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11 junio 2011 6 11 /06 /junio /2011 22:44

 … si se observan las tendencias en Indonesia en los últimos veinte años: la intensa explotación forestal, la furiosa expansión de aceite de palma, las plantaciones de pulpa y papel y los incendios forestales han llevado a Indonesia a tomar el camino de Brasil, país coronado como el más grande deforestador del mundo

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El gran acuerdo REDD para los bosques en Indonesia funcionará?

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Rhett A. Butler
es.mongabay.com
Traducido por Daniela Rivas
January 18, 2011

Una versión más corta de este articulo parece en Yale e360 como Indonesia’s Corruption Legacy Clouds a Forest Protection Plan. (Todavía no esta traducido en español.) La versión que aparece a continuación fue revisada por última vez el 31 de octubre de 2010.

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Volando dentro de un avión sobre la mitad de la isla de Nueva Guinea en Indonesia, la selva se extiende como un océano verde, interrumpido sólo por sierras escarpadas y ríos serpenteantes. El dosel semeja a un brócoli mostrando pocos signos de intervención humana. Pero a medida que nos acercamos a Jayapura, la capital provincial de Papúa, la cubierta forestal se ve fragmentada – una señal de la tala – y cicatrices rojas producto de la minería aparecen antes de dar paso al monótono verde oscuro de las plantaciones de palma aceitera y finalmente a los pastizales y áreas urbanas.

La escena no es exclusiva de la Indonesia Nueva Guinea; esta se ha repetido por décadas a través el archipiélago más grande del mundo, en parte, esto es consecuencia de la expansión agrícola de pequeños agricultores, pero cada vez más es un producto de las industrias extractivas, especialmente la tala, las plantaciones, y la minería. Papúa, de hecho, es la última frontera de Indonesia y por lo tanto representa dos opciones divergentes del camino hacia el desarrollo del país: la continuación de la deforestación y la degradación de los bosques bajo del mismo modo o un cambio hacia un modelo fundamentalmente diferente y no probado, basado en una mayor transparencia y la cuidadosa administración de sus recursos forestales.

 
Rio del Oeste de Papúa
Plantaciones de palma aceitera y un molino en el norte de Sumatra

 


Deforestación en Kalimantan, Borneo, Indonesia. Foto de Rhett A. Butler.

 

Embarcarse en el último camino sería una sorpresa para todos, si se observan las tendencias en Indonesia en los últimos veinte años. La intensa explotación forestal, la furiosa expansión de aceite de palma, las plantaciones de pulpa y papel y los incendios forestales han llevado a Indonesia a tomar el camino de Brasil, país coronado como el más grande deforestador del mundo. Al mismo tiempo, Indonesia se ha convertido en el mayor productor mundial de aceite de palma y el mayor exportador de carbón térmico, mientras se ve como la pulpa de papel y las exportaciones industriales de madera en rollo aumentan 15 y 20 veces más respectivamente desde 1990. Pero estos logros han tenido un elevado costo ambiental: la cubierta forestal de Indonesia se ha reducido a menos de la mitad de su masa terrestre, incendios regulares devastan extensas áreas en Sumatra y Kalimantan provocando problemas nacionales de salud y hostilidades con los vecinos por la contaminación del aire y el país es reconocido hoy en día en el mundo por ser el tercer emisor más grande de gases de efecto invernadero. Indonesia ha estado así en una vía de altas emisiones, una en donde amplios sectores de la economía ofrecen muy baja rentabilidad económica relativa a las emisiones. Pero se pagaría el precio: se prevé que Indonesia será uno de los grandes perdedores del cambio climático, principalmente por el aumento de los niveles del mar y el incremento de la incidencia de la sequía e incendios.

Sin embargo, la evolución de los últimos dos años sugiere que hacerlo del mismo modo no sea un resultado inevitable. En la cumbre G-20 de septiembre de 2009 llevada a cabo en Pittsburgh, el presidente Susilo Bambang Yudhoyono, sorprendió al mundo cuando anunció que Indonesia voluntariamente reduciría sus emisiones de GEI en un 26 por ciento proyectada en una línea base al 2020. Si el mundo rico contribuye, Indonesia reduciría las emisiones – más de tres cuartas partes de las que resultan de la deforestación – en un 41%, un compromiso impresionante para una economía emergente. El corte de 1,2 Giga toneladas en el último curso representaría el 8 por ciento de la meta de reducción total de emisiones establecidos por la ONU.

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Deforestación de pequeños agricultores en el oeste de Papúa. Foto de Rhett A. Butler
 

Noruega, que se ha convertido en el campeón mundial de conservación de los bosques tropicales, invirtiendo más de $ 1.5 billones desde el 2008, aprovechó la ocasión. En mayo se comprometió a aportar mil millones de dólares para Indonesia, supeditada al éxito del país a reducir emisiones. Los dos países llegaron a un rápido acuerdo, que establece un enfoque gradual en los próximos años e indica la necesidad de garantías y transparencia en el desarrollo y la implementación de una estrategia a nivel nacional para reducir las emisiones por deforestación y degradación (REDD+). Pero el diablo está en los detalles: la reducción de la deforestación en Indonesia no será sencillo. Será necesario asumir sólidos intereses creados, la determinación de quién controla los derechos de la tierra, la lucha contra la corrupción generalizada, la redirección de los incentivos fuera de lugar que maneja la conversión forestal, la creación de nuevas instituciones, el establecimiento de sistemas de monitorio,reporte y verificación de las reducciones de emisiones, llenando los vacíos de información sobre el alcance y la propiedad de los bosques, y la reorientación de la filosofía que subyace el uso de los bosques en el país. El temor sigue siendo que la gran meta, vinculada al desempeño nunca sea alcanzada.


 
Plantación de palma aceitera restablecida en tierras de bosques lluviosos en el norte de Sumatra

La deforestación en Indonesia es hoy en día impulsada principalmente por los altos precios de los productos dados por las industrias forestales, esto ha hecho que sea más rentable que nunca talar los bosques y convertirlos en pulpa y en plantaciones de aceite de palma. No obstante, la deforestación incluye más aspectos que la la producción de mercancías. Las deficiencias en la garantía del cumplimiento de la legislación, la falta de planificación y transparencia alrededor del uso de la tierra, el mal manejo forestal, la confusión sobre los derechos de la tierra y la pobreza son las razones en gran parte de la deforestación en Indonesia,ya sea causada por los agricultores pobres o las grandes corporaciones. Ninguno de estos problemas se resuelve fácilmente.

“Así es el problema con REDD”, dijo Marcus Colchester, quien dirige el Forest Peoples Program, uno de los grupos de los derechos indígenas. “Los que están a favor lo llaman “frutos maduros”. Podríamos salvar una gran cantidad de carbono con sólo detener la deforestación, pero esto significa en realidad confrontar los intereses creados que se ven mucho progreso por la deforestación. Así que REDD termine en ser muy complejo como para decir que son los resultados que menos esfuerzos requerían. Los gobiernos son muy reacios a adoptar las reformas de las políticas subyacentes para reducir efectivamente la deforestación”.

Muchas preocupaciones sobre REDD en Indonesia tienen sus raíces en la historia de soborno del sector forestal. Bajo Suharto, que gobernó el país con con puño de hierro entre 1967 a 1998, el sector forestal se utilizó como un mecanismo para la distribución de riqueza y poder a favor de compinches políticos en lugar de maximizar los beneficios para el pueblo de Indonesia.

“Es una fuente de corrupción ilimitada”, dijó Chandra M. Hamza a Reuters durante una entrevista a principios de este año. Elle es Vicepresidente de la Comisión de Erradicación de la Corrupción (KPK) creada por el presidente Susilo Bambang Yudhoyono.

Lowland rainforest in West Papua
Tierras bajas de los bosques lluviosos en el Oeste de PapúaTropical forest in Sumatra
Bosque tropical en Sumatra. Fotos de Rhett A. Butler.

 

 

 

El grado de corrupción en el sector está ejemplificado por el fondo de reforestación del país, que perdió 5,2 mil millones dólares entre 1993-1997 por la mala administración y el fraude, según una auditoría realizada por Ernst & Young. Chris Barr, ex analista de políticas para CIFOR y ahora consultor independiente, refirió que el registro de grandes sumas de dinero del ministro debería sonar como una alarma para los países que aportan fondos REDD a Indonesia. Barr dice que los problemas han continuado más allá de la era Suharto, con varios cientos de millones de dólares del Fondo de Reforestación transferidos, a un intermediario financiero muy opaco, por el Ministerio Forestal.

“El Ministerio ha presupuestado estos fondos para financiar varios millones de hectáreas para el desarrollo de nuevas plantaciones, pero ha habido poca contabilidad pública de cómo el dinero ha sido realmente usado. Según (la comisión de cuentas) BPK, quien ha llevado a cabo auditorías en varias provincias, las autoridades provinciales y de distrito hacían atribuciones rutinariamente infrautilizados del Fondo de Reforestación; a menudo en un 50% o más. Estos factores sugieren que muchas de las agencias con posibilidades de gestionar los fondos REDD+ no están listos ya para administrar el flujo actual de recursos fiscales del Fondo de Reforestación. Y la estrategia REDD+ se traducirá en un aumento considerable de nuevas presiones en estas instituciones.”

La corrupción ha llegado incluso al equipo que negoció el acuerdo REDD con Noruega. En octubre, Wandojo Siswanto, alto negociador en la última conversación del clima en Copenhagen, fue detenido y acusado de aceptar sobornos. Siswanto ha sido nombrado en dos pruebas de la corrupción anterior, incluyendo un incidente en el 2008 donde el admitió haber aceptado un soborno de $4600 de un legislador.

Pero no todos están de acuerdo que la corrupción se apoderará de REDD en Indonesia. Agus Purnomo, miembro del Staff Especial del Presidente para el Cambio Climático, se muestra optimista en la índole del acuerdo con Noruega que es basada en el desempeño y REDD en general, lo cual cree es suficiente para detener las preocupaciones sobre la corrupción y distribución de los fondos de carbono.

  Clearing of peatland in Central Kalimantan
La destrucción de zona turbera en el Kalimantan CentralRoad in West Papua
Camino en el Oeste de Papúa. Fotos de Rhett A. Butler.

 

 

“No existe una necesidad real de hacer promesas sobre el uso de los fondos ya que estos serán pagados con las reducciones verificadas de emisiones”, mencionó.

“Alcance o no alcance a las comunidades o compañías que toman acciones para reducir las emisiones, eso no es un problema porque tales reducciones solo pueden ser posibles trabajando juntos en todos los niveles. Sin el compromiso de las partes interesadas, como las comunidades locales, compañías, agencias de gobierno locales y nacionales, no será posible una significante reducción en las emisiones de los bosques y las turberas. Dado que somos serios en nuestro compromiso… tenemos que asegurar que los involucrados que estén trabajando en la reducción de la deforestación y la degradación de las turberas serán debidamente compensados”.

Sin embargo, la corrupción es sólo una de las preocupaciones. Algunos que han revisado las estrategias para la reducción de emisiones de carbono para provincias contenidas en los borradores de la Comisión Nacional para el Cambio Climático advierten que el dinero de REDD puede ser usado para subsidiar enfoques, como de costumbre, incluyendo una enorme expansión de la capacidad de procesamiento de aceite de palma, celulosa y papel. Que podría incrementar la presión sobre las áreas de bosque remanentes.

“La estrategia de crecimiento con bajas emisiones de carbono del este de Kalimantan es un documento lleno de contradicciones”, dijo Barr, quien señala que el borrador del plan tiene como objetivo reducir las emisiones de carbono mientras expanden la capacidad de la industria de la pulpa en cuatro veces en la provincia.

“Al incrementar a 2,6 millones de toneladas métricas/año de capacidad para la pulpa, la estrategia promueve el desarrollo de una industria de miles de millones que consume 13 millones de toneladas métricas anuales de madera – o 50 por ciento más que toda la cosecha legal del sistema HPH de concesión de Indonesia!”.

Oil palm plantation in Riau Province, Sumatra
Plantación de palma aceitera en la provincia de Riau, SumatraOil palm plantation in North Sumatra

 

 

 

Barr dice que la estrategia indica que aprovechará las 600 000 hectáreas de terrenos despejados para plantaciones forestales que actualmente están siendo desaprovechados, pero no reconoce que muchas de esas áreas pertenecen a compañías que anteriormente recibieron subsidios financieros muy lucrativos del Fondo de Reforestación del gobierno para el desarrollo de plantaciones industriales.

“En muchos casos, ellos simplemente eliminaron la madera en pie, guardándose los subsidios, y nunca replantaron. La idea de que el gobierno debería extender nuevos “incentivos” financieros para fomentar el desarrollo de la industria de la pulpa que depende de esas compañías para el suministro de madera sostenible — como parte de la estrategia de crecimiento con bajas emisiones de carbono — simplemente desafía la lógica. En resumen, la propuesta del este de Kalimantal está buscando obtener, como de costumbre, financiamiento en nombre de las reducciones de emisiones de carbono.”

Como señala Barr, las proyecciones están basadas en el supuesto de que la restauración de las grandes extensiones de “tierras degradadas” en Indonesia está posible. Pero hasta ahora, las tierras degradadas han sido un enigma. Ellas son a la vez demasiado caras para el desarrollo (la tala a menudo subsidia proyectos de plantaciones) o plagadas de derechos sobre la tierra, haciéndolos poco atractivos para la industria. Los problemas de tenencia de la tierra tienen sus raíces en los funcionarios de Jakarta que no saben realmente del uso que se le está dando a la tierra. En muchos casos “el suelo infértil” no es abandonado, pero es usado por comunidades con actividades de pequeña escala que incluyen la agricultura de subsistencia y la agroforesteria. Algunos de ellos son producto del programa de transmigración de Suharto en los años 1970 y 1980, cuando el gobierno trató de aliviar la presión demográfica en las islas centrales mediante la subvención de reasentamiento hacia zonas remotas del archipiélago. Las normativas además ayudaron a solidificar el control político sobre las regiones resistivas, como la Nueva Guinea Indonesia, Maluku, y partes de Sulawesi y Sumatra, y repartir concesiones a los aliados comerciales de Suharto. El legado de este sistema significa que el departamento forestal controla mucha de la tierra en el papel, pero mucho de lo que no está forestado está siendo reclamado por las comunidades. Estudios del Banco Mundial muestran que más del 60% de todas las tenencias de la tierra en Indonesia están bajo tenencias informales o consuetudinarias.

  Algunos ejemplos de la increíble biodiversidad de Indonesia:Katydid nymph in West Papua
KNinfa de Tettigoniidae en el Oeste de Papúa

 

 

Weevil in West Papua
Gorgojo en el Oeste de Papúa. Fotos por Rhett A. Butler.

 

Tarsiers in North Sulawesi
Tarsios en el norte de Sulawesi

Esto ha complicado la vida de ambas: las empresas y las comunidades, y promete ser un obstáculo para la efectiva implementación de REDD. Hoy una empresa puede ganar el derecho de desarrollar una concesión aparentemente abandonada al encontrar que el área está ocupada.

Erik Meijaard, ex ecologista de The Nature Conservancy y ahora independiente, ha sido testigo de estos problemas de primera mano.

“Si decimos que las plantaciones deben desarrollarse en “tierras degradadas” es importante darse cuenta que muchas de estas tierras serán reclamadas por agricultores locales” dijo. “Usar esas tierras para plantaciones requiere una compensación por la pérdida de ingresos de esos agricultores y largas negociaciones con varias partes interesadas. Esta es una de las razones por la cual las compañías prefieren usar bosques en lugar de tierras deforestadas”.

Una base de datos de las tierras degradadas hará un seguimiento de estas, donde existen y que poseen, o, al menos si son utilizadas.

“La base de datos de las tierras degradadas permitirá la expansión de las plantaciones forestales y de la agricultura, así como proporcionará seguridad jurídica para el empresario en la expansión de su negocio, evitando la deforestación”, explicó Purnomo, el personal del cambio climático para el presidente.

La falta de información se extiende a las concesiones forestales. El World Resources Institute, un grupo de políticas, está trabajando con una ONG local, Sekala, para desarrollar mapas que reflejan las explotaciones en concesión, el uso de la tierra por las comunidades, y las tierras degradadas. Permutas de la tierra, mediante el cual las tierras existentes en concesión son mudadas a pastizales a cambio de subsidios de los fondos de carbono, es un curso de acción en el marco del acuerdo con Noruega, esto requerirá buenos datos de uso de la tierra.

La transparencia además necesita extenderse hacia los flujos financieros para reducir el riesgo de la experiencia del fondo de reforestación. Así, grupos como el World Resources Institute and Forest Trends están trabajando con socios locales en los mecanismos de seguimiento financiero del dinero para REDD.

  Dani man
Hombre Dani en Papúa, en la isla de Nueva Guinea.Rainforest in the Arfak Mountains of West Papua on the island of New Guinea
Bosque lluvioso en las montañas Arkaf del oeste de Papúa.

 

Logging in West Papua
Tala en el Oeste de Papúa.

Giant Dipterocarp tree in Gunung Leuser, North Sumatra
Arbol Dipterocarp gigante en Gunung Leuser, al norte de Sumatra. Fotos por Rhett A. Butler.

 

Sin embargo, un mejor seguimiento financiero no abordará algunos aspectos financieros complejos. Aunque es fácil descartar a Indonesia como un país corrupto, en realidad es como otras democracias donde los líderes electos están la bajo presión de recaudar dinero. La diferencia es que la clase media de Indonesia es mucho más pequeña, por eso la gente que tiene riqueza suficiente para apoyar candidatos están a menudo asociados con la industria extractiva. Esto es importante porque el bupati, o jefe de distrito, posee mucho poder cuando se trata de decisiones sobre la manera en que el suelo será usado para agricultura y plantaciones.

Chip Fay, un ex analista Senior de políticas para el Centro Mundial de Agroforestería y actualmente becario en el Instituto Samdhana, un think tank, dice que encontrar maneras para que los gobiernos locales se beneficien de REDD es fundamental para su éxito.

“Lo que la comunidad internacional presenta es algo de estilo “cortina de humo” mientras una compañía de plantaciones puede presentar algo real, algo que es fácil de entender y existe hoy en día,” dijo.

De esta manera la transición a una economía baja en carbono necesitará mirar más allá del sector forestal. Es necesario estimular todos los posibles medios de sustento.

“Vamos a utilizar los ingresos adicionales, no sólo para apoyar las actividades en las zonas forestales, sino también para construir más escuelas, más hospitales, infraestructura básica, y para enfrentar a los responsables de la deforestación”, dijo Purnomo.

Por supuesto los trabajos en el sector forestal serán siendo importantes y mejorar el manejo forestal es fundamental. ILa tala ilegal sigue siendo agresiva en Indonesia, costando al tesoro más de mil millones de dólares al año en ingresos perdidos. Recientes restricciones sobre las importaciones de madera talada ilegalmente por Europa y Estados Unidos podrían ayudar en este aspecto mediante el envío de una señal a los productores en Indonesia del origen de demanda. Sin embargo, incluso las concesiones legales siguen siendo problemáticas. Actualmente existen pocos incentivos para el manejo sostenible de bosques a largo plazo; con poca supervisión. El Ministro Forestal dice que menos de la mitad del país, 58M de ha, de las plantaciones forestales están clasificadas en buena condición.

Una mejor gestión de las concesiones forestales representa una gran oportunidad para las reducciones de gases de efecto invernadero en Indonesia sobre todo porque el 46% del área forestal de Indonesia son zonas interesantes por su previsible desarrollo como plantaciones de tala (otro 17% lo dejan de lado para plantaciones forestales, de los cuales 10.7 millones de hectáreas siguen siendo forestadas). McKinsey & Company, una consultora que ha desarrollado una curva de reducción de GEI para Indonesia, estima que el manejo forestal sostenible podría reducir las emisiones de dióxido de carbono en 200 millones de toneladas métricas por año a un costo de $2 por tonelada, muy debajo del costo de prevención de incendios, reforestación, y swaps para el suelo donde los concesionarios son dados subsidios para establecer plantaciones o tierras no forestales en lugar de las tierras forestales.

Sin embargo, el ingrediente más importante para el éxito de REDD en Indonesia es cambiando la manera en la que las empresas miran a los bosques.

“Uno de los mayores obstáculos en el país es el paradigma actual que prevalece en el bosque por lo cual se hace mucho énfasis en la valoración del bosque solo como un uso comercial. Nuestro reto es diseminar un nuevo valor para los bosques. Los bosques son en gran medida valorados por la madera o el aceite de cocina que pueden producir“, comentó el doctor Kuntoro Mangkusubroto, jefe del grupo de trabajo REDD+, a mongabay.com. “El cambio de paradigma para subrayar que los bosques son más que su valor en pie, junto con el refuerzo de leyes estrictas y procesos muy transparentes como una herramienta para cambiar el rumbo de la historia de la corrupción, son maneras claras para salvar los bosques”.

Erik Meijaard añade que las empresas tienen un papel más importante que los conservacionistas para salvar los bosques de Indonesia.

“No sé si los negocios serán llevado por ese camino, pero es la mejor y probablemente la única esperanza realista” dijo, señalando que los investigadores y el gobierno tienen “graves” problemas que destacan en el manejo de áreas protegidas. “Ningún otro sector está en posición de reducir la deforestación a través de una gestión activa y protección de los activos forestales, y la gestión es el factor crucial. El gobierno raramente ha mostrado habilidad o compromiso en el manejo de los activos forestales, ya sea con protección o sin protección.”

Como tal, es fundamental que la moratoria de nuevas concesiones en las turberas y en áreas de bosques naturales tenga el apoyo de por lo menos parte del sector empresarial.

“Creo que es muy bueno tener un descanso”, Aida Greenbury, gerente de sustentabilidad de Asia Pulp & Paper, una empresa muy difamada por los ecologistas por sus prácticas de explotación forestal, dijo a la Voz de América. “Hemos sido objeto de críticas enormes de todo el mundo. Así que vamos dejar todo, ustedes dicen a nosotros lo que hicimos mal y vamos a analizarlo, ver dónde podemos mejorar de acuerdo a las regulaciones nacionales y luego llegar a un nuevo conjunto de regulaciones o sistemas”.

  Oil palm estate in Sumatra
Hacienda de palma aceitera en Sumatra.Rainforest in North Sulawesi
Bosques lluviosos en el norte de Sulawesi. Fotos por Rhett A. Butler.

 

 

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“Dos años de moratoria no es poco común en otras industrias y tienen un historial probado de permitir a esas industrias revisar y re-evaluar sus problemas de sostenibilidad, mientras permiten un periodo para el diálogo entre gobiernos, ONGs y otras terceras partes”, añadió Ian Lifshitz, gerente de Sustainability & Public Dilma oferece parceria técnica a Humala y asesoría en protección de fronteras Outreach, en el APP para las Américas.

El dinero de Noruega ha ayudado a avanzar en este pensamiento. Se ha demostrado que el concepto de la protección forestal compensada es en efecto real y está atrayendo a algunos de los mejores pensadores del problema de deforestación de Indonesia, el cual ha sido una baja prioridad en la agenda nacional durante demasiado tiempo.

Sin embargo, un billón de dólares se llegará sólo hasta cierto punto. El ministro noruego de Ambiente y Desarrollo Internacional, Erik Solheim, menciona que otros países ricos necesitan apoyar el compromiso internacional para luchar contra el cambio climático de Indonesia.

“Indonesia se comprometió unilateralmente a alcanzar grandes cosas y la respuesta de la comunidad internacional a esto no puede ser la de siempre. Debe involucrar el apoyo a una escala que coincida con los cambios que Indonesia está dispuesta a implementar. La comunidad internacional debe entonces apoyar el nuevo enfoque de Indonesia de REDD+.

El futuro de los bosques de Indonesia depende de ello.

http://es.mongabay.com/news/2011/es1228-indonesia_redd.html

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Dilma oferece parceria técnica a Humala y asesoría en protección de fronteras

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  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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