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5 septiembre 2011 1 05 /09 /septiembre /2011 21:32

 

 

The Fukushima disaster has thrown up the first opportunity in decades to bring justice to thousands of unskilled workers who risk radioactive contamination.

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Miles de trabajadores no calificados que se exponen a la contaminación radiactiva en Japón, podran enjuiciar a sus empleadores por primera vez. “Fukushima creó conciencia pública sobre un sector de los trabajadores nucleares” castigados con ese riesgo pero que “constituyen el oscuro punto débil de una industria que depende de ellos”, dijo Minoru Nasu, portavoz del Sindicato de Jornaleros de Japón.

 

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JAPÓN: Explotación laboral estalla en Fukushima
Por Suvendrini Kakuchi
 
 
TOKIO, sep – El desastre ocurrido en la central nuclear de Fukushima brindó la primera oportunidad en décadas en Japón de llevar justicia a miles de trabajadores no calificados que se exponen a la contaminación radiactiva.
 
El terremoto y posterior tsunami que el 11 de marzo devastaron Japón destruyeron varios reactores de esa planta, causando una catástrofe nuclear.

“Fukushima creó conciencia pública sobre un sector de los trabajadores nucleares” castigados con ese riesgo pero que “constituyen el oscuro punto débil de una industria que depende de ellos”, dijo Minoru Nasu, portavoz del Sindicato de Jornaleros de Japón.

Aunque la industria nuclear funciona en gran medida gracias a esos trabajadores no calificados, ha dejado su reclutamiento como jornaleros en manos de subcontratistas de antecedentes delictivos, afirmó Nasu, activista de larga data.

Esa práctica, común desde hace varias décadas, puede describirse como una suerte de “remate humano”, dijo Nasu a IPS. Los obreros se reúnen al alba en lugares como parques públicos y allí son seleccionados por matones que los llevan a las plantas nucleares.

Según las cifras disponibles en la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial –reguladora de alcance nacional–, de las más de 80.000 personas que trabajan en 18 centros nucleares comerciales de Japón, 80 por ciento son contratadas. En 2010, 89 por ciento de los 10.000 trabajadores en la planta de Fukushima estaban sujetos a contratos.

Los hombres son contratados para realizar durante varios meses seguidos trabajos peligrosos y no calificados dentro de las plantas nucleares. No hay garantías en caso de accidente, ni un seguro de salud a largo plazo contra enfermedades como leucemia u otras formas de cáncer, que pueden surgir años después de exponerse a la radiación.

“Cuando terminan su trabajo se espera que simplemente desaparezcan. No le importan a nadie”, dijo Nasu.

El ex trabajador nuclear Seizi Saito, de 71 años, tomó la inusual decisión de reclamar un cambio.

Este plomero trabajó durante 15 años reparando filtraciones en las cañerías de refrigeración de la planta nuclear de Tsuruga, en la occidental prefectura de Fukui.

“Las condiciones laborales en la planta eran aterradoras, demandantes y peligrosas. Pero lo peor era la falta de protección para los trabajadores”, señaló en una reunión con sindicalistas y activistas contra la energía nuclear, agregando que estaban bajo las órdenes de “autoridades inescrupulosas”.

Saito, quien sobrevivió a un cáncer de tiroides, dijo a los presentes que se necesitan sindicatos especializados que se ocupen de los jornaleros que realizan tareas de limpieza en las plantas nucleares.

En la reunión hubo consenso en cuanto a que el sistema actual está demasiado afianzado como para que los trabajadores tengan esperanzas de salvación en el futuro cercano.

Los trabajadores tienen demasiado miedo para denunciar la situación, dijo Mikiko Watanabe, del Centro Ciudadano de Información Nuclear, que asesora a los guardias de seguridad de la planta de Fukushima.

“Temen perder sus empleos y ser discriminados en una sociedad que menosprecia a las víctimas de la radiación”, explicó Watanabe a IPS.

Según ella, esos temores hacen que a los subcontratistas les resulte más fácil explotar a los trabajadores e ignorar sus derechos.

La Compañía de Electricidad de Tokio (Tepco), operadora de la planta nuclear, se esfuerza por contener el desastre de Fukushima. Miles de personas tuvieron que ser evacuadas de las áreas residenciales ubicadas en las cercanías de los reactores dañados, volcando a la opinión pública contra la energía nuclear y contra la laxitud con que se manejan los recursos humanos de las centrales atómicas.

Si bien la mayoría de los jornaleros también fueron evacuados de Fukushima tras el terremoto y el tsunami, muchos tuvieron que volver para efectuar las operaciones de limpieza por salarios más elevados, que según algunos medios de prensa llegan incluso a 300 dólares diarios.

En las últimas dos semanas, los problemas de Tepco aumentaron cuando otros cuatro trabajadores subcontratados quedaron expuestos a la radiación mediante el desborde de agua contaminada.

Según Saito, fue un accidente similar ocurrido en 1981 en la planta nuclear de Tsuruga lo que le hizo ver la realidad. En esa ocasión se produjo un derrame de agua contaminada que expuso a varios trabajadores a la radiación.

El gobierno ordenó clausurar el reactor de Tsuruga, lo que dejó sin trabajo a 1.500 trabajadores subcontratados como Saito. “Entonces decidí crear un sindicato y denunciar la situación”, dijo.

Pero ese sindicato no duró mucho, principalmente porque los trabajadores no calificados no pudieron manejar las cuestiones administrativas.

De todos modos, el activismo de Saito le hizo ganar nuevos seguidores en los últimos tiempos, señalando el primer intento nacional de reunir a trabajadores vulnerables para luchar contra estos problemas.

Mitsuo Nakamura, director de la Unión de Trabajadores Corporativos, que representa a los jornaleros, explicó que es la oportunidad de ganar dinero la que hace que la gente asuma esos riesgos.

“Los jornales en la industria nuclear son más altos que en la construcción. Esto es un atractivo, especialmente para los hombres mayores que no pueden hallar otros trabajos”, dijo.

Nakamura pronosticó una rápida reducción en la cantidad de trabajadores dispuestos a asumir riesgos inaceptables, luego de quedar públicamente expuestas las condiciones laborales en Fukushima.

(FIN/2011)

www.ipsnews.net
www.ips.org

IPS TOKIO, sep – El desastre ocurrido en la central nuclear de Fukushima brindó la
primera oportunidad en décadas en Japón de llevar justicia a miles de
trabajadores no calificados que se exponen a la contaminación radiactiva. El
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Published on Saturday, September 3, 2011 by Inter Press Service

 

Fukushima Blows Lid Off Exploited Labour

by Suvendrini Kakuchi

TOKYO – The Fukushima disaster has thrown up the first opportunity in decades to bring justice to thousands of unskilled workers who risk radioactive contamination to keep Japan’s nuclear power plants running.

In this June 12, 2011 photo released on July 5, 2011, by Tokyo Electric Power Co., masked workers in protective outfits prepare to drop a sliding concrete slab into a slit of the upper part of the sluice screen for the Unit 2 reactor at the tsunami-crippled Fukushima Dai-ichi nuclear power plant in Okuma, Fukushima Prefecture, northeastern Japan, in their effort to decrease the leaking of radiation contaminated water into the ocean. (AP Photo/Tokyo Electric Power Co.) “Fukushima has created public awareness on a section of nuclear workers castigated as ‘radiation- exposed people’ but forming the dark underbelly of an industry that depends on them,” says Minoru Nasu, spokesperson for the Japan Day Labourers Union.

Nasu, a long-time labour activist, says that while nuclear industry relies heavily on unskilled workers it has left it to thuggish subcontractors to marshal them as daily wagers.

The common practice for the past several decades can best be described as “human auctioning,” Nasu told IPS. Labourers gather at the crack of dawn at designated places such as public parks to be picked up by toughs who take them to the nuclear plants.

According to figures available with the Nuclear and Industrial Safety Agency, Japan’s regulator, of the 80,0000-odd workers at Japan’s 18 commercial nuclear power plants, 80 percent are contract workers. At the Fukushima plant, 89 percent of the 10,000 workers in 2010 were on contract.

The men are given contracts to do unskilled, dangerous work inside nuclear plants for months together. There are no guarantees in the event of an accident, or long-term health insurance against such diseases as leukaemia or other forms of cancer which may surface years after exposure to radiation.

“When their work is completed, they are expected to simply disappear. Nobody cares about them,” said Nasu.

The story of former nuclear plant worker Seizi Saito, 71, who took the rare step of speaking out for a change, is illustrative.

A plumber, Saito worked 15 tumultuous years at the Tsuruga nuclear plant in Fukui prefecture, western Japan, repairing leaks in cooling pipes.

“Work conditions at the plant were frightening, demanding and dangerous. But, the worst aspect was the lack of protection for workers. We were sitting rabbits for unscrupulous authorities,” he told a meeting of supporters last week.

Saito, a thyroid cancer survivor, told the large gathering, that included labourers and anti-nuclear activists, that specialised unions were needed to take care of day labourers doing cleaning work at nuclear plants.

The gathering agreed that the current system was too deeply entrenched for the workers to have any hope of salvation in the near future.

Mikiko Watanabe from the Citizen’s Nuclear Information Centre, a leading research organisation that counsels security guards at the Fukushima nuclear plant, said one problem is that the workers are too afraid to speak out.

“They are afraid of losing their jobs and also of facing discrimination in a society that looks down on radiations victims,” Watanabe told IPS. Such fears, she said, made it easier for subcontractors to exploit workers and ignore their rights.

Yet, as nuclear plant operator Tokyo Electric Power Company (TEPCO) struggles to contain the Fukushima meltdown, activists see hope for unskilled nuclear workers.

For one thing, thousands of people have had to be evacuated from residential areas surrounding Fukushima’s damaged reactors, turning public opinion against nuclear power and the lax way in which nuclear plants labour is handled.

While most day workers were also evacuated from Fukushima after the Mar. 11 earthquake and tsunami, which destroyed several of the plant’s reactors, many have had to be brought back for cleanup operations at higher wages.

Over the past two weeks, TEPCO’s woes have increased with four more subcontracted workers exposed to radiation from contaminated water overflow.

Saito says it was an accident at the Tsuruga nuclear plant in 1981 when contaminated water gushed out, exposing several workers to radiation, that woke him up to the realities.

The government ordered the reactor at Tsuruga closed, leaving 1,500 subcontracted workers like him suddenly without jobs. “That’s when I decided to start a union and speak out.”

But Saito’s union did not last long mainly because unskilled workers were not able to handle management issues.

Yet, Saito’s failed activism has drawn new support recently as it marked the first national attempt at gathering vulnerable workers together and making a stand.

Mitsuo Nakamura, head of the Corporate Workers Union representing day labourers, explains that it is an opportunity to earn money that attracts people to take the risks.

“The day wages in the nuclear industry are higher than what construction workers earn. This is a draw especially for the older men who cannot find other jobs,” he said.

Nakamura predicts a rapid decline in the number of workers willing to take unacceptable risks, following public exposure of the working conditions at Fukushima.

News reports say that day labourers at Fukushima are being offered as much as 300 dollars per day. That may explain why most of the workers who went to help stabilise the plant have not returned.

“The nuclear industry has no future without these workers who play a crucial part in the operations,” said Nakamura.

© 2011 IPS North America

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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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