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15 octubre 2012 1 15 /10 /octubre /2012 23:15
 
 
 
HUACA DE LA LUNA: ARQUITECTURA Y SACRIFICIOS HUMANOS
Moisés Tufinio Culquichicón*
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Este artículo se ocupa de la relación entre la arquitectura y los sacrificios humanos en el marco de las actividades ceremoniales que se llevaban a cabo en la Huaca de la Luna. Aunque ambos aspectos son bien conocidos desde culturas que precedieron a la Moche, es en esta última donde se tiene el mejor registro de dónde se realizaban los rituales y de la narrativa de los mismos expresada en la iconografía. La relación entre la evidencia física y el acontecimiento mágico religioso solo es posible si ambos elementos se corresponden entre sí. Este es el caso de algunos de los sitios monumentales investigados en la costa norte, donde se aprecia una plataforma con iconos alusivos a los rituales asociados a una plaza.
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Los grandes ceremoniales en los colosales monumentos arquitectónicos construidos en los diferentes valles ocupados por los mochicas, fueron un mecanismo de dominación de la elite y una manera de expresar su poder.

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 archeoasehs  01/12/2009

video about a Mochica's sacrifice's ceremony realised for the
museums of arts and history of Brusels, Belgium

 
Durante el periodo Intermedio Temprano, con la sociedad mochica, es cuando se evidencia una organización estatal con la capacidad de ejercer un gran poder que se manifiesta en la ejecución de grandes proyectos arquitectónicos. Los centros ceremoniales en este periodo adquieren características urbanas y se forman en torno a edificios piramidales, tales como Huaca Dos Cabezas, en el valle de Jequetepeque; Huaca Cao Viejo, en el valle de Chicama; Galindo y Huaca de la Luna, en el valle de Moche; Pañamarca en el valle de Nepeña; y Guadalupito en el valle de Santa. No obstante, existe un segundo grupo de construcciones monumentales denominadas «palacios» (Willey 1953) o «castillos» (Bourget 2003), como son los sitios de Huancaco en el valle de Virú y Mocollope en el valle de Chicama.
Los centros ceremoniales moche que están siendo investigados progresivamente en temporadas anuales son Huaca Cao Viejo (Franco et al. 2003) y Huaca de la Luna (Uceda et al. 2004) en los valles de Chicama y Moche, respectivamente.
 
 
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Introducción
La arquitectura constituye un componente importante del proceso de desarrollo del hombre a través del tiempo. Siguiendo el incremento de la complejidad social y de las necesidades políticas e ideológicas de los líderes emergentes, la arquitectura ha experimentado una serie de transformaciones y se ha vuelto más diversificada y elaborada. Así, los simples abrigos que permitían cumplir con las necesidades elementales dieron paso a estructuras más complejas y, en última instancia, a grandes monumentos arquitectónicos que reflejan el desarrollo de las sociedades.
 
Las recientes investigaciones arqueológicas nos han permitido obtener más información sobre los moche y su organización. No obstante, aún estamos tratando de interpretar el discurso narrativo de la iconografía expresado en la arquitectura, la cerámica, los textiles, los metales, etcétera. El sitio Huacas de Moche, caracterizado por dos edificios monumentales y una zona urbana de sesenta hectáreas, es considerado como un centro de primera importancia en el Estado Moche hasta el fin de la fase Moche IV (Chapdelaine 2003: 275). Desde el año 1995, se vienen documentando en el registro arqueológico del sitio Huacas de Moche, rituales de sacrificios humanos, importantes para el funcionamiento ideológico de la sociedad moche y asociados al tema de la «Presentación y Sacrificio» ilustrado en la iconografía de cerámica (Benson 1975; Bourget 1994, 1997, 1998, 2001; Donnan y McClelland 1999; Hocquenghem 1987; Verano 2001).
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El objetivo de este artículo es establecer la relación entre los sacrificios humanos y la arquitectura monumental. Trataremos principalmente de la Huaca de la Luna, aunque también de otros centros ceremoniales de filiación cultural moche. Nos preguntaremos cuáles fueron los rituales que se realizaron en los sitios moche con arquitectura monumental, incluidos los sacrificios humanos.
 
Si otros sitios monumentales cumplieron la misma función que la Huaca de la Luna en lo que respecta a la práctica de sacrificios, esto debería reflejarse en sus espacios arquitectónicos principales. Tomando como elemento de análisis los rasgos particulares de la arquitectura monumental y los contextos del área de sacrificios de la Huaca de la Luna, trataremos de explicar la relación subyacente entre la arquitectura y los sacrificios humanos con la culminación de la ceremonia en el templo. Al mismo tiempo, recurriremos a otras fuentes de información para reforzar nuestro planteamiento, incluidas las comparaciones con registros de otros sitios moche, las representaciones artísticas expresadas en la cerámica y las evidencias arqueológicas consideradas como sacrificios humanos.
 
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... la frecuencia con que aparecen las escenas de sacrificio en el arte mochica hace suponer que fue en las guerras (rituales o expansivas) donde se tomaban los prisioneros y se los conducía a los templos (Hocquenghem 1987: 116) para ser sacrificados, tal como lo demuestran las evidencias en las plazas (3A, 3B y 3C) al interior de la Huaca de la Luna (Bourget y Millaire 2000; Tufinio 2000, 2001). Del examen del material óseo de estas plazas se puede concluir que las actividades relacionadas con la captura y sacrificio de prisioneros cumplieron un rol importante en las prácticas rituales que se desarrollaron en la Huaca de la Luna (Verano 1998: 171).
... consideramos que entre los diferentes sitios arqueológicos con características asociadas
a sacrificios humanos, la Huaca Cao Viejo es idéntica en términos de morfología a la Huaca de la Luna.
El esqueleto de un individuo sin cabeza y sin ofrendas en la parte alta del edificio principal o plataforma superior (Franco 1998: 104) puede considerarse como un sacrificio humano. Un último hallazgo de esqueletos en el lado sureste de la Huaca Cao Viejo sería la evidencia de sacrificios humanos en este lugar, aunque esto todavía se dilucidará en futuras excavaciones (Régulo Franco, comunicación personal 2004). De comprobarse la existencia de sacrificios
humanos en la Huaca Cao Viejo, en áreas similares a las reportadas para las Plazas 3A, 3B y 3C de la Huaca la Luna, estaríamos ante las primeras evidencias de una relación entre arquitectura y sacrificios fuera del valle de Moche..
 
 
 
 
* Moisés Tufinio. Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna. Correo electrónico: mtufinio20@gmail.com
 
 
     
 
 ... la iconografía es un medio que se puede utilizar para entender la relación entre lo tangible y lo ritual.
La iconografía mochica es un lenguaje figurativo expresado en cerámica, arquitectura, textiles, metales, etcétera. Este lenguaje fue un dispositivo utilizado para transmitir eventos narrativos; no fue, por tanto, un componente decorativo sino que formó parte de las liturgias mochica o, dicho de otra manera, fue el punto de conexión entre la elite y el pueblo.
Los diferentes eventos iconográficos han sido bautizados por los investigadores con distintos nombres.
Así, tenemos el Tema de la Presentación (Donnan 1978), el Tema del Entierro (Donnan y McClelland 1979), el de la Caza del Ciervo (Donnan 1982), el del Baile de los Muertos (Hocquenghem 1981) y el de la Rebelión de los Objetos (Lyon 1981).
La complejidad de las representaciones en los ceramios ha llevado a investigadores como Donnan (1978), Hocquenghem (1987), Luis Jaime Castillo (1991) y Cristóbal Makowski (2001) a plantear métodos de estudio para demostrar su carácter temático y narrativo.
Las escenas iconográficas donde aparecen prisioneros que son sacrificados y cuya sangre es ritualmente bebida en grandes copas por una serie de divinidades, responden a diversos objetivos de acuerdo a su naturaleza.
 
 

...  se puede inferir que en el territorio mochica el aspecto ideológico fue preponderante, independientemente de los dos desarrollos paralelos de Moche Sur y Moche Norte. El punto de quiebre fueron, en definitiva, los rituales que los unía. Posiblemente, las estructuras
construidas en los diferentes valles sirvieron para descentralizar el poder, o mejor dicho los rituales, de tal manera que los sacrificios también se realizaban en cada valle. Si bien es cierto que no en todos los sitios se han encontrado evidencias de sacrificios, sí hay elementos arquitectónicos que corroboran la existencia de ese tipo de ritual. Este es el caso específico de la Huaca Cao Viejo, en el que tenemos un sitio sin sacrificios pero con una arquitectura e iconografía similares a las de la Huaca de la Luna. Es posible que el combate haya sido una acción ritual entre guerreros de un mismo valle en búsqueda de poder o estatus —esto puede corroborarse con los resultados del ADN (Shimada et al. 2002)—, aunque también puede haber sido una lucha entre grupos representativos de cada templo (Franco 2000: 11). Si aceptamos que esos combates se produjeron entre individuos de un mismo valle, entonces es posible que los grandes templos en los diferentes valles se hayan edificado para llevar a cabo en cada uno de ellos ceremonias como las que se hacían en las Huacas del Sol y de la Luna. 

     
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    La sociedad Mochica fue muy jerarquizada, y estaba dominada por una élite sacerdotal gobernante que concentraba el poder político, militar y económico. El poder de la élite se basaba en un rígido conjunto de ceremonias rituales; las más importantes eran las de sacrificios humanos.  
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LA LENGUAS MUCHIK Y LA PESCADORA
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La lengua muchik tendría origen en una antigua lengua llamada la Pescadora.
La profesora Josefina Ramos, última hablante de la lengua muchik, nos cuenta que el muchik es una lengua evolucionada de la “pescadora”, que es una lengua gutural, eso quiere decir que se escucha como sonidos hechos por nuestra garganta y que a nosotros nos dio la impresión de ser eructos, - de seguro porque no estamos acostumbrados a sus sonidos.
Con respecto a la existencia de la lengua muchik, se puede decir que no sólo se hablaba en la costa norte del Perú antes de la llegada de los españoles, sino que convivía con otras como la tallana en Piura y Tumbes, al norte de Lambayeque, la sechura en el área del desierto de Sechura, al noreste de Lambayeque, olmos, quingnam en el sur, principalmente en el área de La Libertad, y la pescadora en el litoral peruano.
Pero además probablemente existieron otras lenguas habladas por pequeñísimos grupos que con el paso del tiempo fueron extinguiéndose sin haber sido registradas y de las cuales quizá nunca tendremos información, perdiendo así mucho de nuestro pasado.
La lengua muchik cuenta con diversas fuentes que han proporcionado datos para su estudio, pero solamente se conoce a partir de las obras de Luis Jerónimo de Oré y Antonio de la Calancha, siendo estos algunos de los textos más antiguos en los que constan la existencia de la lengua muchik.
El investigador e historiador Guillermo Figueroa sostiene que la lengua muchik fue desapareciendo de manera paulatina por un “sistema educativo de agresión, se enseñaba el monopolio de la lengua castellano y la escuela despreciaba todo sistema cultural moche a favor del sistema cultural occidental”.
Ninfa Idrogo Cubas, refiere sobre esta lengua “murió a mediados del siglo 20 y actualmente no tiene fonética” debido a las grandes variaciones sufridas por la lengua como lo sostenía Hans Heinrich Bruning al encontrar en su desplazamiento a Eten, una lengua ya casi en desuso y una limitada competencia lingüística de los hablantes que aun quedaban, tanto así que para conseguir el equivalente a una palabra, Bruning tenía la necesidad de preguntar por lo menos a diez personas distintas sobre una misma palabra. Entonces con estas anotaciones, Ninfa Idrogo sostiene que es posible recuperar la lengua, pero como elementos sueltos; es decir usar las palabras dejadas por los investigadores de manera creativa para atraer a los niños y jóvenes hacia el estudio de la cultura mochica, porque si se continua especulando sobre una investigación inconclusa, la repercusión puede ser negativa en el ámbito cultural lambayecano. “Debemos pronunciar tal y como se escribe, pues, intentar darle sonidos, es muy aventurado y peligroso” manifestó.
Pienso que estudiar los orígenes de nuestra lengua ancestral es necesario, con ella podríamos entender mejor nuestro pasado y desarrollar así nuestra identidad.
 
    Warrior Priest (Figure A) from Sacrifice Ceremony
 
  Figures B and C, Sacrifice Ceremony 
 
 
 
 
 
This mural from the El Brujo Complex illustrates the defeated warriors being led back to the ceremonial precinct prior to their sacrifice.

More Information and Sources

 
 
 
 
 
 
Artist's reconstruction of Recuay chiefly duties. This representation draws liberally from well-known Moche imagery depicting the presentation and subsequent sacrifice of prisoners. Museo Arqueologico de Ancash, Huaraz.
 
 
 
Teo-iconología del poder sacrificial entre los mochica
Teo-iconology of sacrificial power among the Moche
Adolfo Chaparro Amaya
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-71812011000200004&script=sci_arttext


 

 

 
Moche gods and interaction with warrior priests
The Moche were Polytheistic, which means they believed in many gods. Some gods in Moche religion were Wrinkle-face and the Decapitator god. Wrinkle face often appears in sacrifice scenes. He appears to have a snake coiled around his head for a helmet. Another Moche god is the Head Decapitator god,Chalchalcha which is feared and worshipped by the Moche. He appears as a part man at the head and a spider at the bottom half. Another large part of the Moche religion is making sacrifices, including those with humans involved. The Moche mostly sacrificed prisoners of war and their own warriors who fell in special ritual battles

Moche AHD project

 
Flies, Mochicas and burial practices: a case study from Huaca de la Luna, Peru
PALEONTHOLOGICAL ANALYSIS OF SACRIFICIAL VICTIMS AT THE PYRAMID
OF THE MOON, MOCHE RIVER VALLEY, NORTHERN PERU
John W. Verano* 2000
PRISIONEROS MAYAS PREPARADOS PARA EL SACRIFICIO RITUAL SON CONDUCIDOS AL TEMPLO CEREMONIAL, ESCENA DE APOCALYPTO

LA RITUALIZACIÓN DEL SACRIFICIO
El sacrificio humano, por aberrante que parezca en la actualidad, es un rasgo ligado al pensamiento y mentalidad de la historia de la humanidad con fines religiosos, políticos o sociales. La civilización maya precolombina practicó este tipo de rituales con frecuencia. Los registros arqueológicos, etnográficos o históricos relacionados con los sacrificios masivos son escasos, aunque datan ya desde el periodo formativo.
Los mayas formaron parte de la civilización mesoamericana para la que el sacrificio humano está identificado desde 6.000 años a.C., quizá diseñado para conseguir la espiritualidad de un individuo como un medio para contactar con el mundo espiritual.
La información disponible vincula el sacrificio humano entre los mayas con rituales realizados exclusivamente por el Rey, quien, en su doble calidad de gran sacerdote y sacrificador y a la vez jefe político y militar, utilizó a personajes de élite capturados en el campo de batalla para aumentar su carisma y su poder político-territorial; ocasionalmente, algunos sacrificios acompañaron al gobernante en su viaje después de su muerte, como ocurre en la renombrada tumba de K´inich Janaab´Pakal I de palenque.
Visto desde esta óptica, el sacrificio humano se muestra en íntima conexión con la guerra y, si bien es presentado en la iconografía como un acto ritual, fue esencial para inspirar terror político. La ritualización del sacrificio de prisioneros recreaba el mito cósmico y fue clave en la ideología de los señoríos mayas. Permitió que los reyes aseguraran una y otra vez a sus súbditos la continuidad de los ciclos de tiempo y de la regeneración de la vida, y sirvió para explicar comportamientos del más allá, con dioses sacrificadores.
Estas prácticas estuvieron acompañadas por otras de humillación de los cautivos, que incluían el despojo de sus signos de rango, de prestigio e identidad, su desnudez y desaliño personal.
 
 
 
     
 

HALLAZGO: decenas de niños y llamas sacrificados por los chimús ...

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15 Oct 2011 – Los arqueólogos desenterraron en Huanchaquito los restos de 42 niños y 74 camélidos, parte de un sacrificio masivo que forman parte de una ...
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Moche Phase IV scene showing the presentation of captives before an elaborately dressed figure atop ceremonial architecture. Surrounding scenes show splayed bodies, a disembodied head (lower right) and sacrifice-related activities. Drawn from a ceramic vessel in the American Museum of Natural History, New York, courtesy of Donna McClelland. PALEONTHOLOGICAL ANALYSIS OF SACRIFICIAL VICTIMS AT THE PYRAMID
OF THE MOON, MOCHE RIVER VALLEY, NORTHERN PERU
John W. Verano* 2000

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