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22 mayo 2011 7 22 /05 /mayo /2011 02:41

 One Year Since the Bagua Massacre: New Actors Facing a State in Crisis in Peru.

 

Estamos ante el fin de un modelo de nación, asegura el historiador Manuel Burga: “Hay una emergencia de las periferias, que buscan una nación más inclusiva, en la cual no solo se incorporen las nacionalidades excluidas, sino que se las respete”.

 

También estamos ante el fin de un tipo de organización popular. La forma como esa “nación emergente” consiga acoplarse en la sociedad peruana, determinará los rumbos de los movimientos en los próximos años. Con una particularidad: no es “una” nación la que emerge, sino múltiples actores que, como demuestran las mujeres, pondrán en tensión tanto al Estado-nación como a los movimientos populares.

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Un año de la masacre de Bagua, nuevos actores frente a un Estado en crisis – Por Raúl Zibechi

Posted on: 11/06/2010

 

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“La selva no se vende”, fue uno de los lemas más coreados en las marchas que conmemoraron en todo el Perú el primer aniversario de la masacre de Bagua, en la que murieron 34 personas y 200 fueron heridas cuando el gobierno de Alan García decidió despejar a los indígenas awajun que cortaban las carreteras amazónicas contra la explotación indiscriminada de la selva. Miles de awajun que llevaban dos meses de movilizaciones, estaban a punto de abandonar la llamada Curva del Diablo, pero antes de hacerlo fueron atacados con fusiles por tierra y aire.

En la Curva del Diablo fueron muertos diez indígenas. Luego los nativos dieron muerte a 23 policías, estando uno de ellos desaparecido, el mayor Felipe Bazán Caballero. Todo indica que fue la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, la que dio la orden de disparar. Un año después no hay culpables de la tragedia. Poco después de la represión, fueron revocados cuatro decretos legislativos que habían provocado las movilizaciones y el 19 de mayo el parlamento aprobó la Ley de Consulta que establece que los pueblos originarios deben ser consultados antes de aprobar emprendimientos para explotar los bienes comunes. Dos resonantes victorias del movimiento.

Pero los indígenas agrupados en la Asociación Interétnica por el Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), que agrupa a unas 1.500 comunidades, obtuvieron además de éxitos legales el reconocimiento de la sociedad peruana como un nuevo y decisivo actor en la vida política del país. Un hecho simbólico lo representa: el padre del mayor desaparecido, Felipe Bazán, acudió el 5 de junio a la Curva del Diablo, cerca de Bagua, mil kilómetros al noreste de Lima, cerca de la frontera con Ecuador, y se dio un abrazo con los indígenas cuando realizaban el acto recordatorio en el que bautizaron el lugar como Curva de la Esperanza.

Días antes del aniversario regresó al país el presidente de AIDESEP, Alberto Pizango, al que el gobierno había tildado de “terrorista”, luego de un año de exilio en Nicaragua. Apenas llegar al aeropuerto de Lima fue conducido ante la justicia que lo puso en libertad en pocos minutos, aunque no puede abandonar el país. La quinta victoria indígena fue inesperada. El congresista Guido Lombardi Elías, del partido Unidad Nacional y uno de los periodistas más prestigiosos del país, quien presidió la Comisión Investigadora del parlamento sobre los sucesos de Bagua, dio razón a los indígenas.

Pese a pertenecer al partido más conservador del Perú, identificado con la derecha, Lombardi dijo el viernes 4 en Canal N de televisión: “El motivo de la represión fue escarmentar a los indígenas antes que se retiren de la Curva del Diablo”[1]. En su opinión es la única explicación razonable de los hechos, a la cual llegó el principal encargado de la investigación. Por supuesto, sus palabras provocaron escándalo en el gobierno, pero se suma a las muchas voces que avalan la posición de los indígenas. Esas voces conforman un amplio abanico que va desde la Defensoría del Pueblo hasta el diario derechista El Comercio pasando por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

Este organismo lamentó que aún no haya consenso ni en el Ejecutivo ni en el Parlamento para identificar a los responsables de la masacre de Bagua, que ha mostrado “los profundos desencuentros entre el Estado peruano y los pueblos indígenas amazónicos, cuyos derechos son ignorados y vulnerados de manera permanente por un sistema político que no los comprende ni los incluye de manera justa y adecuada”[2]. Quizá por saberse victorioso, Pizango llegó a Bagua el 5 de junio con un discurso de paz y reconciliación, mientras el presidente Alan García, mostrando su insensibilidad, decretó esa fecha como el “Día del Ron”.

Un nuevo país

Las actividades en recuerdo de las víctimas de Bagua fueron importantes en Lima y en la propia selva. Pero más allá de la cantidad de manifestantes, llama la atención la diversidad de actores sociales involucrados: jóvenes, mujeres, sindicalistas, trabajadores de la cultura y el arte, campesinos e indígenas, gentes de la ciudad y el campo, pero también gays, lesbianas y transexuales.

En Bagua hubo un foro sobre la criminalización de la protesta social, un encuentro en el caserío El Reposo, desde donde se partió en romería hacia la Curva del Diablo donde cientos de personas durmieron en vigilia hasta el acto conmemorativo del día siguiente. En su intervención, Pizango saludó al padre del mayor Bazán que estaba en la tribuna y se comprometió a buscar la verdad. Recordó que la lucha indígena se inició luego de la firma del TLC con Estados Unidos y reafirmó la defensa de la Amazonia ante el extractivismo. Hizo un llamado a la unidad andino-costeña-amazónica, o sea entre los quechuas, los afroamericanos y los pueblos amazónicos.

Relató cómo la selva está siendo privatizada. “El proceso de privatización y concesiones de lotes petroleros, gasíferos, mineros y forestales, se ha ido profundizando con los últimos tres gobiernos: Fujimori, Toledo y Alan García. Fujimori dejó el 15% de la amazonía lotizada y concesionada; Toledo avanzó puntos más y García ha llegado a privatizar el 72% del territorio amazónico, en lotes concesionados y entregados al gran capital transnacional, muchos de los cuales se superponen a las reservas territoriales de pueblos en aislamiento voluntario”, dijo Pizango en Bagua el mismo 5 de junio.

Uno de los momentos más importantes de su discurso fue cuando citó al célebre historiador Jorge Basadre: “La independencia del Perú no fue una revolución social, un proceso de cambios, sino un relevo de actores. Los criollos tomaron el poder pero el sistema de dominación colonial quedó intacto”[3]. Lo que más llama la atención, y es una síntoma de los cambios que están habiendo en Perú, es que el vocero más importante de la derecha hace una lectura muy similar al más importante dirigente social del momento.

El editorial del 4 de junio, vísperas del primer aniversario de los hechos de Bagua, del conservador El Comercio, el diario que apoyó la candidatura de Alan García frente al nacionalista Ollanta Humala, tal vez sea el mejor termómetro de la situación peruana. “¿Qué hicieron el gobierno, el congreso y la clase política para evitar esta tragedia y para sancionar a los responsables, hasta ahora impunes?”, se pregunta el  matutino. Pero va mucho más lejos al denunciar “una enervante incapacidad de los poderes del Estado para afrontar, antes y después, esta crisis social y política”[4].

“Es innegable que los sucesos de Bagua nos hicieron redescubrir un mundo aparte, el de las comunidades de la selva, que habían sido históricamente postergadas. Nos percatamos, así, de que somos una nación en proceso de construcción, con una identidad que dista mucho de ser englobante y unificadora”, dice El Comercio. Luego señala que el Estado peruano debe ser refundado incluyendo “los derechos ancestrales de los peruanos originarios”. Pero no se queda ahí. “Somos una nación multicultural pero también centralista, que debe trabajar mucho para descentralizarse e integrar a todos los peruanos, con una visión de respeto a las comunidades rurales y ancestrales”.

Es una pieza de alto valor político, ya que proviene de la derecha que siempre estuvo cerca del poder, que ahora olfatea un nuevo clima político y advierte que si no se integra a los indígenas el Estado va a colapsar. El presidente García dijo en su momento que los indígenas estaban financiados por Venezuela y Bolivia, lo que es un error además de una falsedad. El Comercio va más lejos: “Tenemos que mirar aquí el desarrollo de otros estados con situaciones similares, en lo que pueda servirnos y aplicar a nuestra peculiar realidad”. Sin duda se refiere a los procesos constitucionales de Ecuador y Bolivia.

Indígenas y mujeres

La crisis del Estado peruano es provocada por la emergencia de nuevos actores sociales y políticos, que se expresan en una creciente conflictividad. El reporte 64 de la Defensoría del Pueblo asegura que en los seis primeros meses de 2009 hubo 273 conflictos sociales, siendo 47 por ciento relacionados con temas socioambientales y el 71% de ellos con la actividad minera[5]. Respecto del año 2008 los conflictos se duplicaron, lo que revela que las comunidades están cada vez menos dispuestas a tolerar la actividad de la minería transnacional que contamina fuentes de agua y provoca daños a la salud de la población.

El crecimiento del conflicto social lleva a algunos analistas a señalar la existencia de una “generación de Bagua”, como modo de graficar la impronta de esos hechos en una nueva camada de activistas. Alberto Pizango es de algún modo un emergente del nuevo tipo de dirigentes: tiene poco más de 40 años, es profesor y trabaja como maestro bilingüe en las comunidades nativas, conoce las dos culturas y se mueve con facilidad en las ciudades. Mario Palacios, presidente de Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería, que agrupa a 1.600 comunidades, es quechua hablante licenciado en Educación.

Tienen un discurso diferente para nuevas formas de organización que postulan “una nueva forma de democracia, que es comunitaria y se expresa en el concepto del ‘mandar obedeciendo’”, como dijo Palacios el año pasado en el Seminario Internacional “Luchas por el Territorio: Minería, Amazonia y Ecologismo Popular”[6]. Son dirigentes sociales que tienen fluidas relaciones con intelectuales, que participan en debates con otros dirigentes pero también con políticos y medios de comunicación.

El antropólogo Rodrigo Montoya, muy cercano a los movimientos indios, sostiene que los pueblos amazónicos nunca fueron derrotados y que en esta rebelión, la segunda en su historia, “han cuajado un liderazgo suficientemente capaz como para presentar una alternativa que no es sólo para los pueblos indígenas, sino para la sociedad peruana en su conjunto. Y no exagero en lo absoluto al decirles que este movimiento amazónico al igual que el movimiento indígena en Bolivia, Ecuador, Chiapas o Guatemala, es un movimiento plural y diverso, es el que está ofreciéndole al mundo un horizonte, una ilusión, una perspectiva, otros valores, ideas y sueños”[7].

Montoya es quechuahablante nacido en un pueblo de Ayacucho y conoce los movimientos indígenas desde dentro. Sostiene que el movimiento amazónico se ha venido preparando durante mucho tiempo y tiene en los miles de profesores bilingües un punto de apoyo decisivo. Otro quechua, Hugo Blanco, luchador por la reforma agraria y ex guerrillero, agrega que la rebeldía de los pueblos amazónicos representa la irrupción de “los menos domesticados por la modernidad”, que están llamados a cambiarle la cara al país[8].

El otro actor que irrumpió con fuerza son las mujeres indígenas. La realidad de las mujeres del campo es terrible: el 22% de los hogares rurales están a cargo de las mujeres, pero el 50% de las mujeres que viven en el campo no tienen documentos de identidad y sólo el 4,7% tienen título de propiedad a su nombre. Una nueva generación de mujeres crearon en 2006 la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP), al comprobar que en las organizaciones mixtas no tienen espacios.

Lourdes Huanca es la presidenta de la organización. Vivió en Moquegua donde su familia fue desalojada por una transnacional minera. Fue testigo de Jehová donde aprendió a estudiar, abandonó la religión, participó en el Club de Madres del barrio siendo la única dirigente mujer entre doce hombres, en el Frente de Defensa de su región. Fue dirigente de la Confederación Campesina del Perú donde comprendió la necesidad de generar un espacio para las mujeres. Luego conoció a la Via Campesina que le dio el impulso para crear FEMUCARINAP.

“Para mí, ser mujer supone cuidar mi territorio, mi cuerpo, mi familia. Y mi familia no solo es mi esposo y mis dos hijos, sino, los centenares de mujeres con las cuales luchamos cada día para defender nuestras tierras, agua y semillas”, dice Lourdes. “Las mujeres rurales, producimos en promedio más de la mitad de todo el alimento que se cultiva en el mundo, sin embargo, nosotras y nuestros hijos e hijas presentamos los más altos índices de desnutrición”[9].

La creación de la organización fue un parto duro. Todas las fundadoras participaban en cargos de dirección en diferentes organizaciones sociales mixtas. En el folleto que distribuye Lourdes en el “Encuentro de Saberes y Movimientos”, en Lima, puede leerse: “El primer año fue muy duro, por lo mismo que las organizaciones mixtas no comprendían y nos maltrataban sicológicamente, verbalmente nos decían que éramos traidoras que estamos traicionando y dividiendo, todo ello nos daba mas fuerza de enfrentar y conformamos el comité consultivo donde están las amigas de las diferentes instituciones mencionadas y amigas feministas”.

Se trata de una nueva generación de mujeres activistas, que dominan el castellano y una o varias lenguas originarias, que leen, escriben y manejan internet. No sólo tienen un vínculo estrecho con la tierra sino que son portadoras de la espiritualidad andino-amazónica que está presente en todas las actividades que realizan. Lourdes no es una excepción sino la primera generación de mujeres populares, que ya está siendo relevada por activistas más jóvenes. La irrupción de estas mujeres, tanto en las luchas sociales como en los movimientos, ha creado una nueva situación que se puede palpar cuando se trabaja al interior de las organizaciones.

“La educación, en general, y bilingüe e intercultural, en particular, ha sido y es un factor decisivo en la formación de dirigentes indígenas y, sobre todo, en la aparición de intelectuales indígenas”, sostiene Montoya[10]. Esto vale tanto para las organizaciones amazónicas como para las nuevas organizaciones de mujeres, aunque en este caso ha sido la dura experiencia en el seno del movimiento lo que las llevó a crear grupos femeninos. Se trata de dos emergencias que suceden en los mismos espacios aunque en tiempos y modalidades diferentes. Pero tienen repercusiones similares.

Estamos ante el fin de un modelo de nación, asegura el historiador Manuel Burga: “Hay una emergencia de las periferias, que buscan una nación más inclusiva, en la cual no solo se incorporen las nacionalidades excluidas, sino que se las respete”[11]. También estamos ante el fin de un tipo de organización popular. La forma como esa “nación emergente” consiga acoplarse en la sociedad peruana, determinará los rumbos de los movimientos en los próximos años. Con una particularidad: no es “una” nación la que emerge, sino múltiples actores que, como demuestran las mujeres, pondrán en tensión tanto al Estado-nación como a los movimientos populares.

Raúl Zibechi es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe cada mes para el Programa de las Américas (www.cipamericas.org)

Recursos

Asociación Interétnica por el Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP): www.aidesep.org.pe

Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería del Perú (CONACAMI): www.conacami.org

Encuentro de Saberes y Movimientos Sociales, Lima, 30 de mayo al 2 de junio de 2010. Datos en www.democraciaglobal.org

Entrevista a Hugo Blanco, Raúl Zibechi, Lima, 30 de mayo de 2010.

Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP): http://femucarinap.blogspot.com/

Héctor Alimonda, Raphael  Hoetmer y Diego Saavedra, “La Amazonía Rebelde”, Lima, PDTG, 2009.

Rodrigo Montoya, “Con los rostros piontados. Tercera rebelión amazónica en Perú”, Lima, 2009.

Servindi (Servicios en Comunicación Intercultural): www.servindi.org

Para mayor información:

Informe de biodiversidad del CIP Programa de las Américas—junio 2010

http://www.cipamericas.org/es/archives/2500

Los Megaproyectos del BID: Desplazamiento, Destrucción y Engaño

http://www.cipamericas.org/es/archives/2225

Ecuador: Se profundiza la guerra por los bienes comunes

http://www.cipamericas.org/es/archives/1888


[1] “La verdad del baguazo”, Jorge Agurto, 6 de junio en www.servindi.org

 

[2] “Bagua Nunca Más”, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, 5 de junio de 2010, en www.servindi.org

[3] “Pizango llamó a la paz y la reconciliación e invocó a la Madre Tierra”, 6 de junio en www.servindi.org

[4] Editorial “Un año después de Bagua…”, El Comercio, 4 de junio de 2010.

[5] Ver reporte 64 de conflictos sociales en www.defensoria.gob.pe

[6] “La Amazonía Rebelde”, ob. cit. p. 113.

[7] Idem pp. 119-120.

[8] Raúl Zibechi, entrevista a Hugo Blanco, Lima, 30 de mayo de 2010.

[9] Conversatorio con Lourdes Huanca en el Encuentro de Saberes y Movimientos, Lima, 1 de junio.

[10] Rodrigo Montoya, ob. cit. p. 34.

[11] “La Amazonía Rebelde”, ob. cit. p. 73.

También puede encontrar este artículo en: Inglés

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Un año después de la masacre de Bagua: nuevos actores frente a un Estado en crisis en el Perú. Raúl Zibechi

  • President Alan Garcia’s policy doctrine:The Dog in the Manger 30 Oct 2007 The original title of President Garcia’s article is El Perro del Hortelano, a commonly used phrase to describe someone who begrudges others
    www.peruviantimes.com/…alan-garcias…dog-in-the-manger…/2860/ En caché

     

  • Alan Garcia’s Dog in the Manger – Andean ObserverAlan Garcia’s Dog in the Manger. While commending Peruvian president Alan Garcia for engaging directly with the public in written form, I have to join many
    www.andean-observer.com/perro-hortelano-2.html En caché

  • Alan García and Peru: a tale of two eras | openDemocracy29 Jul 2008 The substance of Alan García Perez’s address could hardly have been more …. This loosely translates as a “dog in the manger attitude”,
    www.opendemocracy.net/…/alan-garcia-and-peru-a-tale-of-two-eras En caché Similares

  • South America Bidsta: Alan Garcia’s Dog in the Manger10 Nov 2007 The proposal of president Alan Garcia in his articles on the proverbial dog in the manger may have the good intention of generating wealth,
    bidsta.blogspot.com/2007/…/alan-garcias-dog-in-manger.html En caché

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  • One Year Since the Bagua Massacre: New Actors Facing a State in Crisis in Peru

     
    Written by Raúl Zibechi   
    Thursday, 17 June 2010 11:55
     
     
    “The rainforest is not for sale,” was one of the most-repeated choruses in the marches across Peru commemorating the first anniversary of the Bagua massacre. Thirty-four people died and 200 were wounded when Alan García’s government decided to clear out the Awajun people who were blocking roads in the Amazon in protest of the indiscriminate exploitation of the forest. Thousands of Awajun had been demonstrating for two months and were about to abandon the so-called Curva del Diablo, but before they had a chance to do so they were attacked by rifles on land and by air.

    Ten indigenous people were killed at the Curva del Diablo. They later retaliated, causing the death of 23 police officers. The location of one of the protestors, Major Felipe Bazán Caballero, remains unknown. All signs indicate that the minister of the interior, Mercedes Cabanillas, gave the order to open fire. A year later, no one has been found guilty of the tragedy. Shortly after the repression, four of the legislative decrees that had provoked the demonstrations were revoked and, on May 19, parliament approved the Consultation Law, which dictates that locals must be consulted before any projects to exploit community resources are approved. These are two substantial victories for the movement.

    But, in addition to their legal triumphs, the indigenous people who make up the Interethnic Association for the Development of the Peruvian Rainforest (AIDESEP), which brings together around 1,500 communities, obtained the recognition of Peruvian society as new and decisive actors in national political life. This is a symbolic act. On June 5, the father of the missing Major Felipe Bazán, travelled to the Curva del Diablo, near Bagua and the Ecuadorian border, one thousand kilometers northeast of Lima, to embrace indigenous people as they participated in a memorial act, baptizing the site as the “Curva de la Esperanza”.

    Days before the anniversary, the president of the AIDESEP, Alberto Pizango, who has been branded a “terrorist” by the government, returned to the country after a year of exile in Nicaragua. As soon as he arrived in Lima’s airport, he was arrested and freed in a matter of minutes, though he cannot leave the country. The fifth indigenous victory was unexpected. Guido Lombardi Elías is a member of congress from the Unidad Nacional party and one of the country’s most prestigious journalists. He presided over the parliamentary investigative commission regarding the events in Bagua and found the indigenous people were in the right.

    Despite belonging to the most conservative party in Peru and being closely tied to the Right, on June 4, Lombardi appeared on Canal N television saying, “The motive of the repression was to punish the indigenous people, to teach them a lesson before they left the Curva del Diablo” [1]. In his opinion, this is the only reasonable explanation for what took place. He shares his opinion with the head of the investigation. Of course, his words caused uproar in the government, but they are echoed by the many voices that support the position held by the indigenous people. These voices make up a broad range of people that runs from the People’s Defense Office to the right-wing daily El Comercio, via the National Human Rights Committee.

    This latter organization complains that there is still no consensus in the Executive Branch or in Parliament that identifies those responsible for the Bagua massacre. The lack of consensus is an indication of “the profound disconnect between the Peruvian State and the Indigenous People of the Amazon, whose rights are ignored and violated permanently by a political system that neither understands them nor includes them in a fair and suitable manner” [2]. Pizango, perhaps in recognition of his victory, arrived in Bagua on June 5 with a speech on peace and reconciliation. Meanwhile, President Alan García, in a show of insensitivity, declared the date “Rum Day”.

     
    A New Country

    The demonstrations in memory of the Bagua victims were important in Lima and in the Amazons. But beyond the mere quantity of protestors, the diversity of the social actors involved stands out. Young people, women, union members, workers in the cultural and artistic sectors, agricultural workers, people from the city and the country as well as gays, lesbians and transsexuals all took part in the demonstrations.

    A forum was held in Bagua on the criminalization of social protests. Participants met in the country house El Resposo, and then left in a procession to the Curva del Diablo, where hundreds of people kept vigil until they took part in a commemorative act the next day. In his speech, Pizango, who had been in court, greeted the father of Bazán and made a commitment to find out the truth. He recalled that the indigenous struggle began after the free trade agreement with the United States was signed, and he reaffirmed the defense of the Amazon against extractivism. He called for Andean-Costal-Amazonian unity, that is, unity between Quechuas, Afro-Americans and Amazonian peoples.

    He explained how the jungle is being privatized. “The privatization process and the concessions of plots of oil, gas, mineral and lumber rich land, have intensified during the last three presidencies: Fujimori, Toledo and Alan García. Fujimori left 15 per cent of the Amazons plotted out and conceded; Toledo advanced a few more points and García has managed to privatize 72 per cent of the Amazonian land in conceded lots which have been turned over to big transnational capital. Many of these lots are superimposed on the land reserved for people in voluntary isolation”, said Pizango in Bagua on June 5.

    One of the most important moments of his speech was when he cited celebrated historian Jorge Basadre, saying: “The independence of Peru was not a social revolution, a process of change, but a changing of the guard. The creoles took power, but the system of colonial domination remained intact”[3]. The fact that the most important spokesperson of the Right makes a very similar reading as the most important social leader of the moment, stands out as a symptom of the changes taking place in Peru.

    The conservative newspaper El Comercio, the paper that supported the candidacy of Alan García against his nationalist opponent Ollanta Humala, published an editorial on June 4, the night before the first anniversary of the events at Bagua, which is perhaps the best yardstick to measure the situation in Peru. “What did the government, congress and the political class do to prevent this tragedy and to penalize those responsible, who remain unpunished?” asks the daily. Then it goes much further and denounces “the unnerving incapacity of the powers of the State to face up to this social and political crisis, before and after it happened” [4].

    “It is undeniable that the events of Bagua made us rediscover another world, the world of the Amazon communities, which had been historically overlooked. This is how we have noticed that we are a nation under construction, with an identity that is far from being inclusive and unifying”, said El Comercio. It went on to indicate that the Peruvian State should be founded anew to include “the ancestral rights of original Peruvians”. But it doesn’t end there. “We are a multicultural nation that is also centralist and should strive to decentralize, to integrate all Peruvians and to respect rural and ancestral communities”.

    It is a piece with great political value, because it comes from the Right that has always been close to state power but that is now is feeling the wind of a new political climate and realizing that if it doesn’t integrate the indigenous people, the State will collapse. President García has claimed that the indigenous groups were being financed by Venezuela and Bolivia. This claim is an error and a lie. El Comercio goes even further: “We must look to the development of other states with similar situations for what can work for us and be applied to our particular reality”. This undoubtedly refers to the constitutional processes of Ecuador and Bolivia.

     
    Women and Indigenous People

    The crisis in the Peruvian State is caused by the emergence of new social and political actors, which is expressed in a growing level of conflict. Report 64 from the People’s Defense Office states that in the first six months of 2009 there were 273 social conflicts. 47 per cent of those conflicts were related to social and environmental issues and 71 per cent to mining activity[5]. The conflicts are double those counted in 2008, which reveals that communities are ever more unwilling to tolerate the activity of transnational mining, which contaminates water sources and damages the population’s health.

    This increase in social conflict leads some analysts to use the term “Generation Bagua” as a way of illustrating the mark these events have left on a new group of activists. Alberto Pizango is, in some ways, an example of this emerging new type of leader. He’s a professor in his early forties and works as a bilingual teacher in native communities. He’s familiar with two cultures and moves with ease around cities. Mario Palacios, president of the National Confederation of Communities Affected by Mining in Peru (CONACAMI), which brings together 1,600 communities, is a Quechua speaker with a degree in Education.

    These leaders have a different kind of discourse for new ways of organizing, which propose “a new form of democracy, which is community oriented and expressed in the concept “to give orders through obeying”, as stated by Palacios last year in the International Seminar “Land Struggles: Mining, the Amazon and Popular Ecology”[6]. They’re social leaders who have fluid relationships with intellectuals and who participate in debates with other leaders as well as with politicians and the media.

    Anthropologist Rodrigo Montoya, who is very close to indigenous movements, explains that the people of the Amazon were never defeated and that in this rebellion, the second in their history, “they have solidified a leadership strong enough to present an alternative not just for indigenous people but for Peruvian society as a whole. And I’m not exaggerating at all when I say that this Amazonian movement is the same as the indigenous movements in Bolivia, Ecuador, Chiapas or Guatemala. It is diverse and plural. It is offering the world a horizon, hope, a new perspective; different values, ideas and dreams” [7].

    Montoya is a Quechua speaker born in a small town in Ayacucho. He knows the indigenous movements from the inside and maintains that the Amazon movement has been in the works for some time now and has its strongest support in its thousands of bilingual teachers. Another Quechua, Hugo Blanco, agrarian reform activist and former guerrilla, adds that the rebellion of the people of the Amazon represents the sudden appearance of those “least domesticated by modernity”, who are fighting to change the face of the country[8].

    The other group which has emerged as a strong actor is indigenous women. The reality for women living in rural areas is terrible: 22 per cent of heads of rural households are women, but 50 per cent of women living in rural areas have no identification documents and only 4.7 per cent have property titles in their name. A new generation of women created the National Federation of Peasant, Artisan, Native and Working Women of Peru (FEMUCARINAP) in 2006 upon recognizing that they had no space in mixed organizations.

    Lourdes Huanca is the organization’s president. Her family was evicted by a transnational mining company while living in Monquegua. She learned to study as a Jehova’s witness, then abandoned the religion, participated in the Mother’s Club of her neighborhood and became the only female leader among twelve men in the defense front of her region. She was the leader of the Rural Confederation of Peru (CCP), where she came to understand the importance of creating a platform for women. Later, she became familiar with the Via Campesina, which gave her the inspiration to create FEMUCARINAP.

    “For me, being a woman means taking care of my land, my body, my family. And my family isn’t just my husband and my two children but also the hundreds of women who fight together every day to defend our land, water and seeds”, says Lourdes. “Rural women produce on average more than half of the food cultivated around the world. Nevertheless, we, along with our children, have the highest malnutrition rates” [9].

    Creating the organization was no easy task. All the founders participated in leadership roles in different mixed social organizations. In the booklet that Lourdes distributes in the “Encounter of Information and Movements”, in Lima, one part reads: “The first year was really tough, because the mixed organizations didn’t understand and they mistreated us psychologically and verbally. They told us we were traitors and that we were betraying and dividing people. All that gave us more strength to face things, and we formed the consulting committee where our friends from the different organizations mentioned and our feminist friends are”.

    What we have here is a new organization of female activists who are fluent in Spanish and one or many indigenous languages and who read, write and use the internet. In addition to having strong ties to the planet, they carry Andean-Amazonian spirituality to all their activities. Lourdes is no exception. She is part of the first generation of popular women activists, which is now seeing a younger generation step in. The participation of these women in social struggles and movements has created a new situation that is palpable when working inside the organizations.

    “Education in general and bilingual, intercultural education in particular have been and are decisive factors in forming indigenous leaders and, above all, in the emergence of indigenous intellectuals”, says Montoya[10]. This means as much for the Amazonian organizations as for the new women’s organizations, though in this case it has been the difficult experience in the heart of the movement that has prompted them to create women’s groups. The emergence of both indigenous leaders and female leaders from popular groups has come about in the same spaces, though at different times and though different methods. But the repercussions are quite similar.

    As historian Manuel Burga attests, a model of nationhood is coming to an end. “The peripheries are emerging, they are looking for a more inclusive nation, in which all the excluded nationalities are not only included but also respected” [11]. We are also facing the end of one type of popular organization. The way in which this “emerging nation” is able to forge its way into Peruvian society will determine the paths of movements in coming years. However, one thing will stand out: it isn’t “one” nation that will emerge but multiple actors who, as the women demonstrate, will test the mettle of the Nation State as well as popular movements.

    Raúl Zibechi is an international analyst for Brecha of Montevideo, Uruguay, lecturer and researcher on social movements at the Multiversidad Franciscana de América Latina, and adviser to several social groups. He writes a monthly column for the Americas Program (www.cipamericas.org)

    Translated by Jenny Marie Forsythe

    Resources:

    Interethnic Association for the Development of the Peruvian Rainforest (AIDESEP): www.aidesep.org.pe

    National Confederation of Communities Affected by Mining in Peru (CONACAMI): www.conacami.org

    Social Movements Meeting, Lima, May 30 to June 2, 2010. Info on www.democraciaglobal.org

    Interview with Hugo Blanco, Raúl Zibechi, Lima, May 30, 2010.

    Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP): http://femucarinap.blogspot.com/

    Héctor Alimonda, Raphael Hoetmer y Diego Saavedra, “La Amazonía Rebelde”, Lima, PDTG, 2009.

    Rodrigo Montoya, “Con los rostros piontados. Tercera rebelión amazónica en Perú”, Lima, 2009.

    Servindi (Servicios en Comunicación Intercultural): www.servindi.org

    Notes:

    [1] “La verdad del baguazo”, Jorge Agurto, June 6 in www.servindi.org

    [2] “Bagua Nunca Más”, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, June 5, 2010, in www.servindi.org

    [3] “Pizango llamó a la paz y la reconciliación e invocó a la Madre Tierra”, June 5 in www.servindi.org

    [4] Editorial “Un año después de Bagua…”, El Comercio, June 4, 2010.

    [5] See report 64 on social conflicts in www.defensoria.gob.pe

    [6] “La Amazonía Rebelde”, op. cit. p. 113.

    [7] Idem pp. 119-120.

    [8] Raúl Zibechi, interview with Hugo Blanco, Lima, May 30, 2010.

    [9] Conversation with Lourdes Huanca in the Encounter of Information and Movements, Lima, June 1.

    [10] Rodrigo Montoya, op. cit. p. 34.

    [11] “La Amazonía Rebelde”, op. cit. p. 73.

     

    Donate $60 or more to Upside Down World’s Summer Fund Drive and we’ll send you a free gift of the brand new English translation of Uruguayan writer Raul Zibechi’s book Dispersing Power: Social Movements as Anti-State Forces (AK Press). The book is translated by UDW contributor Ramor Ryan and with a foreward by UDW editor Ben Dangl. Dispersing Power, Zibechi’s first book translated into English, reports on and analyzes social struggles and indigenous community organizing in and around El Alto, Bolivia. 

    ——————-

  To be or not to be: Gobierno no toma en cuenta indígenas / “En 5 años hemos hecho más que en 200 años”

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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL

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