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10 mayo 2011 2 10 /05 /mayo /2011 20:08

"Lo que dicen los amigos asesores de la amiga Keiko Fujimori es que la medida de subsidiar precios de alimentos se justifica porque están tratando de promover mayor nutrición en los segmentos más pobres de la población ante un contexto en el que los precios de los alimentos están subiendo.  Nuevamente, aquí tenemos que la solución sería atacar el problema.  O sea, ver la razón por la cual los precios están subiendo y hacer algo al respecto.  O en su defecto, salirse con algún programa social o nutricional que vaya a la gente a la que se quiere beneficiar y se le haga llegar alimento barato.  O que se le entregue, por último.  Pero salirse a subsidiar precios de alimentos es una pésima idea" ... remarca el economista Hans Rothgiesser,  quien dice exponer una economía exorcizada y digerible, donde de manera sencilla se aborda los temas económicos vinculados con la actualidad nacional y mundial.

 

El economista Hans Rothgiesser es autor del blog MILDEMONIOS y asegura que su página está pensada para los ciudadanos opinantes y no para los inversores de bolsa ni los especialistas en finanzas... "una economía exorcizada y digerible"...

 

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Otro bonito enredo (13): Por qué no subsidiar los precios de los alimentos.

 

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10-5-2011- La vez pasada estábamos comentando acerca de lo poco razonable que fue ese otro presidente que alguna vez tuvimos que también se llamaba Alan García cuando se le ocurrió controlar precios

 

Como presidente salir a decir que a partir de hoy el pan estará máximo a tal precio o que el pollo estará a tal otro será harto efectivo para que el pueblo te aplauda, pero como medida económica es fatal.  Generas que haya déficit en la provisión del bien en cuestión, se genera informalidad, etc.  Pésima idea a nivel teórico y práctico.

 

Entonces, como la mayoría de nosotros ya quedamos curados de un político que viene a ofrecernos esto, algunos se salen con un rollo mejorado.  Por ejemplo, la amiga Keiko se ha salido con la brillante idea de subsidiar algunos productos.  Y esto puede resultar peligroso por varias razones.  Veamos por qué.

 

Cuano dice que va a subsidiar precios se refiere a que si el mercado decide que un pan estará a diez centavos, el Estado intervendrá para que cueste menos.  Esto por lo menos no se hace obligando al productor a ofrecer el pan a menor precio, lo que comentábamos que era una locura, sino que pone dinero de su parte para fingir que el precio es menor.  En realidad lo que está pasando es que el Estado está pagando parte del valor del producto.

 

A simple vista puede sonar genial, pero no lo es tanto.  Después de todo, ese dinero tiene que salir de algún lado.  En este caso, por supuesto, sale de los impuestos que pagamos todos.  Todos los que pagamos impuestos, eso es.  Así que es una jugada medio truculenta, porque nosotros mismos estamos pagando lo que hace falta para que el precio se reduzca.  Para eso mejor hubieran dejado los precios como estaban inicialmente.

 

¿Muy complicado?

 

Lo que dicen los amigos asesores de la amiga Keiko es que esta medida se justifica porque están tratando de promover mayor nutrición en los segmentos más pobres de la población ante un contexto en el que los precios de los alimentos están subiendo.  Nuevamente, aquí tenemos que la solución sería atacar el problema.  O sea, ver la razón por la cual los precios están subiendo y hacer algo al respecto.  O en su defecto, salirse con algún programa social o nutricional que vaya a la gente a la que se quiere beneficiar y se le haga llegar alimento barato.  O que se le entregue, por último.  Pero salirse a subsidiar precios de alimentos es una pésima idea.

 

Primero, porque no sabemos si bajarán.  O mejor dicho, porque los precios de los alimentos están volátiles.  Entonces, corremos el riesgo de volver a repetir un error que ya hemos cometido en el pasado: Que se genere una cuenta de gasto permanente en el Estado, de tal manera que todos los meses dejemos que usar dinero para programas sociales u otros destinos, por estar financiando un subsidio a los alimentos, de lo cual se benefician todos (ricos y pobres).

 

Segundo, como lo describe esta nota del Banco Mundial, eso a su vez empuja a miles de familias a la pobreza.  Entonces, lo que se esperaría es que se propongo alguna clase de medida que ayude a las familias en pobreza a acceder a los alimentos que necesita.  Eso sería lo responsable.  No obstante, eso es mucha chamba y muy poco inmediato.  La amiga Keiko necesita llamar la atención pronto con una propuesta que se entienda como próxima.  Así que se sale con esto del subsidio.

 

¿Qué hacer, entonces?

 

Porque al final del día, el aumento de los precios de los alimentos son un problema real que hay que afrontar.  Como dije aquí y en el post anterior, lo que hay que hacer es atacar el problema.

 

http://lamula.pe/2011/05/10/otro-bonito-enredo-13-por-que-no-subsidiar-los-precios-de-los-alimentos/mildemonios

 

(*) "Hans Rothgiesser tiene a su cargo esta bitácora, donde de manera sencilla aborda los temas económicos vinculados con la actualidad nacional y mundial. Esta página está pensada para los ciudadanos opinantes y no para los inversores de bolsa ni los especialistas en finanzas. Aquí encontraremos la economía exorcizada y digerible". Perú 21, 22/11/2009

 

 

 

Otro bonito enredo (12): Por qué no controlar precios

 

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6-5-2011- Y ahora la amiga Keiko se sale con que aplicará subsidios a los precios de los alimentos, que están que suben.  Mal, mal, mal, amiga Keiko.  Nuevamente pregunto, ¿no se suponía que tú eras la candidata que entendía el modelo económico? ¿Estás sugiriendo, me parece, intervenir un mercado competitivo? ¿No te han enseñado que eso no se hace?

Flashback a finales de los ochentas.  El amigo Alan García v1.0 era presidente.  Subían los precios de los alimentos.  A la gente eso le generaba descontento.  Reclamaban.  Entonces, al amigo Alan García v1.0 se le ocurre la brillante idea de controlar precios.  Algo que cualquier estudiante de economía en su primer año tiene que aprender, porque si no reprueba Introducción a la Macroeconomía I.

Fast forward a inicios del 2011.  Yo -economista- conocí a un biólogo -siendo la biología una ciencia-.  Comenzamos discutiendo cordialmente sobre los transgénicos y terminamos hablando de la economía global.  Sugiere algo que yo advierto que genera reducción de bienestar en la población de un país.  Y él me dice algo así como “ustedes los economistas y sus reglas, ¿por qué son tan rígidos?”.  Momento, ¿la biología no tiene reglas también? Para que un organismo se considere como ser vivo, ¿no tiene que cumplir con una serie de requisitos? Si no existieran las reglas, ¿tendrían sentido las vacunas, los antibióticos? ¿Etc, etc?

La economía, como ciencia que es, también tiene reglas.  Y así como el agua se convierte en un cuerpo sólido también conocido como hielo bajo ciertas circunstancias, una regla económica es que en un mercado competitivo, en donde los precios deberían ser fijados por las fuerzas del mercado (la interacción entre la demanda y la oferta), decir por ley o por imposición que el precio debe ser otro (más alto que al que se habría llegado sin intervención o más bajo que éste) genera pérdida de eficiencia social.

Pasemos al gráfico.  En esta PC no tengo instalado el Corel, así que por esta vez tendré que apoyarme en el gráfico hecho para este post del blog Desde mi trinchera, que de hecho trata este mismo tema.

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En su versión más simple. La raya que crece es la oferta: Muestra la relación entre la cantidad que estarán dispuestos a ofrecer los productores conforme el precio crece.  Se entiende que cuando el precio es muy bajo, los productores preferirán dedicarse a otra cosa, porque la ganancia es baja.  La otra raya, la que crece, es la demanda: Muestra que conforme el precio es más alto, nosotros consumidores estaremos dispuestos a comprar menos.  Si algo cuesta muy poquito, lo compraremos en mayor cantidad.

Cuando el precio comienza a subir, es porque estas dos rayas se cruzan en un nivel más alto.  Eso se puede deber a muchas razones, pero se debe a algo.  Si un gobernante quiere que ese precio baje, tienes formas responsables de hacerlo y formas destructivas de hacerlo.  Lo que hizo Alan García v1.0 en los ochentas fue terriblemente irresponsable.  Cuando prohibió que el precio baje de cierto nivel (digamos al nivel de P = 3 en este gráfico), introdujo una distorsión que trajo muchos problemas.

Fácil.  Porque a ese precio la oferta y la demanda no se cruzan.  A ese precio los productores no estarán interesados en producir más allá de 4.  Pero a ese precio los consumidores se vuelven locos y querrán consumir mucho más, más allá de 8.  Ese desequilibrio en un primer momento genera desabastecimiento. ¿Se acuerdan de las colazas en el gobierno de Alan García v1.0? Ésas las pudo predecir cualquier estudiante de Introducción a la Microeconomía. ¿Por qué? Porque la economía es una ciencia y tiene reglas.  Pero lo que viene después es peor aún.

Ante el desabastecimiento se genera mercado negro: Productores dispuestos a ofrecer por lo bajo más producto, pero a un precio mui superior.  Cobrará alrededor de P = 8.  Al final, por querer imponer un precio, el gobernante irresponsable lo que hizo fue desincentivar la producción formal de ese bien e incentivar un mercado negro (así lo llaman los libros de texto de microeconomía, nosotros en el Perú le llamamos mercado informal).  Luego por supuesto que saldrás en televisión diciendo que los malvados empresarios se quieren aprovechar de ti y denuncia a los especulatos y bla, bla, bla.

Entonces, como cualquier asesor económico que haya estudiado economía sabe perfectamente que el control de precios tiene pésima imagen -a pesar de que sea efectivo para jugar al populista-, la amiga Keiko y su gente se sale con el segundo peor óptimo: subsidiar el producto que se encuentra en un mercado competitivo.

Insisto, los precios se cruzan en un nivel demasiado alto por alguna razón.  Usualmente atacar esa razón es tedioso y costoso y toma demasiado tiempo.  En una campaña política eso no funciona.  Entonces se salen y dicen que aplicarán un subsidio (también conocido como impuesto negativo).  Suena genial, porque al final tú pagarás menos por tu papaya para el jugo del desayuno.  Pero de a pocos le vamos a haciendo daño a la economía.  Mañana explico por qué.

 

http://lamula.pe/2011/05/05/otro-bonito-enredo-12-por-que-controlar-precios/mildemonios

 

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Otro bonito enredo (11): Gastos permanentes con ingresos temporales

2 May

Hoy leo en el periódico una declaración del economista Jorge González Izquierdo que merece un comentario aparte.  Qué pena que este señor no tenga cuenta de twitter, porque es uno de los economistas más didácticos con los que contamos actualmente.  De todas maneras aquí abajito pongo una imagen de su cacharro para que lo ubiquen.  Cuando este pata hable en un programa de televisión (que es bastante probable, siempre lo andan invitando precisamente porque se sabe explicar), denle unos segundos de su tiempo.

La preocupación tiene que ver con las propuestas de crear nuevos impuestos.  Si han seguido la discusión de las  propuestas de Ollanta, sabrán que piensa crear montones de programas sociales, gastar un rehuevo de plata en distintas iniciativas suyas (como la Pensión 65, que según Lalo Morón costaría más del doble que todos los programas sociales con los que cuenta el gobierno  actualmente), etc.  Cuando se le pregunta cómo cuernos piensa financiar esto, el amigo Humala y su soporte técnico suele responder que con una reforma tributaria, pero no dan mayores detalles.

Ahora, si han leído el plan de gobierno en cuestión sabrán que el amigo Humala proponía la creación de cuatro nuevos impuestos.  Tres de estos han sido dejados de lado, según el amigo Kurt Burneo.  Estos son: el impuesto a la herencia, el impuesto regional a las planillas (que fue duramente criticado por varios analistas) y la extensión del sistema de regalías.  El único que quedaría sería el impuesto a las sobreganancias mineras.

Un espectador casual, un Ollanta fan o un enemigo electoral de Keiko tendría la tentación de salir a gritar que qué chévere.  Se ha retrocedido en tres de las cuatro, lo que querría decir que estamos mejor.  Pero la verdad es que no es tanto así.

Primero, hasta el momento no se retrocede en las altamente caras iniciativas del plan de gobierno de Humala.  Eso quiere decir que igual se van a tener que inventar alguna fuente para esas propuestas.  Si de cuatro se está pasando a una fuente, eso quiere decir que a esa una fuente que queda se le va a aplicar mayor presión.  Esto es bastante lógico, pero amigo troll humalista, siéntete libre de negar la idea en cualquiera de los medios a los que usualmente accedes.

Esto, a su vez, quiere decir que la minería es la que va a salir perdiendo.  O perdiendo más aún, porque el plan de gobierno nacionalista ya le apuntaba toda su artillería pesada.  Esto no debería sorprender en lo más mínimo.  Recordemos que según los nacionalistas, no importa lo que haga el gobierno, las empresas igual invertirán (negando décadas de avance de la ciencia económica).

Segundo, Jorge González Izquierdo comenta que este planteamiento está violando una regla fundamental de la economía: que no debes financiar gastos permanentes con ingresos temporales.  Todas estas propuestas del amigo Humala son para siempre.  Tomen por ejemplo la Pensión 65.  Si la llega a implementar, luego cuando quiebre el Estado -que de hecho lo hará, con lo cara que es tal como está y sin focalización verdadera- eliminarla será prácticamente imposible.  En el Perú será defendida como “derecho adquirido”, como siempre pasa con esta clase de vainas.  Habrá marchas, protestas, dirigentes oportunistas presionando, etc, etc.

Así que estos nuevos costos se tienen que pagar de alguna manera, independientemente de lo urgente que sean las necesidades que busquen cubrir.  La peor combinación posible es cubrir estos gastos que son para siempre con fuentes de ingreso que son solamente momentáneas.

Oh, porque por si no lo han oído -poco probable, pues es la base de toda la campaña para clavar este nuevo tributo-, los impuestos a las sobreganancias mineras solamente funcionan mientras los precios internacionales de los minerales estén altos.  O sea, mientras haya “ganancias excepcionales”.  Que sean excepcionales quiere decir que son por un ratito.  O así es, por lo menos, en la cabeza de los que lo están proponiendo.  Entonces, cuando los precios vuelvan a su supuesto nivel habitual -cualquiera que sea definido luego-, ¿con qué van a pagar todo?

Cuando eso suceda es que hay que asegurarse de que tienes pasaporte para irte del país, porque entonces es que comenzarán realmente los problemas.  Aunque claro que el Ejecutivo para entonces se saldrá con un floro cualquiera para evitar aceptar la responsabilidad de su medida irresponsable.  Es culpa de los empresarios malvados que no apuestan por su país, seguramente será el rollo.

Tercero, por supuesto que el nuevo mejor amigo de Ollanta, el amigo Kurt Burneo, dice ahora lo mismo que decía Félix Jiménez (que se debe sentir choteado, me imagino) en su momento: ¡No se preocupen por eso ahora! ¡No sean alarmistas! Pero caray, cualquiera de nosotros que haya vivido el primer gobierno de Alan -en el que el Estado quebró justamente por estar cargando gastos que luego no podía cubrir y que lo llevó a romper el equilibrio fiscal-, nadie que haya vivido el Fujishock que se tuvo que aplicar luego para ordenar las cuentas a patadas (¿alguien recuerda al patita que pongo aquí abajito y la frase que lo lanzó a la fama?), nadie que haya vivido las múltiples protestas que había en el gobierno de Toledo justamente porque grandes grupos de la población sentían que tenían derechos adquiridos que eran difíciles de remover (sobre todo porque para poder llegar al poder, Toledo había prometido de todo)… A ninguno de nosotros nos pueden meter el cuentazo de que “no pasa nada”.

Porque sí pasa.  Bajarse el equilibrio macroeconómico de un país es BIEN fácil.  E ir plantando desde ahora las condiciones para que luego tengamos que apelar a ese último recurso es bien irresponsable.  Y decir que no nos preocupes hoy es una falta de respeto, porque es justamente lo que no debe decir.

Cuarto, el amigo Humala fue a Confiep en donde fue criticado precisamente por el tema del impuesto a las sobreganancias mineras (por todas las consecuencias para el resto del sector privado que trae).   Y ahí abiertamente ha dicho que no cierra la posibilidad de renegociar los contratos – ley (luego de decir que hay que respetarlos, llevando su inconsistencia a nuevos niveles de inmediatez).

Y ahí está el problema, pues.  Que no es solamente un “no te preocupes, es este cachito”.  Porque si te bajas los fundamentos para poder aplicar tu capricho de los impuestos a las sobreganancias mineras, se abren las posibilidades para otras muchas formas oportunistas de capturar los recursos que no te corresponden.  En el camino, por supuesto, anuncias con megáfono que invertir en el Perú es una timba cada vez más riesgosa.  Pero claro, de aquí a unos años que haya menos puestos de trabajo e inversión, saldrá Humala a decir -exactamente igual que Chávez- que es culpa de estos empresarios malvados que no se comprometen con el país.

Finalmente, antes de que me digan que soy un insensible por llevar a números la discusión de los programas sociales y de pensiones que propone el amigo Humala, me adelanto diciendo que todo lo que cueste tiene que ser financiado de alguna manera.  Por eso casi siempre me tomo la molestia de decir que todo esto es independientemente del fin noble que estemos persiguiendo.  Porque aquí el fin no es el impuesto a las sobreganancias mineras, la Pensión 65 o la Remuneración Mínima Vital.  Esos son los medios para alcanzar un objetivo, que puede ser incrementar el bienestar, reducir la pobreza o incrementar los ingresos de las familias.

Ponernos tercos con una de las herramientas, cuando hay otras más convenientes no es propio de alguien que está pensando en el país, sino solamente en sus cinco años de gobierno.  Y que otro pague los platos rotos.

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Comentarios

malcolm allison 05/11/2011 21:38


Otro bonito enredo (14): Más allá de los precios, la “soberanía alimentaria nacional”




11-5-2011 - Los precios de los alimentos están subiendo. Un gobernante puede reaccionar de distintas maneras a eso. Puede ignorar siglos de conocimiento económico y pretender controlar precios,
como alguna vez lo hizo García. O en su defecto, puede ser ligeramente más elaborado y proponer hacer lo que está planteando la amiga Keiko, subsidiar precios. Que tampoco es lo óptimo, pero en
fin. Ya es un avance. Pero como estamos en una campaña de segunda vuelta con dos candidatos, hay que preguntarse lo que propone el amigo Humala. He buscado en los medios distintas declaraciones
suyas sobre el tema y no he encontrado nada concreto. A lo mejor se me ha pasado. Si alguien tiene el dato, avise.

Entonces, como no queda otra opción, me remonto a su plan de gobierno. Sí, ya sé que los amigos nacionalistas lo niegan ahora incluso después de la tercera cantada de gallo. Pero ni modo, no me
queda otra opción.

No hay ninguna mención directa a los precios de los alimentos, pero en su página 65, en un pasaje con respecto a la estabilidad macroeconómica se menciona lo siguiente (las negritas son mías):

Por eso mantendremos los precios bajos para que no se erosione el ingreso de la gente, una baja inflación de 2.5% promedio anual y un tipo de cambio real estable y competitivo, que impulse la
transformación exportadora, a cargo de un Banco Central, independiente y autónomo, que optimizará la acumulación y administración de nuestras reservas internacionales para hacer frente a choques
externos adversos

Cómo los pretenden mantener bajos y a la vez acumular reservas internacionales (considerando además el fuerte costo de sus propuestas de programas sociales) es algo que por supuesto nunca entran a
detallar. Oh, claro, se mencionan algunas características de este mundo ideal que proponen, como que por ejemplo el BCR sería independiente y autónomo, algo que no van a poder respetar si es que
quieren mantener esos altos gastos permanentes insostenibles.

En su página 66 dicen que la política fiscal sería contra cíclica, como bien les han enseñado que todos tenemos que decir. Esto es, que el Estado gaste más cuando la economía está mal y gastar
menos cuando la economía está bien. Esto porque se asume que los agentes privados son los que harán el gasto relevante cuando las cosas vayan bien. No obstante, de entrada ya podemos ir previendo
que esto tampoco lo van a poder cumplir. Después de todo, propuestas extrañas como la de la Pensión 65 ya anunciaron que se van a mantener enteramente con ingresos temporales (los impuestos a las
sobreganancias mineras, que por definición son excepcionales). Considerando que la economía peruana depende en buena parte de la minería, esto quiere decir que si a la minería le va bien, a la
economía peruana le irá bien y recién entonces los nacionalistas tendrán ingresos para hacer sus gastos nuevos. ¿Ven la figura? Esto no es contra cíclico. Muy por el contrario. Es recontra pro
cíclico. Que es precisamente lo que hoy en día se sabe que no se hace. A menos, claro, que estén hablando de utilizar reservas internacionales cuando no hay ingresos excepcionales por la
minería…

… en cuyo caso se están bajando el objetivo anterior, el del BCR independiente y autónomo. Porque hay reglas y patrones a las circunstancias en las cuales el BCR puede autorizar uso de reservas
internacionales. Y en estas condiciones la única manera de que las autoricen es con Kurt Burneo de director de la institución. O qué sé yo.

Y finalmente, en la página 112 está la parte nefasta que seguramente los humalistas y proto-humalistas procederán de inmediato a negar: El retorno de los controles de precios.

Insisto: Aquellos que recordamos el primer gobierno de Alan ya sabemos que eso es una pésima idea. Ya la vivimos. Ya la sufrimos. No es un acto de fe o de dogma. Es algo terriblemente pragmático.
Intentar controlar precios de productos en un mercado competitivos tiene consecuencias terribles: Desabastecimiento e informalidad. Esto, es más, se enseña en la universidad a los que están
estudiando economía. Usualmente en un curso llamado Introducción a la microeconomía, que se dicta en primer ciclo.

El plan de gobierno del amigo contiene el siguiente párrafo.

Se ha etiquetado rabiosamente cualquier intervención en este ámbito como «el retorno a los controles de precios», cuando en realidad, en un mercado regulado, el control de precios, y de la calidad,
y de las condiciones de prestación del servicio, es la labor natural del regulador. Resulta evidente que la política «regulatoria» neoliberal ha tenido como objetivo beneficiar a la gran empresa en
perjuicio del consumidor que, sin opción para elegir, se ha visto obligado a pagar los precios más altos por las actividades esenciales, sin recibir un servicios de calidad y sin que las
condiciones de prestación respeten su dignidad.

¿Alguna duda? Miren, yo realmente quiero creer que estos causas no la van a embarrar y que son una opción válida. Pero cada cierto tiempo encuentro estas pachotadas en sus planes de gobierno o por
más tranquilizadores que se quieran mostrar ante los cuestionamientos más básicos se regresionan a su estado original de despreocupación por la estabilidad macroeconómica.

Uno que quiere creer y se salen con este literal retroceso al periodo del primer Alan. O sea, en dos décadas de progreso no hemos aprendido nada. Ahí están sus colas, sus mercados negros, su
desabastecimiento de productos básicos. Buena suerte tratando de controlar los precios en una economía que es casi en un 70% informal.

En todo caso, esta semana el amigo Humala fue a firmar el compromiso con el Acuerdo Nacional, lo que tira por los suelos muchas de las cosas que defendían en su plan de gobierno (más no todas).
pasa entonces la cuestión a ser otra completamente: ¿Les creemos? Yo personalmente tengo mis dudas. Pero en fin, tienen el derecho de hacerlo, por supuesto. Más sobre eso, mañana...

http://lamula.pe/2011/05/11/otro-bonito-enredo-14-mas-alla-de-los-precios-la-soberania-alimentaria-nacional/mildemonios/


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  • : Ecología y sostenibilidad socioambiental, énfasis en conservación de ríos y ecosistemas, denuncia de impacto de megaproyectos. Todo esto es indesligable de la política y por ello esta también se observa. Ecology, social and environmental sustainability, emphasis on conservation of rivers and ecosystems, denounces impact of megaprojects. All this is inseparable from politics, for it, the politics is also evaluated.
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  • Malcolm Allison H malcolm.mallison@gmail.com
  • Biólogo desde hace más de treinta años, desde la época en que aún los biólogos no eran empleados de los abogados ambientalistas. Actualmente preocupado …alarmado en realidad, por el LESIVO TRATADO DE(DES)INTEGRACIÓN ENERGÉTICA CON BRASIL
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