 2009-2010, constituye una gran pérdida en relación al rebote que hubiera ocurrido si las exportaciones a Venezuela no hubieran sido cortadas.
Las exportaciones perdidas se concentran particularmente en dos sectores. La pérdida de 632,8 millones de dólares en exportaciones de ganadería y otros productos relacionados representó 83 por ciento de las exportaciones totales en este sector. De manera similar, el Gráfico 6 demuestra que la pérdida de 286 millones de dólares representaron 63 por ciento de las exportaciones Colombianas de textiles. A diferencia de las exportaciones de combustible, para las cuales existía un mercado internacional accesible, estos mercados de exportación no fueron fácilmente reemplazados.
El presidente Juan Manuel Santos asumió el poder el 7 de agosto y anunció un abrupto cambio de política colombiana en torno a Venezuela. “Hemos decidido doblar la pagina y mirar hacia el futuro”, anunció.15 En una velada alusión a Washington, también dijo: “ojalá no se interponga alguien para ver cómo podemos volver a pelear, porque no es nuestra intención. Todo lo contrario: lo que queremos es mejorar cada vez más nuestra relación con Venezuela”. “Espero que nadie interfiera para ver que nos peleemos de nuevo, porque esa no es nuestra intención. Al contrario, lo que queremos es mejorar nuestras relaciones con Venezuela”.16
 
A tres días de su inauguración, Santos se reunió con Chávez en Santa Marta, Colombia y reestableció relaciones diplomáticas. Los dos líderes crearon una comisión de seguridad transfronteriza y lograron un acuerdo sobre el pago de cerca de 800 millones de dólares de deuda pendiente que se debía a exportadores colombianos.
 
Santos y Chávez se reunieron de nuevo en Caracas a principios de noviembre y firmaron un acuerdo con un esquema de cómo podrían trabajar juntos en temas de comercio, energía, la zona fronteriza, la seguridad y proyectos de infraestructura.17 Para el gobierno de Santos, relaciones más cercanas con Venezuela son la clave para el mejoramiento de relaciones con toda América Latina. Como lo dijo la canciller de Colombia recientemente, “Una vez que empezó el acercamiento con nuestros vecinos, mejoraron las relaciones con América Latina”. “Lo más importante”, ella agregó, “es tener buenas relaciones con nuestros vecinos y con América Latina y volver a una integración con el resto del continente.” 18
El 17 de agosto, 2010, la Corte Constitucional de Colombia declaró inconstitucional el pacto militar entre Colombia y Estados Unidos porque requeriría la aprobación del congreso, la que no recibió. El gobierno de Santos podría haberle pedido aprobación al congreso, pero no lo ha hecho, y al momento que se escribe este reporte, el pacto pareciera estar abandonado.


La pérdida de mercados de exportación no reemplazables en Venezuela, que constituyen 11 por ciento de las exportaciones colombianas y 20 por ciento de sus exportaciones no-combustibles, evidentemente influenció la decisión de Santos de intentar una nueva estrategia hacia Venezuela. Es probable que la posibilidad de aumentar las exportaciones a Brasil y la inversión Brasileña en Colombia también hayan influenciado la decisión del gobierno de acercarse diplomáticamente a sus vecinos sudamericanos.
Aumentar el comercio con otros vecinos al mismo tiempo que los países de Sur América pactaron profundizar la integración regional creo aun más incentivos para que Colombia vuelva a priorizar sus relaciones con América del Sur – en vez de depender tanto de Estados Unidos. El gobierno de Bush intentó aislar a Venezuela de sus vecinos sudamericanos pero esta estrategia obviamente falló y como resultado, Venezuela y sus vecinos ahora están, en general, en acuerdo sobre temas regionales.
Mientras que el presidente Obama es mejor recibido personalmente por los líderes de América del Sur y por la población en general (de acuerdo a encuestas públicas), su Departamento de Estado ha continuado las políticas hacia la región del gobierno de Bush,19 dejando a Washington en una situación bastante similar a la del previo gobierno en cuanto a las relaciones Estados Unidos- América del Sur. Por lo tanto, hubo incentivos adicionales, además del comercio con Venezuela, para que Colombia se acercara más a sus vecinos y resolviera sus disputas tanto con Venezuela como Ecuador.


Cabe destacar que el aumento en comercio con Venezuela significa que Colombia tendrá mayor interés en la estabilidad política en Venezuela. Las exportaciones hacia Venezuela también cayeron durante el paro petrolero de 2002-2003, el cual causó una fuerte recesión. Colombia por lo tanto tiene el incentivo de no apoyar esfuerzos para desestabilizar a su vecino, lo cual Washington ha apoyado en años recientes.20
Esto también puede ayudar a promover la estabilidad en la región. Este episodio demuestra la importancia de la integración económica como fuerza promotora de la estabilidad y resolución de conflictos. Es sin duda una de las razones que líderes regionales, en mayoría los gobiernos de centro-izquierda que han sido elegidos durante la ultimas década, han seguido esta estrategia en vez del viejo modelo de “centro y periferia” de aumentar el comercio con Estados Unidos a través de tratados bilaterales de “libre comercio” o el fallido Área de Libre Comercio de las Américas.


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Bibliografía

 
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Bronstein, Hugh. 2009. “Criticism grows over Colombia’s U.S. military plan.”Reuters. 3 de agosto. http://www.reuters.com/article/idUSN03539055
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Souza Silva, Karine. 2009. “Pedagogy of Peace: The Contribution of Jean Monnet to the Construction of the European Union.” Jean Monnet/ Robert Schuman Paper Series, Vol 9, No. 5. http://aei.pitt.edu/11046/01/Silva-MonnetLong09edi.pdf
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Notas:


1 Véase, por ejemplo, Souza Silva (2009).
2 Véase Ackerman (2005); Weisbrot y Baker (2002); Martin and Anderson (2005).
3 Véase la Declaración UNASUR de Santiago, http://www.presidencia.gub.uy/_Web/noticias/2008/09/declaracion_la_moneda.pdf.
4 Main (2010).
5 Una excepción fue el periodo de dos meses cuando Venezuela impuso sanciones contra Colombia en respuesta al secuestro en Caracas del representante de las FARC, Rodrigo Granda en diciembre, 2004. La disputa se resolvió en febrero de 2005.
6 Véase, por ejemplo, Weisbrot (2008).
7 El frecuentemente citado informe de la INTERPOL sobre los archivos del ordenador dice explícitamente que no propone verificar el origen o la autenticidad de los archivos. “La verificación de los ocho ordenadores de las FARC por INTERPOL no implica la validación de la veracidad de los archivos, la validación de la interpretación de cualquier país o la validación de la fuente de los archivos.” “Reporte forense de INTERPOL sobre los ordenadores de las FARC recuperados por Colombia.” INTERPOL. Mayo, 2008.
8 Bronstein (2009).
9 “WOLA (2009).
10 Véase la carta de los senadores Christopher Dodd y Patrick Leahy, http://www.forcolombia.org/sites/
http://www.forcolombia.org/files/2009-07-28%20Colombia%20base%20letter%20to%20HRC.pdf
11 UNASUR (2009).
12 Department of the Air Force (2009).
13 Para el propósito de comparación, el resto de este informe al referirse a estadísticas de comercio en 2009 se refiere al periodo enero, 2009-agosto, 2009; 2010 se refiere a enero, 2010-agosto, 2010.
14 Datos completos sólo se encuentran disponibles para estos países. FMI (2010).
15 El Colombiano (2010).
16 Cancillería de Colombia (2010).
16 Declaración de Miraflores (2010).
17 El Espectador (2010).
19 Véase, por ejemplo, Weisbrot (2009).
20 Véase, por ejemplo, Weisbrot (2006). Para documentos desclasificados sobre el apoyo de Estados Unidos al golpe de Estado en Venezuela de 2002 véase: http://southoftheborderdoc.com/declassified/

 

 

 

 

 

 

Agradecimientos
Los autores agradecen a Sara Kozameh por su asistencia en la investigación, y edición.
Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1022
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The Gains from Trade: South American Economic Integration and the Resolution of Conflict

by Mark Weisbrot and Jake Johnston

It has long been argued that expanding commercial relations between countries acts as an incentive for nations to avoid hostilities up to and including armed conflict.  Indeed this was a major impetus behind the economic integration of Europe1 after World War II, which led to the European Union and more recently the currency union of the Eurozone.  While the traditional efficiency gains from the reduction of trade barriers have often been played up in the context of, for example, the Doha round of the World Trade Organization, these gains are at this point generally very small.  The standard efficiency gains from a successful completion of the Doha Round, for example, are extremely small — as low as a penny a day per person for developing countries.2  It may well be that there are much more important gains from trade, especially regional economic integration, in the form of reducing conflict.

In recent years there have been steps toward further economic and political integration in South America.  Since 2003, intra-regional trade has increased from 15 percent to 23 percent of total exports, and Venezuela has been invited to join as a full member of Mercosur.  On the political side, the constitutive treaty of UNASUR (the Union of South American Republics) was signed in 2008 and the organization played a significant role in resolving conflict in Bolivia the same year, throwing its weight behind the government of Bolivia against extra-parliamentary and separatist challenges.3  It also intervened, with less success, against the military coup in Honduras last year;4 and was quick to mobilize against the threat of a coup in Ecuador in September.  UNASUR also established the Bank of the South as a development bank of the member countries.

The case of Venezuela and Colombia may provide an example of how economic integration can establish important incentives to conflict resolution.  Figure 1 shows the evolution of trade between the two countries in recent years.  From 1999 to 2007 Colombia’s exports to Venezuela more than doubled as a share of its total exports, from 7.9 percent to 17.4 percent.

In more than a half century of civil war in Colombia, the conflict had often spilled across the 2000 kilometer border with Venezuela.  For most of President Alvaro Uribe’s first five years in office, which began in 2002, relations between the governments of Colombia and Venezuela were good.5  However, tensions mounted in the last two and a half years6 of the Uribe Administration, especially after Colombia bombed and invaded Ecuador in March of 2008, in an attack on a FARC (Revolutionary Armed Forces of Colombia) camp there.  On the basis of computer files allegedly found in the raid, Colombia and the United States government increasingly accused Venezuela of providing support for the FARC — charges that could not be independently confirmed7 and that Venezuela denied.

FIGURE 1: Colombia Exports to Venezuela, 1999-2010

 

Source: DANE, 2010.

The sharpest conflict emerged in July 2009, when the U.S.-Colombia Defense Co-operation Agreement (DCA) was leaked to the press.  This agreement between the governments of the United States and Colombia increased access for U.S. military personnel at seven Colombian military bases.  It was met with concern and opposition throughout South America.  Then President of Chile Michelle Bachelet referred to the agreement as “disquieting,” and asked for assurances that the bases would not be used for forward operations in other countries.  Brazilian president Lula da Silva was also concerned; “I’m not happy with the idea of another U.S. base in Colombia,” he said.  He also urged President Obama to attend the meeting of UNASUR where the issue would be discussed.8

More worries came from the U.S. Air Force’s Air Mobility Command White Paper on Global En Route Strategy:

“Recently,” according to the White Paper, “USSOUTHCOM has become interested in establishing a location on the South American continent that could be used both for counter-narcotics operations and as a location from which mobility operations could be executed. . .  Until such time that USSOUTHCOM establishes a more robust theater engagement plan, the strategy to place a CSL at Palanquero should be sufficient for air mobility reach on the South American continent.”9

There was also concern in the U.S. Congress: two of the most important Democratic Senators concerned with foreign policy issues, Senators Christopher Dodd and Patrick Leahy, wrote to Secretary of State Hillary Clinton, registering a complaint about the lack of consultation with Congress:

Despite the obvious foreign policy and budgetary implications of such an agreement, neither the Foreign Relations Committee nor the State, Foreign Operations Subcommittee of the Appropriations Committee was even informed of the negotiations, much less consulted on then.  Even after press reports divulged their existence, the negotiations were acknowledged only in response to staff inquiries.10

On August 28, the UNASUR countries met in Bariloche, Argentina and discussed the problem of the U.S.-Colombia DCA.  The final declaration11 described South America as a “Zone of Peace” and the UNASUR nations’ commitment to respect the “territorial integrity” of all UNASUR states.  It also took note:

“To reaffirm that the presence of foreign military forces cannot, with its means and resources linked to its own goals, threaten the sovereignty and integrity of any South American nation and as a consequence, the peace and security of the region.”

In other words, the governments reached agreement, with Colombia signing on, that the U.S. military forces could not use these bases for forward operations out of Colombia, which had been the stated or implied purpose according to various U.S. government documents.

In October, the Colombian magazine Semana reported on a U.S. Air Force document that outlined plans for the Palanquero base, one of the bases included in the U.S.-Colombia DCA. The document states:12

“[D]evelopment of this CSL (Cooperative Security Location) provides a unique opportunity for full spectrum operations in a critical sub-region of our hemisphere where security and stability is under constant threat from narcotics funded terrorist insurgencies, anti-U.S. governments, endemic poverty and recurring natural disasters.”

The mention of “anti-U.S. governments” as part of a “constant threat” to “security and stability” raised alarm bells among the left-of-center governments in South America.

The Venezuelan government responded to the U.S. Colombia DCA by cutting off imports from Colombia.  Figure 2 shows the share of Colombia’s exports going to Venezuela in 2009 and 2010 (through August).13  It fell from 15.6 percent to just 3.6 percent of exports.

FIGURE 2: Destination of Colombian Exports (including Venezuela) in 2009 and 2010.

 

 

Source: DANE, 2010.

Figure 3 shows the loss of Colombia’s exports to Venezuela, in dollars and as a percent of total exports.  From 2009-2010, the loss of $2.3 billion in trade with Venezuela represented 11.2 percent of Colombia’s total exports.  Perhaps more importantly, it was 20.5 percent of Colombia’s non-fuel exports.

There is no question that this had a significant impact on the Colombian economy.  Figure 4 shows the change in Colombia’s exports from 2009-2010.  While total exports grew by $4.6 billion or 22 percent, this was all due to fuel exports.  Non-fuel exports actually fell slightly.  Most importantly, this was a year in which exports worldwide, and in Latin America, rebounded very strongly from the depressed year of 2009.  For example, in Argentina, Chile, Peru, Uruguay, and Venezuela, exports grew by an average of nearly 30 percent in the first half of 2010 compared to the same period in 2009.14

The slight fall-off in Colombia’s non-fuel exports from 2009-2010 shown in Figure 4 represents a large loss relative to the rebound that would have occurred if exports to Venezuela had not been cut off.

FIGURE 3: Change in Exports to Venezuela, 2009 vs. 2010, in billions of USD (left scale) and percent (right scale)

 

Source: DANE, 2010.

 

FIGURE 4: Colombia’s Total Exports, 2009 vs. 2010

Source: DANE, 2010.

Figures 5 and 6 show that the lost exports were especially concentrated in two sectors.  As seen in Figure 5, for livestock and related products the loss of $632.8 million in exports to Venezuela represented 83 percent of total exports in this sector.  Similarly, Figure 6 shows that the loss of $286 million represented 63 percent of Colombia’s textile exports.  Unlike the fuel exports, for which there was mostly a readily accessible world market, these export markets were not easily replaced elsewhere — as shown in Figures 5 and 6.

President Juan Manuel Santos took office on August 7 and announced an abrupt change in Colombia’s policy toward Venezuela.  ”We have decided to turn over the page and look to the future,” he announced.  In a thinly veiled reference to Washington, he also said: “Hopefully nobody will interfere to see if we can fight again, because that’s not our intention.  To the contrary, what we want is to improve our relation with Venezuela even more.”15

Within three days of his inauguration, Santos met with Chávez in Santa Marta, Colombia and re-established diplomatic relations.  The two established a cross-border security committee and reached an agreement on the payment of some $800 million in outstanding debt owed to Colombian exporters.  Santos and Chávez met again in early November in Caracas, signing the Miraflores Declaration.  The Declaration outlined how Colombia and Venezuela would work together on trade, energy, the border zone, security and infrastructure projects.16  For the Santos government, closer relations with Venezuela are the key to improving relations with all of Latin America.  As the Colombian foreign minister put it recently, “Once we began drawing closer to our neighbors (Venezuela and Ecuador), relations improved with Latin America.”  The “most important thing,” she added, is to “have good relations with our neighbors and with Latin America and return to integration with the rest of the continent.”17

On August 17, 2010 the Colombian Supreme Court ruled that the U.S.-Colombia DCA was unconstitutional because it would require Congressional approval and had not been passed by the legislature.  The Santos administration could have responded to this decision by seeking congressional approval.  However, the administration has not done so, and as of this writing the agreement appears to have been abandoned.

FIGURE 5: Colombia: Livestock & Related Products Exports, 2009 vs. 2010

Source: DANE, 2010.

 

FIGURE 6: Colombia: Textile Exports, 2009 vs. 2010

Source: DANE, 2010.

 

 

 

Conclusion

The loss of export markets to Venezuela, which are not easily replaceable, amounting to 11 percent of Colombia’s exports and 20 percent of its non-fuel exports, clearly provided a strong incentive for President Santos’ decision to try a new approach to Venezuela.  The prospect of expanding export markets in Brazil, as well as Brazilian investment in Colombia, were also likely considerations in the country’s decision to move closer to its South American neighbors.  Expanding commerce with other neighbors, as South American countries made a commitment to expanding regional integration, provided further incentive for Colombia to re-prioritize its relations within South America — rather than relying as much on the United States.  The Bush Administration had pursued a policy of trying to isolate Venezuela from its neighbors; but this has clearly failed, and the result is that Venezuela and its neighbors have ended up mostly on the same page on regional issues.  Although President Obama has been personally much more liked by South American leaders and by the general population (according to public opinion polls), his State Department has continued the Bush Administration’s policies in the region,18 thus leaving Washington in nearly the same position as the prior administration with respect to U.S.-South American relations.  Thus, Colombia had additional incentives, besides its expanded trade with Venezuela, to move closer to its neighbors, and resolve disputes with Venezuela as well as Ecuador.

It is worth noting that Colombia’s expanded trade with Venezuela gives that country a stake in political stability in Venezuela.  As can be seen in Figure 1, Colombia’s exports to Venezuela also plummeted during the oil strike of 2002-2003, which plunged the Venezuelan economy into a severe recession.  The effect is an added incentive for the Colombian government not to support efforts to destabilize its neighbor, which Washington has supported in recent years.19  This can also help to promote stability in the region.

This episode shows how important regional economic integration can be as a force for stability and resolving conflict.  It is undoubtedly one of the reasons that regional leaders, mostly from the left-of-center governments that have been elected over the past decade, have moved in this direction instead of the “hub-and-spoke” model of increasing trade with the United States through bilateral “free trade” agreements, or the failed attempt to forge a multi-lateral Free Trade Area of the Americas.

 

 

1  See, for example, Souza Silva (2009).

2  See Ackerman (2005); Weisbrot and Baker (2002); Martin and Anderson (2005).

3 See UNASUR (2008).

4 See Main (2010).

5 One exception was a two-month period of tension and economic sanctions imposed by Venezuela in response to the kidnapping of FARC representative Rodrigo Granda from Caracas in December 2004.  The dispute was resolved in Feburary of 2005.

6  For example, see Weisbrot (2008).

7  See INTERPOL (2008). The widely-cited Interpol report on the computer files explicitly said that it did not attempt to confirm the origin or authenticity of the files. “The verification of the eight seized FARC computer exhibits by INTERPOL does not imply the validation of the accuracy of the user files, the validation of any country’s interpretation of the user files or the validation of the source of the user files.”

8  Bronstein (2009).

9  Washington Office on Latin America (2009).

10  See letter from Senators Christopher Dodd and Patrick Leahy at www.forcolombia.org/

11  UNASUR (2009).

12  Department of the Air Force (2010).

13  For means of comparison, throughout the rest of the paper when referring to Colombia trade statistics 2009 refers to the period January, 2009-August, 2009; 2010 refers to January, 2010-August, 2010.

14  Complete data was only available for these countries. IMF (2010).

15  Alselma. 2010.

16  See Declaración de Miraflores (2010).

17  El Espectador. 2010.

18  For example, see Weisbrot (2009).

19  For example, see Weisbrot (2006).  For citations and links to U.S. government documents relating to U.S. support for the 2002 military coup in Venezuela see southoftheborderdoc.com/2002-venezuela-coup/ and southoftheborderdoc.com/declassified/

————————-Lecciones del golpe de Estado en Honduras LinkWithin

Postado por Pedro Ayres

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Los beneficios del comercio: La integración económica en Sur América y la resolución del conflicto.

By IRC

Martes, diciembre 28th, 2010

 

comercio

Es común escuchar el argumento de que la expansión de las relaciones comerciales entre países crea un incentivo para evitar hostilidades que pueden incluir el conflicto armado. El caso de Venezuela y Colombia es un ejemplo de como la integración económica puede crear importantes incentivos para la resolución del conflicto.

Center for Economic and Policy Research

Informe – PDF

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pedroayres.blogspot.com/2010/12/la-integracio…1 comentários:
 
Anônimo disse…
Considero o seu blog uma leitura imprescindível para saber o que realmente importa em política e economia no momento atual.
Agradeço o seu criterioso trabalho.
Se for possível, escreva mais vezes artigos da sua lavra. Seus textos são ótimos e revelam um conhecimento profundo de teoria e prática política.
Um grande abraço,
Leonardo Paes
08 Dezembro, 2010 

pedroayres.blogspot.com/2010/12/la-integracio…

Este reporte se basa en una presentación hecha por Mark Weisbrot durante el Simposio Fletcher sobre asuntos Colombianos y Venezolanos, en el Fletcher School of Law and Diplomacy, Tufts University, 23 de octubre, 2010. (23 de octubre, 2010).
Véase: http://colombia-venezuelasymposium.eventbrite.com/
Mark Weisbrot es codirector y Jake Johnston es investigador del Centro de Investigación en Economía y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR) en Washington, D.C
Por cinabrio - Publicado en: ESCENA MUNDIAL,
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