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15 mayo 2011 7 15 /05 /mayo /2011 17:16

The new masters of biomass

Los nuevos amos de la biomasa

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La ‘biología sintética’ está siendo puesta como el saber que en el futuro reemplace el uso de combustibles fósiles, lo que para los horizontes mercantiles implica convertir el 76 por ciento de biomasa terrestre que hoy no es usada por los humanos en la sangre del sistema. En juego están la alimentación, la energía y la seguridad de las naciones, sobre todo al sur del mundo, ya que se quiere experimentar estas nuevas tecnologías en los  territorios de Brasil, Sudáfrica y Malasia.

Con el pretexto de afrontar la degradación ambiental, el cambio climático y las crisis energética y alimentaria, la industria propone una “nueva bioeconomía” con el reemplazo de los hidrocarburos fósiles por materia viva, hoy llamada “biomasa”.

La biomasa más productiva y accesible se ubica en el Sur global, justo en el espacio donde, hacia el año 2050, podría haber hasta dos mil millones de bocas más que alimentar, en tierras que (gracias al caos climático) están en peligro de reducir su producción entre 20 y 50% para entonces.

A pesar de que este podría ser el peor momento posible para ejercer aún más presión sobre los ecosistemas, se dice a los gobiernos que la “biología sintética” —una tecnología apenas en proceso de invención— podrá producir y transformar toda la biomasa que se requiera para reemplazar a todos los combustibles fósiles que actualmente usamos.

Al mismo tiempo, los nuevos mercados de carbono empujan a transformar la vida vegetal en “inventarios de carbono” para su comercio (supuestamente para contribuir a la reducción de las emisiones). Las compañías que promueven esta nueva bioeconomía y que dicen “confíen en nosotras”, (de energía, de química, agronegocios y silvicultura), son las responsables en primer lugar de las crisis climática y alimentaria que hoy padecemos.

QUÉ ESTÁ EN JUEGO

En juego están la alimentación, la energía y la seguridad de las naciones. El 24 por ciento de la biomasa terrestre que se produce cada año se consume en usos humanos y los especuladores mundiales quieren aprovechar la convergencia de múltiples crisis para mercantilizar y monopolizar el restante 76% de la biomasa (y sería más si consideramos a la biomasa oceánica). Los sectores de la industria que tienen interés en convertir los cultivos en biomasa incluyen al energético, químico, alimentario, plásticos, textil, farmacéutico, papelero y de la construcción, además del sector del comercio de carbono, lo que arroja un mercado combinado de más de 17 billones de dólares.

LOS ACTORES

Los medios de comunicación especializados reportan con frecuencia noticias sobre las compañías de reciente formación, como Synthetic Genomics, Amyris Biotechnologies y LS9 pero, detrás de los encabezados, el capital para el desarrollo de la biología sintética proviene del Departamento de Energía de Estados Unidos, así como de grandes empresas energéticas como BP, Shell y ExxonMobil, químicas como BASF y DuPont, o de los agronegocios y la silvicultura, como Cargill, ADM, Weyerhauser y Syngenta.

Si bien las primeras instalaciones industriales “demostrativas” están siendo construidas en Europa y Estados Unidos, los países con el mayor volumen de plantas vivas albergarán a la mayoría de las plantas de producción, pues en última instancia, para la nueva bioeconomía “la geografía es destino”.

La industria ya tiene los ojos puestos en Brasil, México, Sudáfrica y Malasia como sitios de experimentación para esta nueva tecnología. Mientras tanto, los gobiernos pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya están inyectando más de 15 mil millones de dólares en subsidios a la economía de la biomasa.

LA LETRA CHICA DE LA TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA

Tanto las empresas líderes como los científicos involucrados en el desarrollo de la biología sintética están de acuerdo en que se requiere cierto tipo de supervisión o regulación, y reconocen los riesgos potenciales para la bioseguridad provenientes del desarrollo de nuevas especies de microbios y plantas.

Aunque la biología sintética y la economía de la biomasa impactarán profundamente los usos del suelo, la diversidad biológica, el ambiente y el bienestar humano, todas esas implicaciones están siendo desdeñadas por la mayoría de los gobiernos e investigadores. Dentro de Naciones Unidas, la el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) está abordando activamente el tema de la biología sintética. Pero a pesar de sus implicaciones para la seguridad alimentaria, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR) parecen ignorar los desarrollos recientes.

En las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), los gobiernos del Sur no parecen estar al tanto de que la llamada “transferencia de tecnología” está siendo sesgada con el fin de extender el monopolio de la industria sobre las tecnologías de la biomasa, los recursos y territorios del Sur global.

Las implicaciones de la “nueva bioeconomía” son tan vastas que deberían ser incluidas en la agenda de todas las agencias del sistema de Naciones Unidas y, especialmente, deberían ser abordadas en la Cumbre de Río+20, a realizarse en Brasil, en 2012.

LAS POLÍTICAS QUE VENDRÁN
En 2010 se anunció que investigadores en biología sintética pueden manipular el ADN para construir microorganismos artificiales y autorreplicantes que nunca antes existieron sobre la Tierra. Ello tendrá implicaciones inmediatas sobre la biodiversidad, la bioseguridad y las economías nacionales.

Las formas de vida sintéticamente construidas no deberían ser liberadas al ambiente, y la ONU y los gobiernos nacionales deberían establecer —por lo menos— moratorias para prevenir tales liberaciones.

Como medida urgente, deben realizarse estudios para determinar las implicaciones de lo que Estados Unidos denomina “la revolución basada en la biología” como medio para afrontar el cambio climático, la crisis de los ecosistemas mundiales, el abasto de energéticos y alimentos y sus efectos sobre la supervivencia de pueblos u comunidades.

La sociedad civil y los movimientos sociales organizados en torno a los problemas relacionados con la agricultura, el derecho a la tierra, la producción forestal, la vida marina, las tecnologías emergentes, las toxinas químicas, el cambio climático, la justicia energética y el consumo necesitan  compartir sus análisis urgentemente y coordinar la resistencia frente a las amenazas comunes que están surgiendo con la nueva “bioeconomía”.

ETC Group

+ INFO: Biología sintética y el próximo asalto a la biodiversidad

http://earth2tech.files.wordpress.com/2010/07/exxonsynthetictestsite5.jpg

 

LOS NUEVOS AMOS DE LA BIOMASA

 
Biología sintética y el próximo asalto a la biodiversidadIntroducción: Cuidado con la biomasa
En todo el mundo, las estrategias de las empresas y los gobiernos para afrontar el cambio climático y la producción energética, agrícola, tecnológica y de materiales están convergiendo cada vez más en torno a un mismo concepto: la biomasa. 
 

 

 

 

2 que la Tierra3 pero sólo consumen una mínima parte de la biomasa oceánica, lo cual deja un injusticia y empeorará la pobreza y el hambre. Acaparar los frágiles ecosistemas para ampliar los inventarios de carbono y azúcar es una acción criminal contra un planeta ya de suyo en crisis. En vez de aceptar las falsas promesas de una nueva y verde bioeconomía, la sociedad civil debería rechazar las propuestas de los nuevos amos de la biomasa y su más reciente asalto sobre la tierra, los recursos y nuestro planeta. 

Biomasa: 
Las mismas empresas trasnacionales que impulsaron la dependencia del petróleo durante el siglo XX pretenden ahora establecerse como los nuevos amos de la biomasa. Cuando completen ese golpe, muchos de los ya conocidos actores corporativos estarán sentados en la silla principal del orden económico mundial. Sea que sus autos se muevan con biocombustibles, sus computadoras operen con bioelectricidad o sus tarjetas de crédito se fabriquen con bioplásticos, no resulta demasiado relevante; lo temible es que tendrán un control absoluto (amenazador) sobre los sistemas naturales de los que todos dependemos.
 

 

 

 
Los gigantes de los agronegocios y la silvicultura que ya controlan buena parte de las tierras y los recursos biológicos del mundo están a la cabeza del desarrollo de la bioeconomía y el nuevo mercado de la biomasa. Varios nombres familiares aparecen en esta lista: Cargill, ADM, Weyerhauser, Stora Enso, Tate & Lyle, Bunge, Cosan Ltd., etcétera.
 

 

 

 
Las empresas de alta tecnología (biotecnología, nanotecnología y software)
proporcionan nuevas herramientas para transformar, medir y explotar el mundo biológico, ayudando a desarrollar la mercantilización de la información genética. Entre ellas están: Monsanto, Syngenta, Amyris Biotechnologies, Synthetic Genomics Inc., Genencor y Novozymes.

 

 

 

 

 

Las grandes empresas farmacéuticas, químicas y de la energía se están asociando con los nuevos bioempresarios para modificar sus procesos productivos y su abasto de materias primas. Es necesario estar al tanto de los movimientos de DuPont, BASF, DSM, Duke Energy, BP, Shell, Total Oil, Chevron y ExxonMobil, entre otras.
 

 

 

 

 

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Las compañías de alimentos y bienes de consumo están ya haciendo el cambio hacia productos, empaques e ingredientes “biológicos” para poderse presentar ante los consumidores como empresas “verdes”: Procter & Gamble, Unilever, Coca-Cola.
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¿Qué es lo que se está transformando?
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No sólo biocombustibles...
“Muchos piensan en la biomasa principalmente como materia prima para
combustibles líquidos como etanol y biodiesel. Sin embargo, la biomasa puede también
ser convertida en una gran variedad de productos de uso cotidiano. De hecho, en la
actualidad existen muy pocos productos fabricados a base de petróleo, como pinturas,
tintas, adhesivos, plásticos, entre otros, que no puedan ser producidos a partir de la
biomasa.”
—David K. Garman, Subsecretario de Energía, Ciencia y Medio Ambiente, durante la
administración de George W. Bush.4
“Tenemos el modesto objetivo de reemplazar a toda la industria petroquímica y
convertirnos en la principal fuente de energía.”
—J. Craig Venter, fundador de Synthetic Genomics, Inc.5
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Una manera simple de comprender la ambiciosa propuesta de la nueva economía de la
biomasa es echando un vistazo a la lista de los productos y servicios cuya fabricación
depende de los combustibles fósiles. Después, imaginemos que cada uno de estos
sectores productivos “cambia” y adopta materia vegetal viva como materia prima en vez
del petróleo, el carbón y el gas natural asociado a la materia orgánica fosilizada:
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Combustibles para el transporte
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Actualmente, más del 72% del petróleo6 termina convirtiéndose en combustible líquido
para automóviles, camiones, aviones y calefacción. Los agrocombustibles como el etanol
y el biodiesel representan sólo el principio de la transformación del mercado de los
combustibles líquidos hacia la biomasa. Algunos agrocombustibles de nueva generación
son hidrocarburos que poseen las mismas propiedades químicas de la gasolina y el
combustible para aviones.
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Generación de electricidad
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Hoy día, el 67% de la producción global de electricidad se realiza a partir de la quema de
carbón, gas natural y petróleo.7 Sin embargo, está creciendo la quema conjunta de
carbón y biomasa y se registra una tendencia hacia el uso de astillas de madera, aceites
vegetales y residuos municipales como combustibles para la producción de electricidad.
Entretanto, avanzan las investigaciones en nanocelulosa y bacterias sintéticas para
producir corriente eléctrica a partir de células vivas, con el fin de transformar la biomasa
en electricidad sin necesidad de turbinas.
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Químicos y plásticos
En la actualidad, alrededor del 10% de las reservas globales de petróleo son convertidas
en plásticos y sustancias petroquímicas.8 Sin embargo, para protegerse del alza en los
precios del petróleo y reverdecer su imagen pública, las grandes empresas químicas,
como DuPont, han puesto la mira en la caña de azúcar y el maíz como materias primas
para la producción de bioplásticos, textiles y sustancias químicas.
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Fertilizantes
La producción global de fertilizantes consume intensivamente gas natural. Los
promotores del biochar (biomasa carbonizada) aseguran que han encontrado una manera
biológica de incrementar la fertilidad de los suelos, la cual puede ser producida en escala
industrial.
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Parte 1
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—Ahí viene la bioeconomía
Las economías basadas en la caza y la recolección dominaron por cientos de miles de
años antes de ser opacadas por las economías agrarias, que dominaron cerca de 10 mil
años. Después vinieron las economías industriales, comenzando en Gran Bretaña en la
década de 1760 y la primera de ellas que comenzó a perder su impulso fue la de
Estados Unidos hacia 1950. Estamos a medio camino en el trayecto de la economía de
la información, la cual, desde su inicio hasta su ocaso, durará entre 75 y 80 años,
culminando hacia la década de 2020. Preparémonos para la próxima: la bioeconomía.
—Futurólogos Stan Davis y Christopher Meyer, revista Time, mayo de 2000. 9
Han pasado más de tres años desde que el drástico aumento en los precios de los
alimentos generó una crisis que alcanzó los titulares noticiosos alrededor del mundo. De
pronto, la canalización de las cosechas hacia la producción de “biocombustibles”
(llamados “agrocombustibles” por sus detractores) se volvió un tema de intensa
controversia y oposición entre las comunidades rurales, particularmente en el Sur global.
Mientras los encabezados de los diarios se centraban en el entusiasmo de la industria por
el aceite de palma o el etanol de maíz (la “fiebre del etanol”),10 ésta sólo constituía la
punta del iceberg de una transición mucho más profunda y un cambio de trayectoria en la
política industrial. Esa trayectoria —hacia la economía de base biológica— está tomando
velocidad, acaparando poder político y acumulando muchos miles de millones de dólares
en subsidios e inversión privada. Independientemente de que esta nueva bioeconomía
cumpla lo que promete, su carga representa la misma amenaza para los pueblos, sus
modos de vida y el planeta que la que representó la “fiebre del etanol”, sólo que esta vez
se trata de una amenaza potenciada.
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La retórica de una “nueva” bioeconomía, aunque imprecisa, forma parte de un tejido de
intereses y encabezados noticiosos, envueltos en la palabrería de moda que permea las
políticas ambientales, industriales y de desarrollo, como “sustentabilidad”, “economía
verde”, “tecnología limpia” y “desarrollo limpio”.
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Tres bioeconomías
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La bioeconomía describe la idea de un orden industrial basado en materiales, procesos y
“servicios” biológicos. Dado que muchos sectores de la economía global ya están
basados en ellos (la agricultura, la pesca y la silvicultura), sus proponentes hablan a
menudo de una “nueva bioeconomía” para describir un tipo particular de reinvención de
la economía global, es decir, una que integre las políticas neoliberales y los mecanismos
de financiamiento con nuevas tecnologías biológicas y modos de producción.
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Resulta que el término “bioeconomía” se utiliza para describir, al menos, tres conceptos
distintos, aunque interrelacionados y que se refuerzan mutuamente, todos ellos basados
en la noción de que los sistemas y recursos biológicos pueden ser manipulados para
mantener a los actuales sistemas de producción industrial, de consumo y de acumulación
de capital:
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Insumos: La economía de la biomasa— A veces, también es conocida como la
economía de base biológica o de los carbohidratos. Aquí, el concepto clave es que la
producción industrial se traslada del uso de recursos fósiles o minerales (petróleo, carbón
y gas natural) hacia el uso de materias primas biológicas vivientes, especialmente la
“biomasa” de la materia vegetal, como las astillas de madera, cultivos agrícolas y algas.
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Procesos: La economía de la biotecnología— A medida que el ADN de las células
vivas es decodificado en información genética para el desarrollo de aplicaciones
biotecnológicas, las secuencias genéticas adquieren un nuevo valor como nuevos
elementos formativos de los sistemas de producción de diseño biológico. A partir del
“secuestro” de las “instrucciones genéticas” de células, plantas y animales, se los fuerza a
fabricar productos industriales. La industria transforma organismos transgénicos y
sintéticos en “biofábricas” que pueden ser emplazadas en cualquier parte del mundo, ya
sea en contenedores o plantaciones. La naturaleza es transformada para satisfacer los
intereses de la industria.
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Servicios: La economía de los bioservicios— Mientras los ecosistemas se colapsan y
disminuye la biodiversidad, los nuevos mercados de los “servicios” ecosistémicos
favorecen el intercambio de “créditos” o “bonos” ecológicos. El objetivo declarado es
“incentivar la conservación”, mediante la introducción del afán de lucro para justificar
intervenciones en los sistemas naturales de gran escala, como el ciclo hidrológico, el
ciclo del carbón o el ciclo del nitrógeno.11 De manera similar a los “servicios” de un
sistema de producción industrial, estos “servicios ecosistémicos”, creados para privatizar
los procesos naturales se volverán, progresivamente, más eficaces para servir a los
intereses corporativos.
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Toda esta retórica oculta un asalto sobre las más ancestrales economías de base biológica,
representadas por miles de millones de personas que tienen derechos preexistentes sobre
las tierras y las aguas costeras donde crece la biomasa. Sus sistemas de saberes y modos
de vida se tejen con un complejo abanico de organismos que nos sostienen a todos: la
llamada “biomasa” (bosques, suelos, plantas y microbios), que estos pueblos y
comunidades han nutrido durante milenios. Para aquellos que ya han sufrido las
consecuencias de sucesivas oleadas industriales, la inminente llegada de la nueva
bioeconomía no es algo nuevo. Es sólo otro asalto a los bienes comunes que destruirá los
recursos y los territorios de los pequeños agricultores, campesinos, pescadores, pastores y
pueblos indígenas, es decir, aquellos que se han encargado de preservar la biodiversidad,
de producir nuestra comida y que no contribuyen al calentamiento global.
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Esta nueva bioeconomía, del modo en que la entienden las corporaciones forestales, de
los agronegocios, de la biotecnología, la energía y la química, significa un paso más en el
proceso de confinamiento y degradación del mundo natural: privatización de la materia
vegetal para transformarla en mercancías industriales, ingeniería de células para
someterlas a la producción tipo fábrica y redefinición y reorganización de los ecosistemas
para volverlos proveedores de “servicios” de apoyo a la industria.
La bioeconomía, también conocida como…
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En el presente informe, utilizamos los términos bioeconomía o economía de la biomasa.
Presentamos aquí algunos de los términos utilizados por otras instituciones para referirse
a la visión industrial de convertir el material biológico viviente en bienes y servicios:
Economía de base biológica – OCDE
Bioeconomía del conocimiento (Knowledge Based BioEconomy, KBBE) – Unión
Europea
Industria de la biorrefinación industrial – Foro Económico Mundial
Biotecnología blanca o Biotecnología industrial – Organización de la Industria de la
Biotecnología
Economía verde / Servicios de la biodiversidad – Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA)
Economía de los carbohidratos – Instituto para la Autonomía Local
La revolución bioeconómica – Consejo para la Investigación y Desarrollo de la Biomasa,
del gobierno de Estados Unidos -----box ends
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¿Qué es la biomasa?
En sentido estricto, la biomasa es una medida de peso utilizada en la ciencia de la
ecología. Se refiere a la masa total de todas las cosas vivientes (materia orgánica)
ubicadas en un localización determinada.12 Los peces, los árboles, los animales, las
bacterias e incluso los seres humanos son todos biomasa. Sin embargo, más
recientemente, el término se utiliza para denotar todo el material biológico no fosilizado,
particularmente el material vegetal que puede ser usado como materia prima para
combustibles o para la producción química industrial.13
De acuerdo con la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
(UNCTAD), “la biomasa incluye la materia orgánica disponible y renovable, como los
bosques, los residuos de la molienda, los cultivos agrícolas, la madera y sus residuos, los
residuos animales, los desechos de la crianza de ganado, las plantas acuáticas, los árboles
.............................................................
......................................
.......................
...........

+ INFO: Biología sintética y el próximo asalto a la biodiversidad

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Las empresas de servicios financieros y bancos de inversión están desarrollando nuevas modalidades de bonos ecosistémicos, mercados de intercambio y de inversión en
bienes raíces mientras las viejas modalidades de comercio de bonos se colapsan a su alrededor. Entre ellas se encuentran: Goldman Sachs, JP Morgan y Microsoft.

 

 

 

 
¿Quiénes son los nuevos amos de la biomasa?
 

 

 

 
En este informe una tonelada se refiere a una tonelada métrica: 1000 kilos o 2204.6 libras.
 

 

 

 

La biomasa engloba más de 230 mil millones de toneladas de materia viva produce cada año, como árboles, arbustos, pastos, algas, granos, microbios y más. Esta riqueza, conocida también como “la producción primaria” de la Tierra, es mucho más abundante en el Sur global —en los océanos tropicales, los bosques y pastizales de rápido crecimiento— y sostiene la vida, cultura y necesidades básicas de la mayoría de los habitantes del planeta. Hasta ahora, los seres humanos utilizan sólo una cuarta parte (24%) de la biomasa terrestre para satisfacer sus necesidades básicas y la producción industrial, 86% del total de la biomasa existente en el planeta (en mar y tierra) sin mercantilizar.

Sin embargo, gracias a los cambios tecnológicos —particularmente en los campos de la nanotecnología y la biología sintética—, ese 86% de la biomasa no utilizada (y no mercantilizada) puede convertirse en un objetivo de la industria, la cual pretende utilizarla como fuente de carbono “verde” viviente para abastecer, o parcialmente sustituir, los combustibles fósiles de carbón “negro” provenientes del petróleo, el carbón y el gas que actualmente sostienen a las economías industriales del Norte global. Los cambios pueden ya estar en proceso para reclamar a la biomasa como un componente crucial de la economía industrial global, desde la generación de energía hasta la producción de combustibles, fertilizantes y sustancias químicas. La Primera Parte de este informe ofrece un panorama de la situación actual y de lo que la emergencia de una llamada “nueva bioeconomía” significa para los pueblos, sus modos de vida y el ambiente. La segunda parte ofrece un vistazo de los “nuevos amos de la biomasa”, es decir, de los actores que la impulsan y las tecnologías a las que está asociada.

Lo que se nos vende como un cambio benigno y benéfico, del carbón negro al carbón verde, es en los hechos un candente despojo global de los recursos naturales (del Sur al Norte) para monopolizar una nueva fuente de riqueza. Si este despojo prospera, la apropiación de la biomasa del Sur dirigida al abaratamiento del manejo de las economías del Norte constituirá un acto imperialista en pleno siglo XXI que profundizará la

 

 

 

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  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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