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25 abril 2011 1 25 /04 /abril /2011 20:08
 

Steve Weissman : Sarkozy’s Role in the Libyan Rebellion.

 

Ya desde mediados de noviembre de 2010, Sarkozy participaba de la organización militar de los rebeldes libios. Nuri Mesmari fue el hombre clave de enlace de Sarkozy.

 

El mismo Nuri Mesmari que por décadas pareció unido por la cadera a Gadadi, el mismo Nuri Mesmari que organizaba las visitas a Libia de los jefes de estado extranjeros, los viajes de Gadafi al extranjero, el que participaba en las conversaciones secretas gracias a su dominio de varios idiomas.

 

El mismo Nuri Mesmari que conocía los hábitos de Gadafi, sus gustos y disgustos, sus enfermedades y medicamentos, sus estados de ánimo, sus amigos y redes secretas, sus enemigos, y los beneficiarios de las maletas llenas de billetes de Gadafi.

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El coronel Muamar el-Gadafi y Nuri Mesmari, su ex- jefe de protocolo hoy más conocido como el «Libyan Wikileak». En visita a Túnez, el 20 de octubre de 2010, Mesmari establece los contactos para lo que va a convertirse, a mediados de febrero, en la rebelión de la región de Cirenaica. Y prepara la estocada contra Gadafi buscando y obteniendo alianzas en dos frentes. El primero es el de la disidencia tunecina. El segundo es el de la Francia de Nicolas Sarkozy. Dos alianzas que establece con éxito. www.webislam.com/?idt=19017

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El antiguo camarada de Kadhafi, Nuri Masud El-Mesmari, desertó el 21 de octubre de 2010. Se encuentra actualmente bajo la protección de los servicios secretos franceses.

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EL ROL DE SARKOZY EN LA REBELIÓN LIBIA



 por Steve Weissman (*)

 

A pesar de que Barack Obama se esfuerza por minimizar el papel de Estados Unidos en el conflicto de Libia, él y sus seguidores siguen defendiendo la intervención militar de la ONU como necesaria para detener una masacre de civiles, principalmente en Bengasi. Sin embargo, los recientes informes en los medios de comunicación franceses e italianos sugieren que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, estuvo involucrado en la organización de parte de la facción armada rebelde anti-Gadafi en Bengasi ya desde mediados de noviembre de 2010.

 

Elementos de esta historia se están difundiendo como un virus a través de Internet, lo que lleva a muchos bloggers a condenar las artimañas de Sarkozy, mientras que otros rechazan la historia como una teoría conspirativa más.

 

La verdad es difícil de rastrear con certeza, pero una lectura cuidadosa de los medios de comunicación europeos e israelíes, tiende a confirmar fuertemente que los franceses apoyaban a los desertores internos desde una fecha temprana, alimentando la crisis que lleva a los “intervencionistas humanitarios” en Washington, a responder.

 

Esta historia comenzó el pasado otoño, cuando un libio de alto rango se presentó en París después de una breve escala de disturbios en Túnez antes de la revolución. Nuri Mesmari, jefe de protocolo de Libia, había trabajado estrechamente con Gadafi durante unos 30 años. Como el usualmente bien informado sitio web Magreb Confidential comunicó a sus suscriptores diplomáticos y de negocio en línea, el 21 de octubre de 2010: “Normalmente Mesmari estaba estrechamente ligado a su jefe, pero corren rumores de que podría haber roto su vínculo de larga data con el líder libio”.

 

Un mes después, el 18 de noviembre, el influyente sitio web informó que Mesmari, “que parecía estar unido por la cadera con el líder de Libia,” había llegado a París para una operación cardiaca y quería jubilarse. Mesmari fue “uno de los más cercanos confidentes de Gadafi y conoce muy bien todos sus secretos.”

 

Lo que sucedió después es crucial, como informó el 23 de marzo el periodista italiano Franco Bechis, director adjunto del diario de derecha Libero, propiedad del presidente de Italia, Silvio Berlusconi.

 

Citando documentos del servicio de espionaje francés en el extranjero, la Dirección General de la Sécurité Extérieure y noticias del Magreb Confidential que habían circulado en los círculos diplomáticos franceses, Franco Bechis escribió que Mesmari se reunió periódicamente con los funcionarios de inteligencia franceses. Teniendo en cuenta lo que siguió, esto parece casi seguro, pero hasta el momento, Bechis sigue siendo el único periodista que dice tener pruebas directas de haber visto u oído las reuniones.

 

Bechis ofreció otras dos revelaciones, no corroboradas por nadie más. El 16 de noviembre de 2010, en el Hotel Concorde Lafayette, según él, Mesmari había sostenido una larga sesión con colaboradores cercanos del presidente Sarkozy. Y, el 18 de diciembre, una “extraña delegación francesa” dejó Bengasi, aparentemente como parte de las discusiones en curso para vender trigo a los libios.

 

Según Bechis, la delegación incluía funcionarios del Ministerio de Agricultura de Sarkozy y ejecutivos de varias compañías que Magreb Confidential menciona el 18 de noviembre como “alineados en orden de batalla para los contratos de Libia.” Pero, en su informe, el servicio de negocios no hace mención explícita de la visita a Bengasi, lo que sugiere que las empresas francesas presentarían su caso a partir del final de las festividades del Aid el Kebir, que cayeron el año pasado, el 17 de noviembre.

 

“Un viaje turístico comercial, en el papel, en busca, nada más, que de jugosa órdenes de Libia”, escribió Bechis. “Sin embargo, el grupo también incluye a soldados franceses disfrazados de hombres de negocios.”

 

Los soldados fueron a Bengasi a reunirse en secreto con un oficial de la Fuerza Aérea Libia, a quien Mesmari había identificado, escribió Bechis. El oficial tenía buenos contactos entre los disidentes de Túnez y estaba a punto de volverse en contra de Gadafi. Su nombre era el coronel Abdallah Gehani.

 

Los servicios de seguridad de Gadafi arrestaban al Coronel Gehani en Benghazi el 22 de enero de 2011, de acuerdo con una breve reseña en el Magreb Confidencial, publicada cinco días más tarde

 

El levantamiento de Libia comenzó el 17 de febrero, en un principio como una protesta pacífica, pero cada vez más con un componente armado.

 

“Alrededor de dos millones de manifestantes de Cirenaica, la mitad de la población de Libia, que controlan la mitad del país y parte de sus recursos petroleros, se embarcó el domingo, 20 de febrero, en una revuelta a gran escala contra Muammar Gadafi y su régimen centrado en Trípoli “, informó el servicio israelí.

A diferencia de las protestas por derechos que recorrían el Oriente Medio y el Norte de África, en Libia, la mitad del país se está levantando en contra de la otra mitad, en una lucha para derrocar a un gobernante dictatorial por 42 años en el poder.

 

Desde la semana pasada, grandes batallas se han librado en Benghazi, Al-Bayda, Al Marj, Tobruk y al menos otras dos ciudades. En algunos lugares, según fuentes militares ligadas a  DEBKA, los manifestantes irrumpieron en bases militares y se apoderaron de grandes cantidades de misiles, morteros, ametralladoras pesadas y vehículos blindados – y los utilizaron. La base de mando de la Brigada Fadil Ben Omar de Bengasi fue quemada y destruida. Es evidente que aunque los disidentes de base tenían algún tipo de apoyo en el oeste del país, muchos de los violentos eventos de febrero en Bengasi y alrededor de Bengasi fueron muy similares a una rebelión militar planeada. Los hechos guardan poca relación con las manifestaciones no violentas que acababan de tener lugar en Túnez y Egipto.

 

En un informe posterior, el 25 de febrero, el servicio de noticias israelí informó que asesores militares franceses, británicos y de EE.UU. habían desembarcado en la región, la noche anterior, enviados desde buques de guerra y misileras emplazadas fuera de las ciudades costeras de Bengasi y Tobruk.

 

En marzo, otros medios de comunicación internacionales – incluyendo UPI, The Wall Street Journal and London’s Daily Mail  - informaron de la presencia temprana de tropas y asesores militares extranjeros, entre ellos algunos procedentes de Egipto.

 

 

Mientras todo esto ocurría, Mesmari salió de las sombras sorpresivamente, lo cual fue ampliamente reportado por la Agencia France Presse (AFP), Radio Francia Internacional (RFI) y otros medios de comunicación franceses.

 

 

El 28 o 29 de noviembre de 2010, dependiendo del informante, la policía francesa arrestó formalmente a Mesmari, aunque ninguna de las fuentes precisa donde se llevó a cabo el arresto, ya sea en prisión o – como afirma Bechis – en su hotel en calidad de arresto domiciliario . La detención fue en respuesta a una orden de detención Libia Mesmari acusando de malversación de fondos estatales.

 

El 15 de diciembre, un tribunal de apelación le liberó, calificando su detención como “una irregularidad”. El tribunal fijó una audiencia sobre extradición para el 23 de diciembre, pero el caso formalmente continuó por lo menos hasta principios de abril.

 

Una imagen más completa del hombre surgió el 7 de diciembre en el Jeune Afrique, publicado en París. El respetado periodista tunecino Abdelazis Barrouhi, escribió que Gadafi había “supuestamente golpeado e insultado a Mesmari” durante una cumbre árabe-africana celebrada en Sirte del 9 al 10 de octubre. Barrouhi especuló que Mesmari culpó al gobierno libio por la muerte a tiros de su hijo en 2007.

 

Barrouhi retrató a Mesmari como un personaje, identificado por el color rubio de su pelo y de su barba de chivo y sus trajes de satén creados por diseñadores famosos. Mesmari no era un militar, aunque a menudo aparece en uniforme erizado con decoraciones. Era en cambio el hijo de un ministro del gobierno de la antigua monarquía libia y un especialista en comunicaciones que había trabajado en hostelería.

 

Aunque Mesmari apareció como una figura de ópera cómica, no solo entre la élite de Libia, Barrouhi aclaro que representa una gran captura para la inteligencia francesa.

 

“Oficialmente Mesmari era el director general de protocolo – un trabajo teóricamente de competencia del ministro de Relaciones Exteriores – pero en realidad era mucho más que eso”, explicó Barrouhi. Mesmari organizaba las visitas a Libia de los jefes de estado extranjeros, así como los frecuentes viajes de Gadafi al extranjero, participaba en las conversaciones secretas gracias a su dominio de varios idiomas, incluyendo Inglés y Francés. Él conocía los hábitos de Gadafi, sus gustos y disgustos, sus enfermedades y medicamentos, sus estados de ánimo, sus amigos y redes secretas, sus enemigos, y los beneficiarios de las maletas llenas de dólares o euros que Gadafi hacia que Mesmari llevara.

 

En un aluvión de informes contradictorios, el Magreb Confidential hace hincapié en el aspecto político y el espionaje de esta historia. El 2 de diciembre, cuando la noticia de la detención Mesmari se hizo pública, los editores declararon que Mesmari había escapado. En sus palabras, “su defección ha enfurecido a Gadafi y socava la posición del ministro de Relaciones Exteriores Mussa Kussa”.

 

El 9 de diciembre, los editores fueron más allá. “Temiendo por su vida, Mesmari ha pedido asilo político”, informaron. “Anteriormente cercano a Gadafi, Mesmari ha sido descrito como un “Wikileak Libio” por todo lo que sabe sobre el régimen. ”

 

El 23 de diciembre, el Magreb Confidential pareció dar marcha atrás, informando que Mesmari había reanudado sus funciones normales como jefe de protocolo de Gadafi. “Nuri Mesmari, que reside actualmente en el hotel Concorde Lafayette, en París, se reunió con varios de sus amigos de Libia en un restaurante de lujo en los Campos Elíseos”, escribieron. “Según nuestras fuentes, se está preparando para su regreso a Trípoli después de hacer contacto con funcionarios libios”.

 

Pero los editores anotaban con cautela: “¿todo el mundo ha olvidado su solicitud de asilo político y una orden de detención dictada contra él por malversación de fondos?”

 

Según Bechis, los visitantes de Mesmari incluyeron tres líderes del Movimiento 17 de Febrero que la policía de seguridad de que Gadafi detuvo antes del levantamiento de Bengasi, como informó una vez más el Magreb Confidential.

 

Varios medios de comunicación siguieron refiriendo las relaciones turbias de Mesmari con Trípoli, mientras que Mesmari repitió que había venido a Francia a causa de problemas cardíacos. Sin embargo, el 21 de febrero, cuando los rebeldes mostraron su planificación militar, Mesmari apareció en una conferencia de prensa filmado en las oficinas del diario Liberation de París. Llevaba una chaqueta deportiva y parecía un representante de los rebeldes de Libia: Gadafi está creando “una masacre cada hora, cada momento y en todas partes, con la fuerza y ​​la lucha del pueblo, el régimen de Gadafi se caerá” declaró.

 

Mesmari nunca mencionó cómo había ayudado a Francia a dar su mayor golpe de inteligencia en años, ni cómo Sarkozy usó la información para comenzar a trabajar con la facción armada de la rebelión en Bengasi.

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(*) [Un veterano del movimiento de libertad de expresión de Berkeley (Berkeley Free Speech Movement) y de la publicación Ramparts de la Nueva Izquierda, Steve Weissman ha vivido durante muchos años en Londres, trabajando como escritor de revistas y productor de televisión. Actualmente vive y trabaja en Francia, donde escribe sobre asuntos internacionales. Este artículo fue publicado también en Truthout.]

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Picture (from top left clockwise): Nouri Mesmari, Ibrahim Dabbashi, Abdurrahman Mohamed Shalgham, Ali Aujali, Muammar Gaddafi, Ahmed Gadhaf al-Dam feb17.info/…/

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Steve Weissman : Sarkozy’s Role in the Libyan Rebellion

President Nicholas Sarkozy shown with embattled Libyan leader Muammar Gaddafi.
Did French President Sarkozy set up Obama’s Benghazi nightmare?

 

By Steve Weissman / The Rag Blog / March 19, 2011

 

PARIS — Even as Barack Obama struggles to reduce America’s public role in the Libyan conflict, he and his supporters continue to defend the UN military intervention as necessary to stop a massacre of civilians, primarily in Benghazi. But recent reports in French and Italian media suggest that French President Nicholas Sarkozy was involved in organizing part of the armed faction of the anti-Qaddafi rebellion in Benghazi from as early as mid-November 2010.

Elements of the story are now spreading virally across the Internet, leading many bloggers to condemn Sarkozy’s skullduggery, while others reject the story as just another conspiracy theory.

The truth is difficult to track with certainty, but a careful reading of European and Israeli media strongly tends to confirm that the French did support internal defectors from an early date, fueling the crisis to which humanitarian interventionists in Washington felt they had to respond.

This story began last autumn, when a high-ranking Libyan insider turned up in Paris after a brief stopover in pre-revolutionary Tunisia. Nuri Mesmari, Libya’s chief of protocol, had worked closely with Qaddafi for some 30 years. As the usually well-informed Maghreb Confidential told its online business and diplomatic subscribers on October 21, 2010, “Normally Mesmari sticks closely to his boss’s side so there’s some talk that he may have broken his long-standing tie with the Libyan leader.”

A month later, on November 18, the influential web site reported that Mesmari, “who seemed to be joined at the hip with Libya’s leader,” had come to Paris for an operation and wanted to go into retirement. Mesmari was “one of Kadhafi’s closest confidantes and knows pretty well all of his secrets.”

What happened next is crucial, as reported on March 23 by the Italian journalist Franco Bechis, deputy editor of the right-wing daily Libero, which is owned by Italy’s embattled president Sylvio Berlusconi.

Citing documents from the French overseas spy service, the Direction Generale de la Securite Exterieure, and news from Maghreb Confidential that had circulated in French diplomatic circles, Bechis wrote that Mesmari met regularly with French intelligence officials. Given what followed, this seems almost certain, but so far, Bechis remains the only reporter who claims to have seen or heard direct evidence of the meetings.

Bechis offered two other revelations, also uncorroborated by anyone else. On November 16, 2010, at the Hotel Concorde Lafayette, he claimed, Mesmari had a long session with close collaborators of President Sarkozy. And, on December 18, a “strange French delegation” left for Benghazi, ostensibly as part of ongoing discussions to sell wheat to the Libyans.

According to Bechis, the delegation included officials of Sarkozy’s Ministry of Agriculture and executives of several companies that Maghreb Confidential mentioned on November 18 as “lining up in battle order for Libyan contracts.” But, in its report, the business service made no explicit mention of the Benghazi visit, suggesting only that the French companies would press their case after the end of the Aid el Kebir festivities, which fell last year on November 17.

“A commercial junket, on paper, in search of nothing but juicy Libyan orders,” Bechis wrote. “But, the group also includes French soldiers disguised as businessmen.”

The soldiers went to Benghazi to meet secretly with a Libyan Air Force officer whom Mesmari had identified, wrote Bechis. The officer had good contacts among Tunisian dissidents and was about to turn against Qaddafi. His name was Col. Abdallah Gehani.

Qaddafi’s security services would arrest Colonel Gehani in Benghazi on January 22, 2011, according to a brief account five days later in Maghreb Confidential.

The Libyan uprising began on February 17, initially as peaceful protest, but increasingly with an armed component.

The most telling account came on February 21 from Debkafile, an online Israeli news service that regularly cites unnamed military and intelligence sources. Their report is worth quoting at length. Cyrenaica is Libya’s eastern region, with Benghazi as its major city.

“Around two million Cyrenaican protesters, half of Libya’s population who control half of the country and part of its oil resources, embarked Sunday, Feb. 20, on a full-scale revolt against Muammar Qaddafi [Kadhafi] and his affluent ruling Tripolitanian-dominated regime,” the Israeli service reported.

Unlike the rights protests sweeping the Middle East and North Africa, in Libya, one half of the country is rising up against the other half, as well as fighting to overthrow a dictatorial ruler of 42 years.

Since last week, heavy battles have been fought in Benghazi, Al Bayda, Al Marj, Tobruk and at least two other cities. In some places, Debkafile’s military sources report protesters stormed army bases and seized large quantities of missiles, mortars, heavy machine guns and armored vehicles — and used them. The important Fadil Ben Omar Brigade command base in Benghazi was burnt to the ground.

Clearly, and although the grassroots dissidents did have some support in the west of the country, many of the February events in and around Benghazi were less like the nonviolent demonstrations that had just taken place in Tunisia and Egypt and more like a preplanned military rebellion.

In a subsequent report on February 25, the Israeli news service reported that French, British and U.S. military advisers had landed in the region the night before, dispatched from warships and missile boats off the coastal towns of Benghazi and Tobruk.

In March, other international media — including UPI, The Wall Street Journal and London’s Daily Mail — reported the early presence of foreign arms and military advisers, including some from Egypt.

While all this was going on, Mesmari himself emerged from the shadows in a twist widely reported by Agence France Presse (AFP), Radio France International (RFI) and other French media.

On November 28 or 29, 2010, depending on the report, French police formally arrested and detained him, though none of the news accounts mentioned where he was held, whether in prison or — as Bechis claims — at his hotel under house arrest. The arrest was in response to a Libyan arrest warrant accusing Mesmari of embezzling state funds.

On December 15, an appeals court freed him, calling his detention “an irregularity.” The court scheduled a hearing on extradition for December 23, but the case formally continued at least into early April.

A fuller picture of the man emerged in the December 7 issue of the Paris-based Jeune Afrique. As reported by the respected Tunisian journalist Abdelazis Barrouhi, Qaddafi had “allegedly slapped and insulted Mesmari” during an Arab-African summit held in Syrte on October 9 and 10. Barrouhi speculated that Mesmari also blamed the Libyan government for the fatal shooting of his son in 2007.

Barrouhi portrayed Mesmari as a character, known for the blond coloring of his hair and goatee and his satin costumes created by famous designers. Mesmari was not a military man, though he often appeared in uniform bristling with decorations. He was instead the son of a government minister in the old Libyan monarchy and a specialist in communications who had worked in the hotel trade.

If Mesmari appeared a comic opera figure, not alone among the Libyan elite, Barrouhi made clear what a huge catch he was for French intelligence.

“Officially director-general of protocol — a job theoretically under the minister of Foreign Affairs — he was much more than that,” Barrouhi explained. Mesmari organized visits to Libya by foreign chiefs of state as well as Qaddafi’s frequent trips abroad, sitting in on the secret conversations aided by his command of several languages, including English and French. He knew Qaddafi’s habits, likes and dislikes, sicknesses and medicines, moods, friends and secret networks, enemies, and the beneficiaries of the suitcases stuffed with dollars or euros that Qaddafi had Mesmari pass around.

In a contradictory barrage of reports, Maghreb Confidential similarly emphasized the political and espionage side of the story. On December 2, when news of Mesmari’s arrest first became public, the editors declared that Mesmari had bolted. In their words, “His defection has infuriated Kadhafi and undercuts the position of foreign minister Mussa Kussa.”

On December 9, the editors went farther. “Fearing for his life, Mesmari has asked for political asylum,” they reported. “Formerly close to Muammer Kadhafi, he has been described as a ‘Libyan Wikileak’ because of everything he knows about the regime.”

On December 23, Maghreb Confidential appeared to backtrack, reporting that Mesmari had resumed his normal functions as Qaddafi’s protocol chief. “Nuri Mesmari, who is currently residing at the Concorde Lafayette hotel in Paris, met with a number of his Libyan friends in a posh restaurant on the Champs Elysees,” they wrote. “According to our sources, he is preparing for his return to Tripoli after making contact with Libyan officials.”

But the editors sounded a note of caution, pointedly asking, “Has everyone forgotten his application for political asylum and an arrest warrant issued against him for embezzlement?”

According to Bechis, Mesmari’s visitors included three leaders of the February 17 movement that Qaddafi’s security police would arrest before the Benghazi uprising, as reported once again by Maghreb Confidential.

Various media continued to tell of Mesmari’s murky relations with Tripoli, while Mesmari himself repeated that he had come to France because of heart problems. But, on February 21, as the uprising showed its military planning, Mesmari came in from the cold, appearing in a videotaped press conference at the offices of the Parisian daily Liberation. He wore a straightforward sport coat and sounded like a representative of the Libyan rebels.

Qaddafi was creating “a massacre every hour, every moment and everywhere,” he declared. But “with the strength and struggle of the people, the Qaddafi regime will fall.”

Mesmari never mentioned how he had given France its biggest intelligence coup in years, nor how Sarkozy used the information to begin working with the armed faction of the rebellion in Benghazi.

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[A veteran of the Berkeley Free Speech Movement and the New Left monthly Ramparts, Steve Weissman lived for many years in London, working as a magazine writer and television producer. He now lives and works in France, where he writes on international affairs. This article was also posted to truthout.]  http://theragblog.blogspot.com/2011/04/steve-weissman-sarkozys-role-in-libyan.html

The Rag Blog

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Cómo se tramó la guerra contra Gadafi

Documentos del servicio secreto francés y del boletín confidencial Maghreb Confidential revelan cómo se urdió hace meses la guerra contra Gadafi
Geopolítica – 28/03/2011 8:07 – Autor: Franco Bechis – Fuente: Diario Libero

 

Muanmar Gadafi y Nuri Mesmari
Muanmar Gadafi y Nuri Mesmari www.webislam.com/?idt=19017

Según el periodista de la derecha liberal italiana Franco Bechis, los servicios secretos franceses prepararon la revuelta de Benghazi desde noviembre de 2010. Como señala Miguel Martinez en el sitio web progresista ComeDonChisciotte, estas revelaciones, alentadas por los servicios secretos italianos, deben interpretarse como una muestra de rivalidad en el seno del capitalismo europeo. La Red Voltaire precisa que París rápidamente asoció Londres a su proyecto de derrocamiento del coronel Gadafi (fuerza expedicionaria franco-británica). El plan fue modificado en el contexto de las revoluciones árabes y Washington tomó entonces el control del mismo imponiendo sus propios objetivos (contrarrevolución en el mundo árabe y desembarco del AfriCom en el continente negro). La actual coalición es por lo tanto el resultado de ambiciones diversas, lo cual explica sus contradicciones internas.

Primera etapa del viaje, 20 de octubre de 2010, Túnez. Allí descendió de un avión de Libyan Airlines, con toda su familia, Nuri Mesmari, el jefe de protocolo de la corte del coronel Muamar el-Gadafi. Se trata de uno de los grandes loros del régimen libio y ha estado desde siempre junto al coronel.

Era el único, junto con el ministro de Relaciones Extranjeras Mussa Kussa, que tenía acceso directo a la residencia de Gadafi sin tener que tocar la puerta antes de entrar. Era el único con derecho a pasar el umbral de la suite 204 del viejo círculo oficial de Benghazi, donde el coronel libio recibió con todos los honores al primer ministro italiano Silvio Berlusconi durante la visita oficial a Libia.

La visita de Mesmari a Túnez no dura más que unas horas. No se sabe con quién se reúne en la capital, donde ya se percibe el murmullo de revuelta contra Ben Ali. Hoy se sabe con certeza que durante esa estancia Mesmari establece los contactos para lo que va a convertirse, a mediados de febrero, en la rebelión de la región de Cirenaica. Y prepara la estocada contra Gadafi buscando y obteniendo alianzas en dos frentes. El primero es el de la disidencia tunecina. El segundo es el de la Francia de Nicolas Sarkozy. Dos alianzas que establece con éxito.

Así lo demuestran documentos de la DGSE, el servicio secreto francés, y una serie de noticias sensacionales que circularon en los medios diplomáticos franceses a partir del boletín confidencial Maghreb Confidential (del cual existe una versión sintetizada y accesible mediante pago).

Mesmari llega a París al día siguiente, el 21 de octubre. Ya no se moverá de allí. En Libia, Mesmari no había ocultado su viaje a Francia ya que llevaba con él a toda su familia. La versión es que va a París para someterse a un tratamiento médico y probablemente a una intervención quirúrgica. Pero jamás verá a ningún médico. En cambio, si verá, y todos los días, a varios funcionarios de los servicios secretos franceses.

La reunión

Está comprobado que estrechos colaboradores del presidente francés fueron vistos a principios de noviembre mientras entraban en el hotel Concorde Lafayette de París, donde reside Mesmari. El 16 de noviembre, una hilera de autos azules se mantiene ante el hotel. Una larga y concurrida reunión tiene lugar en la suite de Mesmari. Dos días después, una nutrida y extraña delegación francesa sale para Benghazi. La componen funcionarios del ministerio de Agricultura, dirigentes de France Export Céréales y de France Agrimer, dirigentes de Soufflet, de Louis Dreyfus, de Glencore, de Cani Céréales, Cargill y Conagra.

En los papeles, se trata de una delegación comercial encargada de obtener, precisamente en Benghazi, importantes pedidos libios. Pero el grupo incluye también varios militares franceses camuflados como hombres de negocios.

En Benghazi van a reunirse con un coronel de la aviación libia cuyo nombre les ha proporcionado Mesmari: Abdallah Gehani. El hombre está por encima de toda sospecha, pero el ex jefe de protocolo de Gadafi ha revelado que Gehani está dispuesto a desertar y que tiene también buenos contactos con la disidencia tunecina.

La operación se desarrolla en el mayor secreto, pero algo se filtra y llega a oídos de los hombres más cercanos a Gadafi. El coronel sospecha algo. El 28 de noviembre firma una orden internacional de arresto contra Mesmari. La orden llega también a Francia a través de los canales protocolares. Alarmados, los franceses deciden acatar la orden de arresto de manera formal.

Cuatro días después, el 2 de diciembre, la noticia se filtra precisamente desde París. No se dan nombres, pero se revela que la policía francesa ha arrestado a uno de los principales colaboradores de Gadafi. Al principio, Libia se siente tranquila nuevamente. Hasta que se entera de que Mesmari está en realidad bajo arresto domiciliario en su suite del hotel Concorde Lafayette. Gadafi empieza a molestarse.

La cólera de Gadafi

Cuando llega la noticia de que Mesmari ha solicitado oficialmente asilo político en Francia, estalla la cólera de Gadafi, quien ordena el retiro de pasaportes, incluso al propio ministro de Relaciones Exteriores Mussa Kussa, acusado de ser responsable de la deserción de Mesmari. Después trata de enviar a sus hombres a París, con mensajes para el traidor: «Regresa. Serás perdonado». El 16 de diciembre, es Abdallah Mansur, jefe de la televisión libia, quien trata de hacer llegar el mensaje. Los franceses lo detienen a la entrada del hotel. Otros libios llegan a París el 23 de diciembre. Son Farj Charrant, Fathi Bukhris y Alla Unes Mansuri.

Los conoceremos mejor después del 17 de febrero, porque son precisamente ellos quienes, junto a Al Hadji, dirigirán la revuelta de Benghazi contra las milicias del coronel.

Los franceses autorizan a estos tres personajes a salir a cenar con Mesmari en un elegante restaurante de los Campos Elíseos. También participan en la cena varios funcionarios de la presidencia de la República Francesa y algunos dirigentes de los servicios secretos franceses. Entre la Navidad y el Día de Año Nuevo aparece en el boletín Maghreb Confidential la noticia de que Benghazi se encuentra en ebullición –cosa que nadie sabe todavía– y también aparecen varias indiscreciones sobre ciertas ayudas logísticas y militares que parecen haber llegado a la segunda ciudad libia, ayudas provenientes precisamente de Francia. Ya está claro que Mesmari se ha convertido en un instrumento en manos de Sarkozy, quien trata de sacar a Gadafi de Libia. El boletín confidencial sobre el norte de África comienza a filtrar los contenidos de esta colaboración.

Mesmari se gana el apodo de «Libyan Wikileak» porque revela uno tras otro los secretos de la defensa militar del coronel y cuenta todos los detalles sobre las alianzas diplomáticas y financieras del régimen, trazando incluso un verdadero mapa de la distribución de los sectores en desacuerdo y de las fuerzas que se encuentran en el terreno. A mediados de enero, Francia tiene en mano todas las llaves para tratar de derrocar al coronel. Pero se produce una filtración. El 22 de enero, el jefe de los servicios secretos en la región de Cirenaica, fiel a Gadafi, el general Audh Saaiti, arresta al coronel de aviación Gehani, quien trabaja en secreto para los franceses desde el 18 de noviembre.

El 24 de enero, Gehani es enviado a una prisión en Trípoli, acusado de haber creado en Cirenaica una red social que elogiaba la oposición tunecina contra Ben Ali. Pero es demasiado tarde. Gehani ya tenía preparada la revuelta de Benghazi, con los franceses.

Franco Bechis es Director adjunto del diario Libero
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