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7 octubre 2014 2 07 /10 /octubre /2014 16:09

"This Changes Everything" is as much about the psychology of denial as it is about climate change. “It is always easier to deny reality,” writes Naomi Klein, “than to allow our worldview to be shattered, a fact that was as true of diehard Stalinists at the height of the purges as of libertarian climate deniers today.”

"This Changes Everything" (Esto lo Cambia Iodo) trata la psicología de la negación, ya que trata el cambio climático. "Siempre es más fácil negar la realidad", escribe Naomi Klein, "que permitir que nuestra visión del mundo se haga añicos, un hecho que era tan cierto en la época de los estalinistas acérrimos y las purgas, como en estos tiempos de liberales negadores del calentamiento planetario exacerbado por nuestra forma de vida"

 

Naomi Klein, durante la presentación de su nuevo libro en el Central...

Naomi Klein, durante la presentación de su nuevo libro en el Central Hall de Westminster

 

 

'El sistema económico ha declarado la guerra al planeta'

    Naomi Klein presenta en Londres 'Esto lo cambia todo: Capitalismo contra el Clima'
    'Una de las luchas claves de este siglo será el de la democracia energética'
    'Las reacciones contra el sistema está dando pie a un nuevo movimiento global'

 

7 oct 2014 - Hincarle al diente al cambio climático y en plena crisis económica no ha sido fácil. Naomi Klein (Montreal, 1970) admite que éste ha sido el libro más duro de principio a fin. No logo y La doctrina del shock se escribieron casi solos, en comparación con este volumen de 466 páginas que pone el broche a la trilogía: Esto lo cambia todo: Capitalismo contra el Clima .

 

"Hemos llegado a un punto crítico en el que todo tiene cambiar", asegura de entrada Naomi Klein, a la hora de justificar el título. "Durante 25 años hemos intentando acomodar las necesidades del planeta a la ideología del capitalismo de mercado, que exige el crecimiento constante y el máximo beneficio. Los resultados han sido desastrosos. Lo que necesitamos ahora es una respuesta radical".

Hasta cierto punto, reconoce Klein, "la derecha tiene razón": el cambio climático es "el caballo de Troya", la excusa primera y última para justificar el Cambio con mayúsculas: "El sistema económico ha declarado la guerra al planeta. Si seguimos por este camino, aumentando al ritmo actual las emisiones de CO2, podemos experimentar un calentamiento de cuatro a seis grados centígrados. De momento hemos llegado a 0,7 grados y ya estamos sufriendo los efectos".

Sin acritud, pero con urgencia, Naomi Klein lanza su mensaje inequívoco ante más de mil seguidores que abarrotan el Central Hall de Westminster para escuchar a la "mensajera" del cambio climático y económico. El acto lo apadrina The Guardian y tiene como anfitrión a Owen Jones, el comentarista de la nueva izquierda británica, autor de El Establishment y cómo acabar con él, más combativo aún que la propia Klein en su llamada a la insurrección contra las elites políticas y económicas.

En lucha contra la 'economía extractiva'

Klein dispara en su libro contra la "economía extractiva" que está dilapidando los recursos, con la complicidad de los representantes políticos que se han convertido en uña y carne con los intereses especiales. "La puerta giratoria entre la política y las compañías energéticas es ahora una puerta abierta de par en par. En todos los países occidentales existe una connivencia que está dinamitando el sistema democrático. Una de las luchas claves de este siglo va a ser la de la democracia energética".

"La buena noticia es que la respuesta contra este modelo insostenible está ya en marcha", sostiene Naomi Klein, que pone sobre la mesa varios ejemplos del cambio en ciernes...

En Alemania ya se está trazando el camino con el auge de la Energiewende, que ha permitido la eclosión de cooperativas energéticas gracias a la descentralización del sistema. El movimiento de la Transición,

propagado por 40 países (entre ellos, España), está impulsando también modelos de autosuficiencia energética con renovables, mientras el grupo 350.org está creando por primera vez una "conciencia planetaria".

Pese a los malos augurios de los "expertos", la Columbia Británica lleva seis años aplicando el "impuesto del carbono" con notable éxito. Cientos de empresas e instituciones, con la Fundación Rockefeller como el último y notorio fichaje, se han sumado a la campaña para "desinvertir" en energías fósiles y desviar dinero hacia las renovables.

El fracking (la extracción de gas o petróleo por el controvertido método de la fracturación hidráulica) está dando pie a lo que Naomi Klein ha bautizado como Blockadia: cientos de comunidades en todo el mundo, unidas por la "resistencia a los métodos de extracción extrema". Esta misma semana, el 11 de octubre, se celebra el tercer GlobalFrackdown, con actos anti-fracking que darán la vuelta al planeta...

'Lo que está en juego es nuestra supervivencia'

"Estamos en ese momento crítico en que las reacciones contra el sistema se están dando la mano en algo parecido a un movimiento global", sostiene la autora de Esto lo cambia todo (que se publicará en marzo en España). "Las marchas por el clima se celebraron hace dos semanas en casi todos los paíes, y más de 300.000 personas se lanzaron a las calles en Nueva York en la mayor manifestación de las últimas décadas".

"La gente se sumó a las manifestaciones por dos razones principales", argumenta Klein. "Por un lado, porque ya estamos padeciendo los efectos, del huracán Sandy en Nueva York a la mayor sequía de la historia en California... Y también porque en los últimos años hemos sufrido el impacto de esta economía tóxica, y hay un hastío cada vez mayor contra la clase política por haber permitido este fallo colectivo".

Klein arremete en su libro contra los negacionistas del clima que primero llevaron al mundo a la parálisis y que ahora alegan que la trasformación sería muy costosa. "No hay una fórmula para salir de esta situación crítica", admite la activista canadiense, que ultima la versión en documental de Esto lo cambia todo y aspira en convertir el libro en plataforma de acción. "Pero tenemos que movernos más allá del fundamentalismo de mercado y liberarnos de las cadenas de la austeridad".

"La solución pasa por acciones desde lo local y por masivas inversiones públicas, para acelerar la transición de la economía extractiva en la que estamos a la economía regenerativa", concluye Klein. "Si logramos cambiar el contexto cultural, aunque sólo sea un poco, podremos al menos abrir paso a reformas que consigan que los números del carbono se muevan en la dirección adecuada. Por encima de un aumento de las temperaturas de dos grados, advierten los científicos, las consecuencias serían desastrosas... Esto lo cambia todo, entre otras cosas, porque lo que está en juego es nuestra propia supervivencia".

 

 

 

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Naomi Klein (born May 8, 1970) is a Canadian author and social activist known for her political analyses and criticism of corporate globalization.[1] She is best known for No Logo, a book that went on to become an international bestseller, and The Shock Doctrine, a critical analysis of the history of neoliberal economics.

 

Naomi Klein (nacida en Montreal, Canadá, el 8 de mayo de 1970) es una periodista e investigadora canadiense de gran influencia en el movimiento antiglobalización y el socialismo democrático. Es periodista y escritora. Su ruptura con la globalización implicó el estudio de las influencias del capitalismo de finales del siglo XX y del sistema de la Tercera Vía, así como en el impulso del sistema de economía neoliberal y sus efectos en la cultura moderna de masas. Fruto de sus investigaciones, ha escrito varios libros como No Logo (2001), Vallas y ventanas (2003), La doctrina del shock (2007), el guion del documental La Toma/The Take (dirigido por Avi Lewis, centrado en la toma de una fábrica recuperada por sus trabajadores bajo control obrero como forma de lucha en contra de la globalización en el marco de la crisis argentina y las movilizaciones ciudadanas entre 2001 y 2002) y un gran número de artículos periodísticos y políticos.

 

Naomi Klein - Wikipedia, the free encyclopedia

en.wikipedia.org/wiki/Naomi_Klein

 

 

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Pollution above Santiago, Chile, with the Andes in the distance. Klein acknowledges that human activity has had an impact on the environment for millennia. Photograph: Alamy

 

 

 

This Changes Everything: Capitalism vs the Climate review – Naomi Klein’s powerful and urgent polemic

 

Naomi Klein pins the blame for climate crisis squarely on capitalism.

John Gray fears the problem is much bigger

21 September 2014  The Observer,  John Gray

http://www.theguardian.com/books/2014/sep/22/this-changes-everything-review-naomi-klein-john-gray

 

 


This Changes Everything is as much about the psychology of denial as it is about climate change. “It is always easier to deny reality,” writes Naomi Klein, “than to allow our worldview to be shattered, a fact that was as true of diehard Stalinists at the height of the purges as of libertarian climate deniers today.” Much of this book is concerned with showing that powerful and well-financed rightwing thinktanks and lobby groups lie behind the denial of climate change in recent years. There is not much reasonable doubt as to the findings of science on the subject. As a result of human activities, large-scale climate change is under way, and if it goes on unchecked it will fundamentally alter the world in which humans will in future have to live. Yet the political response has been at best ambiguous and indecisive. Governments have backed off from previous climate commitments, and environmental concerns have slipped down the policy agenda to a point at which in many contexts they are treated as practically irrelevant.

 

For Klein none of this is accidental. Following on from her 2007 book, The Shock Doctrine, a timely and powerful exposé of the environmental and social devastation wrought by neoliberal policies of “shock therapy”, Klein interprets the marginalisation of climate change in the political process as the result of the machinations of corporate elites. These elites “understand the real significance of climate change better than most of the ‘warmists’ in the political centre, the ones who are still insisting that the response can be gradual and painless and that we don’t need to go to war with anybody… The deniers get plenty of the details wrong… But when it comes to the scope and depth of change required to avert catastrophe, they are right on the money.”

 

The first of the book’s three sections details how the environmental movement has been derailed by the financial crisis and the aftermath of austerity, together with the corporate promotion of climate denial. In the last of the three Klein deals with the movements that are springing up in a wide variety of contexts to challenge the neoliberal order. The second section, dealing with what Klein calls “magical thinking”, is in many ways the core of the book. Here she considers technical fixes for climate change, including schemes of geoengineering. In one of the more grandiose schemes, dimming the rays of the sun with sulphate-spraying helium balloons has been proposed in order to mimic the cooling effect on the atmosphere of large volcanic eruptions. The risks of such technical mega-fixes are obvious. As any climate scientist will tell you, we simply don’t know enough about the Earth system to be able to re-engineer it safely. Yet as Klein notes, such madcap schemes will surely be attempted if abrupt climate change gets seriously under way.

 

Klein is a brave and passionate writer who always deserves to be heard, and this is a powerful and urgent book that anyone who cares about climate change will want to read. Yet it is hard to resist the conclusion that she shrinks from facing the true scale of the problem. When I read The Shock Doctrine (Guardian review headline: “The end of the world as we know it”), I was unconvinced that corporate and political elites understood what they were doing in promoting the wildly leveraged capitalism of that time, which was already beginning to implode. The idea that corporate elites are in charge of the world is even less convincing today. The neoliberal order has recovered, and in some countries even achieved a spurious kind of stability, but only at the cost of worsening global conflicts. The fantasy of a global free market has given way to the murky struggles of geopolitics, with great powers jostling for control of natural resources. This is a dangerous world, but not because an all-powerful elite is in charge. None of the states contending for power in the Middle East, Ukraine or the South China Sea can control or predict the consequences of their actions. No one is in charge in the world’s conflicts.

 

Another problem with pinning all the blame for climate crisis on corporate elites is that humanly caused environmental destruction long predates the rise of capitalism. As Klein herself observes in an interesting chapter on what she calls “extractivism” – the economic model that treats the Earth as a bundle of resources waiting to be exploited – human activity was already changing the climate centuries ago. “We started treating the atmosphere as a waste dump when we began using coal on a commercial scale in the late 1700s and engaged in similarly reckless ecological practices well before that.” Moreover, though Klein doesn’t explore the fact, it’s worth bearing in mind that the extractive model was applied on a vast scale in the centrally planned economies of the former Soviet Union and Mao’s China, where some of the largest and worst 20th-century environmental catastrophes occurred.

 

Along with most environmentalists nowadays, Klein doesn’t discuss overpopulation. But there can be little doubt that population pressure has been a powerful driver of environmental crisis. The extractive economy began with the invention of agriculture, which may itself have been a response to rising human numbers. Even before the spread of farming, migrating hunter-gatherers were implicated in a number of great extinctions. Population growth is slowing in many countries at the present time, but there will still be 8 or 9 billion human beings on the planet within the lifetime of many now living and pressures on resources can only increase.

Though she identifies the prevailing type of capitalism as the culprit in the climate crisis, Klein doesn’t outline anything like an alternative economic system, preferring instead to focus on particular local struggles against environmental damage and exploitation. In many ways this makes sense, but in a global environment of intensifying scarcities, giving priority to local needs is unlikely to be a recipe for harmony. Whether in the Congo in the 1960s or Iraq at the present time, internecine conflicts – exploited and aggravated by the geopolitical stratagems of great powers – have led to a condition of endemic war.

 

Throughout This Changes Everything, Klein describes the climate crisis as a confrontation between capitalism and the planet. It would be more accurate to describe the crisis as a clash between the expanding demands of humankind and a finite world, but however the conflict is framed there can be no doubt who the winner will be. The Earth is vastly older and stronger than the human animal. Even spraying sulphuric acid into the stratosphere will not trouble the planet for long. The change that is under way is no more than the Earth returning to equilibrium – a process that will go on for centuries or millennia whatever anyone does. Rather than denying this irreversible shift, we’d be better off trying to find ways of living with it.

John Gray’s next book, The Soul of the Marionette: A Short Inquiry into Human Freedom, will be published by Penguin in March

This Changes Everything is published by Allen Lane (£20). Click here to buy it for £13.50 with free UK p&p

 

 

 

*  Malcolm Allison H  2014

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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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