Friday 6 may 2011 5 06 /05 /May /2011 03:17

 

 

 

 

 

 

La convivencia y los encuentros (y desencuentros) de diferentes culturas han caracterizado la historia de la humanidad. Quienes somos migrantes, hijos o hijas de migrantes en nuestro propio país o fuera de él, podemos dar testimonio del enriquecimiento, los desafíos, la discriminación, la exclusión o las pérdidas que experimentamos en estos encuentros. Otros y otras, migrantes o no, vivimos las consecuencias de la globalización en los cambios culturales locales y en sus implicancias sociales, económicas y políticas en nuestras vidas cotidianas. Puede considerarse una gran ventaja que no sea necesario convivir en un mismo lugar para interactuar con personas de distintas culturas y diversos sistemas culturales; sin embargo el problema es cómo se produce ese "encuentro".

Queremos abrir este espacio de análisis, debate e intercambio sobre la interculturalidad, categoría con la que nos referimos al diálogo horizontal entre diferentes culturas y la que supone un reconocimiento de los derechos de los otros y otras respecto a los patrones culturales hegemónicos y a nuestros propios sistemas de conocimientos, valores y relaciones sociales. Hablar de interculturalidad tiene profundas implicancias políticas y sociales, que pasan por el reconocimiento de la ciudadanía de las denominadas minorías, y un real proceso de democratización de las sociedades que permita el enriquecimiento de las diversas culturas.

 

 

http://www.linguistic-rights.org/bildoj/Interculturalidad_org.jpg

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¿Es posible hablar de la interculturalidad como algo existente o es sólo un reto o una utopía difícil de alcanzar?

Daniel Bell señalaba que el sincretismo, como una forma de encuentro y mixtura entre las culturas, era una característica del siglo XX. ¿Este encuentro ha supuesto realmente un diálogo o ha sido las más de las veces una relación de imposiciones y resistencias? ¿Hay una apertura para mirar al otro como un igual y no como un inferior? ¿Es posible hablar de un actual o futuro reconocimiento real de las diferentes formas de pensar y sentir? ¿El etnocentrismo y la imposición de unas culturas sobre otras están en retroceso o es que se han hecho cada vez más sutiles las prácticas discriminatorias?

 

La experiencia de muchos compatriotas de la sierra y amazonía del Perú nos dice lo contrario; es decir, siguen sufriendo la discriminación e intolerancia cuando no se incorporan o adaptan a la cultura "oficial", la cultura criolla, fundamentalmente occidental, que se asocia al "progreso" y la ampliación de sus oportunidades de mejora social y económica. Las vivencias de migrantes en diferentes partes del mundo están también marcadas por la discriminación social y cultural y la inequidad, siendo incluso, una consecuencia extrema de esta situación, el asesinato.

De otra parte, son múltiples los ejemplos de cómo las culturas no hegemónicas han influenciado el ordenamiento social y la organización del espacio físico, el lenguaje y diversas expresiones culturales, como la música, la comida o la ropa.

 

Pero, la pregunta sigue en pié: ¿esto evidencia un diálogo cultural democrático, fruto de un reconocimiento social de los diferentes?

 

Esta página pretende promover el debate sobre la interculturalidad y además ser una expresión de ella, motivando un intercambio horizontal y crítico entre diferentes. En esa medida, este es un espacio abierto para todas aquellas personas que tienen algo que decir, o mostrar respecto a las distintas expresiones culturales que se producen en el Perú, en Latino América y en otras partes del mundo. El propósito es tender puentes que enriquezcan nuestras formas de pensar mediante un diálogo franco desde el ámbito y lugar en el que nos encontremos.

 

En este primer número hemos preparado un especial acerca del concepto de interculturalidad. Para ello hemos invitado a participar en el diálogo a tres distinguidos académicos, a los sociológos Gonzalo Portocarrero y Nelson Manrique, y al filósofo Fidel Tubino. También hemos incluido ensayos que abordan el tema de la interculturalidad en sus diversos aspectos, desarrollados por profesionales de distintas especialidades. Así mismo, son parte de esta entrega inaugural, artículos y diferentes creaciones culturales que expresan la riqueza y complejidad de diversos intercambios culturales en el Perú.

 

Esta página no hubiera sido posible sin el esfuerzo y la apuesta de un conjunto de hombres y mujeres por construir de un medio donde podamos expresarnos y abordar un tema que nos convoca e interpela, como es el de la interculturalidad. A todos ellos y ellas, muchas gracias.

Arturo Quispe Lázaro

 

http://interculturalidad.org/numero01/col.htm

 

 

La Amazonía peruana y “El Baguazo”: problemas de fondo

Posted: junio 4th, 2010 | Author: Arturo QL

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Uno de los temas centrales para entender lo sucedido en Bagua el 5 de junio de 2009 es la fractura existente entre el Estado y la sociedad peruana. Una manera de abordar esta fractura se relaciona con el título de un texto de la historiadora Cecilia Méndez  (2000): “Incas sí, indios no”, es decir idealizar el pasado inca pero mostrar un claro desprecio por los peruanos de los pueblos indígenas de hoy. Por ello, no es fortuito aquello que “ellos (los peruanos de los Pueblos Amazónicos) no son de primera categoría”, que es lo que dijera Alan García pocos días después del 5 de junio de 2009, sino que revela justamente la continuidad de ese desprecio de la clase política, de tradición aristocrática y excluyente, de los criollos limeños por los peruanos de las provincias del país, desconociendo los derechos de los pueblos indígenas, su cultura y formas de vida. Esto es parte de los problemas de  fondo que  lo sucedido el 5 de junio nos revela, una vez más, de un trágico modo,  y es aún una tarea pendiente por saldar.

La historiadora peruana Cecilia Méndez en su texto “Incas sí, indios no…” nos dice lo siguiente:

[El análisis de Méndez se refiere a la oposición de la aristocracia limeña de la década de 1830 contra  la Confederación Peruano-Boliviana comandada por Sucre. Los criollos limeños emprendieron “una guerra ideológica” en contra de la Confederación y de Sucre por considerarlo indio y no solo boliviano. Uno de los más conspicuos opositores fue Felipe Pardo y Aliaga.]

“Hemos privilegiado la figura de Felipe Pardo y Aliaga porque en su producción es posible distinguir de forma especialmente rica elementos de una ideología; que hemos llamado nacionalismo criollo, y que serán reelaborados y permanecerán vigentes durante la mayor parte de nuestro siglo. Existen en Pardo elementos de una retórica que el siglo veinte convertirá en discurso histórico instrumental al poder. Y nos interesa Pardo porque representa, además, una corriente de opinión significativa […] en la definición de categorías sobre lo “nacional-peruano”.

[… …] La defensa de la “patria” y la “nación”, para quien se identificara con una letrilla de Pardo (Mas, que en el Perú lo intente/ un indígena ordinario/ Advenedizo, indecente,/ Cobarde, vil, sanguinario, eso/ sí es extraordinario), implicaba también la definición de una sensibilidad en relación al medio social y humano en su entorno. La defensa de la patria, en este caso, estaba claramente asociada con el rechazo al “indio conquistador”.

Nos interesa Pardo, porque la riqueza expresiva de su producción satírica nos permite profundizar el análisis ideológico. Pardo se burla y se ríe. Queremos reparar en el sentido de esta risa. No se trata de una risa carnavalesca, en la acepción de Bajtin. Su risa no tiene el sentido de la risa popular, festiva, “donde están incluidos los que ríen (…), una risa que escarnece a los mismos burladores y (…), dirigida contra toda concepción de superioridad” (Bajtín: 1971, 17). No es éste el caso. La risa de Pardo es más bien la del “autor satírico que sólo emplea el humor negativo, se coloca fuera del objeto aludido y se le opone…” (Ibídem). Es por tanto una risa que refuerza el sentido de las jerarquías. Escarnece lo que considera inferior, lo que desprecia. Pardo no sólo desprecia lo indio sino toda expresión estética y política que pueda tener un cariz popular: su racismo en relación a los negros fue igualmente abierto. Pero si hemos puesto énfasis en el desprecio del indio es porque, en el contexto en que es expresado por Pardo, resulta singularmente revelador de una de las paradojas más desconcertantes del nacionalismo criollo. Como veíamos, no se desprecia a cualquier indio sino, particularmente, al que se ha salido de “su” lugar. Y su sometimiento es necesario para preservar la “integridad nacional”. […]. La paradoja no fuera tal si solamente los indios no formasen la mayoría de la población en esa nación cuya integridad se pretendía defender.

Pardo entonces interesa no sólo porque su producción encierra un discurso ideológico sino porque expresa una sensibilidad que está asociada a él: el desprecio. Y el desprecio, como señala Nugent, forma, aun hoy, parte de nuestra vida pública cotidiana y constituye “una de las más arraigadas enseñanzas de nuestra socialización”(Nugent: El laberinto de la choledad…, p.8). Pero las sensibilidades también tienen su historia, Y la del desprecio al indio en el Perú no es ni tan simple, ni tan obvia, ni tan claramente remota. El desprecio surge por la convicción de la inferioridad de aquél a quien se desprecia.

Podemos entonces ahora observar otro rasgo que tipifica el discurso nacionalista criollo: la exaltación del pasado inca. [… …] Pero esta retórica de glorificación del pasado inca apropiada por los criollos convivía con una valoración despreciativa del indio (o lo que por tal se tuviera) en el presente. Esta situación aparentemente contradictoria tenía, sin embargo, una lógica. Apropiándose y oficializando un discurso que originalmente perteneció a la aristocracia indígena, los criollos neutralizaban el sentido político que pudieran tener las expresiones propias de los indios. Y además, porque apelar a las reales o imaginadas glorias incas para defender al Perú de una invasión, en una manera de establecer el carácter “ya dado” de la nacionalidad, y de negar la posibilidad de que ésta se fuera forjando desde, y a partir de, los propios sectores indígenas, los mestizos, la plebe y las castas. Y de ello no se librarían, en lo sucesivo, los mejor intencionados indigenismos.

A medida que transcurriera la República los elementos ya presentes en esa retórica nacionalista criolla temprana serían racionalizados y articulados en un discurso histórico instrumental al poder, coadyuvando a la reproducción de una ideología que tendía al mantenimiento de las jerarquías sociales.” 

Cecilia Méndez. Incas sí, indios no: apuntes para el estudio del nacionalismo criollo en el Perú. 2a. ed.-Lima: IEP, 2000 (Documento de Trabajo 56, Serie Historia 10), pp. 28-32.

La Amazonia y “El Baguazo”: ¿Los responsables serán sancionados…?

A un año de la violenta represión de la protesta de los Awajún-Wampis en Bagua (departamento de Amazonas, selva del Perú), que ocasionó muertes tanto entre policías como la población indígena, hay cuatro informes que la comisión del Congreso de la República ha emitido sobre lo sucedido en “La Curva del Diablo”. El informe de mayoría aun sigue sosteniendo que hubo injerencia extranjera en lo sucedido, sin mostrar prueba alguna. Sin embargo, el informe presentado por el congresista Guido Lombardi, quien presidió la comisión de investigación, arriba a otras conclusiones. En este informe se encuentra responsabilidad política de tres ex ministros por la muerte de 34 peruanos en Bagua: el ex presidente de Consejo de Ministros Yehude Simon, la entonces Ministra de Comercio Exterior, Mercedes Araoz, y la ex Ministra del Interior, Mercedes Cabanillas. No se menciona a Alan García, como sostienen algunos analistas y peridistas como Hildebrandt (http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/la-orden-vino-de-arriba_39865.html), fue quien dio la orden a Mercedes Cabanillas y fue ella quien ordenó al general Muguruza proceder con el desalojo, como menciona Lombardi. El congresista también menciona que “hay una acusación constitucional directa contra el actual Ministro del Interior, el General Octavio Salazar, por haber negado información clave a la comisión de investigación” (ver video). ¿Alcanzaremos a ver en lo que resta del gobierno aprista algún tipo de sanción contra los responsables mencionados en el informe del congresista Guido Lombardi o los apristas buscaran que las acusaciones prescriban como fue el caso Alan García  que esperó que sus acusaciones prescribieran para luego retornar al Perú?

Video: miércoles 2 de junio de 2010. En el programa periodístico Prensa Libre de Canal 4: http://elcomercio.pe/player/489163 

El problema surgió por concesionar a capitales externos terrenos ubicados en la Amazonía sin cumplir con lo que estipula el Convenio 169 de la OIT. Cabe recordar que el propio García se oponía a estas medidas con mucha elocuencia en su campaña presidencial del año 2006. Ver video:
http://www.youtube.com/watch?v=7F2tGjejdmc&feature=player_embedded#!


En el último número de nuestra revista Interculturalidad.org, (IC- Nº5, 2009) podrán encontrar un especial sobre el tema:
http://www.interculturalidad.org:

El “Baguazo” y la muerte de peruanos en la Amazonía.

http://www.interculturalidad.org/numero05/03-b.htm

 

 

La muerte de 34 peruanos entre policías e indígenas amazónicos en un enfrentamiento injustificado, es sin duda uno de los hechos más condenables ocurridos durante el actual gobierno de Alan García. Las situaciones que desencadenaron estas muertes, revelan – una vez más- la exclusión de los pueblos indígenas de la Amazonía peruana de pretendidas formas de modernización y desarrollo. La frase de Alan García, de que los indígenas de la Amazonía “no son de primera clase” para cuestionar las protestas de los pueblos indígenas amazónicos, es una clara expresión de ello.

El 5 de junio de 2009 el Perú fue remecido por la muerte de 34 peruanos entre policías e indígenas amazónicos en la zona de Bagua (departamento de Amazonas, al norte peruano), denominada “La curva del diablo”. El gobierno aprista con su política de clara orientación neoliberal ha pretendido concesionar a capitales externos terrenos ubicados en la Amazonía sin cumplir con lo que estipula el Convenio 169 de la OIT, que es consultar a las comunidades indígenas que habitan y cuidan de esas tierras. Las organizaciones amazónicas realizaron una huelga indefinida para reclamar sus derechos. El gobierno, haciendo uso de un cuestionable cálculo político, desconoció las protestas y pretendió desalojar a los huelguistas con la aplicación de una fuerza policial a todas luces desmedida. El resultado fue la muerte de policías y nativos.

Desde esos luctuosos sucesos, toda la maquinaria del gobierno aprista fue dirigida a culpar a los pueblos amazónicos de lo ocurrido en esa zona del Perú. Parte de esta estrategia fue sacar, pocos días después de lo sucedido, un spot publicitario muy criticado por todos. En este especial queremos mostrar un recuento de lo ocurrido en Power point, incluyendo las imágenes tomadas por jóvenes de la etnia Awajun que estuvieron presentes durante la huelga, así como el análisis del spot publicitario que mencionamos.

¿Por qué luchan los peruanos amazónicos?
Por Danny Tarrillo
http://www.interculturalidad.org/numero05/03-b01.htm

 

 

Interculturalidad Nº 1


Arturo Quispe Lázaro (Coordinador)
Sociólogo. Con estudios completos de Maestría en Sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Temas de especialización: culturas populares, género, sexualidades masculinas, cultura organizacional. Dedicado a la fotografía como expresión social y cultural. Correo electrónico: arturo@interculturalidad.org


Colaboradores:

Eduardo Arroyo
Sociólogo. Docente de la Universidad Ricardo Palma. Ha publicado diversas investigaciones y ensayos sobre la cultura limeña. Correo electrónico: eduardoarroyo29@latinmail.com

Rocío Caravedo
Doctora en Filología Hispánica. Miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua. Miembro de la Comisión Ejecutiva del Proyecto de la Norma Culta de las Ciudades Hispanohablantes. Docente universitaria. Correo electrónico: rcarave@tin.it

Carlos Iván de Degregori.
Antropólogo. Investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos. Docente de la Escuela de Antropología. Ex comisionado de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Correo electrónico: Cid@iep.org.pe

José de Piérola
Cuentista. Ha obtenido varios premios y menciones honrosas.

Xabier Etxeberria
Doctor en Filosofía, Universidad de Deusto (Bilbao). Profesor titular de Etica y director del Aula de Etica. Coordinador académico del Proyecto Interuniversitario Europeo-latinoamericano. Profesor visitante en la Pontifica Universidad Católica del Perú. Correo electrónico: xetxemau@orion.deusto.es

José Miguel Florez Flores
Sociólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Estudioso de la cultura militar. Correo electrónico: florez.jm@pucp.edu.pe

Maria Heise
Dr.a en Antropología. Especializada en temas de interculturalidad. mheise@terra.com.pe

Liuba Kogan Cogan
Magíster en Estrategias de la comunicación, Licenciada en Sociología. Docente de la Universidad de Lima y la Universidad del Pacífico. Correo electrónico: liuba@terra.com.pe

  

Carlos Mavila Velarde-Álvarez
Educador. Estudió Educación en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

  

David Pezo Covarrubias
Arquitecto de la Universidad de Ingeniería. Temas de especialización: arquitectura popular.
Correo electrónico: dey60@hotmail.com

  

César A. Ramos Aldana
Antropólogo. Periodista, promotor y productor cultural. Dedicado a la fotografía como instrumento para auscultar, entender y leer a la realidad nacional. Correo electrónico:
cesaramos@amauta.rcp.net.pe

  

Mario Salazar
Artista plástico e investigador del mundo esotérico. Conduce un programa radial en Radio A, FM. Correo electrónico: contacto@radioa.fm

  

Arturo Sulca Muñoz
Sociólogo de la PUCP. Docente de la UPC. Correo electrónico: odradekus@hotmail.com

  

Juan Tokeshi Gusukuda Shirota
Arquitecto / urbanista. Docente de la Universidad Ricardo Palma y la Universidad San Martín de Porres. Artista gráfico y consultor independiente. Correo electrónico: indianasan2@yahoo.es.

  

Fidel Tubino
Doctor en Filosofía. Profesor de ética y Coordinador del Programa de Filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Areas de especialización: ética; filosofía moderna; filosofía de la Educación. Correo Electrónico: ftubino@pucp.edu.pe

  

Lisseth Vega Lázaro
Socióloga de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Temas de especialización: cultura popular. Esta realizando una investigación sobre el Tecnohuayno.

  

María Emilia Yanaylle García
Magíster en Sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Docente universitaria. Correo electrónico: yanaylle.me@pucp.edu.pe

 
     
 
 
   
 
 
 
   
 
 
 
   

del Kimono y sus usos
exposición colectiva

   
     
       
         
Interculturalidad.org

 

 

 

La interculturalidad en debate en el Perú

Entrevistas a Gonzalo Portocarrero, Fidel Tubino y Nelson Manrique.

Por Arturo Quispe Lázaro

 
     
página 1
[artículo original] [19/02/2004]

[Descargar en PDF]

¿La interculturalidad es una forma de encuentro y diálogo entre diversas culturas o es una forma de soslayar los problemas centrales del país como la discriminación y la exclusión social?

La interculturalidad como enfoque analítico y como apuesta política -entendida esta en su sentido más amplio- tiene cada vez más acogida en el Perú, en tanto propone el diálogo horizontal y enriquecedor de diferentes culturas. Sin embargo, como lo advierte uno de nuestros invitados, también cabe preguntarse si el concepto de interculturalidad puede ser una forma de encubrir las asimetrías, la discriminación y la exclusión social y cultural. Esta es sólo una de las interesantes interrogantes que se abordan en las entrevistas que aquí ofrecemos. Los invitamos a reflexionar en la compañía de tres destacados estudiosos de las culturas en el Perú, quienes nos proporcionarán pistas para la comprensión y construcción de la interculturalidad.

"La interculturalidad es algo por hacer"

Gonzalo Portocarrero:
Ph.D. en Sociología.
Ex Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y profesor principal de la especialidad de sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

¿Gonzalo, cómo podemos entender la interculturalidad desde las Ciencias Sociales?
La interculturalidad es un significante vacío, es más bien un término que está por ser significado. Es un término que tiene un telos, una dirección. Esa dirección es de la tolerancia, del intercambio, pero no tiene todavía un significado positivo o claro. La interculturalidad es algo por hacer, por teorizar, antes que algo ya hecho. Existen actitudes que están en la base del concepto que son las críticas al etnocentrismo, elogio de la tolerancia y creencia en la diversidad. Sin embargo, cómo todo esto se proyecta en un programa de investigación y de actitudes cotidianas, es algo que todavía esta por hacerse.

¿No crees que hay algunas expresiones, creaciones y encuentros a partir de las cuales se podría inferir la existencia práctica de interculturalidad?
Uno podría tomar ejemplos de lo que podrían ser señales de interculturalidad, y, por otro lado, tomar señales que no serían de interculturalidad. Por ejemplo, cuando uno va a Iquitos y se hospeda en un hotel, inmediatamente se acercan a ofrecerte una visita a la tribu Bora, visita de tales y cuales horas que hace que los Boras estén prevenidos de manera que se ponen sus vestidos típicos y juegan a una condición de ser exóticos. Ese exotismo es vendido sobre todo a turistas extranjeros, que creen que es una expresión de amor auténtico, entre comillas. Entonces, lo otro se exotiza, se vende. En ese hecho yo no creo que haya una aptitud verdaderamente intercultural. Lo que hay más bien es una mercantilización de la diferencia.

¿Qué sería lo intercultural? ¿Qué ejemplos habría de interculturalidad?, yo diría ahí lo que vienes investigando sobre la música chicha, la música popular urbana en el Perú, es una música intercultural donde se sintetiza, se dan cita diversas tradiciones. Sin embargo, es considerada como una música disminuida, es tomada con reservas desde el gusto oficial. Es una música ligada a lo estridente, una música de indios prácticamente. Ahí no hay una actitud de apreciar la diversidad, ni tolerancia en la diferencia. Entonces, es un producto intercultural pero que no está visto desde una perspectiva realmente intercultural.

Entonces habría algunos elementos que señalaría que hay una suerte de integración, desde un sector de la sociedad, o desde una práctica musical como la música chicha, como has mencionado. Pero, al mismo tiempo, ¿no crees que los espacios sociales creados por las olas migratorias del siglo pasado sea otro elemento que ha permitido romper regionalismos confrontacionales para crear una suerte de integración en la que cada uno participa de la cultura del otro?
Eso es cierto. Pero en esa integración, en el Perú, hay una postura oficial que es hegemónica que sería la posición criolla, en la cual todo esto es menospreciado, todo esto es rechazado. Te puedo relatar nuestra experiencia respecto al plan Sembrando a Arguedas. Vamos a visitar colegios, leemos cuentos de Arguedas y lo comentamos con los estudiantes. Por ejemplo, una niña que sabe que "Amaru" significa serpiente esa niña se ríe, y dice ya "sabe quechua, ya sabe quechua", lo dice en un tono un poco despectivo, riéndose. Pero cuando uno lee ya no lo que la gente dice en público, sino lo que escribe en privado, nos damos cuenta que hay mas continuidad cultural, que hay más enraizamiento en la tradición de lo que uno supone. Mientras que en público la gente habla refiriéndose de los campesinos, como "ellos", como algo lejano y diferente; cuando escriben sí hablan de nuestros abuelos, de nuestros antecesores. Entonces hay más identificación de lo que públicamente se conceptualiza, de la que se asume en el espacio público. Estamos hablando de una identificación reprimida, hay un proceso de sincretismo cultural que todavía no logra poner su nombre ni logra mucha afirmación positiva, sino que esta ahí, pero que esta oculto, velado, por la influencia de la globalización, de la propuesta criolla.

La cultura hegemónica en el Perú opaca, reprime ciertas manifestaciones, creencias, tradiciones andinas y amazónicas; ¿eso quiere decir que impide que las personas de otras culturas se expresen libremente?
O les permite expresar en forma disminuida. Esto explica lo que pasa con la Comisión de la Verdad, el mundo popular urbano esta un poco de perfil frente al Informe, no se termina de comprar el pleito. Asume una actitud que podríamos calificar de entre indiferente y ponerse de perfil, en lugar de asumir la causa de las víctimas del terrorismo y presionar para que haya una compensación, una reconciliación. Eso no existe. No existe por la vigencia del curso del que hay que acriollarse. Este no es un discurso intercultural, es un discurso más bien de eliminación de la diferencia. La propuesta criolla fue un olvido a cambio de una promesa, 'si tu dejas de lado todas estas cuestiones indígenas puedes convertirte en un ciudadano, puedes a ser reconocido, pero si no lo dejas de lado no vas ser reconocido'. Esta propuesta criolla sigue siendo muy fuerte.

¿A parte de lo señalado, crees que hay algunas otras manifestaciones artístico-culturales o espacios sociales y culturales en los que se expresa un encuentro saludable de diversas tradiciones culturales?
Lo que esta ocurriendo, además del espacio de la música, se da también en el espacio de la plástica, en Iquitos por ejemplo algunos artistas plásticos han logrado, metabolizar todo lo que es la tradición de la cultura mural dando un sello más personal, más propio, afirmando una continuidad con respecto de esa tradición del imaginario amazónico. En el mundo andino, Jesús Sánchez podría ser el equivalente que también trabaja en esa veta. Pero lo masivo antes que la plástica es la música, ahí es donde se estaría dando este fenómeno en el retorno huayno con arpa. Después de la hegemonía de la música tropical de la selva, viene ahora el regreso de este folklore. Es ahí donde se esta generando un espacio de interculturalidad.

La interculturalidad puede ser entendida en dos sentidos, como la consistencia de dos culturas o puede ser comprendida como convergencia. Si la entendemos como coexistencia, quizás más claro sería hablar de multiculturalismo; si la entendemos como convergencia, sería mas claro hablar de sincretismo, mestizaje; porque interculturalidad es un término ambiguo, indecidible, porque no sabes si apunta hacia la afirmación o hacia la eliminación de las diferencias.

Sin embargo, existe una discusión en torno de la multiculturalidad y la interculturalidad en términos teóricos. La primera indicaría la superposición de culturas y la segunda sería más bien el diálogo que se establecería entre culturas ¿no sería esa una clara delimitación entre ambas?
Los términos se van significando según el uso; una palabra va siendo definida de acuerdo a la manera cómo va siendo usada y, ahora han surgido una serie de términos como multicultural, intercultural, hasta transcultural, que apuntan a conceptuar los mismos fenómenos. Sin embargo, yo preferiría el término multicultural al término intercultural por que el intercultural tiene una ambigüedad que es difícil de eliminar. En todo caso, dentro de lo multicultural se podría pensar la interculturalidad, en términos que entre las culturas se dan espacios de contacto, de fusión, de mezcla, y que podemos hablar de una multiculturalidad intercultural. Puede sonar rimbombante, pero una multiculturalidad pura en el sentido de culturas que están paralelas pero que no se incluyen, tampoco es algo razonable. Cuando las culturas se ponen en contacto necesariamente unas influyen sobre otras.

Los críticos de la multiculturalidad señalan que ella busca la anexión entre las culturas, la superposición de ellas, una suerte de juntos pero no revueltos. En cambio la interculturalidad iría más allá, buscaría la fusión el diálogo y el intercambio cultural en igualdad de condiciones, estos serían juntos y revueltos. Tenemos el caso de la publicidad de Beneton donde están todos limpiamente anexados. Este es un clásico ejemplo de superposición entre culturas, todos coexisten en EE.UU. se puede observar que las personas se emparejan entre blancos y entre negros, esa es la norma y no la mixtura, todos se juntan guardando esas diferencias. Esta sería la expresión de la multiculturalidad y esa sería su fisura.
Claro, en términos sociales eso es cierto, hay una segregación, hay barrios de blancos, barrios de negros, pero en términos culturales hay más fluidez. Por ejemplo, el jazz y el rock, tienen un origen africano, un origen negro, sin embargo ahora son una expresión cultural dominante en Estados Unidos. Puede ser que la tradición sea inclusive rechazada pero que un elemento de esa tradición se ha metabolizado, se ha incorporado en el medio. Entonces habría que hacer más diferencias, puede haber una segregación social al mismo tiempo que una interculturalidad, y eso ocurre también en nuestro país, por que se puede tomar muchos elementos del mundo andino pero rechazando a las personas andinas.

Eso sería un ejemplo evidente de la búsqueda por diferenciarse de otros que no les parecen dignos de igualdad. Eso sería más bien una simple y pura segregación, ¿no es así?.
Así es, eso sería una discriminación social. Por ejemplo, lo que cuenta Marisol de la Cadena, lo que ocurre en el Cuzco, donde las mujeres del mercado se hacen llamar mestizas y rechazan con agresividad el término cholas, y se declaran mestizas. Pero, al mismo tiempo, ellas tienen un consumo cultural básicamente de huaynos indígenas, tradicional, pero ellas al mismo tiempo rechazan a los indígenas. Eso nos demuestra que ellas tienen un complejo porque hay discriminación social, pero al mismo tiempo hay una apropiación de la cultura, de la persona que es discriminada. Eso también puede ocurrir con el reggae, con el jazz, con el blues, con el rock.

 

http://interculturalidad.org/numero01/a/arti/a_pun_010404.htm

 

"En el Perú hay interculturalidad a nivel de discurso"

Fidel Tubino
Doctor en Filosofía.
Profesor de ética y educación intercultural
Pontificia Universidad Católica del Perú.

En los últimos años se viene discutiendo cada vez más sobre la interculturalidad en diversos ámbitos académicos y no académicos ¿Cómo entender la interculturalidad en el Perú?
Para empezar, hay que decir que la interculturalidad como concepto aparece incorporado en la agenda política de los movimientos indígenas de América Latina. No es un concepto de la academia, es parte del reclamo de los indígenas de América Latina. A veces se utiliza la expresión multicultural e intercultural en un sentido parecido. Es común ver en los pronunciamientos de los movimientos indígenas: 'queremos crear un estado multicultural, una educación bilingüe intercultural', son reclamos que están ahí presentes, muy legítimos. Este es el contexto en el cual se encuentra. A diferencia de Europa el discurso de lo intercultural aparece ligado al problema de la discriminación sistemática de los migrantes del hemisferio sur. De ahí viene el reclamo de una educación intercultural para las poblaciones migrantes del norte de África. Se puede apreciar que son contextos diferentes, y por lo tanto habría que preguntarse por los significados que adquiere el término al interior de estos discursos; en el caso nuestro, el discurso de los movimientos indígenas. Cuando hablo de los movimientos indígenas me refiero a todos los que han aparecido y han adquirido un rol protagónico importante en el continente a raíz de los acontecimientos de Bolivia, Chiapas en México, La Conaye en Ecuador, el Perú, es un caso sui géneris, por que hay muchas hipótesis acerca del por qué aquí en el Perú no hay un movimiento étnico fuerte como lo hay en Chile con los Mapuches.

¿Entonces la interculturalidad surge desde los sectores que reclaman más atención desde el Estado?
La interculturalidad surge desde los sectores excluidos y postergados del proyecto de modernización de nuestro país. Una modernización tal como ha sido llevada y esta siendo conducida es un fracaso. La modernización no incorpora a las grandes mayorías, la modernización genera una fuerte inequidad social, grandes tensiones, discriminación cultural, todo eso ha venido con la modernización. La modernización se inserta dentro de una historia republicana, colonial, etc., pero si no se redefine los términos de la modernización y la democracia en nuestros países, va a ir de mal en peor, y los movimientos sociales e indígenas de América Latina, son los que reaccionan a esta exclusión, no es como dice Vargas Llosa, que son un nuevo Fascismo, no. Los fascistas no reaccionaron a la exclusión, nunca fueron excluidos siempre fueron elites, es un caso distinto. Dentro de estos movimientos hay muchas tendencias eso es lo que estamos tratando de entender. La identidad indígena se esta convirtiendo en una nueva identidad política. Cuando caen las ideologías, el marxismo deja de ser ya una referencia identitaria, ya no se habla del proletariado como identidad de clase. Lo étnico pasa a cumplir el rol que antes cumplía la clase, es decir pasa a ser identidad política, por que los movimientos indígenas de América latina son movimientos políticos. La Conaye o el movimiento indígena en Bolivia son movimientos que tienen la intención de llegar al Estado, transformarlo, no son sociedad civil, no son ONG, en el Perú no hay nada de eso.

¿Podemos decir que hay una apuesta por la interculturalidad en el Perú?
No hay interculturalidad en el Perú. En el Perú hay interculturalidad a nivel de discurso. Hay algunos experimentos como el que se ha hecho en el Instituto Pedagógico Loreto, es lo más valioso que hay, el programa de formación de maestros bilingües interculturales de AIDESEP, aún con los problemas que pudieron tener, es lo más valioso, de eso estoy absolutamente convencido. Sin embargo, en ese campo no hay nada especialmente significativo.

El Perú no es una sociedad intercultural, una sociedad profundamente etnocéntrica, fragmentada, una sociedad que no quiere ver lo que es. Por ejemplo, cuando la Comisión de la Verdad saca su informe y nos dice que no hay 30,000 sino 65,000 muertos y que las tres cuartas partes son quechua hablantes, la sociedad no quiere ver, las elites se niegan a las evidencias, cuestionan lo obvio, como si el Perú fuera un país mestizo, un país de todas las sangres; como si acá no hubiera problemas de identidad, fracturas ancestrales. El punto de partida es reconocer eso, ese debe ser nuestro comienzo, si queremos construir una nación inclusiva, una nación para todos.

¿Es una sociedad que no se quiere reconocer? ¿A quiénes te refieres?
Sí, es una sociedad que no se quiere reconocer, que se niega a ver lo que es. Me refiero a los partidos políticos fundamentalmente, y a la sociedad civil, que tampoco ha reaccionado.

¿Que significa que no se haya reconocido el informe de la Comisión de la Verdad? ¿No se quiere reconocer? ¿Es que hay intereses particulares de por medio o es que no hay visión de futuro?
Nadie tiene una visión de país, es más bien una visión de grupo, pero no visión de país.

¿Que significa eso?
Visión de país es visión de conjunto. Sin embargo, cada grupo está interesado en sus intereses de grupo. Perú Posible está interesado de Perú Posible, El APRA está interesado de los intereses del APRA, Unidad Nacional, igual. Salvo algunos casos particulares que empiezan a ver el país como conjunto. Pero la gran mayoría lo dice solo a nivel discursivo, pero su práctica lo desmiente. Jorge Basadre ya lo decía hace algún tiempo: "el Perú es un país fracturado, sin vasos comunicantes entre sus colectividades, compuesto por una serie de compartimentos estancos, de estratos superpuestos con solución de continuidad".

Qué fuerte ¿no?
Pero es así, "de pavores y espantos, y angustias y desgarramientos se ha hecho el milagro de toda las patrias, pero aunque la nuestra puede ser más dulce que cualquiera, no nos avergüenza ser crueles con ella y mientras unos se ponen a soplar estérilmente los ineptos pututos del encono en otros reaparece de pronto la ancestral dureza del abuelo corregidor". Ese es Basadre, es muy duro, pero es cierto. Y eso que esta escrito en el año 1947, hace un poco más de 50 años, y ahora yo lo suscribo plenamente. Estos son traumas históricos, y si uno no supera el trauma, el trauma sigue. Por ello, si la comisión de la verdad, pone el dedo en un tema histórico, es completamente previsible que la reacción sea la negación, por que es duro.

Lo contrario hubiese sido, haciendo una suerte de gimnasia mental, que el APRA o Acción Popular, o los Fujimoristas dijeran "sí, nos equivocamos".
Yo hubiese dicho qué raro. Eso hubiera ido contra todo mi pronóstico.

¿Dentro del contexto señalado, cómo visualizamos la interculturalidad, si es que suponemos que esto permitiría un diálogo, que es la base que permitiría una conexión entre todos?
Para que haya un diálogo tiene que haber ciertas condiciones mínimas para que no se convierta en un seudo diálogo. Un diálogo tiene que generar condiciones. Condiciones, que hay que empezar a reconocerlo, no existen actualmente, y muchas veces se usa ideológicamente dialogo intercultural para tapar las asimetrías, para soslayar los problemas de inequidad y discriminación. Entonces, un dialogo intercultural debe generar ciertas condiciones, y las condiciones se generan dialogando, ahí se empieza.

¿De esa manera el diálogo se instituye como un elemento importante?
Efectivamente, para generar las condiciones que hagan posible una deliberación intercultural tiene que empezar desde ahí. Se tiene que plantear el problema que empecemos a dialogar sobre la inexistencia de condiciones, hay que crearlas para poder construir una patria con vasos comunicantes, sin compartimentos estancos. Se tiene que plantear el problema, no se puede obviar y decir aquí no pasa nada, aquí somos interculturales. No. La interculturalidad es una tarea, no es una realidad.

¿Quiénes serían los indicados o los llamados a establecer dichas condiciones para el establecimiento del diálogo?
Ningún grupo de la sociedad civil o de la sociedad política es el que nos va decir cuales son las condiciones, yo creo que hay que aprender a darnos cuenta que identificar esas condiciones y construirlas es una tarea dialógica. Tenemos que empezar a ponernos de acuerdo en eso. Cuando yo te hablo de condiciones me refiero a problemas de inequidad socioeconómica y problemas de inequidad cultural, que son muy fuertes. Pongámonos de acuerdo en cuáles son los problemas fundamentales del país y cómo a corto o largo plazo, nosotros podamos hacer algo en función de eso. Entonces ¿eso sería un Acuerdo Nacional? Pero claro, el acuerdo nacional tiene que ser intercultural. Actualmente, quiénes hacen el acuerdo nacional; lo hacen los de la cultura urbano castellano hablante. Eso no es un acuerdo nacional. Eso es un acuerdo de la cultura, es un acuerdo intracultural, pero no es un acuerdo nacional en un país donde hay tanta diversidad. El acuerdo nacional no se ha planteado así, ni la reforma del Estado se plantea estos temas. Ya llegará el momento digo yo, nos falta conciencia de lo que somos porque nos negamos a ver.

El establecimiento de condiciones supone la existencia de grupos, de colectividades, de sociedades y/o micro sociedades que levanten ciertos programas orientados hacia un diálogo. ¿En quiénes estamos pensando?
Estamos pensando, por ejemplo....., a mí me parece muy importante lo que esta pasando en Tambo Grande, frente al problema de Tambo Grande se ha nucleado, un valle, eso es un núcleo. Tambo Grande es un interlocutor importante, tiene cosas importantes que decir sobre el tema de la explotación de los recursos naturales en el país. Esos núcleos se gestan en la lucha local, regional. A nivel de movimientos indígenas en el Perú, AIDESEP, CONAP, en la selva, --grupos que también tienen que democratizarse internamente--.

¿Por qué cuando hablas de interculturalidad la vinculas mayormente a los movimientos indígenas?
El tema de la interculturalidad salta a raíz de la explotación de los recursos naturales. Por ejemplo Camisea es un tema importante por que se refiere a la explotación de recursos naturales. Para un indígena la tierra tiene una significación no sólo económica, sino también simbólica y religiosa. Entonces, de ahí viene el problema, ahí está la incomunicación intercultural, porque para la empresa es un objeto de explotación, para las comunidades es eso, pero su valor es mayor que eso. Ahí se produce enfrentamientos de concepciones. Lo que sí es lamentable es que esos enfrentamientos desemboquen a una violencia estéril, que simplemente se lleva vidas inocentes.. Uno de los retos de la interculturalidad es aprender a manejar razonablemente estos conflictos, con la intención de ir creando una capacidad de concertación frente a los dispares.

Cuándo has hablado de la interculturalidad te has referido a la exclusión de los sectores indígenas. Pero la inequidad y discriminación es mucho más abarcadora en el Perú. También existe hacia las personas del ande y hacia personas que habitan el medio popular urbano, que podemos denominar los grandes sectores marginados. ¿Cómo se vería la interculturalidad en estos otros sectores sociales?
Yo me refería a la interculturalidad en los grupos indígenas por que el discurso de lo intercultural está incorporado en la agenda de los movimientos indígenas, no es un discurso que está incorporado en otra agenda política en América Latina. Ningún partido político te habla de eso, ¿qué otra institución te habla del problema? Pero necesitamos verlo como un discurso en una agenda determinada, como un problema real. El problema del conflicto intercultural se concentra con mucha más agudeza en la urbe que en el campo, sin embargo no hay un solo programa de educación bilingüe intercultural en zona urbana en el Perú. Entonces, en el Perú, los proyectos de educación bilingüe intercultural son rurales. Cuando el problema intercultural está concentrado hace décadas en las grandes ciudades. Y seguimos ignorando que Lima es la ciudad que tiene una mayor cantidad de población quechua-hablante en el país proporcionalmente. El Ministerio de Educación nunca se ha planteado la necesidad de hacer una educación intercultural.

Visto de esta forma, ¿la interculturalidad esta ligada a los movimientos sociales, a los movimientos políticos, a los planteamientos políticos?
Así es.

¿Has percibido la existencia de un diálogo intercultural en las creaciones culturales que se producen en el Perú?
Yo la he percibido en la música. Hay mucha fusión, hay una serie de estrategias interesantísimas, de cómo las culturas de prestigio social son absorbidas por las culturas subalternas y son devueltas, y son consumidas por estos. Hay una serie de manejos de la diversidad muy interesantes. Eso es el manejo de la hibridación cultural. En el país hay bastante de eso. La cultura andina tiene más destreza para manejar la diversidad, no solo cultural como el folklore, la música, etc., sino la diversidad ecológica, de los pisos ecológicos. Lo que no ha ocurrido con las culturas amazónicas, que no se han fusionado como la cultura andina. La música que se escucha en la zona amazónica es la música chicha, que es una fusión andino occidental, es muy raro que haya una fusión amazónico occidental. Hay una flexibilidad sui géneris en lo andino, muy interesante. Lo que no hay son formas políticas híbridas, ahí hay superposición.

¿Finalmente, habría alguna posibilidad de construcción intercultural en el país?
Claro que sí, yo creo que sí, soy optimista.

¿Desde que espacio, sectores, desde qué mirada?
Desde los movimientos indígenas, la academia, desde la sociedad civil, desde las ONG, que se están planteando estas cosas ya. Hay un movimiento que emerge, se busca el diálogo, pero no tiene espacio político. Lo que pasa en América Latina y en el Perú es que la cuestión indígena nos polariza. Por ejemplo, en Bolivia están totalmente polarizados, están los radicales hasta lo que ha declarado Vargas Llosa, que el indigenismo hoy en día esta creando un desorden económico político y social, es el nuevo fascismo. El no entiende nada de todos los reclamos seculares que están detrás del discurso radicalizado, pero el discurso de Vargas Llosa también es radicalizado.

 

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"La interculturalidad debiera ser el rostro cultural
del proyecto de la democracia"

Nelson Manrique
Sociólogo e historiador
Profesor de la especialidad de Sociología
Pontificia Universidad Católica del Perú.

La interculturalidad como tema se viene discutiendo en varios ámbitos ¿Desde las Ciencias Sociales cómo la abordaríamos?
La base de la interculturalidad es la existencia de la multiculturalidad al interior de las comunidades nacionales, la idea que uno está dentro de una cultura en términos históricos, concretos. Los estados nacionales han abarcado distintos grupos de distintas nacionalidades y de distintas culturas. Entonces, esa es la base material, la existencia de varias culturas, eso que llamamos multiculturalidad, y la interculturalidad es en buena cuenta un ideal de diálogo entre estas culturas. Puede haber multiculturalidad pero eso no necesariamente supone diálogo entre ellas, intercambio o una relación horizontal democrática. El ideal de la interculturalidad es que a partir de la multiculturalidad haya un diálogo en condiciones de igualdad, de democracia, de enriquecimiento mutuo en el intercambio.

En torno a la concepción de la multiculturalidad existen muchas críticas, una de ellas es que solo presupone una superposición de culturas y no a la imbricación, el diálogo que puede darse entre personas de diferentes culturas, como sí parece ser la apuesta que hace la interculturalidad. ¿Crees tú que estas terminologías dan cuenta de lo que viene ocurriendo actualmente en términos de la relación entre las culturas?
No, por que en el grueso de situaciones existentes, lo que hay son relaciones de imposición. El diálogo supone una condición de horizontalidad, un diálogo que hacen entre pares. Ahí donde uno se proclama superior al otro hay una imposición, hay un dominio colonial, hay el plegarse a la fuerza del vencedor, estrategia adaptativa de los vencidos. Imitar, alagar al vencedor, plegarse, pero no hay diálogo, es por eso que la interculturalidad tiene entre otras condiciones una base material que es un grado de equidad. Una igualdad que no existe, pero sí ese grado de equidad mínimo que supone la condición de la ciudadanía, un espacio de igualdad formal en el que los ciudadanos son iguales ante la ley, tienen iguales derechos y deben de tener las mismas garantías.

¿Digamos que la apuesta es la búsqueda de la equidad?
Es por eso que hablaba de un ideal. La interculturalidad es un ideal, en algunos casos hay un acercarse a ese ideal, en otros casos se está en las antípodas de él, pero es la búsqueda de acercarse a ese ideal.

¿En el Perú y el Lima existen expresiones o algunas manifestaciones culturales que puedan dar cuenta de ello?
Yo diría más bien a un nivel extraoficial, quiero decir, en el desarrollo particularmente de la música popular urbana, el que supone un diálogo no promovido desde el Eestado, no manejado por organismos estatales o por un programa político, sino por el hecho práctico de la coexistencia. Tú has trabajado bien el tema y sabes que en la base está que los jóvenes migrantes andinos entran a un medio que le es culturalmente ajeno, pero tampoco se identifican ya con el medio de sus padres. La palomita, el río, la quebrada, ya no dicen nada en la ciudad, los referentes son otros, la manera de vivir la moda, las relaciones, el trabajo, la soledad son distintos. Hay otra sensibilidad. Es entonces que se toman elementos de la cultura urbana, el sintetizador, la guitarra eléctrica, la batería, instrumentos que no existen en la música andina. Se toman elementos de su herencia cultural andina y se fusiona con elementos tropicales, de ese modo se produce un producto nuevo. Como repito, eso es interesante como un desarrollo desde la propia social civil, desde los actores. No es la condición ideal, pero sabemos que hay también discriminación y marginación a los "chicheros", el propio término, es usado despectivamente. En ciertos espacios se logra un grado de existencia. Recuerdo lo que decía Maria Elena Moyano, rememorando lo que sucedía en el arenal del distrito Villa El Salvador cuando ella tenía 14 años, ella vivía el choque, los conflictos entre los costeños y los serranos, ella decía finalmente en la coexistencia de la lucha aprendimos, yo aprendí a bailar huayno, a cantar huayno, pero estos zamarros no quisieron aprender la música negra. Ese es el espacio de enriquecimiento, que supone reconocimiento por una parte y enriquecimiento por otra.

Eso nos lleva a un gran tema, además de las manifestaciones culturales, incluidas las expresiones musicales, el de los espacios sociales y culturales. Nos insertamos dentro de un contexto en el que las personas de orígenes diversos de facto van a tener que buscar una suerte de convergencia, de una convivencia digamos "saludable", o por lo menos llevadera y creativa para poder vivir.
Creo que ahí, y el ejemplo de Villa el Salvador es interesante, esto es posible cuando hay objetivos definidos que trascienden a ambos grupos. Si se trata de un encuentro entre los dos que se cierran, cada uno termina replegándose en su propia identidad, fortaleciendo los prejuicios, la imagen del otro habitualmente es lo que se denomina una imagen en el espejo, es decir, el otro es la imagen invertida de uno mismo, lo que son las virtudes de uno son los defectos del otro. El otro es perezoso en la misma medida que uno es trabajador, el otro es mentiroso en la misma medida que uno es sincero, etc. Pero cuando hay objetivos que alcanzar, que trascienden a ambos se da un proceso natural de acercamiento, la lucha por conquistar el arenal, conseguir el reconocimiento legal, los servicios básicos, construir la ciudad, son objetivos que trascienden más allá de todo, eso es lo que permite este tipo de diálogo.

En este punto conviene hacer una diferenciación en cuanto a objetivos. Por un lado, las personas, agrupaciones o colectividades con objetivos comunes deciden congregarse con el fin de llevar adelante dichos objetivos que los benefician. Esas personas se agrupan conscientemente para ello. De otra parte, por ejemplo, existen migrantes cuyos problemas son similares, pero no forman parte de un proyecto común, es lo que podríamos llamar una masa disgregada cuya vida trasciende en función de lo cotidiano, de la sobrevivencia, de solventar sus propias economías personales o familiares. Frente a este panorama ¿cómo se hace viable la interculturalidad en estos espacios poblacionales?
Primero, la interculturalidad no se puede imponer, no se puede imponer el diálogo, si uno impone el diálogo, no hay diálogo posible. En segundo lugar, para que haya ese diálogo cultural tiene que ver determinadas condiciones, una condición importante es que existan grupos culturales que dialoguen. El proceso último del neoliberalismo, el éxito de la ideología que pone énfasis en la iniciativa individual, la competencia, una visión más bien darwiniana de la sociedad no favorece la existencia de colectivos en la medida en que se debilitan los lazos sociales en la medida que el tejido social se adelgaza, los individuos quedan solos. En esas condiciones fácilmente son cooptados por otras culturas. Un individuo no dialoga con otra cultura, son culturas las que dialogan con culturas. Ahí donde un individuo disgregado se enfrenta a otra cultura termina siendo absorbido, y creo que en la propia música popular urbana se puede percibir elementos de esto. Las tendencias más comerciales, más facilistas, más intrascendentes, priman en esas circunstancias; una serie de danzas que serían interesantes y consistentes en la construcción de un género, se pierde porque prevalece un determinado privilegio.

Es interesante lo que mencionas, sin embargo son dinámicas propias que retroalimentan las propias creaciones, no sé si para bien o para mal, pero hacen que la propia dinámica construya sus ruedas a partir de las cuales puede funcionar, puede hacer caminar esa producción musical. Evidentemente el mercado va permitir vincular aquello que le conviene. Pero si nuestra intención es la búsqueda del diálogo, ¿quienes son los que más dialogan o por lo menos pretenden dialogar, grupos culturales populares o grupos no populares?
Bueno, en primer lugar los productos culturales habitualmente son realizados por individuos o pequeños grupos. Imagine es una canción compuesta por Jhon Lennon y cientos de millones de humanos se identifican con la canción, pero solo una persona la compuso. El hecho es que un determinado producto cultural es asumido como propio por una colectividad, que puede ser muy pequeña o muy grande, el ejemplo que te doy es muy grande. Un individuo que hace una canción es tomada como himno por ciento de millones de personas. Es en la medida que una colectividad se siente identificada por un género determinado, por determinados compositores, cantantes, músicos, que hacen suyo el producto cultural y esto se vuelve emblemático, del colectivo cultural, del colectivo social y es desde estos productos elaborados que los colectivos se ponen en contacto, hay diálogo, confrontación o hay lucha, pero eso supone un mínimo de vigencia temporal que esta asociada a la calidad. Te pongo un ejemplo: la música techno, música muy fácil de hacer por el sintetizador; las radios la pasan cambiando el título; las canciones pueden ser pasadas siete veces como nuevas pero ¿qué trascendencia tienen?, mas allá de un mes o dos de éxito que tienen, ¿qué más queda?.

Si partimos desde la perspectiva de las clases sociales, la interculturalidad se pierde, estoy pensando básicamente en el diálogo cultural entre las personas de clase baja, media o alta. Me da la impresión que quiénes tienen una mayor propensión al diálogo son aquellos que están en el margen, en los márgenes porque...
Porque el que está adentro ni siquiera percibe la necesidad de dialogar, por supuesto piensa que todos dialogan, o se sorprende que los demás no encuentren la música más maravillosa del mundo o los productos culturales más maravillosos del mundo, los que a él le gustan, y que asume que a todos les gustan. Son los que se sienten al margen, los que no se sienten representados, los que tienen que retomar esto y tienen que comenzar por visibilizar que el problema existe.

A partir de lo que mencionas, ¿la base estaría en el diálogo?
Para la interculturalidad sí. En realidad eso supone un proyecto político. Digamos que la interculturalidad debiera ser el rostro cultural del proyecto de la democracia. Una democracia radical debe tener como componente necesario la interculturalidad, pero en la base de ello debiera haber una voluntad política. Cuando digo un proyecto político, me refiero a en qué mundo quisiéramos vivir. La idea es que el diálogo facilita construir un mejor mundo para todos. No es dádiva, no es limosna, no es altruismo, filantropía, el mundo en que estamos nunca es fácil, pero debemos relacionarnos a través de un proyecto político

 

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Por cinabrio - Publicado en: libros/revistas
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