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19 abril 2011 2 19 /04 /abril /2011 01:53

Why Iceland Voted ‘No’ by Michael Hudson.

El coste de financiación de este tipo de esquemas tienen que soportarlo, en principio, las propias entidades de crédito". Como reclamantes prioritarios, Gran Bretaña y Holanda se llevarán la parte del león del cadáver de Landsbanki. 

Lo único que los votantes islandeses querían era salvar a Islandia de una obligación indefinida de cargar con las pérdidas de un banco privado por la vía de incorporarlas a las cuentas públicas sin un plan que dibujara claramente el modo en que Islandia podía obtener el dinero para pagarlas.  Los islandeses no creen en una eventual negociación entre una comadreja y su presa.

 

 

 

 

Islandia después del NO

 
Michael Hudson · · · · ·
 
18/04/11
 
 

"De ninguna nación soberana puede esperarse que se allane a imponer a toda una generación la austeridad financiera, la contracción económica y la emigración forzosa de sus trabajadores sólo para poder subvenir a los costos del fracasado experimento neoliberal que ha terminado por arruinar a tantas economías europeas."

 

La alianza de Liberales y Verdes llevó a Irlanda al suicidio económico; la alianza de Verdes y Socialdemócratas podría haber despeñado a Islandia por parecido derrotadero, pero el pueblo islandés frenó de momento la deriva hacia el suicidio financiero votando masivamente No al irresponsable acuerdo a que su gobierno (y su parlamento) habían llegado con los negociadores financieros europeos. Segunda incursión del analista financiero Michael Hudson en lo que andaba en juego en el referéndum islandés del pasado 9 de abril, forzado, contra gobierno y parlamento, por el presidente de la República de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson. 

 

Cerca del 75% de los votantes islandeses acudieron el pasado sábado, 9 de abril, a las urnas para rechazar la propuesta del gobierno Socialdemócrata/Verde de pagar 5.200 millones de dólares a las aseguradoras bancarias británicas y holandesas por el colapso de Landsbanki-Icesave. Todos y cada uno de los seis distritos electorales de Islandia votaron No en una proporción nacional del 60% (en enero de 2010, dijo otro No el 93%). 

 

El voto reflejó la extendida creencia de que los negociadores del gobierno no habían sido lo bastante enérgicos en la defensa de la causa jurídica islandesa. La situación no puede menos de traer a la memoria el embrollo de la deuda de guerra entre los aliados tras la I Guerra Mundial. Lloyd George [el primer ministro británico] describió entonces las conversaciones sobre las deudas británicas de armamento entre el Secretario del Tesoro norteamericano Andrew Mellon y el británico Stanley Baldwin como "una negociación entre una comadreja y su presa. El resultado fue un acuerdo que arruinó la reputación del cobro de las deudas internacionales (…) No es que los funcionarios del tesoro norteamericano hicieran farol, pero, como es de razón, comenzaron las conversaciones planteando exigencias máximas: para su sorpresa, el Dr. Baldwin dijo que, en su opinión, sus exigencias eran justas, y las aceptó (…) Ese crudo desempeño, jocosamente llamado 'convenio', hubo de tener efectos desastrosos sobre el curso entero de las negociaciones…".

 

Y así ocurrió también con la negociación de Islandia con Gran Bretaña. Es verdad: consiguieron dilatar en el tiempo el horizonte la devolución de la deuda islandesa. Pero ¿de dónde iba a sacar Islandia las libras esterlinas y los euros, dada la contracción de su economía? Ese es el mayor riesgo en los pagos, y sigue sin afrontarse. Amaga con desplomar la tasa de cambio de la corona islandesa.

 

Además, el acuerdo al que se había llegado implicaba aceptar los cargos de intereses del rescate desde 2008, incluidos los extremadamente elevados cargos de intereses que sirvieron de cebo para que los depositantes privados británicos y holandeses pusieran su dinero en las cuentas de Icesave. Los islandeses ven esos intereses extraordinarios como compensación por los riesgos: riesgos que fueron aceptados por los depositantes, razón por la cual esos depositantes por Internet tendrían ahora que arrostrar las consecuencias.

 

Así pues, el problema de Icesave terminará ahora en los tribunales. La directriz pertinente de la Unión Europea reza así: "el coste de financiación de este tipo de esquemas tienen que soportarlo, en principio, las propias entidades de crédito". Como reclamantes prioritarios, Gran Bretaña y Holanda se llevarán, en efecto, la parte del león del cadáver de Landsbanki. Pero no era eso lo que se sometía al sufragio de los votantes islandesas. Lo único que ellos querían era salvar a Islandia de una obligación indefinida de cargar con las pérdidas de un banco privado por la vía de incorporarlas a las cuentas públicas sin un plan que dibujara claramente el modo en que Islandia podía obtener el dinero para pagarlas.

 

La primera ministra, Johanna Sigurdardottir, alerta de que el resultado del referéndum puede traer consigo "el caos político y económico". Pero tratar de pagar trae consigo lo mismo. El pasado año ha sido testigo de la desastrosa experiencia griega e irlandesa; ahora vemos como Portugal se apresta también a incorporar a sus cuentas públicas las deudas temerariamente contraídas por su sector bancario privado. Difícilmente puede esperar de una nación soberana que imponga a su economía una década o más de profunda depresión, siendo así que el Derecho Internacional autoriza a todas las naciones a actuar conforme a sus propios intereses vitales.

Los intentos de los acreedores por persuadir a las naciones de que se allanen a rescatar a los bancos a costa del erario público no es, a fin de cuentas, sino un manipulatorio ejercicio de relaciones públicas. Los islandeses han podido ver el éxito de la Argentina luego de reestructurar su deuda y recortar radicalmente las pretensiones de sus acreedores. También han podido asistir al colapso político de Irlanda y de Grecia, resultante de su empeño en pagar sin atender a los medios necesarios para hacerlo.

 

Lo menos que puede decirse es que los acreedores no ponderaron mucho las cosas cuando convencieron al gobierno Verde-Liberal de Irlanda de que podía asumir públicamente las quiebras de sus bancos privados sin hundir en la depresión a su economía. Ahí está ahora la experiencia de Irlanda, plantada como una señal de alarma para otros países: no se puede confiar en los pronósticos manifiestamente optimistas de los banqueros centrales. En el caso de Islandia, los expertos del FMI hicieron en noviembre de 2008 proyecciones, según las cuales la deuda exterior bruta sería del 160% del PIB a fines de 2009. Para decirlo todo, añadieron que una ulterior depreciación de la tasa de cambio del 30% podría llegar a causar un aumento importante de aquella proporción de la deuda. Y eso es lo que ha ocurrido. En noviembre de 2008, el FMI avisó de que la deuda externa que había proyectado para fines de 2009 podría llegar a alcanzar el 249% del PIB, un nivel que consideraba "claramente insostenible". Pero el actual nivel de la deuda ha sido estimado ya en el 260% del PIB islandés, ¡y eso aun sin incluir, entre otras, la deuda privada de Icesave que el gobierno Socialdemócrata-Verde quería asumir públicamente!

 

El problema capital de las obligaciones de Islandia con Gran Bretaña y Holanda es que la deuda exterior –contraída en moneda extranjera— no se paga a partir del PIB. Aparte de lo que se recupere de Landsbanki (ahora, con ayuda de la Oficina Británica para el Fraude Grave), el dinero debe pagarse con exportaciones. Pero no ha habido negociaciones con Gran Bretaña y Holanda sobre qué bienes y servicios islandeses aceptarían esos países como pago. Ya en los años 20 del siglo pasado, John Maynard Keynes dejó escrito que la nación acreedora aliada tenía que responsabilizarse de un modo u otro de las posibilidades de que Alemania pudiera pagar sus reparaciones de guerra, si no era mediante la exportación a la nación acreedora. En la práctica, lo que hicieron las ciudades alemanas fue tomar préstamos en Nueva York y pasar los dólares así habidos a Reichbank [el banco central de la República alemana] para que pagara a Gran Bretaña y a Francia, las cuales, a su vez, usaban ese dinero para transferirlo al gobierno estadounidense en concepto de satisfacción de la deuda interaliada contraída en la compra de armamentos. En otras palabras: Alemania "tomó prestada su vía de salida de la deuda". Con el tiempo, eso nunca funciona.

 

La práctica normal para Islandia sería nombrar un grupo de expertos que sentara las bases más firmes posibles para defenderse. De ninguna nación soberana puede esperarse que se allane a imponer a toda una generación la austeridad financiera, la contracción económica y la emigración forzosa de sus trabajadores sólo para poder subvenir a los costos del fracasado experimento neoliberal que ha terminado por arruinar a tantas economías europeas.


Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

 

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

 

 

 

 

 

 

 

 

Icesave ‘no’ vote wins in Iceland referendum

 

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Why Iceland Voted ‘No’

April 11, 2011
By Michael Hudson

About 75% of Iceland’s voters turned out on Saturday to reject the Social Democratic-Green government’s proposal to pay $5.2 billion to the British and Dutch bank insurance agencies for the Landsbanki-Icesave collapse. Every one of Iceland’s six electoral districts voted in the “No” column – by a national margin of 60% (down from 93% in January 2010).

The vote reflected widespread belief that government negotiators had not been vigorous in pleading Iceland’s legal case. The situation is reminiscent of World War I’s Inter-Ally war debt tangle. Lloyd George described the negotiations between U.S. Treasury Secretary Andrew Mellon and Stanley Baldwin regarding Britain’s arms debt as “a negotiation between a weasel and its quarry. The result was a bargain which has brought international debt collection into disrepute … the Treasury officials were not exactly bluffing, but they put forward their full demand as a start in the conversations, and to their surprise Dr. Baldwin said he thought the terms were fair, and accepted them. … this crude job, jocularly called a ‘settlement,’ was to have a disastrous effect upon the whole further course of negotiations …”

And so it was with Iceland’s negotiation with Britain. True, they got a longer payment period for the Icesave payout. But how is Iceland to obtain the pounds sterling and Euros in the face of its shrinking economy? This is the major payment risk that is still unaddressed. It threatens to plunge the krona’s exchange rate.

The settlement proposal did lower the interest rates from 5.5% to 3.2%, but it included running interest charges on the bailout since 2008. It even included the extra-high interest charges that led depositors to put their funds in Icesave in the first place. Icelanders viewed these interest premiums as compensation for risks – that were taken and should be lost by the high-interest Internet depositors.

So the Icesave problem will now go to the courts. The relevant EU directive states that “that the cost of financing such schemes must be borne, in principle, by credit institutions themselves.” As priority claimants Britain and the Netherlands will indeed get the lion’s share of what is left from the Landsbanki corpse. That was not the issue before Iceland’s voters. They simply aimed at saving Iceland from an open-ended obligation to take the bank’s losses onto the public balance sheet without a clear plan of just how Iceland is to get the money to pay.

Prime Minister Johanna Sigurdardottir warns that the vote may trigger “political and economic chaos.” But trying to pay also threatens this. The past year has seen the disastrous experience of Greece, Ireland and now Portugal in taking reckless private sector bank debts onto the public balance sheet. It is hard to expect any sovereign nation to impose a decade or more of deep depression on its economy inasmuch as international law permits every nation to act in its own vital interests.

Attempts by creditors to persuade nations to bail out their banks at public expense thus is ultimately an exercise in public relations. Icelanders have seen how successful Argentina has been since it imposed a crew haircut on its creditors. They also have seen the economic and political disruption in Ireland and Greece resulting from trying to pay beyond their means.

Creditors did not give accurate advice when they told Ireland that it could pay for its bank failures without plunging the economy into depression. Ireland’s experience stands as a warning to other countries about trusting overly optimistic forecasts by central bankers. In Iceland’s case, in November 2008 the IMF staff projected yearend-2009 gross external public and private debt at 160% of GDP – but observed that an exchange rate depreciation of 30% would push the ratio to 240% of GDP, which would be “clearly unsustainable.” But the most recent IMF staff report (January 14, 2011) shows end-2009 gross external debt at 308% of GDP, and estimates end-2010 gross external debt at 333% – even before taking the Icesave and other debts into account!

The main problem with Iceland’s obligation to Britain and the Netherlands is that foreign debt should not be paid out of GDP (unless you want to force down the exchange rate). Apart from what is recovered from Landsbanki (now with the help of Britain’s Serious Fraud Office), the money must be paid in exports. But there has been no negotiation with Britain and Holland over just what Icelandic goods and services these countries would be willing to take in payment. Already in the 1920s, John Maynard Keynes pointed out that the Allied creditor nation had to take some responsibility just how Germany could pay its reparations, if not by exporting more to these countries. In practice, German cities borrowed in New York, turned the dollars over to the Reichsbank, which paid Britain and France, which paid the money back to the U.S. Government for their Inter-Ally Arms debts. In other words, Germany tried to “borrow its way out of debt.” It never works over time.

The normal practice would be for Iceland to appoint a Group of Experts to lay out the strongest possible case. No sovereign nation can be expected to acquiesce in imposing a generation of financial austerity, economic shrinkage and forced emigration of labor to pay for the failed neoliberal experiment that has dragged down so many other European economies.

 

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Why Iceland Voted 'No' | Michael Hudson -

11 Apr 2011 ... About 75% of Icelandâ ™s voters turned out on Saturday to ...
michael-hudson.com/2011/04/why-iceland-voted-no/ - En caché

 

 

 

On the left we have the Director General of Guernsey's Financial

Services Commission, Peter Neville, at the time landsbanki Guernsey was put into administration. (He retired in July 2009)

  

On the right Guernsey's Chief Minister, Lyndon Trott, who was

Chief Minister at the same time and who attempted a one man band

act over Landsbanki Guernsey and excluded the Island Government who

were often updated by the Landsbanki Guernsey depositors Action

Group with information before they received it from the CM.

  

Check out the Landsbanki facebook site

 

 

 

http://www.landsbankiguernseyfiasco.net/Cartoon%20vers%209.jpg

 

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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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