Monday 26 march 2012 1 26 /03 /Mar /2012 16:22

Unas 70,000 pasaron la temporada más fría del año en Extremadura. Diferentes locaciones españolas como Castilla-La Mancha y Andalucía reciben otras gigantescas bandadas. Bellotas, cereales y plantas forrajeras de las fértiles dehesas ibéricas las atraen desde las regiones septentrionales de Europa. El sentido de la libertad de estas grandes voladoras maravilla a los humanos.

Laguna de Gallocanta en Teruel constituye “gasolinera” de medio camino para parte importante de las migrantes estacionales que llegan al corazón de España.

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En España, donde grandes bandadas de estas aves pasan el invierno, se ha empezado a apreciarlas. En Gallocanta, se celebra en noviembre y en febrero una fiesta turística para celebrar su paso por allí. En Extremadura, en pantanos como Valdecañas, Gabriel y Galán o Talaván, también se llevan a cabo actividades de observación y divulgación.

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Siempre se ha asumido que las poblaciones de grulla común (Grus grus) tenían dos rutas migratorias muy definidas a través de Europa. Por un lado, la ruta occidental sería la utilizada por las aves que nidifican en Europa continental, países ribereños del mar Báltico y escandinavos, que se desplazarían hacia el suroeste para establecer sus cuarteles de invernada en España, Portugal, Marruecos y Francia. Por otro, la ruta oriental implicaría a aves que nidifican más al norte y al este que las anteriores (gran parte de las poblaciones de Finlandia y del oeste de Rusia y ex-repúblicas), que se dirigirían al sur cruzando Estonia, Lituania, Polonia Hungría e Italia, para pasar el invierno en Túnez, Libia y Argelia. Otra variante de la ruta oriental se desplaza un poco más al este, bordeando el Mar Negro y el Mar de Mármara a través del Estrecho del Bósforo (Turquía), y alcanzando regiones situadas mucho más al sur, en Egipto, Etiopía y Sudán.

La ruta occidental deja cada año efectivos invernantes más al norte, aumentado la presencia de estas aves en países como Francia (por ejemplo en Lac der Chantecoq, a menos de 200 km de Luxemburgo y Bélgica, prácticamente en el centro de Europa). Y con la oriental pasa algo similar, constándose una creciente importancia de la invernada en Hungría, Croacia, Serbia o Bosnia-Herzegovina, en detrimento de los cuarteles tradicionales próximos al Mar Rojo.

El 2009 he seguido atentamente la evolución “on-line” de la migración de una joven grulla finlandesa a la que se le había colocado un emisor satélite, formando parte de un proyecto coordinado por la Universidad de Turku (cerca de Helsinki), financiado por una Fundación y con la colaboración del Finnish Crane Working Group. Con el objetivo de conocer mejor sus rutas migratorias, desde 2006 han marcado con emisores satélite 8 ejemplares (1 en 2006, 1 en 2007 y 6 en 2008), obteniendo interesantes resultados.

Aino, que es el nombre de esta intrépida hembra de grulla, al contrario que el resto de las aves marcadas, realizó un viaje migratorio completamente diferente, utilizando la ruta oriental para bajar hacia el sur y regresando a Finlandia por la ruta occidental, un hecho del que a penas existían referencias. Las observaciones de grullas marcadas con anillas de colores habían confirmado que algunos ejemplares cambiaban de ruta algunos años, ¡pero nunca combinando ambas!.

El largo viaje de Aino – Galerías :: Fotonatura.org

www.fotonatura.org/galerias/fotos/275746
22 Abr 2009
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Durante el largo viaje migratorio, las Grullas se sirven, siempre que pueden, de las “térmicas” (corrientes de aire caliente ascendente) que las eleva cientos de metros. A veces se las puede ver dando vueltas en círculo y ganando altura. Después sólo tienen que planear durante un buen rato, hasta que les parece que están demasiado bajas, momento que aprovechan para buscar otra térmica. De esta forma el gasto de energía es infinitamente menor que si tuvieran que hacer el recorrido batiendo las alas todo el tiempo. Este dibujo reproduce el seguimiento de un grupo de Grullas por parte de dos naturalistas suecos (Alerstam y Pennycuick) en 1979, desde un avión pequeño con el que siguieron la evolución del grupo durante 3 horas. El desplazamiento durante ese tiempo fue de 145 Kms., en los que no se las vio batir las alas ni una sola vez. No obstante cuando vuelan sobre el mar o cuando el sol está oculto por las nubes no hay térmicas, y por tanto tienen que batir las alas sin cesar. Es el caso de las que invernan en Egipto, que vuelan sobre el mar hasta 600 Kms.

Con solo tres meses de vida ya están preparados para la migración. aunque durante todo este tiempo gozarán de la compañía de sus padres. A medida que avanza el verano las ´Grullas olvidan de nuevo su carácter territorial y como cada año por esas fechas vuelven a hacerse gregarias. Se concentran así en grandes grupos, de forma previa al inicio de la migración.

http://www.anseronline.org/grullas/el_gran_viaje_rutas_y_paradas.htm

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La migración comienza a principios del invierno, cuando las grullas huyen del frio escandinavo, acudiendo a regiones más meriodionales y cálidas como Extremadura y Andalucía en España, o el norte de África. Terminado el invierno deshacen el camino y vuelven al norte.

Una de las zonas de paso y concurrido destino fotográfico es la laguna de Gallocanta en Teruel, donde las grullas se cuentan por decenas de miles. La mejor época para avistarlas es de Octubre a Noviembre y De Febrero a Marzo.

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Decenas de miles de grullas llegan a invernar en España

FAUNA | Vienen del norte de Europa a invernar

En Gallocanta, Teruel, se concentran por miles. | Efe

Las altas temperaturas de octubre no han influido en su calendario migratorio

La sequía sí puede dificultar que hallen alimento pues los campos están secos

La laguna de Gallocanta, habitual lugar de paso, ha recibido ya miles de ellas

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30/10/2011 - Pedro Cáceres | Gallocanta (Teruel)

“Para el Pilar llegan y para San José no quedan”. Así es como la sabiduría popular describe en Aragón el calendario migratorio de las grullas, unas aves que crían en el norte de Europa, donde pasan la primavera y el verano, y que vuelan por decenas de miles hasta el sur con la llegada de los primeros fríos.

Si el dicho popular dice que las primeras aves alcanzan España en torno al 12 de octubre y para el 19 de marzo ya han vuelto a Europa, este año no han faltado a su cita y han vuelto a cumplir con el refranero: la noche del 14 de octubre se vieron las primeras bandadas sobre Gallocanta (Teruel), donde en pocos días los conteos arrojaban ya una cifra de 10.000 ejemplares.

La laguna de esta localidad es un referente mundial para la observación de la grulla común europea (‘Grus grus’), uno de las aves más grandes del continente, con dos metros de ala a ala y hasta 120 centímetros de alzada sobre el suelo, y que protagoniza una masiva y espectacular migración cuando se desplaza hasta sus cuarteles de invierno. La mayoría de las grullas que invernan en España lo hacen en los campos de Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, donde se alimentan en las dehesas con una dieta que incluye bellotas, cereales y plantas forrajeras.

Sin embargo, en su camino hacia el sur, desde lugares como Escandinavia, norte de Alemania o Dinamarca, tienen que pasar varios países y cruzar la barrera de los Pirineos. En su trayecto, ciertos puntos, como Gallocanta, funcionan como una “gasolinera”. Así es como define Luis Tirado, delegado de SEO/BirdLife en Aragón, la función de Gallocanta. Esta laguna, a más de 1.000 metros de altitud, es uno de los pocos puntos que les ofrece refugio y alimento seguro en esa parte del trayecto entre la cordillera pirenaica y el centro de la Península.

Por eso, una considerable cantidad de las grullas que llegan a España pasan en algún momento por Gallocanta. En el sur del país, es habitual verlas dispersas en bandadas de unas decenas por los campos. Pero en Gallocanta, que tiene unos 10 kilómetros de largo por tres de ancho, las aglomeraciones son de decenas de miles, con récords de más de 100.000.

Lo explica Mari Carmen Tornos, desde el Centro de Interpretación puesto en marcha por la Oficina Comarcal de Turismo en Gallocanta, que cuenta con una privilegiada vista de la laguna salobre y con el continuo sonido de las grullas que se alimentan del cereal como telón de fondo: “Desde octubre a febrero siempre hay grullas en Gallocanta, pero es en los meses de noviembre y febrero cuando más se ven. En esa época se juntan las grullas que llegan en otoño, o las que se marchan al final del invierno, con las que han pasado toda la temporada en Gallocanta”.

Según Tornos, hay una población estable que permanece en Gallocanta todo el invierno y que oscila de un año para otro, pero que supera fácilmente los 15.000 ejemplares. Pero en los picos migratorios, el número se multiplica. Así, en febrero de 2011 se alcanzó un récord de 114.000 grullas censadas por los ornitólogos en su solo día. El año anterior, superaron las 80.000 en algunas jornadas del mismo mes. Las cifras de noviembre, aunque altas, no llegan a tanto.

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Un comportamiento que rompe tópicos

El hecho de que las grullas lleguen a España en invierno hace pensar que son pájaros que no toleran el frío. Sin embargo, no es así. En realidad las aves resisten con facilidad las bajas temperaturas y, de hecho, las que residen en Gallocanta tienen que soportar las durísimas heladas del frío clima continental de Teruel.

En realidad, si las grullas salen del norte de Europa es porque la nieve cubre allí sus fuentes de alimentación. Por otra parte, y desmontando tópicos también, el hecho de que paren en lagunas como Gallocanta durante su viaje no se debe a la necesidad de agua, sino de refugio. Usan las lagunas o las colas de los embalses como dormidero, explica el ornitólogo Luis Tirado. Allí se agrupan y buscan protegerse de depredadores como zorros y jabalíes. Su refugio ideal son las islas. De no haberlas, duermen en el agua, que sigue ofreciéndoles todavía una barrera de protección, pues están menos expuestas que en campo abierto.

Según Tirado, hay un corredor aéreo de grullas que convierte a Gallocanta en “una de las estaciones de servicio” del trayecto. Esta ruta empieza en los puertos del Pirineo navarro, que son los menos elevados de la cordillera y por donde entran muchas de ellas; después sigue hacia el Este por el valle del Ebro y “de repente”, según Tirado, da un brusco giro en línea recta hacia el sur y Gallocanta.

Allí encuentran las grullas algo que también andan buscando: comida. “La mayor parte de las grullas viene de Dinamarca, Escandinavia y Alemania, donde el paisaje de pastizales y turberas húmedos recuerda a las parcelas que hay alrededor de Gallocanta”, dice Tirado. Se alimentan principalmente de cereal o de plantas leguminosas como la alfalfa. Históricamente, Gallocanta fue un oasis en su camino. La laguna les ofrecía refugio para dormir y los cultivos de alrededor, con los campos de cereal recién sembrados con la primeras lluvias de otoño, eran una despensa para cargar la mochila rumbo al sur.

Este año, los gestores del entorno están preocupados por el panorama que las grullas viajeras van a encontrar. Se temía que las altas temperaturas que sufrió la Península en septiembre y octubre retrasaran su llegada. Sin embargo, el calor no ha pasado factura. Como explica Luis Tirado, lo que fuerza la migración de las aves es que la meteorología en el norte estropea sus fuentes de alimento y, por tanto, que haga más o menos calor en España no parece afectarles. De hecho, dice Tirado, ha habido otros años con temperaturas más frescas aquí en los que las grullas han llegado más tarde. En general, hay fluctuaciones de un año para otro, y en esta temporada sólo “se han retrasado ligeramente”.

Sí es más preocupante la sequía, que sólo se ha visto aliviada por un temporal a final de octubre. La falta de lluvias tiene a España y a Gallocanta completamente resecas. La laguna se ha quedado sin agua y en estos días de octubre luce como una espectral lámina de plata a la luz del otoño, ya que la sal del agua ha quedado expuesta en el fondo y brilla con unos fantásticos tonos blancos y grises.

Además, debido a la falta de lluvias, los agricultores han preparado los campos, pero muy pocos han sembrado la semilla.

Y a pesar de eso, las grullas han llegado y no parecen estar teniendo problemas. Miles de ellas siguen refugiándose de noche en el centro de la laguna, en las zonas menos accesibles. Y todas buscan alimento durante el día en los pocos campos que hay sembrados o junto a las acequias que aún siguen llevando agua a la laguna. Esto hace más fácil si cabe la tarea de los turistas y observadores de aves que por estas fechas se concentran en la zona para ver y fotografiar a los grandes pájaros, pues las grandes bandadas están concentradas y son fáciles de localizar.

Atracción turística y motor de desarrollo

Estrictas normas regulan la presencia de visitantes en este espacio protegido y una visita al Centro de Interpretación de Gallocanta se hace obligatoria para informarse de ellas y para obtener información sobre la biología de la especie y la historia de este territorio.

En las duras y despobladas tierras de esta parte de Teruel, las casas rurales han florecido como setas, todas surgidas de la atracción por las grullas, que son es el gran reclamo de esta comarca. Muchos de los turistas son ‘birdwatchers’ (observadores de aves) de varios países de Europa, que se alojan o reúnen en el albergue Allucant, un lugar especializado que ofrece rutas guiadas y servicio de guía ornitológico.

Las grullas están presentes en la economía de la zona, incluso en la agrícola. Durante siglos, estas aves fueron un problema para el campesino. Una invasión que se lanzaba en otoño sobre los campos recién sembrados. Ahora, las normas de la UE ha permitido destinar ayudas agroambientales a los propietarios afectado por las grullas, que reciben una compensación por las pérdidas.

Medidas como ésta han permitido que las grullas lleguen hasta nuestros días. Aunque la especie sigue clasificada como “vulnerable”, ha estado en peor situación en otros tiempos. De hecho, de las diversas especies de grullas repartidas por el hemisferio norte (desde Alaska hasta el confín de Rusia) es una de las que mejor se encuentra.

“Al ser un ave migratoria y concentrarse en pocos sitios”, explica el ornitólogo Luis Tirado “era muy sensible a cualquier contratiempo”, añade. Sin embargo, los estados de la UE han hecho una buena tarea conjunta porque todas las zonas de importancia para las grullas se han protegido y “se han gestionado de forma correcta”, dice el responsable de SEO/BirdLife. Es el caso de las lagunas donde duermen, en las que se ha prohibido navegar o acceder a las islas.

Tirado señala que las subvenciones de los Fondos de Desarrollo Rural que reciben los productores afectados por grullas en Gallocanta son de las primas agrícolas más altas que hay en la UE y “sirven para compensar su impacto en el cultivo”. Estas ayudas se han extendido a otros lugares de Aragón donde paran las grullas y también están recibiéndose en otras comunidades autónomas.

En Escandinavia, la grulla es la más popular de las aves. Puesto que regresa allí por primavera, se la ha tenido siempre como símbolo del fin del invierno. Observar la primera era motivo de gran alegría y por eso desde tiempo antiguo se celebran fiestas de bienvenida a la grullas. Los niños suecos celebran en los colegios el Día de la Grullas.

En España, donde esas aves pasan el invierno, se ha empezado recientemente a apreciarlas. En Gallocanta, se celebra en noviembre y en febrero una fiesta turística para celebrar su paso por allí. En Extremadura, en pantanos como Valdecañas, Gabriel y Galán o Talaván, también se llevan a cabo actividades de observación y divulgación.

En estos días de octubre, decenas de miles de estas aves cruzan de norte a sur a la Península. Si se mira al cielo con cuidado, incluso en ciudades como Madrid, es posible ver la silueta en V de sus formaciones de vuelo y, con suerte, escuchar el característico y sonoro “gru, gru, gru” con el que marcan su paso por nuestro país.

Cranes

Las grullas volando en el sistema ibérico entre las provincias de Zaragoza y Teruel, a más de 1.000 metros de altitud.

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Finnish satellite cranes arrive in Africa

Posted on November 19, 2008 by Seppo

Finnish research team studies migration routes and most important stopover sites and over-wintering grounds of the Finnish population of the Eurasian crane (Grus grus).

On 18th November the first satellite crane of the project, a young male colt named asPetteri, was discovered in Tunisia, Africa. On 19th November also a female satellite craneAino arrived Africa.

Learn more from Satellite cranes site.

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Managing Water Wisely to Save Wetlands and Waterbirds

2010 IYBManaging Water Wisely to Save Wetlands and Waterbirds 

www.thegef.org ›

 

 

 

 

Por cinabrio - Publicado en: FRONTERAS DE LA BIOLOGÍA
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