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6 agosto 2012 1 06 /08 /agosto /2012 22:24
Blombos Cave (Afrique du Sud) : connections between climate change and human development.
 
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La última glaciación causó profundos cambios en la población humana en Sudáfrica. La desaparición de la cultura de Stillbay (habitante de la Cueva Blombos Cave) en el registro, hace unos 70,000 años coincide con el descenso de la temperatura en pleno periodo glacial . Se plantean que pudieron pasar a explotar la plataforma continental que afloró con la congelación planetaria, las tierras que habían quedado al descubierto. Sus restos estarían bajo el mar.La cultura Howiesons Poort floreció en el sur de África por ese entonces, hace más de 62,000 años. Para 60,000 años atrás el hombre moderno se expande por África y otros continentes.
 
 
Publicado el 07/06/2012 por AMNHorg

South Africa's Blombos Cave has yielded new evidence of early cultural advancement in our species.
 

 

La Cueva de Blombos (Afrique du Sud): Las conexiones entre el cambio climático y el desarrollo humano.

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Publicado por Guillermo Caso de los Cobos el febrero 19, 2012 
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El arqueólogo Chris Henshilwood explora una cueva en el Cabo del sur, Sudáfrica. En la cueva cercana de Blombos, Henshilwood ha encontrado una de las evidencias más antiguas de pensamiento simbólico de los seres humanos.
 
     
 
 
Raspaduras de metal saltan en la dura arena mientras el arqueólogo Chris Henshilwood cepilla la capa superior de sedimentos en la Cueva de Blombos. Después de unos momentos, la punta de su paleta descubre el húmero de una tortuga del tamaño de un vaso, la cual caminaba por el cabo sur de Sudáfrica hace muchos milenios. Lo siguiente que sale son conchas de mejillones locales y caracoles en medio de un suelo ennegrecido, así como pequeños trozos de madera carbonizada, restos de un antiguo festín. Todo ello sería uno de los muchos disfrutes gastronómicos realizados por un grupo distinto de los primeros seres humanos que visitaron la Cueva Blombos en el transcurso de miles de años.
 
Herramientas de piedra halladas en la cueva de Blombos. Foto: Henshilwood
 
 
 
La cultura de Still Bay fue una de las más avanzadas de los grupos de la Edad de Piedra Media en África, cuando surgió hace unos 78.000 años atrás, como un sorprendente primer florecimiento de la mente humana. Las excavaciones de Henshilwood en la Cueva de Blombos han revelado herramientas distintivas, incluyendo puntas de piedra cuidadosamente labradas que probablemente sirvieron como cuchillos y puntas de lanza, así como trozos de rocas inscritas con aparentes diseños simbólicos. Pero la evidencia de la tecnología desaparece bruscamente en los sedimentos de 71.000 años de antigüedad, junto con todas las pruebas de presencia humana en el sur de África. Ello fue 7.000 años antes de que una nueva cultura apareciera, con un conjunto de herramientas marcadamente diferentes, incluyendo hojas en forma de media luna, probablemente utilizadas como puntas de flecha.
 
¿Qué motivó el ir y venir de estas primeras culturas? Con el tiempo la cultura Still Bay desapareció, y el mundo -ya en medio de un período glacial - comenzó a enfriarse aún más, provocando que los niveles del mar retrociedaran. "Los seres humanos son muy adaptables", dijo Henshilwood, "pero creo que el clima debe haber jugado algún papel en la desaparición de la cultura de Still Bay".
 
Si hay un vínculo podría tener implicaciones más amplias. Los datos genéticos sugieren que la población entera de humanos modernos se contrajo en torno al mismo tiempo, luego se recuperó y amplió en África y en otros continentes.
 
 
 

Varios equipos están ahora en camino de determinar el tiempo climático que podía haber influido en el impulso de la evolución humana durante este período. La Cueva de Blombos, con su detallado registro arqueológico en la Edad de Piedra Media, podría convertirse en un campo de pruebas clave.
 
 
 
Con Francesco d'Errico (izquierda) un antropólogo del Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS), en Burdeos, Henshilwood ha reunido un equipo de arqueólogos, modeladores del clima y palaeoclimatólogos, durante cinco años, en un proyecto de 2,5 millones de euros para tratar de examinar las correlaciones entre el clima y la cultura durante el período de la prehistoria, lleno de acontecimientos, que incluye la cultura de Still Bay y los comienzos de la conducta humana moderna.
 
"Estas son, de hecho, preguntas de enormes proporciones, pero creo que ellas admiten respuestas", dice Henshilwood, natural de Ciudad del Cabo, y que ahora trabaja en la Universidad de Bergen, en Noruega. "Si podemos conseguir algunos buenos datos climáticos, podremos, al menos, aventurar algunas conjeturas".
 
 
 Los investigadores haceb una pausa en sus excavaciones para tomar un descanso y almorzar en la cueva de Blombos. El litoral de hoy podría ser similar al habitado por la cultura Still Bay hace más de 70.000 años atrás.
 
    
    Henshilwood caminando a lo largo de un sendero costero hacia la cueva de Blombos

Historia personal
 
Fuera de la cueva una brisa fresca de noviembre recorre la empinada ladera de la orilla que Henshilwood ha conocido desde que era un niño. Su abuelo compró esta tierra en el cabo sur como un retiro para pescar en 1961 y Henshilwood pasó en ella sus vacaciones buscando en las colinas y cuevas objetos antiguos.
 
Esas experiencias le sirvieron bien en 1985, cuando, por puro aburrimiento, a sus treinta y tantos años, decidió dejar los negocios de grandes almacenes de la familia e inscribirse en un curso de arqueología en la Universidad de Ciudad del Cabo. En 1991, como estudiante de doctorado con una beca de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, regresó a Blombos en busca de la misma clase de objetos que había encontrado cuando era niño. Lo que descubrió fue mucho más importante y mucho más antiguo: una serie de herramientas de hueso y puntas de piedra de doble cara que fueron claramente vinculados a la época enigmática de la cultura de Still Bay.
 
"Fue justo ahí mismo", dice, señalando la parte posterior de la cueva. "Nadie nos creía, porque nadie había encontrado el yacimiento de Still Bay durante 40 años". La Edad de Piedra Media no era parte de su tesis, por lo que Henshilwood recubrió el yacimiento y siguió su camino. Sólo en 1997 obtuvo financiación para una excavación completa de la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. En 2002, Henshilwood publicó un estudio en Sciencedocumentando piezas rojizas, ricas en hierro, lo que llaman ocre, las cuales fueron grabadas con patrones de líneas cruzadas. Él sostuvo que los grabados, de 77.000 años de antigüedad, eran ejemplos de un comportamiento simbólico, y representaban la evidencia más antigua conocida del pensamiento abstracto. Estos y otros hallazgos han desafiado la idea, antes dominante, de que la cultura humana -ejemplificada por el arte, tal como grabados y ornamentos- apareció en una transformación explosiva durante la Edad de Piedra tardía, hace unos 40.000-50.000 años atrás, en el norte de África y Europa. Blombos y otros yacimientos sugieren un desarrollo cultural y tecnológico más gradual, comenzando mucho antes, durante la Edad de Piedra Media en toda África.
 


 
Vista desde el exterior, la cueva de Blombos se parece un poco a un búnker de guerra. Los sacos de arena cubren casi toda la entrada para evitar la erosión y los daños causados por el tránsito peatonal.
 
   
 
En una visita a Blombos, la cueva se ve como un búnker de guerra: un generador, luces y sacos de arena. El equipo ha excavado la tierra lo suficiente como para crear un espacio de trabajo para un equipo de cinco personas. Cientos de pestañas de acero marcan los estratos en las paredes verticales de sedimentos.
 

     
 
Mientras Henshilwood trabaja en la capa superior de la cueva, de hace 72.000 años, su socia y co-excavadora, Karen van Niekerk (izquierda) tamiza a través de las capas inferiores de sedimentos, los cuales tienen alrededor de 100.000 años de antigüedad.
 
 
 
 
A centímetros de distancia, la misma capa proporcionó a Henshilwood el hallazgo más reciente de mayor éxito: un conjunto de herramientas de conchas, piedras de moler y machacar, utilizadas para procesar y almacenar el ocre, posiblemente para usarlo como pigmento o para fines utilitarios como el curtido de pieles o la limpieza de heridas. Todo ello era una evidencia, además, de que el Homo sapiens había desarrollado habilidades planificadas y sostificadas mucho antes de lo que se creía.
 
 
 
Henshilwood se prepara para excavar en una capa de sedimentos de 72.000 años de antigüedad en Blombos. Esta capa ha proporcionado las herramientas producidas por la enigmática cultura Still Bay, la cual ocupo lugares del  sur de África durante unos 6.000 años.
 
     
 
   
 
A día de hoy, la investigadora postdoctoral de la Universidad de Bergen, van Niekerk, lleva trabajando con Henshilwood desde los primeros días en Blombos. Es una buena vida, dice ella, "con un montón de trabajo". En este día ella termina temprano y se dirige a la casa de la playa y base científica de Henshilwood para ayudar a una estudiante de "master", Cornelia Albrektsen, a realizar un experimento utilizando  herramientas de piedra y hueso hechas en casa. Ellas se esfuerzan durante cerca de una hora en tratar de reproducir la forma en que las antiguas homínidos podían haber abierto los mariscos. A continuación Henshilwood lo muestra.
 
"Dame una", dice, agarrando una concha. En cuestión de minutos, Henshilwood abre varios caracoles y determina qué herramientas funcionan mejor. A continuación, sale a limpiarse para la cena, dejando al pasmado equipo que termine el experimento. "Fue realmente impresionante", dijo Albrektsen más tarde. "Él lo hace todo como un hombre de las cavernas".
 
 
 
Una curiosa vista de la costa
Durante un receso en las excavaciones, Henshilwood mira hacia el mar y se pregunta en voz alta si el océano Índico tiene respuestas. Los registros paleoclimáticos de los sedimentos marinos y núcleos de hielo sugieren que en la época en que la cultura Still Bay desapareció las temperaturas globales cayeron y crecieron las capas de hielo polares. Los niveles del océano se redujeron, y las gentes de la cultura de Still Bay pudieron haber seguido la línea del mar sobre la plataforma continental, la cual se habría convertido en una llanura productiva.
 
Si esta idea es acertada, la mayoría de las pruebas se habrían sumergido cuando el océano retornó durante los últimos 15.000 años. Henshilwood ha inspeccionado más de 240 kilómetros de costa en busca de cuevas que podrían contener pistas sobre el destino de la cultura Still Bay. Todavía no ha encontrado nada, pero está comenzando a excavar en un sitio llamado  Klipdrift Shelter, al oeste de Blombos, el cual podría permitir observar el nacimiento de la cultura sucesora de Still Bay: la cultura Howiesons Poort, cuya aparición se remonta a 65.000 años atrás y persistió en el tiempo durante cerca de 5.000 años.
 
      
 
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All material that comes out of the excavations is thoroughly sifted and investigated. That process has yielded artefacts made of stone, bone and ochre.
 
 
 
El tiempo y la marea
 
Henshilwood deja en descanso Blombos y visita el nuevo yacimiento con Simon Armitage (abajo en la foto) un especialista en datar minerales de la Universidad Royal Holloway de Londres. Armitage utiliza una técnica llamada luminiscencia óptica estimulada para determinar la última vez que una muestra de tierra vio la luz del sol antes de ser enterrada. El método requiere que Henshilwood y otros cubran a Armitage con una lona negra y espesa, y se sienten en los bordes para evitar que alguna luz afecte a las mediciones. Mientras esperan, Henshilwood habla acerca de la importancia del yacimiento, el cual ya ha proporcionado un diente humano y algunos artefactos con marcas que pueden representar grabados. Él dice que los hallazgos pueden llegar a ser más fascinantes que las piezas de ocre decoradas que han hecho famosa la cueva de Blombos.
 
 
 
Henshilwood y Simón Armitage Simón analizan cómo datar los sedimentos en Klipdrift Shelter, una nueva excavación situada al oeste de Blombos a lo largo de la costa.
 
Una vez que el yacimiento ha sido datado, los investigadores agregarán el resultado a los registros ambientales y culturales del sur de África y Europa. Para construir un registro del clima, el equipo de Henshilwood toma muestras de los depósitos de la cueva en busca de pistas sobre antiguas precipitaciones y temperaturas. Ellos también examinan los núcleos de sedimentos oceánicos atendiendo al polen y a los rastros de carbón de leña que aludan a la vegetación, la lluvia y la frecuencia de los incendios.
 
Los datos paleoclimáticos permitirán que un equipo del CNRS construya un modelo de alta resolución del clima en Europa y en el sur de África, empezando por el tiempo que abarca la cultura de Still Bay y la cultura de Howiesons Poort. El último paso es la superposición de los datos climáticos y culturales en un modelo ecológico que permita analizar el espacio medio ambiental ocupado por culturas específicas a través del tiempo. Posteriormente, el equipo puede buscar las interrelaciones. ¿Fue una industria, por ejemplo, siempre asociada con un ambiente en particular? ¿Similares culturas ocuparon paisajes similares o respondieron a los cambios climáticos de manera semejante?
 
"Podemos comenzar a probar nuestras hipótesis acerca del papel jugado por la ecología y el medio ambiente", dice William Banks, quien dirige la elaboración del modelo en el CNRS, en Burdeos.
 
 
 
Henshilwood y sus colegas tienen una competencia amistosa. Curtis Marean (izquierda) un arqueólogo de la Universidad Estatal de Arizona, en Tempe, llegó al cabo poco después de Henshilwood, inspirado por la evidencia genética de un desplome de la población en la Edad de Piedra Media, y pensando que la región de El Cabo habría sido un buen lugar para que los seres humanos pudieran sobrellevar tiempos difíciles. Participó con Henshilwood en un documento que examinaba las herramientas de hueso de Blombos en 2001, y llegó a documentar el uso de pigmentos y el tratamiento térmico de las herramientas de piedra hace 164.000 años en Pinnacle Point, a menos de 100 kilómetros al este de Blombos.
 
Él también está mirando al mar en busca de respuestas. Curtis Marean y un equipo de investigadores ya han realizado una evaluación de los niveles históricos del mar alrededor de Pinnacle Point, y ahora han recibido financiación de la Sociedad Geográfica Nacional, en Washington DC, y de la Fundación Nacional de Ciencias, en EE.UU,  para construir un mapa geofísico detallado de la plataforma continental. Marean piensa que la plataforma expuesta habría sido un ecosistema de diversos matorrales con raíces comestibles, con grandes posibilidades para la caza y la obtención de recursos marinos. Su objetivo es reconstruir la vegetación y luego usar los modelos para analizar cómo la gente podría haber aprovechado esos recursos.
 
"Tenemos que desarrollar un espeso registro empírico y colocarlo en una escala de tiempo muy ajustado", dice Marean. "Una vez que tengamos eso, podemos comenzar a debatir los porqués".
 
 
Alison S. Brooks, directora del Centro de Estudios Avanzados de Homínidos y Paleobiología en la Universidad de Washington, en Washington DC, dice que Henshilwood y otros están produciendo datos e hipótesis muy necesarios, pero ella advierte contra los peligros de la simplificación. Brooks es co-autora de una próxima publicación que alinea los datos paleoclimáticos con los datos arqueológicos en toda África, y argumenta que cada región del continente parece haber tenido su propia historia. "Hay una gran cantidad de complejidad".
 
Henshilwood reconoce que la comparación de los datos ambientales y culturales no pueden dar respuestas concretas. La desaparición de la cultura de Still Bay, dice él, podría ser el resultado de los cambios climáticos, la migración, la llegada de gente nueva o simplemente de la evolución cultural en el transcurso de miles de años.
 
     
 
Henshilwood sale del sitio de Klipdrift Shelter, el cual sólo es accesible a través de cuerdas cuando la marea es muy alta.
 
De vuelta a la cueva, Henshilwood se instala en una rutina familiar excavando cuidadosamente a través de los sedimentos y pensando en el pasado. Él descubre los restos de una almeja que vivió a lo largo de las arenas de la playas y un mejillón que prefería las costas rocosas, evidenciando que la gente de Still Bay tuvo acceso a una variada línea de costa muy parecida a la que ha estado explorando durante toda su vida. Justo detrás de Henshilwood hay otro agujero cuidadosamente relleno de sacos de arena. Él cavó este agujero en el 2007 como una parcela de ensayo y encontró que los sedimentos en el interior de Blombos se remontan al menos a 130.000 años atrás, con artefactos dispersos por todo el lugar. "Pero eso es para otro día", dice, echando un vistazo a la pared de tierra sucia delante de él. "O dentro un año más, o una década más".
 
 
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Stillbay industry

 
The Stillbay (also Still bay) industry is the name given by the archaeologists Goodwin and van Riet Lowe in 1929[1] to a mid-Palaeolithic stone tool manufacturing style after the site of Stilbaai (also called Still Bay) in South Africa where it was first described. It may have developed from the earlier Acheulian types. In addition to the Acheulian stone tools, use was also made of bone and antler picks.
Its start and end are calculated at 71.9 ka and 71.0 ka. At present, too few data exist to limit the 95% confidence intervals of these date to more than 4 to 5 ky. However, available data are consistent with a duration of less than 1 ky.[2]
Sampson in 1974 questioned its existence on the grounds that sites were not properly described and they lacked stratigraphic integrity[3] However, more recent work from sites such as Blombos Cave[4] and Sibudu Cave[5] attest to its existence.
It is broadly analogous to the Mousterian culture in Europe.

Tools and fire

Researchers have concluded that Stillbay people prepared the silcrete stone out of which they made their stone tools with preheating in human made fire to increase its workability.[6] Experiments involved slowly heating silcrete stones to ~350°C. Thermoluminescence confirmed that all stones analysed (limited to 26 in number due this being a destructive process) had been heated to this temperature.[6]
Heat treatment not only increases the length of flakes that can be removed from about a half-inch to 2 inches but makes them thinner, and sharper as they can remove flakes at angles nearly parallel to the stone's surface. Heat treatment allows greater precision of fracture due to increasing the uniformity of the stone's fracture response when hit.[7]
This research identifies this not only with Stillbay sites dated to 72,000 BP but ones that could be as old as 164,000 BP.[6]
Kyle Brown, one of the scientists responsible for this research has
 
 
[PDF]
www.eva.mpg.de/.../...  - Traducir esta página
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South Africa. Blombos Cave. Still Bay points. Technological analysis. a b s t r a c t. We present the results of a technological and morphometric analysis of all the ...
 
 
   
 
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The Official Website for the TRACSYMBOLS research project. ... A short presentation of the TRACSYMBOLS project and the Blombos Cave. Video by Science ...
 
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6 agosto 2012 1 06 /08 /agosto /2012 20:07

 The Later Stone Age emerged in South Africa more than 20,000 years earlier than previously believed. 

 

 

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La Edad de Piedra Tardía se inició en Sudáfrica antes de lo que se pensaba

 

La Edad de Piedra Tardía surgió en el sur de África, más de 20.000 años antes de lo que se creía, casi al mismo tiempo los seres humanos estaban emigrando de África al continente europeo, según un nuevo estudio internacional liderado por la Universidad de Colorado en Boulder.

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ScienceDaily (30 de julio de 2012) - 

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El estudio muestra que el inicio de la Edad de Piedra Tardía en Sudáfrica probablemente comenzó hace unos 44.000 o 42.000 años atrás, dijo Paola Villa, curadora del Museo de Historia Natural  de la Universidad de Colorado y autora principal del estudio. Las nuevas fechas se basan en el uso de radiocarbono y el calibrado con precisión de las fechas vinculadas a los artefactos orgánicos que se encuentran en la Border Cave (Cueva de Fronteras) en las montañas de Lebombo en el límite de Sudáfrica y Suazilandia que contiene evidencias de ocupación homínida que se remonta a 200.000 años.

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La Edad de Piedra Tardía es sinónimo para muchos arqueólogos del Paleolítico Superior, cuando los seres humanos modernos se traslaban desde África a Europa hace unos 45.000 años  y se extendieron rápidamente, desplazando a los neandertales y, eventualmente, conduciendolos a la extinción.

 

El calendario de las innovaciones tecnológicas y cambios en la Edad de Piedra Tardía en Sudáfrica son comparables a los del Paleolítico Superior, dijo Villa.

 

"Nuestra investigación demuestra que la Edad de Piedra Tardía surgió en África del Sur mucho antes de lo que se ha creído y ocurrió casi al mismo tiempo que la llegada de los humanos modernos en Europa", dijo Villa.

"Pero las diferencias en la tecnología y la cultura entre las dos áreas son muy fuertes, y muestra la gente de las dos regiones eligieron caminos muy diferentes en la evolución de la tecnología y la sociedad."

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Un documento sobre el tema se publicó 30 de julio en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. Entre los co-autores figuran Sylvain Soriano, del Centro Nacional de la Recherche Scientifique, CNRS, o, en la Universidad de París; Tsenka Tsanova del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva en Leipzig, Alemania; Degano Ilaria, Lucejko Jeannette y María Perla del Colombini Universidad de Pisa en Italia, Thomas Highham de la Universidad de Oxford en Inglaterra, Francesco d'Errico, del CNRS en la Universidad de Burdeos en Francia; Lucinda Blackwell de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica, y Peter Beaumont del Museo McGregor en Sudáfrica.

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Un documento complementario publicado en PNAS y dirigido por d'Errico informa sobre los materiales orgánicos que se encuentran en la Border Cave (Cueva de la Frontera) que data de la Edad de Piedra Tardía, indica que los cazadores-recolectores de la primera cultura (San culture), habrían emergido hace 44.000 años y no 20.000 años, dijo Villa.

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      Objects found in the archaeological site called Border Cave include a) a wooden digging stick; b) a wooden poison applicator; c) a bone arrow point decorated with a spiral incision filled with red pigment; d) a bone object with four sets of notches; e) a lump of beeswax; and f) ostrich eggshell beads and marine shell beads used as personal ornaments. (c) Francesco d’Errico and Lucinda Backwell

http://www.zmescience.com/science/anthropology/south-africa-modern-human-culture-20000-years-earlier/

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Conjuntos orgánicos de artefactos en Border Cave que data de la Edad de Piedra Tardía incluyen cuentas de cáscara de huevo de avestruz, finas puntas de hueso, madera para astas de flecha, palos de excavación, una sustancia pegajosa que se utilizó para unir el mango a la punta de las flechas, o adjuntar, los huesos y las cuchillas de piedra a los ejes y un trozo de la cera de abejas probablemente utilizado para enmangue. El conjunto también incluye colmillos trabajados de cerdos, que probablemente se utilizaron para trabajas madera, y huesos con muescas que pueden haber sido utilizados para recuento.

 

Un palo de madera de la Cueva de Fronteras de fecha de hace unos 40.000 años fue encontrado en asociación con piedras aburridos, pero es probable fractura utilizados para esos palos de peso. Las barras y pesas de piedra son similares a los implementos de excavación utilizados por las mujeres de la prehistoria de San cultura de cazadores-recolectores de la región para desenterrar los bulbos y las larvas de termitas, una práctica que continuó hasta tiempos históricos, dijo Villa. "Estos palos de excavación de la Cueva de Fronteras son los más antiguos artefactos de este tipo que se conoce en el sur de África o en cualquier otro lugar de África".

 

El estudio de PNAS dirigido por Villa también indica grandes cambios se estaban produciendo en la tecnología de la caza durante la Edad de Piedra Tardía en la Border Cave, dijo Villa. Entre ellos un cambio a lanzas de puntas de piedra con mango - la principal arma de caza en la Edad de Piedra Media - uso probable del arco y la flecha, una tecnología que incluyen puntas de hueso muy finas que, probablemente, se emplearon con veneno, dijo .

"Las puntas de hueso muy delgadas a partir de la Edad de Piedra Tardía en Border Cave son una buena evidencia del uso del arco y la flecha", dijo Villa. "El trabajo de d'Errico y sus colegas muestra que las puntas son muy similares en anchura y grosor a las puntas de hueso producidos por la cultura San, que ocupaba la región en la prehistoria, cuyos pueblos conocen el uso de arcos y flechas con veneno como una forma de reducir los herbívoros grandes y medianos".

Los análisis químicos mostraron que el veneno probablemente utilizado con puntas de hueso fue el ácido ricinoleico, que se puede obtener de las semillas de las plantas de aceite de ricino y que se ha determinado que se utiliza en Sudáfrica al menos 24.000 años. "Estas puntas de huesos podrían haber penetrado en pieles gruesas, pero no haber sido letales lo que puede explicar el uso de veneno, probablemente como requisito para el éxito al liquidar la presa", dijo Villa.

 

El trozo de cera de abeja de Border Cave también se remonta a hace unos 40.000 años - la más antigua cera de abejas conocida y utilizada por seres humanos jamás descubierta - fue envuelta en fibras vegetales, que pudieron haber sido similares a las fibras usadas para hacer las cuerdas de los arcos de caza, dijo Villa .

Mientras que las herramientas de piedra continuaron siendo fabricadas en la Edad de Piedra Tardía en Border Cave, puntas de piedra de lanza de la Edad de Piedra Media dieron paso a pequeñas y finas lajas conocidas como microlitos con mango, que fueron, probablemente encoladas a ejes, al igual que las puntas de hueso, quizá con corteza de un tipo común de árbol de coníferas se encuentran en la región como fuente de cola.

 

 

 

Mientras que un estudio de 2011 co-escrito por Villa y Wil Roebroeks de la Universidad de Leiden en los Países Bajos demostró que los neandertales domina la fabricación de cola como adhesivo en Europa hace 200.000 años, no fue una tarea especialmente sencilla ya que el proceso implica la quema de corteza pelada en la ausencia de aire, dijo Villa. Los habitantes de la Edad  Piedra Tardía de Sudáfrica probablemente cavaron hoyos en el suelo e insertaron cortezas, y luego se le prendiera fuego y cubrieron los huecos con piedras. "Esta es la primera vez que se ha demostrado en el terreno una tan compleja serie de decisiones en el sur de África", dijo Villa.

 

El Paleolítico Superior en Europa que corresponde a la Edad de Piedra Tardía en el sur de África también estimuló nuevas tecnologías complejas que ayudaron a los seres humanos a sobrevivir y prosperar en entornos muy diferentes. Los artefactos del Paleolítico Superior incluye lanzavenablos, agujas de hueso con ojales para coser pieles, anzuelos de espinas, flautas de hueso e incluso figuras de marfil talladas en colmillos de mamut.

Villa dijo que una reorganización fundamental de la conducta humana tuvo sus inicios 50.000-60.000 años atrás, en África y se extendió a Europa - una idea propuesta inicialmente por Richard Klein, de la Universidad de Stanford y que parece bastante plausible.

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Later Stone Age Got Earlier Start in South Africa Than Thought

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ScienceDaily (July 30, 2012) — The Later Stone Age emerged in South Africa more than 20,000 years earlier than previously believed -- about the same time humans were migrating from Africa to the European continent, says a new international study led by the University of Colorado Boulder.

 

 

The study shows the onset of the Later Stone Age in South Africa likely began some 44,000 to 42,000 years ago, said Paola Villa, a curator at the University of Colorado Museum of Natural History and lead study author. The new dates are based on the use of precisely calibrated radiocarbon dates linked to organic artifacts found at Border Cave in the Lebombo Mountains on the border of South Africa and Swaziland containing evidence of hominid occupation going back 200,000 years.

 

The Later Stone Age is synonymous to many archaeologists with the Upper Paleolithic Period, when modern humans moved from Africa into Europe roughly 45,000 years ago and spread rapidly, displacing and eventually driving Neanderthals to extinction. The timing of the technological innovations and changes in the Later Stone Age in South Africa are comparable to that of the Upper Paleolithic, said Villa.

"Our research proves that the Later Stone Age emerged in South Africa far earlier than has been believed and occurred at about the same time as the arrival of modern humans in Europe," said Villa. "But differences in technology and culture between the two areas are very strong, showing the people of the two regions chose very different paths to the evolution of technology and society."

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A paper on the subject was published July 30 in the Proceedings of the National Academy of Sciences. Co-authors included Sylvain Soriano of the Center National de la Recherche Scientifique, or CNRS, at the University of Paris; Tsenka Tsanova of the Max Planck Institute of Evolutionary Biology in Leipzig, Germany; Ilaria Degano, Jeannette Lucejko and Maria Perla Colombini of the University of Pisa in Italy; Thomas Highham of the University of Oxford in England; Francesco d'Errico of the CNRS at the University of Bordeaux in France; Lucinda Blackwell of the University of Witwatersrand in South Africa; and Peter Beaumont of the McGregor Museum in South Africa.

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A companion paper published in PNAS and led by d'Errico reports on organic materials found at Border Cave dating to the Later Stone Age, an indication that the San hunter-gatherer culture first thought to have begun about 20,000 years ago in the region probably emerged as early as 44,000 years ago, said Villa.

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Organic artifact assemblages at Border Cave dating to the Later Stone Age included ostrich eggshell beads, thin bone arrowhead points, wooden digging sticks, a gummy substance called pitch that was used to haft, or attach, bone and stone blades to shafts and a lump of beeswax likely used for hafting. The assemblage also included worked tusks of members of the pig family, which likely were used to plane wood, and notched bones that may have been used for counting.

A wooden digging stick from Border Cave dated to about 40,000 years ago was found in association with bored but broken stones likely used to weight such sticks. The sticks and stone weights are similar to digging implements used by women of the prehistoric San hunter-gatherer culture in the region to unearth bulbs and termite larvae, a practice that continued into historic times, said Villa. "These digging sticks from Border Cave are the oldest artifacts of this kind known from South Africa or anywhere else in Africa."

The new PNAS study led by Villa also indicates big changes were occurring in hunting technology during the Later Stone Age at Border Cave, said Villa. They included a shift from spears hafted with stone points -- the main hunting weapon in the Middle Stone Age -- to the likely use of the bow and arrow, a technology that included very thin bone points that probably were tipped with poison, she said.

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"The very thin bone points from the Later Stone Age at Border Cave are good evidence for bow and arrow use," said Villa. "The work by d'Errico and colleagues shows that the points are very similar in width and thickness to the bone points produced by San culture that occupied the region in prehistoric times, whose people were known to use bows and arrows with poison-tipped bone points as a way to bring down medium and large-sized herbivores."

Chemical analyses showed the poison used with such bone points was most likely ricinoleic acid, which can be derived from the seeds of castor oil plants and which has been identified as being used in South Africa at least 24,000 years ago. "Such bone points could have penetrated thick hides, but the lack of 'knock-down' power means the use of poison probably was a requirement for successful kills," said Villa.

The lump of beeswax from Border Cave also dating to about 40,000 years ago -- the oldest known beeswax used by humans ever discovered -- was wrapped in plant fibers that may have been similar to fibers used to make the strings for hunting bows, said Villa.

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While stone tools continued to be manufactured in the Later Stone Age at Border Cave, stone spear points from the Middle Stone Age gave way to tiny, thin flakes known as microliths that were probably hafted on shafts, much like the bone points, with pitch made from the bark of a common type of coniferous tree found in the region.

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While a 2011 study co-authored by Villa and Wil Roebroeks of Leiden University in the Netherlands showed that Neanderthals mastered the manufacture of pitch in Europe 200,000 years ago, it was not a particularly simple task since the process involved burning peeled bark in the absence of air, said Villa. The Later Stone Age inhabitants of South Africa probably dug holes into the ground and inserted bark peels, then lit them on fire and covered the holes tightly with stones. "This is the first time pitch-making is demonstrated in South Africa," said Villa.

The Upper Paleolithic Period in Europe that corresponds to the Later Stone Age in South Africa also spurred complex new technologies that helped humans survive and thrive in much different environments. Artifacts from the Upper Paleolithic included spear-throwers, bone needles with eyelets for sewing furs, bone fishing hooks, bone flutes and even ivory figurines carved from mammoth tusks.

Villa said that a fundamental rearrangement of human behavior that had its beginnings 50,000-60,000 years ago in Africa and spread to Europe -- an idea first proposed by Stanford University archaeologist Richard Klein -- appears quite plausible.

 

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La última glaciación causó profundos cambios en la población humana en Sudáfrica. La desaparición de la cultura de Stillbay (habitante de la Cueva Blombos Cave) en el registro, hace unos 70,000 años coincide con el descenso de la temperatura en pleno periodo glacial . Se plantean que pudieron pasar a explotar la plataforma continental que afloró con la congelación planetaria, las tierras  que habían quedado al descubierto. Sus restos estarían bajo el mar.La cultura Howiesons Poort floreció en el sur de África por ese entonces, hace más de 62,000 años. Para 60,000 años atrás el hombre moderno se expande por África y otros continentes.

 

 

 

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24 julio 2012 2 24 /07 /julio /2012 20:11

Neanderthals had knowledge of healing plants - UAB Barcelona

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Los Neandertales ya se curaban con plantas medicinales

 

Las pruebas encontradas en una cueva del norte de España mostraban que los Neandertales practicaban el canibalismo, y ahora, sugieren que comían verduras y utilizaban remedios herbales.

 

Un nuevo estudio realizado en la cueva de El Sidrón en Asturias, detectó restos químicos en los dientes de cinco Neandertales.

Restos de sarro en dientes con antigüedades que rondan los 50000 años, muestran semillas vegetales, lo que demuestra que habían masticado plantas, además, a través de análisis químicos se ha visto como había restos de humo de madera.

Según un estudio de Karen Hardy, arqueóloga del instituto Catalán de la conservación y estudios avanzados de Barcelona, “Nuestros primos extintos no solo preferían comer hiervas que filetes, sino que también utilizaban plantas medicinales.

 

 

Los habitantes de las cavernas tenían una dieta que incluía la Aquilea y la Camomila, ambas plantas con un alto valor nutricional. 

Viendo que el sabor de esas plantas no es precisamente agradable, podemos pensar que optaron por su consumo basándose más en cuestiones medicinales que meramente alimenticias.

Este hecho encaja perfectamente con la auto medicación natural de los primates más avanzados, cosa que no es nada usual en otras especies animales

 

 

Neandertales Veganos

El descubrimiento también da una respuesta a la pregunta que cuestionaba la ventaja de los humanos sobre los neandertales a partir de la alimentación, pues ellos solo comían carne mientras que nuestros ancestros eran omnívoros, habiendo tenido un mayor desarrollo gracias al os nutrientes obtenidos. A través de este hallazgo, podemos contestar a esa pregunta desmintiéndola y cerrando una de las posibles puertas que nos podrían llevar a conclusiones erróneas.

En concreto en estas poblaciones se podría ver como los pobladores tenían un consumo superior de plantas que de animales, haciendo muy interesante el estudio de las poblaciones de forma aislada en función de su entorno.

 

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http://paleorama.wordpress.com/2011/06/13/sidron-exporto-piezas-de-silex/

 

 

 

 

 

 

Se llama el "hombre de El Sidrón" a los restos fósiles neandertales encontrados en 1994 en la cueva del Sidrón, situada entre Vallobal y Cadanes, Asturias

La cueva es una referencia del "homo neanderthalensis" que apareció en Europa hace 230.000 años y se extinguió hace unos 35.000 años, por causas que pueden relacionarse con el aislamiento genético y la disminuida capacidad de los neandertales para enfrentarse a los cambios climáticos, informa el portal rural de Asturias.

La cueva de El Sidrón contiene una de las mejores colecciones de restos de neandertales de la Península Ibérica y es uno de los yacimientos arqueológicos más activos del mundo.

Fue descubierto en 1994, y contiene alrededor de 2.000 restos óseos de al menos 13 individuos datados entre 47.000 y 50.600 años, informa UAB.

Las excavaciones de El Sidrón están dirigidas por investigadores de la Universidad de Oviedo y subvencionadas por la Consejería de Cultura del gobierno autonómico de Asturias. El equipo multidisciplinario que trabaja facilitó las muestras dentales para realizar el estudio.

 

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www.uab.es/.../neanderthals-had-knowledge-of-... - Traducir esta página 6 days ago – Karen Hardy (above) and a group of starch granules still embedded in ...plaque) of five individuals found in the cave of El Sidrón, in Asturias, ..
 
    www.myetymology.com/.../Man_of_Sidrón.html - Traducir esta página

    Man of Sidrón knows itself like the human bony rest found in 1994 in Cave of theSidrón, in the Asturian council of Piloña ( Spain ). They fit within Neandertales ...

    [PDF] 
    eprints.ucm.es/11320/1/174-173-1-PB.pdf

    Formato de archivo: PDF/Adobe Acrobat - Vista rápida
    de A Rosas González - 1999 - Citado por 19 - Artículos relacionados
    asignar los restos humanos del Sidrón a Horno neanderthalensis, presentando un ...AH the skeletal parts are represented, including two weH preserved man...

    www.lne.es › Sociedad y Cultura 17 Jul 2012 – El equipo que excava en el yacimiento neandertal de Sidrón, en Piloña,.... ´The amazing Spider-man´: El superhéroe no baja el listón ( por A.

     

     

     

    Neanderthals had knowledge of healing plants
    Karen Hardy (above) and a group of starch granules still embedded in dental calculus matrix (below)18.07.2012  RESEARCH   -   An international team of researchers, led by the Universitat Autònoma de Barcelona and the University of York, has obtained the first molecular evidence that Neanderthals not only ate a range of plant foods, but also understood its nutritional and medicinal qualities. Directed by Karen Hardy, ICREA researcher and lecturer at UAB, the study analysed the dental calculus (calcified dental plaque) of five individuals found in the cave of El Sidrón, in Asturias, and found the first evidence of the ingestion of yarrow and camomile. 

    Until recently Neanderthals, who disappeared between 30,000 and 24,000 years ago, were thought to be predominantly meat-eaters. However, evidence of a varied diet is growing as more sophisticated analyses are undertaken. 

    In a recent study, researchers from Spain, the UK and Australia combined pyrolysis gas-chromatography-mass spectrometry with morphological analysis of plant microfossils to identify material trapped in dental calculus from five Neanderthals from the north Spanish site of El Sidrón and discovered the first molecular evidence for medicinal plants being used by a Neanderthal individual: yarrow and camomile. The results of the study, published in Naturwissenschaften – The Science of Nature this week, represent a new step in acquiring more in-depth knowledge about this species. 

    Lead author Karen Hardy, researcher at ICREA and lecturer at UAB, as well as Honorary Research Associate at the University of York, said: “The varied use of plants we identified suggests that the Neanderthal occupants of El Sidrón had a sophisticated knowledge of their natural surroundings which included the ability to select and use certain plants for their nutritional value and for self-medication. While meat was clearly important, our research points to an even more complex diet than has previously been supposed.” 

    Researchers combined mass spectrometry techniques and thermal desertion with morphological analysis of plant microfossils. The researchers said the starch granules and carbohydrate markers in the samples, plus evidence for plant compounds such as azulenes and coumarins, as well as possible evidence for nuts, grasses and even green vegetables, argue for a broader use of ingested plants than is often suggested by stable isotope analysis.

    Antonio Rosas, of the Museum of Natural History in Madrid – CSIC (Spanish National Research Council), highlighted: “El Sidrón has allowed us to banish many of the preconceptions we had of Neanderthals. Thanks to previous studies, we know that they looked after the sick, buried their dead and decorated their bodies. Now another dimension has been added relating to their diet.” 

    Bitter-Tasting Plants

    Studies conducted in 2009 by the excavation team at El Sidrón helped to identify the Neanderthal gene related to the perception of bitter taste. The study carried out this year has confirmed that at least one of the individuals analysed had eaten bitter-tasting plants, specifically yarrow and camomile. Dr Stephen Buckley, from the BioArCh research facility at University of York, said: “The evidence indicating this individual was eating bitter-tasting plants such as yarrow and camomile with little nutritional value is surprising. We know that Neanderthals would find these plants bitter, so it is likely these plants must have been selected for reasons other than taste.” 

    The study also found several organic components. The evidence of carbohydrates is confirmed by grounded and cooked starch granules observed microscopically and stemming from carbohydrate-rich plants. Smoked samples were also found, possibly from cooked or smoked food in the form of a range of chemical markers including methyl esters, phenols, and polynuclear aromatic hydrocarbons, as well as bitumen from bituminous slates. 

    Professor Matthew Collins, director of BioArCh, explained: “Using mass spectrometry, we were able to identify the building blocks of carbohydrates in the calculus of two adults, one individual in particular having apparently eaten several different carbohydrate-rich foods. Combined with the microscopic analysis it also demonstrates how dental calculus can provide a rich source of information.”

    Professor Les Copeland from the Faculty of Agriculture and Environment, University of Sydney, Australia, said: “Our research confirms the varied and selective use of plants by Neanderthals.”

    The study also provides evidence that the starch granules reported from El Sidrón represent the oldest granules ever to be confirmed using a biochemical test, 

    while ancient bacteria found embedded in the calculus offers the potential for future studies in oral health.

    El Sidrón Cave 
    The archaeological cave site of El Sidrón, located in the Asturias region of northern Spain, contains the best collection of Neanderthal remains found in the Iberian Peninsula and one of the most important active sites in the world. Discovered in 1994, it contains some 2,000 skeletal remains of at least 13 individuals dating back some 47,300 to 50,600 years. 

    Fieldwork at El Sidrón, conducted by researchers from the University of Oviedo, is funded by the Department of Culture, Principality of Asturias. The dental calculus samples used in this study were provided by the laboratory leading the study of the remains discovered in El Sidrón. 

    Reference article: Hardy K et al. (2012). ‘Neanderthal medics? Evidence for food, cooking and medicinal plants entrapped in dental calculus’. Naturwissenschaften-The Science of Natureon Wednesday, 18 July. DOI 10.1007/s00114-012-0942-0

    Images: Above: Karen Hardy. Below: starch granules trapped in the dental calculus.
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    13 julio 2012 5 13 /07 /julio /2012 16:21

     

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    Early Human Ancestor, Australopithecus Sediba, Fossils Discovered in Rock

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    Posando con un cráneo Australopithecus sediba, el estudiante Justin Mukanku apunta al diente que detectó en una roca llena de restos fósiles de otro especimen de A. sediba

     

     

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    Fósil del Australopithecus sediba, antepasado humano remoto, descubierto en la región de Malapa, Sudáfrica, en 2008. 

     

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    En julio de 2012, científicos del Instituto Wits sobre la Evolución Humana, de la Universidad del Witwatersrand, anunciaron el descubrimiento de un esqueleto de Australopithecus sediba en una roca que fue extraída de un sitio arqueológico tres años antes y había permanecido ignorada entre los fósiles de un laboratorio. El hallazgo ocurrió en una roca de un metro de diámetro que llamó la atención de un técnico de laboratorio que percibió un diente en la superficie. La pieza fue sometida a un escáner que reveló lo que parece ser un fémur completo, costillas, vértebras y otras partes importantes de las extremidades.

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    Científicos sudafricanos afirmaron el jueves 12 de julio de 2012 que descubrieron el esqueleto más completo de un ancestro del hombre, en una roca que fue extraída de un sitio arqueológico hace más de tres años.

    Los restos del esqueleto de un homínido joven, de la especie Australopithecus sediba, forman el más completo esqueleto hasta ahora descubierto de un ancestro  temprano de los humanos, dijo el paleontólogo Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand.

     

    Hemos descubierto partes claves del cuerpo, incluso lo que parece ser un fémur completo, costillas, vértebras y otras partes importantes de las extremidades, algunas que nunca habían sido halladas tan completas en el registro fósil, dijo el paleontólogo Lee Berger, quien encabezó el equipo responsable del descubrimiento.

     

    El hallazgo ocurrió en una roca de un metro de ancho que había permanecido varios años ignorada en un laboratorio, hasta que un técnico percibió algo en la superficie, lo que parecía un diente. La pieza fue sometida a un escáner, lo que reveló partes importantes del cuerpo. Otras partes claves de un esqueleto similar habían sido halladas en 2009 en el sitio paleontológico conocido como Cuna de la Humanidad (Cradle of Humankind) , al norte de Johannesburgo.


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    Este es el diente de un homínido, incrustado en una roca, que contiene partes significativas de un esqueleto de un antepasado humano temprano. El esqueleto se cree que corresponde a los restos de "Karabo", el esqueleto tipo de Australopithecus sediba, descubierto en el sitio de Malapa en la Cuna de la Humanidad en 2008. (Crédito: Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo)

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    Antepasado humano, Australopithecus sediba, descubierto en roca almacenada en laboratorio

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    ScienceDaily (12 de julio de 2012) - Científicos del Instituto de Wits sobre la Evolución Humana en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, acaban de anunciar el descubrimiento de una gran roca que contiene partes significativas del esqueleto de un antepasado humano temprano. El esqueleto parece ser del llamado tipo 'Karabo', el esqueleto arquetípico del Australopithecus sediba, descubierto en 2009 en el sitio de Malapa, sitio conocido como "La Cuna de la Humanidad".

     

    El profesor Lee Berger, paleoantropólogo en el Instituto Wits de la Evolución Humana, hizo el anuncio en el Museo de la Ciencia y Tecnología de Shanghai, China, el 13 de julio de 2012.

    "Hemos descubierto partes de la mandíbula y algunos de los aspectos críticos del cuerpo, incluyendo lo que parece ser un fémur completo (hueso del muslo), costillas, vértebras elementos importantes de las extremidades y otros, algunos nunca antes visto en la integridad tales en el registro fósil humano" , dijo Berger. "Este descubrimiento es casi seguro que Karabo el más completo esqueleto de principios de ancestro humano que se haya descubierto. Obviamente estamos muy emocionados ya que parece que ahora tenemos algunos de los restos más importantes y completos de esqueleto, aunque aún están encerrados en roca. Es una gran día para nosotros como equipo y para nuestro campo como un todo. "

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    Los restos están empotrados en una roca de un metro de diámetro. La muestra fósil fue descubierta hace casi tres años, pero pasó desapercibida en los laboratorios, hasta principios del mes pasado. El profesor Berger y su esposa Jackie Smilg, una radiólogo en el Hospital de Charlotte Maxeke, quien está realizando su doctorado en exploración por TAC (tomografía axial computarizada) de material fósil incrustado en roca, está investigando los nuevos restos de A.sediba.

    El profesor Lee Berger añadió que las negociaciones para el estudio habían comenzado con el Shanghai Science and Technology Museum, el Natural History Museum en United Kingdom y el Instituto Smithsonian en Washington. "Ya hemos donado los moldes de Australopithecus sediba a estas tres instituciones, entre otras", dice Berger. 

     

          

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    El Profesor Lee Berger con los restos de Australopithecus sediba de 2 millones de años, descubierto en 2008 en el sitio de Malapa.

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    Early Human Ancestor, Australopithecus Sediba, Fossils Discovered in Rock

     


    ScienceDaily (July 12, 2012) — Scientists from the Wits Institute for Human Evolution based at the University of the Witwatersrand in Johannesburg have just announced the discovery of a large rock containing significant parts of a skeleton of an early human ancestor. The skeleton is believed to be the remains of 'Karabo', the type skeleton of Australopithecus sediba, discovered at the Malapa Site in the Cradle of Humankind in 2009.

     

    Professor Lee Berger, a Reader in Palaeoanthropology and the Public Understanding of Science at the Wits Institute for Human Evolution, will make the announcement at the Shanghai Science and Technology Museum in Shanghai, China on 13 July 2012.

    "We have discovered parts of a jaw and critical aspects of the body including what appear to be a complete femur (thigh bone), ribs, vertebrae and other important limb elements, some never before seen in such completeness in the human fossil record," says Berger. "This discovery will almost certainly make Karabo the most complete early human ancestor skeleton ever discovered. We are obviously quite excited as it appears that we now have some of the most critical and complete remains of the skeleton, albeit encased in solid rock. It's a big day for us as a team and for our field as a whole."

    The remains are invisible to the casual observer and are entrenched in a large rock about one metre in diameter. It was discovered almost three years ago, but lay unnoticed in the Wits laboratories until early last month. Prof. Berger and his wife Jackie Smilg, a radiologist at the Charlotte Maxeke Hospital, who is conducting her PhD on the CT scanning of fossil material embedded in rock, scanned the large rock in a state of the art CT scanner.

    Berger added that negotiations had begun with the Shanghai Science and Technology Museum, the Natural History Museum in the United Kingdom and the Smithsonian in Washington. "We have already donated casts of Australopithecus sediba to these three institutions, amongst others," says Berger.

     

          http://www.sciencedaily.com/releases/2012/07/120712162744.htm

     

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    image

    Lee Berger, on site, leading his team of scientists 

     http://www.maropeng.co.za/index.php/news/entry/the_sediba_discovery/

    EXCITING NEW FOSSILS UNVEILED AT MAROPENG

    April 8, 2010

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    Lee Berger with his son, Matthew, and fossils of Australopithecus sediba. Matthew found one of the fossils while chasing his dog.

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    12 julio 2012 4 12 /07 /julio /2012 23:05

    Iconic ‘Lucy’ and her kin not alone, fossil indicates

     

     

     

     

    Los australopitecus affarensis tenían compañía. La icónica hembra A. affarensis 'Lucy', no solo tenía familiares, según indican los fósiles. Ahora parece que Lucy compartió el este de África con otra especie de prehumanos, uno que puede haber pasado más tiempo en los árboles que en el suelo.

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    Publicado: 29 de marzo. 2012 - Por John Noble Wilford / The New York Times News Service.

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    Un pie fósil de 3,4 millones de años encontrado en Etiopía parece resolver la larga controversia de si entre 4 millones y 3 millones de años, había una sola línea de homínidos - especies más estrechamente relacionadas con los humanos que con los chimpancés -  . El registro fósil de ese período había sido prácticamente limitado a la especie Australopithecus afarensis, hecha famosa por el esqueleto de 3,2 millones de años, conocido popularmente como "Lucy2.

     

    De importancia tal vez mayor es que el pie recién descubierto no sólo pertenecía a una especie diferente, además había desarrollado su modo distintivo de locomoción, que los científicos describen como "equívoca", informan la revista Nature, publicada el 29 de marzo. Este homínido se aferró a los árboles y nunca se adaptó  totalmente a la movilidad terrestre.

     

    La especie A affarensis a la que pertenece "Lucy", había desde hace mucho, evolucionado para la caminata erguida parecida a la humana, la bipedestación, como lo atestiguan las huellas de Laetoli, en Tanzania que se remontan a 3,7 millones de años atrás.

    La otra especie estaba hecha para trepar a los árboles y agarrarse con las cuatro extremidades. Era capaz de caminar, aunque con menos eficiencia y, probablemente, a paso torpe.

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    Se colige que en un período fundamental en la evolución prehumana, dos líneas de homínidos practicaban comportamiento contrastante en cuanto a locomoción.

    Sus pies contaron la historia:

    El dedo gordo divergente, oponible, y otros huesos de la especie recién descubierta no corresponden a los pies de los A. afarensis.

    Los pies de "Lucy" tenía un arco fuerte y el dedo gordo del pie se alinea con los otros cuatro dígitos, al igual que los pies de los humanos modernos y todos los especimenes con bipedestación efectiva, aunque conservaban algo de agilidad para trepar a los árboles.

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    Yohannes Haile-Selassie, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Cleveland, en Ohio, y sus colegas dijeron que las especie a la que pertenecen los pies, sigue sin determinarse, por falta de restos craneales y dentales asociados a la muestra. Sin embargo puntualizó que el pie era sorprendentemente similar al del homínidos Ardipithecus ramidus, apodado "Ardi", aún más antiguo, que vivió hace 4,4 millones de años, también en lo que hoy es Etiopía.

    El pie de "Ardi" también tenía un dedo divergente, grande, similares al de los monos y gorilas, útil para trepar a los árboles. Aunque "Ardi" era un caminante ocasional que podía desplazarse en posición vertical.

    Daniel Lieberman, un biólogo evolutivo en Harvard que no participó en la investigación, escribió un comentario para la revista donde remarca que el pie los homínidos "es una valiosa adición al registro fósil, ya que extiende su existencia -como en el caso del Ardipithecus- por un millón años. "Este y otros descubrimientos recientes, dijo Lieberman , indican que "había más diversidad en la locomoción de los homínidos de la que habíamos venido conjeturando, y no todos de la misma se llevó a cabo sobre el terreno.

     

    "Donald Johanson, el descubridor del especimen A. afarensis original y arquetípico (Lucy), admira este nuevo miembro del escasamente representado registro de fósiles protohumanos: "es un pie pequeño y encantador", y por su similitud con el modo de locomoción del Ardipithecus sugirió la existencia de "dos linajes paralelos en este larguísimo período de tiempo".

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    Johanson, el director fundador del  Institute of Human Origins en la Universidad Estatal de Arizona, descubrió el esqueleto de "Lucy" en 1974, a sólo 30 millas del lugar de este último hallazgo.

    En febrero de 2009, en un lugar en la región central de Afar, conocida como Burtele, un miembro del equipo de Haile-Selassie, Stephanie Melillo, descubrió el fragmento de hueso en piedra arenisca.Uno de los autores del informe, Bruce M. Latimer de la Case Western Reserve, dijo que los resultados mostraron claramente la adaptación a la bipedestación, aunque se considera una de las transiciones decisivas en la evolución humana temprana, no fue un evento único y aislado. Un grupo, la especie a la que pertenece "Lucy", abandonó el hábitat arborícola y se convirtió funcionalmente en caminante de largas distancias  . Por razones desconocidas, otro grupo, representado por el pie hallado en la región de Burtele, se quedó, por lo menos a medio tiempo, en los árboles.

     

    En retrospectiva,  dijo Latimer, "es evidente que el grupo tuvo éxito."

    El Homo erectus parece haber sido el primero en caminar sobre un pie totalmente moderno.

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    ¿PRIMEROS INDICIOS DE VIDA SOCIAL?

    El primitivo hominino ARDIPITHECUS RAMIDUS es considerado un ancestro directo de los Australopithecus y un descendiente del Orrorin. Los primeros hallazgos datan de los años 1992 y 1993: unos maxilares encontrados en el curso medio del río Awash, en la región de Aramis, Etiopía, por el antropólogo estadounidense Tim White (Columbia University) y su equipo (entre los cuales se hallaban Haile-Selassie y Gen Suwa). El nombre con el que se conoce a la criatura es una mezcla de términos amháricos y griegos: "ardi" significa "suelo" y "ramid" se traduce como "raíz" en amhárico, mientras que "pithecus" significa "mono" en griego.

     

    El Ramidus ha sido datado en 4,4 y 4,1 millones de años (Plioceno). Las interrogantes existentes sobre esta especie han sido despejadas merced al hallazgo de nuevos restos pertenecientes a nueve individuos ocurrido en 2005 en As Duma (norte de Etiopía) por el equipo de Sileshi Seaslung de la Universidad de Indiana. En 2009 se informó de nuevos hallazgos: 235 restos de 36 especímenes encontrados en el valle de Afar (a 75 kilómetros del sitio donde se encontró a "Lucy" en 1974). Uno de los especímenes en mejor estado de conservación de los encontrados en 2009 ha sido una hembra apodada "Ardi".

     

    Los hallazgos han permitido reconstruir un ser de 1,15/20 m. de altura, unos 27 kg. de peso y un volúmen cerebral de 350 cm3. Caminaba en dos pies, con la espalda recta, pero el hecho de tener los dedos gordos hacia adentro evidencia que se apoyaba en la parte externa de los pies al caminar, por lo que no podía recorrer largas distancias en esa posición. Por otra parte presentaba incisivos grandes y caninos de tamaño reducido en forma de diamante (característica esta similar a la de los humanos). El hecho de tener molares cuadrados y esmalte fino lo hace un ser herbívoro-frugívoro casi exclusivamente. También se ha deducido que se trataba de un animal menos agresivo y con un comportamiento social menos competitivo que en otras especies de simios.

    Se sabe que vivía en un ambiente boscoso, húmedo y más frío de lo que es actualmente, cortado con claros y pequeñas praderas. Subía a cuatro patas a los árboles y se desplazaba en dos pies en el suelo.

    http://dhistorika.blogspot.com/2011/11/ardipithecus-ramidusprimeros-indicios.html

     

    Desde el hallazgo de fragmentos de un nuevo homínido muy antiguo en 1992, un equipo internacional de científicos ha buscado más ejemplares y presentó en octubre de 2009 un esqueleto bastante completo. Ardipithecus ramidus sustituye a “LUCY” como el primer esqueleto conocido de la rama humana del árbol genealógico de los primates. “ARDI” abrió una ventana a los primeros pasos evolutivos que tomaron nuestros antepasados ​​después que se separaron de nuestro ancestro común con los chimpancés.

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    Iconic ‘Lucy’ and her kin not alone, fossil indicates
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    Now it seems that Lucy shared eastern Africa with another prehuman species, one that may have spent more time in trees than on the ground.
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    Published: March 29. 2012 -  By John Noble Wilford / New York Times News Service
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    A 3.4-million-year-old fossil foot found in Ethiopia appears to settle the long-disputed question of whether there was only a single line of hominins — species more closely related to humans than to chimpanzees — between 4 million and 3 million years ago. The fossil record for that period had been virtually limited to the species Australopithecus afarensis, made famous by the 3.2-million-year-old Lucy skeleton.

    Of perhaps more importance, scientists report in the journal Nature, published today, the newfound foot not only belonged to a different species but had evolved a distinctive mode of locomotion, which scientists described as “equivocal.” It clung to the trees and never adapted to terrestrial mobility outright.

     

    The Lucy species had long before evolved almost humanlike upright walking, bipedality, as attested by the Laetoli footprints in Tanzania from as early as 3.7 million years ago. This other species was still built for climbing trees and grasping limbs. It was capable of walking, though less efficiently and probably at an awkward gait.

    At a pivotal period in prehuman evolution, the discoverers concluded, two lines of hominins practiced contrasting locomotion behavior. Their feet, mostly, told the tale: The divergent, opposable big toe, long digits and other bones of the newfound species did not match the feet of afarensis. Lucy’s foot had a strong arch and the big toe was lined up with the other four digits, much like the feet of modern humans and all critical for effective bipedality, while retaining some agility for climbing trees.

     

    Yohannes Haile-Selassie, a paleoanthropologist at the Cleveland Museum of Natural History in Ohio, and his colleagues said the species the foot belonged to remains undetermined, for lack of any cranial or dental remains associated with the specimen. But they said the foot was strikingly similar to the earlier hominin Ardipithecus ramidus, nicknamed Ardi, which lived 4.4 million years ago, also in what is now Ethiopia.

    Ardi’s foot also had a divergent big toe, similar to those of apes and gorillas, for tree climbing, although Ardi was an occasional upright walker.

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    "ARDI"

     

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    Daniel Lieberman, a human evolutionary biologist at Harvard who was not involved in the research, wrote in a commentary for the journal that the hominin foot “is a valuable addition to the fossil record as it extends the existence of Ardipithecus-like feet by a million years.”

    This and other recent discoveries, Lieberman said, indicate “that there was more diversity in hominin locomotion than we had previously thought, and not all of it took place on the ground.”

    Donald Johanson, the discoverer of the original afarensis specimen Lucy, admired this new member of the rarefied fossil kingdom.

    “It’s a lovely little foot to have,” he said, agreeing that its similarity to the Ardipithecus mode of locomotion suggested the existence of “two parallel lineages in this long time period.”

    Johanson, the founding director of the Institute of Human Origins at Arizona State University, discovered the Lucy skeleton in 1974, only 30 miles from the site of this latest find. In February 2009, at a place in the central Afar region known as Burtele, a member of Haile-Selassie’s team, Stephanie Melillo, spotted the first bone fragment eroding out of sandstone.

    One author of the report, Bruce M. Latimer of Case Western Reserve, said the findings clearly showed that the adaptation to bipedality, although considered one of the decisive transitions in early human evolution, was not a single, isolated event. One group, the Lucy species, relinquished the arboreal habitat and became functionally committed, long-distance walkers. For reasons unknown, another group, represented by the Burtele foot, maintained a climbing foot and stayed at least part time in the trees.

    In hindsight, Latimer said, “it is apparent which group succeeded.” Homo erectus appears to have been the first to walk on a fully modern foot.

     

     

     

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    African Fossil Foot Indicates Another Hominin Species Lived With Lucy www.nytimes.com/.../science/african-foot-fossil-i... - 28 Mar 2012 – 
    Iconic 'Lucy' and her kin not alone, fossil indicates | | The Bulletin www.bendbulletin.com/article/.../203290409/ - 29 Mar 2012

     

    EVOLUCIÓN HUMANA SE HABRÍA PRODUCIDO EN LOS BOSQUES AFRICANOS DE HACE 7 MILLONES DE AÑOS / NUEVO ENFOQUE

     

     

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    16 junio 2012 6 16 /06 /junio /2012 16:36

    Una especie de Costa de Marfil articula seis tipos de gritos para formar frases. Los monos Campbell articulan una forma primitiva de lenguaje. El lenguaje de estos primates sólo nombra cosas que están presentes. El lenguaje humano es extremadamente complicado pero hay una característica que lo asemeja al de los monos: el agregar prefijos y sufijos a las palabras para cambiar su significado. Los investigadores estudiaron a los cercopitecos del Parque Nacional Thai en Costa de Marfil y descubrieron que estos animales se comunican a través de un sistema idéntico.

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    Monos de Campbell concatenar vocalizaciones en secuencias de llamadas específicas para cada circunstancia.
    El comportamiento vocal de los primates a menudo se considera irrelevante en el modelado de la evolución del lenguaje humano, principalmente a causa de un control limitado de vocalizaciones de los monos que emiten los llamados y la aparente falta de propósito de los llamados. Pero un estudio a largo plazo en monos de Campbell, ha revelado un grado incomparable de complejidad vocal. Los machos adultos produce seis tipos diferentes de llamadas fuertes, que se combinan en varias secuencias altamente específicas en diferentes contextos. Se encontró secuencias estereotipadas que se asociaron fuertemente con la cohesión de la manada y los viajes, la caída de árboles, los grupos vecinos de monos, los animales no predadores, inespecífica amenaza depredadora, y las clases específicas de los depredadores como ágilas y leopardos.
    Dentro de las respuestas a los depredadores, se encontró que las águilas coronadas provocaban cuatro y los leopardos tres secuencias diferentes de llamadas, dependiendo de lo que el mono había captado acerca de la amenaza del carnívoro. Los monos llaman siguiendo una serie de principios al concatenar secuencias, agregan llamadas específicas en una secuencia existente para formar una secuencia diferente, o recombinan dos secuencias para formar una tercera. Los investigadores llegaron a la conclusión de que estos primates han superado algunas de las limitaciones de control de la vocalización con la organización de combinación de vocalizaciones. Como las diferentes secuencias fueron tan estrechamente vinculados a determinados acontecimientos externos, el sistema de llamadas del mono de Campbell puede ser el ejemplo más complejo de la "proto-sintaxis" en la comunicación animal conocido hasta la fecha.

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    Los monos hablan un lenguaje ancestral

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    Los gritos de los monos Campbell (Cercopithecus campbelli campbelli) en los bosques de Costa de Marfil esconden la forma de lenguaje vocal no humano más compleja que se conoce, según un estudio publicado en PNAS. Estos primates articulan un repertorio de gritos distintos para formar frases con significados específicos que alertan de la presencia de un depredador o de la llegada de congéneres de grupos rivales.

     

    En 2009, Klaus Zuberbühler, de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), junto a investigadores de Francia y Costa de Marfil, publicó un estudio que aseguraba que los monos Campbell usan un repertorio de seis gritos con significados concretos. Hok se relaciona con un águila y krak con un leopardo, sus dos depredadores naturales en los bosques del país africano.

     

    En el estudio, publicado en PNAS tras dos años estudiando a los monos en el Parque Nacional de Taï de Costa de Marfil, señalan que los machos articulan esos seis gritos en secuencias de 20 o más términos usando una forma primitiva de sintaxis. Los monos emiten distintas secuencias que comienzan con boom, seguido de otros gritos para diferenciar una pelea entre monos de otra especie o la llegada a su territorio de congéneres rivales. También gritan secuencias distintas dependiendo de si se acerca un águila o un leopardo y si lo ven o sólo lo escuchan. En el caso del leopardo, cuanto mayor es la alarma, más kraks contiene la frase.

     

    Conexión con humanos

    Los investigadores aún ignoran si este lenguaje es un ancestro del que usa el ser humano. Los resultados podrían indicar que, antes de hablar como lo hace hoy, el hombre usó un lenguaje básico de kraks, booms y haks similar al que usan los monos Campbell.

     

    También hay grandes diferencias. Se trata de un código lineal basado en la repetición y no en la contraposición de términos. Los monos podrían aumentar considerablemente el número de mensajes si el orden de dos gritos alterara su significado, por ejemplo, hak boom, o boom hak. Pero sólo parecen unir gritos en un hilo en el que cada adición matiza el significado de los anteriores. Además, el lenguaje de estos primates sólo nombra cosas que están presentes, algo que cierra la puerta a conceptos abstractos o imaginarios, como hace el hombre.

     

     

     

    Lo que sí implica el estudio es que, probablemente, el lenguaje no es exclusivo de los humanos, sino una capacidad compartida con otras especies. Otros estudios anteriores han encontrado formas básicas de comunicación entre muchos animales. Desde finales de la década de 1990, se ha demostrado que monos, ballenas y pájaros combinan sonidos para formar una especie de lenguaje, aunque su significado se desconoce. Otros trabajos indican que algunos primates emiten sonidos diferentes relacionados con tipos de alimento y depredadores.

     

    El nuevo protolenguaje de los monos Campbell es el más complejo descrito hasta ahora, pero tal vez sea por falta de estudios más completos de otros primates. Los autores destacan que esta forma de comunicación nació mucho antes de la aparición de los homínidos y posiblemente esté más desarrollada en especies que viven en bosques con poca visibilidad y un gran número de depredadores.

     


    photo
    Wolf Monkey

     

     

     

     

     

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    Fig. 1.

     

     

    Spectrograms of the six call types produced by males. Three calls could be described in terms of an acoustically invariable affix following the call stem. +, indicates that call stem is trailed by a suffix, an acoustically invariable “oo” utterance. http://www.pnas.org/content/106/51/22026.full  

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    Breve diccionario español-Campbell / Seis Palabras

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    ‘Boom’, ‘krak’, ‘hok’, ‘hokoo’, ‘krakoo’, ‘wakoo’.

     

    “Venid”

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    ‘Boom boom’.

     

    “Se va a caer una rama”

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    ‘Boom boom krakoo krakoo’.

     

    “Vienen monos rivales”

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    ‘Boom boom krakoo krakoo hakoo’.

     

    “Viene un leopardo”

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    ‘Krak krakoo’. El número de ‘kraks’ es mayor cuanto mayor es el nivel de alarma. Cuando sólo se oye al leopardo, aumenta el número de ‘krakoos’.

     

    “Viene un águila”

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    ‘Wakoo krakoo hok hokoo’.

     

    Cuanto mayor es la alarma, más ‘hoks’ y ‘hokoos’ se pronuncian.

     

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    Fig. 2.

    Composition of call sequences in different behavioral contexts. “Alarm” indicates leopard or eagle alarm calls given by sympatric Diana monkeys.http://www.pnas.org/content/106/51/22026.full .

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          Campbell's monkey (Florian Moellers)

     

    Campbell's monkey have distinct alarm calls
    Campbell's monkeys concatenate vocalizations into context-specific call sequences

     

      Primate vocal behavior is often considered irrelevant in modeling human language evolution, mainly because of the caller's limited vocal control and apparent lack of intentional signaling. Here, we present the results of a long-term study on Campbell's monkeys, which has revealed an unrivaled degree of vocal complexity. Adult males produced six different loud call types, which they combined into various sequences in highly context-specific ways. We found stereotyped sequences that were strongly associated with cohesion and travel, falling trees, neighboring groups, nonpredatory animals, unspecific predatory threat, and specific predator classes. Within the responses to predators, we found that crowned eagles triggered four and leopards three different sequences, depending on how the caller learned about their presence. Callers followed a number of principles when concatenating sequences, such as nonrandom transition probabilities of call types, addition of specific calls into an existing sequence to form a different one, or recombination of two sequences to form a third one. We conclude that these primates have overcome some of the constraints of limited vocal control by combinatorial organization. As the different sequences were so tightly linked to specific external events, the Campbell's monkey call system may be the most complex example of ‘proto-syntax’ in animal communication known to date.

     

    Karim Ouattara, Alban Lemassona,Klaus Zuberbühlerd.

     

    Laboratoire EthoS “Ethologie Animale et Humaine,” Centre National de la Recherche Scientifique, Université de Rennes;

    Centre Suisse de Recherches Scientifiques, Taï Monkey Project, Côte d'Ivoire;

    Laboratoire de Zoologie et de Biologie Animale, Université de Cocody, Côte d'Ivoire; 

    School of Psychology, University of St. Andrews, Scotland

    Edited by Charles G. Gross, Princeton University, Princeton, NJ, and approved October 26, 2009

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    http://www.pnas.org/content/106/51/22026.full

     

     

    www.pnas.org/content/106/51/22026.full de K Ouattara - 2009 - Citado por 22 - Artículos relacionados
    22 Dec 2009 – Karim Ouattaraa,b,c,; Alban Lemassona,1 and; Klaus Zuberbühlerd,1.... Zuberbühler (49) confirmed experimentally that artificially adding “booms” before a .....7 °21W), Ivory Coast, the largest protected block of rainforest in West Africa. ... groups of Campbell's monkeys (Cercopithecus campbelli campbelli)

     

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    news.bbc.co.uk/2/hi/8405806.stm -Bloquear todos los resultados de news.bbc.co.uk
    11 Dec 2009 – The research is published in the journals Plos One and PNAS... A team looking at Campbell's monkeys (Cercopithecus campbelli campbelli) in the Ivory Coast's Tai National Park found that these primates do a similar thing. ... KlausZuberbuehler, an author of the paper from the University of St Andrews, ..
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    File:Cercopithecus campbelli distribution.svg

    Combined geographic distribution of Campbell's mona monkey and Lowe's mona monkey.

    Campbell's mona monkey (Cercopithecus campbelli), also known as Campbell's guenon and Campbell's monkey, is a species of primate in the Cercopithecidae family. It is found in Ivory CoastGambiaGhanaGuineaGuinea-BissauLiberiaSenegal, and Sierra Leone.[2]

    2009 studies have suggested that this species has one of the more advanced forms of animal communication, with a rudimentary syntax.[3][4][5]

    Lowe's mona monkey was previously considered a subspecies of Campbell's mona monkey

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    Social learning of vocal structure in a nonhuman primate?

     


    Non-human primate communication is thought to be fundamentally different from human speech, mainly due to vast differences in vocal control. The lack of these abilities in non-human primates is especially striking if compared to some marine mammals and bird species, which has generated somewhat of an evolutionary conundrum. What are the biological roots and underlying evolutionary pressures of the human ability to voluntarily control sound production and learn the vocal utterances of others? One hypothesis is that this capacity has evolved gradually in humans from an ancestral stage that resembled the vocal behavior of modern primates. Support for this has come from studies that have documented limited vocal flexibility and convergence in different primate species, typically in calls used during social interactions. The mechanisms underlying these patterns, however, are currently unknown. Specifically, it has been difficult to rule out explanations based on genetic relatedness, suggesting that such vocal flexibility may not be the result of social learning.

    Results

    To address this point, we compared the degree of acoustic similarity of contact calls in free-ranging Campbell's monkeys as a function of their social bonds and genetic relatedness. We calculated three different indices to compare the similarities between the calls' frequency contours, the duration of grooming interactions and the microsatellite-based genetic relatedness between partners. We found a significantly positive relation between bond strength and acoustic similarity that was independent of genetic relatedness.

    Conclusion

    Genetic factors determine the general species-specific call repertoire of a primate species, while social factors can influence the fine structure of some the call types. The finding is in line with the more general hypothesis that human speech has evolved gradually from earlier primate-like vocal communication

    www.ncbi.nlm.nih.gov › ... › v.11; 2011 -
    1. . http://en.wikipedia.org/wiki/Campbell's_mona_monkey
    2. ^ Rudiments of Language Discovered in Monkeys
    3. ^ Karim Ouattara, Alban Lemasson, Klaus Zuberbühler (2009), "Campbell's Monkeys Use Affixation to Alter Call Meaning"PLoS ONE 4 (11): e7808,DOI:10.1371/journal.pone.0007808 
    4. ^ Karim Ouattaraa, Alban Lemassona, and Klaus Zuberbühler (December 22, 2009),"Campbell's monkeys concatenate vocalizations into context-specific call sequences",PNAS 106 (51): 22026–22031, DOI:10.1073/pnas.0908118106

     

    io9.com/.../talk-monkey-to-me-monkey-languag.

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    Flickr Wolf Monkey 
    Tags: bronxzoo   monkeys   mammals   zoos   primates   wcs    
    Wolf's Mona Monkey is in the C. mona grouping within the Cercopithecus genus along with Campbell's Mona Monkey, Dent's Mona Monkey, Lowe's Mona Monkey, the Mona Monkey, and the Crested Mona MonkeyWolf's Mona Monkey was previously considered a subspecies of the Crested Mona Monkey. The Cercopithecus genus is a member of the Cercopithecinae subfamily along with baboons, mangabeys, and macaques. This subfamily shares several common traits such as cheek pouches, low and rounded molar cusps, and simple stomachs; all adaptations to a frugivorous diet.
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    13 junio 2012 3 13 /06 /junio /2012 21:54

       

     

     

    Sociology of food is the study of food as it relates to the history, progression, and future development of society. This includes production, distribution, conflict, medical application, ritual, spiritual, and cultural applications, environmental and labor issues

     

     

     

       

     

     

    Sociología del alimento es el estudio de los alimentos con relación a la historia, el progreso y el desarrollo futuro de las sociedades. Esto incluye la producción, la distribución, los conflictos, aplicaciones médicas, lo espiritual y las aplicaciones culturales, cuestiones ambientales y laborales.

     

     

     

     

     

     

     

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    La sociología de la alimentación y la nutrición: el apetito social

    John Germov, Lauren Williams 

    Oxford University Press, 2008 -

    Una Sociología de la Alimentación y Nutrición: El apetito Social,

    3 ª edición

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    Presenta a los lectores el campo de la sociología de la alimentación, examina exhaustiva y comprensivamente el contexto social de la alimentación y la nutrición.     Presenta a los principales autores australianos e internacionales en el ámbito de un análisis contemporáneo de los factores sociales que subyacen a la elección de alimentos, la exploración de los factores socio-culturales, políticos, económicos y filosóficos que influyen en la producción de alimentos, su distribución y consumo.

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    Aspectos destacados de la tercera edición: Revisados y actualizados los capítulos de los expertos en el campo de la sociología de los alimentos.  Dos nuevos capítulos de los principales autores internacionales que cubren la política de alimentos de Europa y las culturas culinarias de Europa.

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    Remarcable didáctica de aprendizaje: cada capítulo incluye una visión general, los términos clave, resumen de los puntos principales, preguntas de discusión y lista de lecturas complementarias.  Hay nuevos ejercicios de reflexión sociológica en esta edición, estos pueden ser utilizados como actividades auto-dirigidas o de clase, que ayuden a los lectores a aplicar su aprendizaje.  Amplio glosario de conceptos clave. Un sitio web ampliado relativo al Apetito Social con una amplia gama de recursos didácticos en línea.

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    A sociology of food and nutrition: the social appetite
    John Germov, Lauren Williams   
    Oxford University Press, 2008
    A Sociology of Food and Nutrition: The Social Appetite
    3rd Edition
    introduces readers to the field of food sociology, by comprehensively examining the social context of food and nutrition. Leading Australian and international authors in the field provide a contemporary analysis of the social factors that underlie food choice, exploring the socio-cultural, political, economic and philosophical factors that influence food production, distribution and consumption.
    Highlights of the third edition:
    Revised and updated chapters from experts in the field of food sociology.
    Two new chapters from leading international authors covering the politics of food and the and the culinary cultures of Europe.
    Strong learning features: each chapter includes and overview, key terms, summary of main points, discussion questions and further reading list.
    Sociological reflection exercises: new to this edition, these can be used as self-directed or class-based activities that assist readers to apply their learning.
    Extensive glossary of key concepts.
    An expanded Social Appetite website featuring a range of online instructor resources

     

     

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    .FOOD PROCESSING IN ANCIENT GREECE AND ROME

     

    FOOD PROCESSING IN ANCIENT GREECE AND ROME

     

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    Evolution, Consequences and Future of Plant and Animal Domestication
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    Domestication interests us as the most momentous change in Holocene human history. Why did it operate an so few wild species, in so few geographic areas? Why did people adopt it at all, why did they adopt it when they did and how did it spread? The answers to these questions determined the remaking of the modern world, as farmers spread at the expense of hunter-gatherers and of other farmers.

    Plant and animal domestication is the most important development in the past 13,000 years of human history. It interests all of us, scientists and non-scientists alike, because it provides most of our food today, it was prerequisite to the rise of civilization, and it transformed global demography. Because domestication ultimately yielded agents of conquest (for example, guns, germs and steel) but arose in only a few areas of the world, and in certain of those areas earlier than in others, the peoples who through biogeographic luck first acquired domesticates acquired enormous advantages over other peoples and expanded. As a result of those replacements, about 88% of all humans alive today speak some language belonging to one or another of a mere seven language families confined in the early Holocene to two small areas of Eurasia that happened to become the earliest centres of domestication – the Fertile Crescent and parts of China. Through that head start, the inhabitants of those two areas spread their languages and genes over much of the rest of the world. Those localized origins of domestication ultimately explain why this international journal of science is published in an Indo-European language rather than in Basque, Swahili, Quechua or Pitjantjatjara.

    Much of this review is devoted to domestication itself: its origins, the biological changes involved, its surprising restriction to so few species, the restriction of its geographic origins to so few homelands, and its subsequent geographic expansion from those homelands. I then discuss the consequences of domestication for human societies, the origins of human infectious diseases, expansions of agricultural populations, and human evolution. After posing the unresolved questions that I would most like to see answered, I conclude by speculating about possible future domestications of plants and animals, and of ourselves. By a domesticate, I mean a species bred in captivity and thereby modified from its wild ancestors in ways making it more useful to humans who control its reproduction and (in the case of animals) its food supply. Domestication is thus distinct from mere taming of wild-born animals. Hannibal's African war elephants were, and modern Asian work elephants still are, just tamed wild individuals, not individuals of a genetically distinct population born and reared in captivity.

    In 1997 I summarized available information about domestication and its consequences for human history in a book 1. Since then, new details have continued to accumulate, and unanswered questions have come into sharper focus. Sources for statements not specifically referenced will generally be found in refs 1-9.

     

    read more

     

    http://www.hort.purdue.edu/newcrop/history/lecture03/r_3-2.html

     

     

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    13 junio 2012 3 13 /06 /junio /2012 18:01

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    Diversificar para poblar: El contexto arqueológico brasileño en la transición Pleistoceno-Holoceno

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    Adriana Schmidt Dias.dias.a@uol.com.br Departamento de Historia, Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS). Campus do Vale/ Av. Bento Gonçalves, 9500. Cep. 91509-900. Porto Alegre, Rio Grande do Sul/ Brasil.

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    Resumen

    La diversidad cultural de los primeros cazadores-recolectores suramericanos ha sido menos investigada por los arqueólogos debido al énfasis otorgado a los aspectos cronológicos relacionados con el proceso de ocupación territorial. El registro arqueológico de Brasil en la transición pleistoceno-holoceno (12.000-8.000 años AP) indica una ocupación poblacional estable caracterizada por una subsistencia generalista. Las diferencias regionales son claras desde el primer momento, tanto en términos de la variabilidad de las industrias líticas como por los temas y estilos del arte rupestre, lo que sugiere una diversidad de elecciones adaptativas a las transformaciones climáticas que moldearon el mosaico ambiental brasileño de esa época.

    Abstract

    The cultural diversity of the first South American hunter-gatherers has been little researched by archaeologists due to the emphasis placed on chronological issues. The archaeological record from Brazil from the Pleistocene-Holocene transition (12.000-8.000 years BP) indicates a stable population characterized by a generalized subsistence. Regional differences are clear from the start, from lithic industries to rock art, suggesting a diversity of adaptive choices to the climatic transformations that created the Brazilian envi-ronmental mosaic of that time.

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    1.Introducción

    La diversidad de elecciones culturales que caracterizan los primeros cazadores-recolectores que ocuparon el continente sudamericano ha sido colocada en un segundo plano frente al énfasis dado a la cronología de los procesos de ocupación territorial. Sin embargo, el contexto arqueológico brasileño en la transición pleistoceno-holoceno permite enfocar esta cuestión con una óptica diferente. Los datos arqueológicos disponibles para el período entre 12.000 y 8.000 años apuntan a una ocupación poblacional estable con estrategias de subsistencia generalizadas. Sin embargo, desde las primeras evidencias de ocupación las diferencias regionales son claras en la variabilidad de las industrias líticas y en los temas y estilos del arte rupestre, indicando una diversidad de elecciones adaptativas a las trans-formaciones climáticas que moldearon el mosaico ambiental brasileño a lo largo del holoceno.

    La diversidad presentada por estas poblaciones cazadoras-recolectoras indica que el poblamiento inicial del territorio brasileño ocurrió en una época temprana. Aunque las dataciones (Tabla 1) que apoyan esta hipótesis fueron obtenidas en diversos contextos arqueológicos (1), su validez ha sido cuestionada debido a la ausencia de evidencias concretas que relacionen los contextos pleistocénicos con la acción antrópica (Schmitz 1990; Meltzer et al.1996; Prous 1997). A pesar de estas controversias en el norte, noreste y centro oeste del país (Fig. 1) se encuentran evidencias arqueológicas de ocupaciones estables de cazadores-recolectores en ambientes tropicales y semiáridos fechadas entre 12.300 y 8.050 años AP y representadas por industrias líticas caracterizadas por la producción de artefactos sobre láminas con retoque unifacial (lesmas) y asociadas a la tradición (2) Itaparica. También se encuentran industrias líticas expeditivas caracterizadas por la presencia de lascas de cuarzo y cuarzita, asociadas a etarramientos humanos, con dataciones entre 12.000 y 10.000 en el Estado de Minas Gerais. En ambos casos la mayoría de los sitios investigados se encuentra en abrigos rocosos y presenta pinturas rupestres relacionadas con estas primeras ocupaciones. En las regiones subtropicales del sur de Brasil las ocupaciones más antiguas, a cielo abierto y en abrigos rocosos, se sitúan entre 12.770 y 8.020 años AP y presentan industrias líticas bifaciles caracterizadas por la presencia de bifaces de la tradición Umbu (Schmitz 1984, 1987,1990; Prous y Fogaça 1999; Dillehay 2000).

    2.Cazadores-recolectores de floresta tropical: Amazonia brasileña

    La cronología y los procesos de ocupación de la región amazónica por sociedades cazadoras-recolectoras son poco conocidos (Roosevelt 1992). Hasta poco tiempo se aceptaba la idea de que durante el pleistoceno predominó en la región amazónica

    un clima seco que generó formaciones vegetales abiertas sobre el área hoy ocupada por la floresta amazónica. De acuerdo con Ab’Saber (1977) las formaciones vegetales de sabana (cerrado) tuvieron mayor extensión durante el pleistoceno, extendiéndose por el interior de la Amazonia oriental y central y dejando refugios forestales solamente en "islas" de humedad. De esta forma la expansión de la floresta amazónica sería un fenómeno ambiental

    reciente, es decir, de los últimos 6000 años. Sin embargo, estudios paleo-ambientales realizados en el centro-oeste de la Amazonia han refutado la teoría de los refugios, indicando que en el auge de la última glaciación, hace unos 20.000 años, la disminución de las precipitaciones fue insuficiente para la reducción de la cobertura vegetal; además, estudios

    sedimentológicos en la desembocadura del Amazonas documentan una baja deposición de polen de gramíneas en la cuenca amazónica, lo que sugiere la permanencia de las florestas tropicales durante el pleistoceno (Colinvaux 1995).

    La presencia de las florestas tropicales en la transición pleistoceno-holoceno no debe haber representado una barrera a las primeras ocupaciones humanas, aunque hasta ahora son poco los sitios tempranos de cazadores-recolectores investigados en la Amazonia brasileña. Entre las pocas excepciones se destaca el sitio MT-GU-01, Abrigo do Sol, situado en el valle medio del río Guaporé, en la frontera entre los Estados de Rondonia y Mato Grosso, con dataciones entre 10.600 y 8.930 años AP. Sin embargo, la breve nota de investigación publicada sobre este sitio no aclara las características de su industria lítica ni su real asociación con las dataciones obtenidas (Miller 1987).

    Una alternativa a este cuadro está representada por las excavaciones realizadas por Anna Roosevelt et al. (1996) en la gruta da Pedra Pintada, en Monte Alegre, en el Estado de Pará. A partir de 56 dataciones radiocarbónicas de muestras de plantas carbonizadas y 13 dataciones en termoluminescencia realizadas sobre sedimentos y artefactos líticos con evidencias de quema fue posible establecer una cronología inicial para la ocupación de la Amazonia entre 11.145 y 10.000 años AP. Esta ocupación está asociada a una industria lítica bifacial y a restos arqueo-faunísticos que apuntan a la explotación de recursos de la floreta tropical, sobre todo peces, roedores, murciélagos, moluscos fluviales, tortugas, serpientes, anfibios, pájaros y mamíferos ungulados de tamaño mediano(3). Los datos relativos a este sitio apuntan a una industria lítica que presenta mayores semejanzas con los contextos de cazadores-recolectores del sur del país, indicando posibles flujos migratorios y expansión de áreas de cobertura forestal a lo largo de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay en la transición pleistoceno-holoceno (4).

    3.Cazadores-recolectores de sabana:noreste y centro-oeste de Brasil

    La transición pleistoceno-holoceno en las regiones noreste y central de Brasil se caracterizó por variaciones climáticas locales que afectaron la disponibilidad estacional de recursos. Al final del pleistoceno e inicio del holoceno ocurrieron eventos de mayor humedad y aumentó la temperatura; este clima más ameno favoreció la ocupación humana inicial de esta área. Durante el holoceno medio se registrarons varios episodios de menor pluviosidad, posiblemente responsables del abandono de extensas regiones de Brasil central por los pri-meros colonizadores. Estudios palinológicos en el Estado de Minas Gerais han demostrado rápidos cambios climáticos en este período, con fluctuaciones entre climas fríos y húmedos y calurosos y secos entre 9.000 y 5.000 años AP. Además, la información paleoclimática obtenida en el Estado de Goiás indica un aumento progresivo de precipitación entre 10.400 y 7.700 años AP, volviéndose el clima cada vez más húmedo y caluroso entre 6.500 y 3.500 años AP. Estas fluctuaciones climáticas a lo largo del holoceno produjeron la expansión de las sabanas desde el centro de Brasil, sustituyendo, hacia el norte, extensas áreas de floresta tropical. Las sabanas también se extendieron hacia el noreste, siendo sustituidas progresivamente durante el holoceno (5) por formaciones xerofíticas (caatinga), caracterizadas por vegetación arbustiva y espinosa y por la presencia de numerosas especies de cactáceas (Martin 1997; Kipnis 1998, 2002, 2003; Araújo et al. 2003).

    En la región noreste de Brasil diversos sitios arqueológicos presentan dataciones entre 12.000 y 8.000 años AP, destacándose la región de São Raimundo Nonato, en el sureste de Piauí (6) (Guidon 1986; Guidon y Delibras 1986; Parenti 1996; Martin 1997). Las investigaciones coordinadas por Niéde Guidon desde 1970 identificaron en esta área más de 100 sitios en abrigos rocosos asociados con pinturas rupestres, destacándose el sitio del Boqueirão da Pedra Furada. Excavado entre 1978 y 1988, este sitio esta situado en la cuesta de una falda de arenisca; en un extremo del sitio hay un pozo natural que recibe la lluvia que escurre por una chimenea excavada en la roca, con capacidad para almacenar hasta 7.000 litros de agua. Este sitio es conocido por su secuencia de dataciones pleistocénicas asociadas a una industria sobre guijarros y lascas de cuarzita y cuarzo, cuya validez es centro de una polémica aún no resuelta. Sin embargo, Pedra Furada también presenta una secuencia de 12 dataciones entre 10.540 y 8.050 años AP asociada a una industria lítica caracterizada por la explotación de materias primas variadas (cuarzita, cuarzo, sílex, calcedonia y arenisca silicificada) y por la producción de artefactos retocados sobre lascas, sobre todo de láminas con retoque unifacial, características de la tradición Itaparica. El sitio también presenta concentraciones de núcleos y lascas unipolares, indicando áreas de producción de artefactos, y cientos de pinturas rupestres. Las excavaciones de otros 10 sitios de la región de São Raimundo Nonato confirman la intensidad de la ocupación humana en esta franja temporal, presentando una secuencia de dataciones entre 12.330 y 8.050 años AP relacionada a una industria lítica semejante.

    La asociación entre las pinturas rupestres y las ocupaciones humanas de la transición pleistoceno-holoceno en esta región fue confirmada por las excavaciones del sitio Baixão do Perna I, que presentó un panel de pinturas (Fig. 2) cubierto por un componente arqueológico fechado en 4.920 años AP. El componente situado por debajo del panel posee 3 dataciones entre 10.500 y 9.500 años AP asociadas a una industria lítica de la tradición Itaparica. Esto permite situar en esta franja temporal el inicio de las pinturas rupestres que se distribuyen por todos los abrigos rocosos del área(7).

    Los sitios del área de São Raimundo Nonato no presentan enterramientos humanos. Hasta el momento sólo se ha identificado un enterramiento femenino en Toca do Papagaio, con una datación de 8.670+120 AP (MC-2480). Sólo otros dos sitios con estas características fueron identificados en la región de Seridó, en Rio Grande do Norte, a 1200 kilómetros del área anterior: un enterramiento infantil en Mirador, con dataciones de 9.410+110 AP (CSIC-720), y dos enterramientos en Pedra do Alexandre con dataciones de 9.400+35 AP (CSIC-967) y 8.280+30 AP (CSIC-965) (Martin 1997).

    Investigaciones arqueológicas en el valle del río São Francisco identificaron contextos de cazadores-recolectores asociados a industrias líticas de la tradición Itaparica con dataciones entre 9.110 y 8.860 años AP, destacándose la presencia de decenas de sitios líticos a cielo abierto asociados a afloramientos de cuarzo y cuarzita, pero sin dataciones (Schmitz et al. 1996; Martin 1997). Por otra parte, trabajos recientes en el valle medio del río Tocantins localizaron una alta densidad de sitios líticos a cielo abierto con características semejantes, cuyas excavaciones arrojaron fechas entre 9.990 y 8.980 años AP. La variabilidad identificada en estos conjuntos líticos apunta a distinciones funcionales entre sitios de un mismo sistema de asentamiento, con unidades habitacionales y locales especializados en la explotación de materias primas y producción inicial de artefactos (Bueno 2003).

    De los contextos arqueológicos relacionados con la tradición Itaparica se destacan los sitios de la región de Serranópolis, en el suroeste del Estado de Goiás (Schmitz 1984, 1986, 1987; Schmitz et al. 1989, 1997, 2004); allí se registraron 43 sitios en abrigos rocosos con pinturas rupestres (Fig. 3), distribuidos en 6 concentraciones a lo largo del río Verde, afluente del río Paranaíba. Los sitios del área sólo fueron sondeados para obtener muestras para datación y caracterización cultural; sólo se excavó un área más amplia, 40 m2, en el abrigo GO-JA-01 (40). Estas excavaciones indicaron que la fase inicial de ocupación de la región de Serranó-polis ocurrió entre 10.750 y 8.370 años AP, representada por una industria lítica caracterizada por la presencia de artefactos formales elaborados sobre láminas unifaciales, asociados a bifaces y a una gran cantidad de núcleos y lascas unipolares, algunas con retoque periférico (8). Las materias primas predominantes son de origen local (cuarzita, arenisca silicificada y calcedonia). Unos artefactos líticos impregnados con pigmentos rojos (9)sugieren que las pinturas rupestres del sitio fueron iniciadas en esa época.

    Las excavaciones de la fase de ocupación más antigua del sitio GO-JA-01 revelaron un conjunto lítico de más de 100.000 piezas, asociados a una alta densidad de vestigios arqueo-faunísticos; el espacio del abrigo fue utilizado como área doméstica, tal como ocurrió con otros sitios de la región. El análisis zooarqueológico de esta colección indica que la explotación generalizada de los recursos faunísticos del cerrado comenzó en la primera fase de ocupación, manteniéndose hasta el holoceno medio; en esta época aumentó el consumo de gasterópodos terrestres. De las especies de mamíferos identificadas en las excavaciones se destacan venados (Mazama americana y Ozotocerus benzoarticus), pecarí (Tayassu tajacu), oso hormiguero (Tamanduá tetradactylus), lobo guará (Crysocium brachiurus), puma (Puma concolor), maracajá (Felis wiedi), armadillos (Cabassous tatouay, Euphractus sexcintus y Dasypus novencinctus), comadreja (Didelphis sp.), cuica (Philander opossum), capibara (Hydrochoeris hydrochoeris), agouti (Dasyprocta sp.) y mono (Alouatta caraya). También fueron explotadas varias especies de peces, aves –destacándose entre estas la saracura (Aramides sp.) y el ñandú (Rhea americana)– y reptiles (lagartos, tortugas, serpientes y yacarés). Las excavaciones también pusieron en evidencia en los niveles antiguos la presencia de abundantes restos vegetales que indican el consumo de frutos de árboles y palmeras típicas del cerrado, como gueroba (Syagrus oleácea), jerivá (Syagrus romanzoffiana), acumã (Syagrus flexuosa), jatobá (Hymenea stigonocarpa), babaçu (Orbignya sp.), caju (Anacardium sp.) y pequi (Caryocar brasiliense).

    Las primeras evidencias de asociación de megafauna extinta con restos humanos en Suramérica fueron identificadas entre 1840 y 1850 en las grutas de la región de Lagoa Santa, en el centro del Estado de Minas Gerais, por el naturalista danés Peter Lund. Sin embargo, las investigaciones arqueológicas de los últimos 40 años en la región no han permitido identificar evidencias de explotación sistemática de este tipo de recurso faunístico. Los primeros trabajos arqueológicos en Lagoa Santa fueron hechos en la década de 1960 por Wesley Hurty colaboradores, quienes registrarons varios sitios en abrigos rocosos con asociaciones de restos humanos, paneles de pinturas rupestres y una industria lítica caracterizada por la presencia de lascas y núcleos bipolares de cuarzo, algunos de ellos con retoque. Las primeras dataciones radiocarbónicas para el área fueron obtenidas en el abrigo 6 de Cerca Grande, con valores entre 9.720 y 9.028 años AP, en asociación con 11 enterramientos humanos (Hurt y Blasis 1969; Alvim 1977).

    En la década de 1970 nuevas dataciones, entre 11.680 y 9.580 años AP, fueron obtenidas en Lagoa Santa, en el abrigo de Lapa Vermelha IV (Laming-Emperaire 1979; Prous 1986). Este sitio presentó restos de megafauna (Glossotherium) y un cráneo femenino; la industria lítica estaba representada por pocas lascas de cuarzo. Las excavaciones no evidenciaron niveles claros de ocupación asociados al carbón fechado, posiblemente de origen natural. El cráneo femenino de Lagoa Santa ha sido fechado recientemente, confirmando una antigüedad de 9.330+60 AP (Beta-84439) (Prous y Fogaça 1999).

    Las excavaciones del Abrigo Grande de Santana do Riacho, situado en la Serra do Cipó, 60 kilómetros al norte de Lagoa Santa, permitieron caracterizar mejor las ocupaciones de la transición pleistoceno-holoceno en esta área (Prous 1986, 1991, 1992/1993; Kipnis 1998, 2002, 2003; Prous y Fogaça1999). Entre 1977 y 1979 André Prous y colaboradores excavaron un área de más de 100 m2 en este sitio, obteniendo 39 dataciones que indican una

    ocupación continuada de este abrigo entre 11.960 y 1.000 años AP. Las dataciones más antiguas están asociadas con una lentícula de ceniza perturbada por ocupaciones posteriores. Las dataciones entre 10.000 y 8.000 años AP se relacionan con un conjunto de 24 estructuras de enterramientos asociadas a 40 individuos; una de ellas fue fechada en 9.460+110 AP (GIF-4508). Los enterramientos individuales o colectivos fueron hechos en cuevas ovales; el muerto fue envuelto en una red de fibras vegetales y cubierto con pigmentos rojos. Las cuevas funerarias fueron marcadas con bloques de piedra, a veces pintados en rojo, y con hogueras, con rara asociación de restos de alimentos. El ajuar funerario fue limitado: percutores, lascas de cuarzo y collares de cuentas de semillas.

    En este sitio también se encontró una concentración de residuos de lascamiento bipolar, asociados a la producción de artefactos expeditivos en cuarzo (10). Los pocos artefactos formales son láminas con retoque unifacial, cuyas fuentes de materia prima (sílex y calcedonia) se encuentran a 40 y 60 kilómetros de distancia. El análisis de las huellas de uso de los artefactos sugiere su uso en actividades de procesamiento de madera y pigmentos, lo que lleva a relacionar esta industria con las prácticas funerarias y simbólicas asociadas con las pinturas rupestres. Hay indicios de que la pintura de varios paneles (11) (Fig. 4) que cubren las paredes del abrigo fue iniciada en esta época; sin embargo, el análisis diacrónico de las figuras indica que la mayor intensidad de su producción fue posterior a su utilización para rituales funerarios, entre 7.000 y 5.000 años AP.

    Análisis bioantropológicos realizados sobre una muestra de más de 200 cráneos colectados en Lagoa Santa en los últimos 150 años indican homogeneidad de los primeros pobladores de las tierras bajas suramericanas; sus características sugieren un origen premongoloide (Alvim 1977; Neves et al. 1993, 1996a, 1996b, 1997; Hubbe et al. 2003). Los esqueletos de Santana do Riacho presentan el mismo patrón craneométrico del área de Lagoa Santa. Los patrones de desgaste dentario indican un consumo elevado de plantas del cerrado; esta inferencia se confirma por la presencia de restos de pequi, jatobá y licuri en los niveles fechados entre 10.000 y 8.000 años AP (Prous 1992/1993).

    Un proyecto reciente en Lagoa Santa, coordinado por Walter Neves, ha permitido la localización de varios sitios arqueológicos y la datación de materiales provenientes de sitios trabajados anteriormente por otros investigadores. Los resultados obtenidos sugieren que el área presentó dos épocas de enterramientos, la más antigua entre 10.000 y 8.000 años AP y la más reciente entre 2.000 y 1.000 años AP; hasta el momento no se ha fechado ningún esqueleto humano o sitio arqueológico en el holoceno medion. El segundo momento de ocupación está relacionado con poblaciones horticultoras y ceramistas sin relación biológica con los grupos cazadores-recolectores originales (Araújo et al. 2003).

    El valle del río Peruaçu, al norte del Estado de Minas Gerais, presenta una ocupación contemporánea a la de Lagoa Santa; allí se han localizado más de 60 sitios en abrigos rocosos en un área de 10 km2 asociados con paneles de pinturas rupestres. De estos sitios se destaca Lapa do Boquete, cuyas colecciones líticas y arqueo-faunísticas han sido estudiadas en mayor detalle (Fogaça 1995, 2001; Ribeiro et al. 1995/1996; Fogaça et al. 1997; Kipnis 2002). Once dataciones de los niveles de ocupación más antiguos con fechas entre 12.170 y 9.350 años AP estaban asociadas a fogones en áreas de actividad domésticas, producción de artefactos líticos y procesamiento y consumo de alimentos. Las excavaciones también permitieron la localización de un bloque con grabados debajo de un fogón fechado de 9.350+80 AP (B-98573), confirmando la relación entre los paneles rupestres de la región con las primeras ocupaciones de cazadores-recolectores.

    El estudio comparativo de las colecciones arqueo-faunísticas de Lapa do Boquete y Lapa dos Bichos, también situado en el valle del Peruaçu, indica que el patrón de explotación de los recursos faunísticos característico de la transición pleistoceno-holoceno se mantiene hasta el holoceno medio(12), sobre todo el consumo de mamíferos pequeños y medianos; también son abundantes los restos vegetales de especies del cerrado. De las especies identificadas entre 12.000 y 8.000 años AP se destacan tapir (Tapirus terrestris), oso hormiguero (Tamanduá tetradactyle), pecarís (Tayassu pecari y Tayassu tacaju), monos (Lagothrix lagothricha y Cebus apella), venado (Mazama americana), armadillos (Euphactus sexcinctus y Dasypus novencictus), agouti (Dasyprocta sp.), paca (Agouti paca), cuy (Cavia aperea) y conejo (Sylvilagos brasiliensis).

    A diferencia de Lagoa Santa la industria lítica está caracterizada por desechos de lascamiento unipolar resultantes de la producción de artefactos formales, unifaciales y bifaciales en sílex, arenisca silicificada, cuarzo y calcedonia, materias primas disponibles localmente. La presencia de núcleos y lascas con retoque caracteriza estrategias tecnológicas expeditivas, que predominan en las ocupaciones posteriores. Aunque los artefactos son escasos en el área del abrigo a 20 metros de su entrada se encontró un área de concentración de artefactos formales, predominando las piezas unifaciales; también se halló un fragmento de biface similar a las que caracterizan la tradición Itaparica en el centro-oeste y noreste.

    Tomando como base el contexto arqueológico de Serranópolis Schmitz et al. (1989) sugirieron que los sitios en abrigos rocosos de la tradición Itaparica, asociados con pinturas rupestres, eran espacios habitacionales intensamente utilizados en los que vivían grupos de cazadores-colectores durante la estación lluviosa, cuando la productividad de la flora del cerrado es mayor; estos grupos se habrían dispersado por un territorio amplio durante la estación seca, que podría llegar hasta 2.000 km2. Esta hipótesis fue retomada por Kipnis (2002, 2003) para analizar la relación entre los estilos regionales de arte rupestre en el centro y noreste de Brasil y los modelos de movilidad de los cazadores-recolectores de la transición pleistoceno-holoceno. Los estilos regionales de arte rupestre, sugiere Kipnis, evidencian el desarrollo y mantenimiento de redes sociales de larga distancia y habrían funcionado como marcadores territoriales para garantizar el acceso de las bandas locales a áreas del territorio regional en los ciclos de movilidad anual; también habrían señalado los lugares de reunión para intercambiar información y reforzar relaciones de parentesco/ reciprocidad.

    4.Cazadores-recolectores de floresta subtropical: Brasil meridional

    Los datos paleo-ambientales del sur del Brasil muestran la estabilización de un clima más húmedo y caluroso asociado a la expansión de la floresta subtropical desde hace por lo menos 12.300 años; estas condiciones climáticas benignas coinciden con las primeras ocupaciones humanas estables en el área. Por sus características ambientales la ocupación humana del sur de Brasil parece no haber sido limitada por humedad, temperatura y estacionalidad de los recursos; fue más bien estable en un clima más templado que el del Brasil central, con relación a la disponibilidad de agua, y la pampa argentina, con relación a bajas temperaturas y disponibilidad de agua (Stevaux 2000; Behling y Negrelle 2001; Araújo et al. 2003). Estudios palinológicos realizados en el noreste del Estado de Rio Grande do Sul indican una tendencia al desarrollo inicial de la floresta estacional subtropical hace unos 9.800 años, en la misma época del inicio de la ocupación cazadora-recolectora del área (Dias 1994, 2003; Ribeiro y Ribeiro 1999; Grala y Lors-cheitter 2001).

    En el Estado de Rio Grande do Sul 14 sitios arqueológicos presentan dataciones alrededor de la transición pleistoceno-holoceno (13). La mayoría de estos sitios está asociada a depósitos fluviales situados a lo largo del curso medio del río Uruguay (Miller 1976, 1987). La datación más antigua de la región, 12.770+220 AP (SI 801), fue obtenida en Arroio dos Fósseis (RS-I-50) a partir de un cráneo de Glossotherium robustus asociado con guijarros y lascas retocadas; sin embargo, esta asociación parece deberse a procesos de arrastre fluvial y las piezas lascadas producto de procesos naturales. Una situación similar ocurre en Passo da Cruz 2 (RS-Q-2), un depósito discontinuo de materiales líticos y fosilíferos distribuido a lo largo de las barrancas del río, con una datación indirecta de 12.690+100 AP (SI 2351) realizada a partir de carbón natural (Milder 1994 1995). Los demás sitios del área se localizan en barrancas próximas a las confluencias del río Uruguay con los ríos Ibicuí, Ijuí y Quaraí, que marcan la frontera entre Brasil, Argentina y Uruguay. Diez y ocho dataciones se realizaron en 10 sitios, indicando una ocupación inicial del área entre 11.555 y 8.585 años A.P. Los conjuntos líticos, que no están asociados con megafauna, están compuestos por desechos de lascamiento unipolar y bipolar y artefactos bifaciales, en su mayoría en calcedonia y arenisca silicificada, destacándose las bifaces pedunculadas y de cuerpo triangular, características de la tradición Umbú. La mayoría de estos sitios sólo fue sondeada para obtener muestras para datación; la excavación de 100 m2 de Laranjito (RS-I-69) y Milton Almeida (RS-I-66) reveló la presencia de fogones asociados a conjuntos líticos y restos de fauna de especie de los bosques de galería. Las secuencias de dataciones obtenidas son indicadoras de patrones recurrentes de ocupación de puntos específicos del paisaje, marcados por las zonas de confluencia de cuerpos de agua.

    El inicio de la ocupación de la región nordeste del Estado de Rio Grande do Sul es contemporáneo a la ocupación del valle medio del río Uruguay, con dataciones entre 9.430 y 8.020 años AP en dos sitios en abrigos rocosos situados en la meseta sur brasileña: Garivaldino (RS-TQ-58), en el valle del río Caí, y Los Sinos (RS-S-327), en el valle del Sangão. Los conjuntos líticos de la tradición Umbú en esta área presentan un patrón de organización tecnológica similar y estable a lo largo del tiempo; la variabilidad que se ha documentado es producto de una intensidad diferencial en la explotación de las materias primas disponibles localmente. Las materias primas seleccionadas fueron tratados de forma diferenciada: la calcedonia y el cuarzo fueron trabajados con tecnología bipolar y el basalto y la arenisca silicificada con tecnología unipolar. Los artefactos formales son varios tipos de bifaces pedunculadas de cuerpo triangular o apedunculadas de cuerpo lanceolado; su variación formal está relacionada con distintas estrategias de reducción de las materias primas y de reactivación de las piezas y no con diferencias temporales. El estilo tecnológico común identificado en las industrias líticas del área sugiere un modelo de organización social caracterizado por un alto grado de interacción entre las bandas, mediado por estrategias de movilidad residencial frecuentes en un territorio amplio (Dias 1994, 1995/1996, 2003; Dias y Silva 2001).

    Las investigaciones realizadas en el alto valle del río Los Sinos permitieron identificar un patrón recurrente de ocupaciones de sitios en abrigos rocosos asociados a la tradición Umbu entre 8.800 y 440 años AP (Dias 2003). Las excavaciones realizadas en tres abrigos rocosos en esta área indican redundancias intra e intersitios en las formas de ocupación del espacio, con patrones repetitivos desobreposición de áreas de actividad doméstica representadas por hogueras rodeadas por fragmentos de fauna y desechos de lascamiento, lo que indica un patrón de descarte primario asociado a ocupaciones rápidas, característico de un modelo de asentamiento marcado por una alta movilidad residencial. Los vestigios arqueológicos de estas ocupaciones están relacionados, principalmente, con actividades de preparación, distribución y consumo de alimentos, y producción y mantenimiento de artefactos. Los conjuntos líticos son resultado de la fabricación de artefactos formales y bifaces (tecnología curada) y de artefactos informales (tecnología expeditiva) elaborados sobre lascas unipolares y bipolares. También se observó una tendencia a depositar intencionalmente junto a las unidades domésticas materias primas de buena cualidad, quizás dejadas en avance de la reocupación de los sitios. El estudio de los conjuntos arqueo-faunísticos indica que la explotación inicial de recursos de la floresta subtropical se mantuvo a lo largo del holoceno. Se destaca la explotación de varios mamíferos, como comadreja (Didelphis sp), armadillos (Dasypus septemcinctus, Dasypus novemcinctus y Cabassous tatouay), coatí (Nasua nasua), gato maracajá (Leopardus wiedii), mono (Alouatta fusca), pecarí (Pecari tajacu), paca (Agouti paca), nutria (Myocastor coypus), tapir (Tapirus terrestris), venado (Mazama americana) y capibara (Hydro-chaeris hydrochaeris). También es frecuente la presencia de gasterópodos terrestres, pelecípodos fluviales, peces, aves y reptiles como tortuga, lagarto teiú (Tupinambis teguixin) y yacaré (Caiman sp) (Ribeiro y Ribeiro 1999; Jacobus 2000, 2003; Dias 2003).

    La asociación de paneles de grabados rupestres con los sitios de cazadores-recolectores de la floresta subtropical es menos frecuente que en el norte del país; su cronología en el noreste del Estado de Rio Grande do Sul es del holoceno medio. La frecuencia de enterramientos humanos asociados a los sitios de la tradición Umbu es baja; este hecho sugiere un modelo de asentamiento con alta movilidad (14).

    5.Consideraciones finales

    Brasil cubre 47% del área total de América del Sur, por lo que los datos arqueológicos obtenidos allí sobre la transición pleistoceno-holoceno juegan un papel fundamental para la comprensión de los procesos de ocupación inicial y diversificación cultural en las tierras bajas suramericanas. Las investigaciones desarrolladas en el país en los últimos 40 años han tenido por objeto establecer una cronología de este poblamiento y caracterizar las industrias líticas y las manifestaciones rupestres regionales, sistematizadas a partir del concepto "tradición". La información disponible sobre 67 sitios arqueológicos asociados a esta franja temporal indican diversidad de respuestas adaptativas de las poblaciones que ocuparon inicialmente el territorio brasileño. Estas primeras adaptaciones marcan el origen de un patrón de subsistencia a lo largo del holoceno basado en la recolección de recursos vegetales y la explotación de animales pequeños y medianos. Sin embargo, las variaciones ambientales regionales se reflejan en distintas estrategias de movilidad asociadas a la demarcación de territorios regionales, representados por variaciones en las industrias líticas y en los estilos de arte rupestre. Esta tendencia, que se estableció desde el principio del poblamiento del territorio brasileño, se desarrolló a lo largo del holoceno medio y resultó en aumento poblacional y diferenciación regional cada vez más marcados.

    En algunos casos desaparecieron algunos rasgos culturales y fueron abandonadas ciertas áreas, como e ocurrió con los cazadores-recolectores del cerrado asociados a la tradición Itaparica. En otros casos las estrategias de adaptación desarrolladas al principio del holoceno perduraron sin variaciones temporales hasta la conquista europea, como sucedió con los cazadores-recolectores de floresta sub-tropical asociados a la tradición Umbú. Las transformaciones climáticas del holoceno medio también generaron economías especializadas, tanto en la pesca y en la recolección de moluscos en el litoral del sur (sambaquis o concheros) como en la producción de cultígenos como mandioca en la Amazonia. Estas poblaciones horticultoras originarias de la Amazonia ocuparon desde hace unos 2000 años las tierras bajas de Suramérica pobladas inicialmente por los cazadores-recolectores examinados en este artículo.

    NOTAS

    1. De estos contextos se destacan los sitios arqueológicos Boqueirão da Pedra Furada (Piauí), Abrigo Santa Elina (Mato Grosso), Abrigo da Lapa Vermelha IV (Minas Gerais), Alice Böer (São Paulo) y Itaboraí (Rio de Janeiro), cuyas dataciones pleistocénicas varían entre 200.000 y 14.000 años (Laming-Emperaire 1979; Beltrão et al. 1986a, 1986b; Guidon 1986, 1992; Guidon y Delibras 1986; Prous 1986; Dillehay et al. 1992; Vilhena-Vialou y Vialou 1994; Vilhena-Vialou et al. 1995; Beltrão1996, 2000; Parenti 1996; Martin 1997;Vilhena-Vialou 2003).

    2. En la arqueología brasileña el concepto "tradición" define un grupo de elementos o técnicas distribuidas por una determinada región con persistencia temporal, indicando una misma unidad cultural (Dias 1994).

    3. A esta ocupación de cazadores recolectores se sobrepuso una ocupación cerámica fechada entre 7.580 y 6.625 años AP, posiblemente relacionada con los ocupantes de los concheros lacustres de la región de Taperinha que antecedieron a los cultivadores de la región (Roosevelt et al. 1996). Las excavaciones del sitio PA-AT-69, Gruta do Gavião, situado en la región de Carajás, en el Estado do Pará, revelaron un contexto semejante aL segundo período de ocupación de Monte Alegre, con dataciones entre 8.140 y 2.900 años AP (Magalhães 1994).

    4. En la Amazonia y en el Estado de Rio Grande do Norte se han documentado hallazgos aislados de bifaces, pero su asocia-ción con contextos arqueológicos conocidos es imprecisa (Martin 1997; Hilbert 1998).

    5. Aunque los datos paleoambientales disponibles para la región centro-oeste brasileña hayan permitido establecer una crono-logía aproximada de la evolución local de los paleo-paisajes a lo largo del holoceno este tipo de estudio aún es raro en el noreste del país (Martin 1997).

    6. Las investigaciones arqueológicas en los demás estados del noreste se han limitado a establecer patrones espaciales y cronologías. En el noreste de Bahia la mayoría de los sitios de cazadores-recolectores localizados presenta dataciones del holoceno medio, con excepción del Abrigo do Pilão, con 4 dataciones entre 9.650 y 8.790 AP. En el norte del Estado de dataciones entre 11.000 y 8.000 años AP; sus industrias líticas están asociadas a la tradición Itaparica (Martin 1997).

    7. Las pinturas rupestres del noreste se distribuyen entre los estados de Piauí y Bahia y presentan un estilo local asociado a la tradición Nordeste. Se destacan las representaciones monocromáticas en rojo de pequeñas figuras humanas (5 a 15 cm) en escenas de lucha, sexo, danza y ritual. Las representaciones de animales, principalmente cérvidos, son escenas de caza; también es frecuente la representación de aves. Aunque ocurren variaciones locales en los temas predominantes la tradición Nordeste se caracteriza por la presencia de figuras recurrentes o emblemáticas, como las escenas de danza colectiva alrededor de un árbol y la representación de dos figuras adultas sujetando un niño (Prous 1992; Martin 1997).

    8. Entre 8.000 y 6.000 años AP ocurrieron variaciones con relación a la composición de los conjuntos líticos, que en esa época presentan características más expeditivas, desapareciendo los artefactos plano-convexos (lesmas); estos fueron sustituidos por artefactos multifuncionales elaborados a partir de lascas retocadas. A este periodo pertenecen 18 enterramientos en distintos sitios del área; su patrón de inhumación es semejante al encontrado en Santana do Riacho (Schmitz et al. 1989).

    9. Las pinturas rupestres de los abrigos de la región de Serranópolis tienen un estilo local caracterizado por la presencia de figuras monocromáticas, en rojo, o bicromáticas, en rojo y amarillo; en la composición de los paneles predominan figuras geométricas asociadas a representaciones de animales, destacándose reptiles (lagartos y tortugas) y aves (ñandú y araras), y huellas humanas. Este tipo de patrón se relaciona con la tradición San Francisco, cuyas pinturas se encuentran en el valle del río San Francisco, desde el norte del Estado de Minas Gerais hasta el Estado de Sergipe (Schmitz et al. 1989, 1997; Prous 1992).

    10. Las industrias líticas del sitio de la Lapa Pequena presentó características semejantes, predominando residuos de lascamiento bipolar en cuarzo y calcedonia, siendo raros los artefactos formales (Bryan y Gruhn 1978; Kipnis 2003). Hasta ahora se ha publicado poca información sobre los demás sitios del Estado de Minas Gerais con dataciones entre 10.000 y 8.000 años AP.

    11. Las pinturas rupestres de Santana do Riacho tienen un estilo regional marcado, asociado a la tradición Planalto. La mayor concentración de sitios rupestre de esta tradición se encuentra en el Estado de Minas Gerais, limitando al norte con el Estado de Bahia y al sur con el Estado de Paraná. Predominan las figuras monocromáticas de animales, en rojo, destacándose la representación de cérvidos; también fue frecuente la presencia de aves y peces. Algunas escenas presentan pequeñas figuras antropomorfas esquematizadas que cercan los animales que dominan la composición del panel, quizás representaciones de caza (Prous 1992, 1992/1993).

    12. Algunas de estas especies también están representadas en las muestras más recientes de Santana do Riacho, indicando un patrón de explotación de recursos faunísticos similar a lo largo del holoceno (Kipnis 2002).

    13. Los pocos sitios de este período estudiados en el resto de la región subtropical brasileña presentan contextos deposicionales, industrias líticas y dataciones cuestionables. Se destacan los sitios a cielo abierto PR-LN-8, en el Estado de Paraná, y SC-U-6, en el Estado de Santa Catarina, con dataciones indirectas de carbón natural en barrancas de ríos cuyas industrias líticas son producto de arrastre fluvial de piezas asociadas a las ocupaciones horticultoras más recientes. En el Estado de São Paulo Alice Böer presenta dataciones de termoluminiscencia de artefactos de sílex quemado en la franja de 10.000 años AP, asociados a dataciones radiocarbónicas del holoceno medio; una cronología semejante se obtuvo en los demás niveles de ocupación de este sitio. Capelinha y Maximiliano, en el valle del río Ribeira do Iguape, son excepciones; sus dataciones indi-can una posible relación con los contextos de la tradición Umbú del sur de Brasil (Dias y Jacobus 2001).

    14. Estudios bioantropológicos realizados en tres cráneos de esta región, fechados entre 5.950+190 AP (SI-234) y 1.720+65 AP (SI-2344), señalan la afinidad entre los cazadores-recolectores de la tradición Umbu y los primeros colonizadores de Lagoa Santa (Neves et al. 2003).

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    Cómo citar este artículo:

    Dias,Adriana Schmidt . Diversificar para poblar: El contexto arqueológico brasileño en la transición Pleistoceno-Holoceno En Rupestreweb, http://rupestreweb2.tripod.com/arqueobrasil.html

    2005

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    Parque Nacional de la Sierra de la Capivara

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    Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, el Parque Nacional de la Sierra de la Capivara fue creado para preservar uno de los mayores tesoros arqueológicos del mundo: miles de inscripciones prehistóricas con edades de 6.000 a 12.000 años, grabadas en paredones de roca. Las pinturas representan aspectos del día-a-día, danzas, ritos y ceremonias de los antiguos habitantes de la región, además de figuras de animales, algunos ya extinguidos.

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    de AS Dias - Citado por 4 - Artículos relacionados
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    www.brasilcontact.com/travel/es_serraDaCapivara.html
    Las pinturas rupestres y los objetos hallados pueden ser vistos en algunos de los sitios abiertos a la visitación,

     

    Zonas ecológicas y sítios arqueológicos de la transición pleistoceno-holoceno:

    1. Toca da Pedra Pintada;

    2. Boqueirão da Pedra Furada (São Raimundo Nonato);

    3. Santa Elina;

    4. Sítio GO-JA-01 (Serrápolis);

    5. Lapa Vermelha IV (Lagoa Santa) e Santana do Riacho;

    6. Sítios de la Tradición Umbu en el médio curso del rio Uruguai;

    7. RS-S-327: Sangão (valle del río dos Sinos)

    8. RS-TQ-58: Garivaldino (valle del río Caí).


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      Holocene dryness and human occupation in Brazil during the “Archaic Gap”

    Astolfo G.M. Araujoa, b, , , Walter A. Nevesa, Luís B. Pilóa, João Paulo V. Atuia

    Laboratório de Estudos Evolutivos Humanos, Instituto de Biociências da Universidade de São Paulo,

    http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0033589405001079 

     

     

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    No Piauí, ocorrem muitos exemplares desta modalidade de expressão dos homens antigos, registradas em rochas de dois grandes parques nacionais: o Parque Nacional de Sete Cidades (situado entre as cidades de Piripiri e Piracuruca, no norte do Estado) e o Parque Nacional da Serra da Capivara (situado entre as cidades de São Raimundo Nonato, São João do Piauí e Coronel José Dias, na região sudeste do Estado).
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    As pinturas rupestres (em paredes de cavernas) mais antigas do Brasil foram encontradas na Serra da Capivara, no estado do Piauí.
    ► 12:51► 12:51
    www.youtube.com/watch?v=h0FL_xqsIyA12 Dic 2010 - 13 min - Subido por mmbgonzalez
    Programa Arqueonews com a presença do arquiteto Rubens Brito da Prefeitura Municipal de Cubatão ...
    ► 10:02► 10:02
    www.youtube.com/watch?v=MKKbPxKC6Pc11 Sep 2011 - 10 min - Subido por mmbgonzalez
    Arqueologia - Programa Arqueonews com a presença do Prof. Dr. Francisco Buchmann, apresentação ...
    ► 9:04► 9:04
    www.youtube.com/watch?v=wzReiAVgfgE12 Abr 2012 - 9 min - Subido por mmbgonzalez
    Arqueologia - Programa Arqueonews com a presença do Arquiteto Ricardo Andalaft, apresentação do ...
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    13 junio 2012 3 13 /06 /junio /2012 18:01

    São mais de 400 sítios arqueológicos com acesso à visitação, nos quais se encontram vestígios antiqüíssimos da presença do homem, entre 50 a 60 mil anos atrás.

     

      

     Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, el Parque Nacional de la Sierra de la Capivara fue creado para preservar uno de los mayores tesoros arqueológicos del mundo: miles de inscripciones prehistóricas con edades de 6.000 a 12.000 años, grabadas en paredones de roca. Las pinturas representan aspectos del día-a-día, danzas, ritos y ceremonias de los antiguos habitantes de la región, además de figuras de animales, algunos ya extinguidos. El relieve actual se formó hace cerca de 240 millones de años. En las excavaciones realizadas en la Sierra de la Capivara, los investigadores encontraron herramientas, restos de utensilios de cerámica y tumbas.

     

     

                                 

     

    Las investigaciones sobre los descubrimientos hechos en el área llevaron a los arqueólogos a creer que el hombre tendría habitado el continente americano hace más de 30.000 años, contrariando las teorías más aceptadas por los científicos.

     

                                

     

    Las pinturas rupestres y los objetos hallados pueden ser vistos en algunos de los sitios abiertos a la visitación, entre los más de 744 existentes en el Parque. Hoy, el Parque Nacional de la Sierra de la Capivara es administrado por la FUMDHAM – Fundación Museo del Hombre Americano, de carácter privado, en asociación con el IBAMA – Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, y ofrece excelente estructura para visitación, con senderos demarcados y guías especializados. En la ciudad de São Raimundo Nonato, a pocos kilométros de allí, queda el Museo del Hombre Americano, con acervo montado a partir de las piezas encontradas en las exploraciones arqueológicas realizadas en el área del Parque. La formación que más impresiona es la Madriguera del Boquerón de la Piedra Agujereada (Toca do Boqueirão da Pedra Furada), una abertura de 15m de diámetro, en un paredón con más de 60m de altura, la tarjeta postal del Parque. La fauna y la flora son ricas, siendo típicas representaciones de la región de la vegetación de sequía, donde el clima es semiárido. En los meses de lluvia, entre diciembre y mayo, la vegetación que parece pobre durante la sequía, florece. Jaguatiricas, tatús, mocós, seriemas, onzas, gatos monteses, serpientes y murciélagos conviven con mandacarús, chique-chiques, juazeros y aroeras. Y ya fueron catalogadas también más de 200 especies de aves. Las visitas al Parque pueden ser hechas durante todo el año, desde las 6 hs hasta las 18 hs. Los meses de mayor movimiento son los del período de la sequía, entre junio y diciembre, cuando las condiciones de visita y observación de la fauna local son mejores. La contratación de un guía credenciado es obligatoria y es aconsejable llevar gorra con visera, protector solar y agua. Para pasar la noche allá, es necesario obtener autorización de la FUNDHAM y estar acompañado de guías designados por la administración. El Parque Nacional de la Serra de la Capivara posee un área de 130.000 hectáreas. Está localizado en el Sudeste del Estado de Piauí, en las proximidades de municipios como Coronel José Dias, São Raimundo Nonato, São João do Piauí y João Costa.

     

                                         

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    Parque Nacional Serra da Capivara sobrevive em meio a incertezas
    4/09/2012  

    "O Parque e o Museu são a ressurreição de São Raimundo Nonato. Há 30 anos, não havia luz nem água encanada por lá, não havia nada", relembra a arqueóloga Silvia Maranca, pesquisadora da Universidade de São Paulo (USP) que também dedicou grande parte da vida ao trabalho no local. "Muita gente passou a juventude trabalhando aqui", lembra.

    Turismo, cultura e desenvolvimento - Muitas são as razões para que Niéde e os pesquisadores não parem o trabalho. A importância ambiental é a primeira que vem à cabeça, já que o Serra da Capivara é o único Parque Nacional situado no domínio morfoclimático das caatingas, abrigando fauna e flora específicas e pouco estudadas. Uma das últimas áreas do semi-árido onde há importante diversidade biológica. "O Aziz [Ab´Saber, geógrafo falecido em março] já dizia: mais importante que a arqueologia é que vocês estão preservando o ecossistema da caatinga, que não existe no mundo inteiro", lembra Silvia.

    Mas sua relevância cultural também é de encher os olhos. Em 30 anos, foram descobertos vestígios da presença do primeiro homem americano na região. Uma densa concentração de sítios arqueológicos, a maioria com pinturas e gravuras rupestres, nos quais se encontram vestígios extremamente antigos da presença humana, de até 100 mil anos atrás. Um patrimônio cultural cuja importância é comparável à das cavernas de Lascaux, na França, às pinturas da caverna de Altamira, na Espanha, ou às cavernas da Austrália, visitadas anualmente por milhões de turistas de todo o mundo.

    Jeisiam Gomes 

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    11 junio 2012 1 11 /06 /junio /2012 20:15
    Sima de los Huesos

     

     

    Por Ignacio Martínez, Ana Gracia y Juan Luis Arsuaga

     

    El mayor yacimiento de fósiles humanos de la historia

    Sierra de Atapuerca nevadaLa Sima de los Huesos es una pequeña cavidad enclavada en uno de los vericuetos de la Cueva Mayor de la Sierra de Atapuerca, una modesta elevación del terreno situada a unos 12 kilómetros al este de la ciudad de Burgos. Con sus 3.700 metros topografiados, el complejo de galerías denominado Cueva Mayor-Cueva del Silo se encuentra entre los más largos de la Cuenca del Duero y tiene, en la actualidad, dos entradas. Una de ellas, denominada el Portalón, contiene uno de los mayores yacimientos de la Edad del Bronce de la Meseta Norte y en una de sus paredes se distingue una enigmática pintura rupestre que representa, en trazo rojo, el contorno de la cabeza de un caballo.

    En el extremo oriental del Portalón se encuentra el acceso a la Galería del Sílex, que guarda un espectacular santuario prehistórico de finales del Neolítico y de la Edad del Bronce. Este santuario fue descubierto intacto, a finales de los años 70 del pasado siglo XX, por miembros del burgalés Grupo de Espeleología Edelweiss (GEE), tras abrir un paso cegado por causas naturales desde hacía milenios. Como veremos más adelante, el GEE ha estado siempre presente, con un destacado papel, en los grandes descubrimientos realizados en la Sierra de Atapuerca.

    Sala del Coro (Cueva Mayor, Atapuerca)A su vez, en el costado occidental del Portalón se encuentra la entrada de otra Galería que, tras un angosto paso, se abre en una colosal caverna de techo altísimo, denominada Sala del Coro. En el otro extremo de esta sala, a unos 100 metros del Portalón, hay una encrucijada de tres galerías que discurren en direcciones diferentes: hacia el norte, la denominada Galería de las Estatuas, en dirección noroeste la Galería Baja, y hacia el sur la Galería del Silo. La Galería Baja llega a cortar la Trinchera del Ferrocarril en el yacimiento denominado la Sima del Elefante, que fue una antigua entrada, hoy colmatada, a este sector de la red cárstica. 

    Siguiendo por la Galería del Silo, y tras franquear una estrecha gatera, se accede a otra enorme sala, la Sala de los Cíclopes, situada a unos 600 metros del Portalón. Las excavaciones realizadas en esta caverna han revelado que fue un lugar escogido por los osos para hibernar. Unos osos que pertenecían a una especie extinguida hace más de 120.000 años y cuyo nombre científico es 'Ursus deningeri'. No sólo se han encontrado fósiles de este tipo de oso en la Sala de los Cíclopes, también han quedado en el suelo de una pequeña oquedad lateral las depresiones circulares, denominadas “camas” o “yacijas”, que dejaron estos animales al acostarse. Y sobre la arcilla, todavía fresca, de las paredes ha quedado impresa la huella de la zarpa de uno de aquellos animales.

    Paso de la Gatera en la Cueva MayorEn el extremo sureste de la Sala de los Cíclopes hay una rampa que asciende hasta una pequeña galería ciega, en cuyo extremo se abre una sima de unos cuatro metros de diámetro y de unos catorce metros de profundidad; es la denominada Sima de los Huesos. Al pie de esta sima se encuentra una rampa descendente, de suelo arcilloso, techo bajo y de unos tres metros de anchura por casi diez metros de longitud. A este sector del yacimiento se le denomina SR (Sima-Rampa) y desemboca en una pequeña sala rectangular, de 7 metros de longitud por tres metros de anchura, denominada SH (Sima de los Huesos). Aquí se viene excavando sistemáticamente, desde 1984, el mayor yacimiento de fósiles humanos de la historia.

    Historia de un descubrimiento

    Aunque la Sierra de Atapuerca es conocida internacionalmente por sus yacimientos pleistocenos, lo cierto es que las primeras investigaciones se centraron en períodos más recientes de la prehistoria. Así, Jesús Carballo publicó en 1910 las primeras evidencias arqueológicas y paleontológicas de Cueva Mayor, mencionando la existencia en el Portalón de la representación de la cabeza de caballo pintada en rojo, que Henri Breuil incluyó dentro del arte paleolítico franco-cantábrico. Otros célebres investigadores de la época, como Hugo Obermaier, Emilio Alcalde del Río o Martínez Santa-Olalla, también estudiaron este yacimiento.

    Primera excavación en la Cueva Mayor (Atapuerca) en 1973, a cargo de J.M. ApellánizPosteriormente, Francisco Jordá, en 1964, y Geoffrey Clark, en 1971, realizaron las primeras excavaciones sistemáticas en el Portalón, documentando una potente secuencia estratigráfica. Como ya se ha mencionado, tras despejar un acceso cerrado desde hacía milenios, el GEE descubrió en 1972 la Galería del Sílex, un santuario que abarca desde época Neolítica hasta la Edad del Bronce, con zonas de enterramientos, abundantes manifestaciones de arte rupestre, interesante material cerámico y evidencias de explotación de sílex. Todo ello, conservado intacto hasta nuestros días. Entre 1973 y 1983 José María Apellániz realizó nuevas campañas de excavación en el Portalón, interviniendo en una superficie mucho más extensa que la de las intervenciones anteriores, y también coordinó los estudios realizados en el santuario de la Galería del Sílex.

    En 1976, coincidiendo con las excavaciones de Apellániz, tuvo lugar un suceso inesperado que cambió para siempre el rumbo de las excavaciones en la Cueva Mayor. Ese año, Trinidad Torres, un estudioso de la evolución de los osos en la Península Ibérica, llevó a cabo una campaña de excavación en los rellenos pleistocenos de la Trinchera (en los yacimientos de Gran Dolina y Galería), a la búsqueda de mamíferos fósiles, especialmente osos. En el curso de esa campaña, miembros del GEE alertaron a Torres de la riqueza en fósiles de oso de la Sima de los Huesos. 

    Pintada del S.XVI en la Cueva Mayor de AtapuercaEn efecto, tal como atestiguan los numeroso graffitis de sus paredes, el sector de la Cueva Mayor en el que se enclava la Sima de los Huesos ha sido visitado desde hace siglos por personas de las poblaciones cercanas. En concreto, la Sima de los Huesos era un lugar especialmente atractivo por su gran riqueza en restos de osos, siendo los caninos de estos animales la pieza más codiciada por los excursionistas que durante décadas accedieron al yacimiento. 

    Animado por estos informes, Torres concertó con miembros de dicho grupo de espeleología la realización de una breve campaña de excavación en la Sima de los Huesos, que se llevó a cabo ese mismo año. Inesperadamente, entre los numerosos restos de oso que se obtuvieron, se encontró una mandíbula humana. La asociación de este resto humano con los fósiles de oso, perteneciente a una especie extinguida desde hace más de 120.000 años, sugería una gran antigüedad para el fósil humano. 

    Consciente de la importancia del hallazgo, Torres llevó la mandíbula humana a su director de tesis, y experto en temas de evolución humana, Emiliano Aguirre, quien reconoció en la mandíbula la existencia de rasgos arcaicos propios de las poblaciones humanas europeas del Pleistoceno Medio. Este hecho ratificó la importancia del hallazgo. Más tarde, una inspección más detallada de los fósiles obtenidos en la excavación de 1976 dio como fruto el reconocimiento de más fósiles humanos: algunos dientes y nuevos fragmentos de mandíbula, de cráneo, y de huesos largos. 

    Mandíbula humana AT-1, el primer fósil humano identificado en la Sima de los Huesos en el año 1976Dos años después, en 1978, Aguirre emprendió la tarea de excavar el conjunto de yacimientos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca, tanto los ubicados en la Trinchera del Ferrocarril, como la propia Sima de los Huesos. Para ello, reunió un equipo interdisciplinar, formado por un conjunto de especialistas en geología, arqueología y paleontología, que comenzó los trabajos en los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril. Aunque el yacimiento más atractivo era la Sima de los Huesos, donde se habían hallado los fósiles humanos, sus peculiares condiciones no permitieron su excavación sistemática hasta 1984, aunque en 1983 se realizó un pequeño muestreo en el que se hallaron nuevos fósiles humanos.

    El interior del yacimiento de la Sima de los Huesos en plena excavaciónLa Sima de los Huesos no tiene parangón en ningún otro yacimiento del mundo. En ninguna otra parte se hace necesario recorrer un abrupto camino de casi un kilómetro por el interior de una cueva, descender al fondo de una profunda sima y trabajar en una atmósfera extremadamente pobre en oxígeno. Por otra parte, las actividades de los espeleólogos aficionados, que año tras año, habían accedido al yacimiento a la búsqueda de los preciados fósiles de oso, habían alterado profundamente los niveles superiores de sedimentos, rompiendo numerosos huesos y mezclándolos con restos de basura y bloques de caliza en un amasijo informe. De manera que, antes de pensar en iniciar una excavación sistemática y rigurosa, era preciso evacuar del yacimiento toneladas de estos sedimentos alterados y bloques de roca caliza con el fin de acceder a los niveles que hubieran podido quedar intactos.

    En la breve visita realizada al yacimiento en 1983 se extrajeron unos pocos kilos de sedimento para comprobar si aún quedaban fósiles humanos en la Sima de los Huesos, El hallazgo de dos dientes humanos, al lavar y tamizar cuidadosamente los sedimentos extraídos, confirmaron el gran potencial científico del yacimiento. A la luz de estos hallazgos, se determinó comenzar, en la siguiente campaña de excavación, la intervención sistemática en el yacimiento.

    Los 14 metros de altura del pozo que conduce al yacimiento de la Sima de los Huesos, se descienden a través de una escala.En la campaña de 1984 se estableció la estrategia de excavación y se instaló la infraestructura básica para llevarla a cabo. Así, se decidió evacuar los sedimentos alterados, en mochilas transportadas por los miembros del equipo de excavación, hasta la orilla del cercano río Arlanzón. Allí, se dejaban secar los sedimentos y luego eran lavados sobre tamices para recuperar los fragmentos de hueso. Dichos fragmentos eran posteriormente triados a la búsqueda de restos humanos.

    Para realizar esta tarea, se hizo preciso llevar la luz eléctrica hasta la Sima de los Huesos, ya que el empleo de carbureros consumía una buena parte del poco oxígeno presente en el aire del yacimiento. Con este propósito, el equipo tendió un cable eléctrico, de casi un kilómetro de longitud, desde el Portalón hasta la Sima de los Huesos, en donde se dispuso una sencilla instalación eléctrica, consistente en unos cuantos enchufes y bombillas. También se instaló una cuadrícula aérea, anclada en el techo de roca, con el propósito de establecer un sistema de referencias en el que situar los futuros hallazgos, de acuerdo con el método arqueológico.

    En los últimos días de la campaña de 1984, se descubrió que en el extremo oeste del yacimiento el nivel de sedimentos revueltos tenía muy poco espesor, quedando al descubierto una pequeña área de niveles inalterados. En esta zona (conocida como Área A) se descubrieron 4 fósiles humanos, a los que se sumaron los 78 restos que se hallaron al lavar, tamizar y triar los sedimentos revueltos.

    Durante la campaña de 1985 se excavó sistemáticamente el área A, hallándose en ella 3 nuevos fósiles humanos. Pero el nivel con fósiles humanos resultó ser muy delgado y pronto se agotó. Se hizo evidente entonces que los esfuerzos deberían concentrarse en la evacuación del material revuelto, que ocupaba la mayor parte del yacimiento, en la esperanza de que el mismo nivel con fósiles humanos hallado en el área A se encontrara también, bajo la capa de material alterado, en otras zonas del yacimiento. 

    Esta tarea, ya iniciada en 1984, se llevó a cabo durante las campañas de 1985 a 1989, en las que se extrajeron de la Sima de los Huesos, sin el concurso de maquinaria alguna, más de 12 toneladas de bloques calizos y sedimentos removidos. Este enorme trabajo dio como fruto el hallazgo de 131 nuevos fósiles humanos. 

    En 1987, el equipo diseñó e instaló en el yacimiento una plataforma suspendida, anclada a las paredes, que permitió trabajar sin pisar el suelo. También en este año, se practicó una perforación desde el exterior al techo de la vecina Sala de los Cíclopes, lo que facilitó la evacuación de los sedimentos fosilíferos y mejoró algo la ventilación en la Sima de los Huesos.

    Muchos de los fósiles que se han encontrado en la Sima de los Huesos han aparecido en el lavado de los sedimentosDurante la campaña de 1989, se finalizó la evacuación del sedimento removido, aunque la noticia más importante de ese año fue el descubrimiento, en el área A, que el nivel de fósiles humanos hallado en 1984, y aparentemente agotado en 1985, se extendía por un área mayor de lo que se había supuesto entonces. A la excavación sistemática de este nivel, siguiendo el método arqueológico, se dedicó el final de la campaña de 1989 y parte de los esfuerzos de la de 1990, recuperándose en él 47 nuevos fósiles humanos.

    La campaña de 1990 supuso un punto de inflexión en las excavaciones en la Sima de los Huesos. Por una parte, se delimitó la extensión del nivel fértil en fósiles humanos del área A, que resultó ser muy reducida, dando la impresión de que el yacimiento estaba próximo a agotarse. En segundo lugar, se localizó el lugar exacto de la cueva en el que se depositaron los sedimentos desechados por el equipo que realizó la excavación de 1976. Estos sedimentos fueron evacuados al exterior durante las excavaciones de 1989 a 1991. El lavado y posterior triado de este material produjo un total de 161 nuevos fósiles humanos. Finalmente, en los últimos días de la campaña de 1990 se hallaron media docena de fósiles humanos en otra zona del yacimiento próxima a la pared norte del yacimiento. Este nuevo punto de excavación pasó a denominarse Área B. Los nuevos fósiles humanos recuperados en Área B eran los más completos y mejor conservados de los hallados hasta la fecha. 

    Entre los años 1984 y 1990, ambos inclusive, se había encontrado en la Sima de los Huesos un total de 389 fósiles humanos. De ellos, 335 procedían de los sedimentos alterados por espeleólogos aficionados, y 54 habían sido hallados en los sedimentos inalterados (en las áreas A y B). Aunque el número de fósiles era realmente impresionante, y superaba al de cualquier otro yacimiento de su época (el Pleistoceno medio: entre hace 780.000 años a hace 120.000 años), lo cierto es que la mayor parte de los fósiles eran fragmentos muy pequeños de los que, aparentemente, se podía extraer muy poca información... tal como gustaban de recordarnos (un poco malévolamente) algunos colegas. Pero ésa era una falsa impresión. Había dos elementos esqueléticos relativamente abundantes en la colección de fósiles humanos de la Sima de los Huesos que aportaban una información muy relevante. 

    Los dientes, gracias a su resistencia y al gran número de piezas por individuo, son un fósil muy abundantes en Sima de los Huesos. Representan al menos a 28 individuosPor un lado los dientes, cuyo estudio permitió establecer en veinte el número mínimo de individuos (o de dentaduras, si se prefiere) representados por los restos recuperados en el yacimiento. Una cifra excepcionalmente alta entre los yacimientos con fósiles humanos de cualquier época o lugar. Los fósiles humanos se encuentran entre los más raros, por escasos, del campo de la paleontología; por eso son tan valiosos. Solo una pequeña fracción de los yacimientos arqueológicos ha proporcionado fósiles humanos. Y sobran dedos de la mano para contar los yacimientos, de la antigüedad de la Sima de los Huesos, en los que el número mínimo de individuos sobrepase la media docena. Y no se trata sencillamente de batir una marca (“mi yacimiento tiene más individuos que el suyo”), sino de una cuestión capital desde el punto de vista científico. Si el número de individuos en una muestra es muy bajo, no es posible conocer la variabilidad de la población original y, por tanto, es muy difícil valorar los resultados de cualquier estudio. En cambio, cuando el número de individuos es alto, se hace posible determinar las causas y grados de la variabilidad biológica y se pueden extraer conclusiones firmes sobre los humanos fósiles. En este contexto, se comprende la importancia del dato de que los fósiles de la Sima de los Huesos correspondieran a tantos individuos.

    Pero, por otra parte, de poco sirve tener muchos individuos identificados por sus dientes si no se conserva mucho más de sus esqueletos. Y aquí es donde cobraba importancia el otro elemento esquelético relativamente abundante en la muestra de la Sima de los Huesos: las falanges de manos y pies. Estos pequeños huesos se encuentran entre los más frágiles y delicados del esqueleto humano, hasta el punto que son excepcionales en yacimientos de la antigüedad de la Sima de los Huesos. De hecho, entre todos los yacimientos del Pleistoceno medio, sólo se conocía una falange humana fósil, procedente del yacimiento de Zhoukoudien en China (el celebérrimo “Hombre de Pekín”). Pues bien, en aquellos años se habían recuperado algo más de sesenta falanges en Sima de los Huesos, lo que constituía una cifra asombrosa. Este dato llevó a los miembros del equipo de excavación a sostener el argumento de que, si los huesos más frágiles aparecían en el yacimiento, era lógico pensar que también estuvieran en algún lugar del mismo el resto de los elementos del esqueleto. 

    Todas las regiones del esqueleto están reperesentadas en la Sima de los Huesos. Si las juntasemos podriamos tener un esqueleto compuesto como el de la imagen, si bien muy probablemente no represente un único individuoLa campaña de 1991 se inició bajo una nueva dirección científica. Hasta 1990, año de su jubilación, Emiliano Aguirre fue el director de las excavaciones en los distintos yacimientos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca. Durante esos años, el equipo de excavación se había ido articulándo en torno a los tres colaboradores más destacados de Aguirre: Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell. Este hecho recomendó que el equipo adquiriese una estructura diferente y relativamente original, con una dirección colegiada a cargo de los tres líderes de los diferentes equipos. En esta línea, Arsuaga, que había sido el encargado de dirigir la excavación de la Sima de los Huesos en la época de Aguirre, continuó desempeñando esa labor. 

    En esta campaña, 1991, se terminó de excavar el depósito de los desechos de la excavación de 1976 (con un balance de 54 nuevos fósiles humanos), y se acometió la excavación sistemática del área B, en donde, como ya queda dicho, se habían encontrado 6 fósiles humanos muy completos en 1990. Pronto se vio que el nivel en donde se encontraron esos fósiles humanos no había sido alterado por los espeleólogos aficionados, lo que hizo concebir esperanzas de hallar, en el área B, nuevos fósiles humanos muy completos y bien conservados. Estas expectativas fueron ampliamente colmadas ya que al final de la campaña se habían recuperado, en una superficie de apenas un octavo de metro cuadrado, excavada en tan sólo 20 cm de profundidad, 112 fósiles humanos nuevos. Pero lo más importante no era el número de fósiles hallados en un nivel estratigráficamente intacto, sino el extraordinario estado de conservación de estos fósiles. Además, se hallaron huesos de regiones del esqueleto de las que no había representación, o era muy escasa, en ningún otro yacimiento de su época. La Sima de los Huesos empezaba a configurarse como un yacimiento excepcional, tanto en número de fósiles como en la importancia científica de éstos.

    Excavación del Cráneo número 4 (Agamenón) en el año 1992Pero esta nueva situación también representaba nuevas condiciones de trabajo y nuevos retos. Los fósiles procedentes de los sedimentos no alterados eran mucho más frágiles que los de los sedimentos revueltos, lo que hacía de su excavación una tarea más delicada. Fue preciso emplear consolidantes para poder extraer los restos óseos del sedimento sin deteriorarlos. Debido a la gran humedad relativa del aire de la Sima de los Huesos no se pudieron usar los consolidantes habituales, que van disueltos en agua, y se hizo necesario elaborar otros, disueltos en acetona. Por otra parte, el excavar en niveles no alterados exige una metodología distinta, más sistemática, que el hacerlo en sedimentos removidos. En esencia, se trata de registrar, con la mayor exactitud posible, la posición tridimensional de cada fósil antes de extraerlo. Este método es el habitual en cualquier excavación arqueológica. 

    Pero no hay ninguna excavación en el mundo comparable a la de la Sima de los Huesos. En ningún otro yacimiento se recuperan, cada campaña, más de un centenar de fósiles humanos. Por ello, se decidió modificar la aplicación del método arqueológico tradicional en un detalle muy importante: mientras que los mapas de excavación, en otros yacimientos, se suelen realizar a escala 1:10, en la Sima de los Huesos se dibujan a escala 1:1. Este cambio de escala implica un aumento correlativo en la precisión de los mapas, siendo los realizados a escala 1:1 diez veces más exactos que los hechos a escala 1:10. Pero este aumento de la precisión, también incrementa notablemente el trabajo necesario para realizar los mapas a la nueva escala.

    Una vez excavados, los fósiles de la Sima de lo Huesos son mapados. De este modo, podemos conocer la posición exacta en la que se encontraban los restos antes de su extracciónAdemás de modificar el plan de actuación durante la excavación, también se hizo necesario cambiar la manera de trabajar en el laboratorio. Ahora había muchos más fósiles que limpiar, restaurar y volver a consolidar; todo ello sin perder la referencia del origen exacto de cada uno. Con este fin, se replanteó todo el método de trabajo en la excavación y el laboratorio y se establecieron protocolos para optimizar el trabajo en el reducido tiempo de una campaña de excavación.

    La campaña de 1992 fue planificada de acuerdo a objetivos muy ambiciosos. Por una parte, continuar la excavación sistemática del nivel fértil en fósiles humanos del área B, y, por otro lado, iniciar la excavación en zonas limitadas y escogidas (catas) en la rampa de acceso al yacimiento (la denominada Sima-Rampa, o SR). Las excavaciones en estas catas (nombradas de abajo arriba como SRB, SRM y SRA) aportaron una valiosísima información para entender la estratigrafía y el origen del yacimiento. Además, se recuperaron 16 fósiles humanos en SRB y SRM, algunos de los cuales pudieron ser puestos en conexión con otros procedentes de los sedimentos del lugar SH, poniendo de manifiesto que los esqueletos se depositaron originalmente en la rampa. 

    Aunque estos hallazgos eran muy importantes, fueron los extraordinarios descubrimientos realizados ese año en la excavación del área B, los que catapultaron al yacimiento de la Sima de los Huesos, y por ende a la Sierra de Atapuerca, al primer plano de la actualidad científica mundial.

    Un momento histórico: despues de trabajar durante toda la campaña de 1992 en su extracción, el Dr. Martínez entrega al Profesor Arsuaga el Cráneo 4 de la Sima de los HuesosEn los primeros días de la campaña se descubrió un neurocráneo humano completo (el Cráneo 4), bautizado informalmente como Agamenón, en un homenaje a la arqueología clásica. Para ilustrar la importancia del hallazgo, basta decir que en el registro fósil europeo de esa antigüedad solo se conocía un ejemplar comparable. La tarea de exhumar este fósil ocupó la práctica totalidad de la campaña y exigió la excavación de un área de cerca de un cuarto de metro cuadrado, hasta una profundidad de unos 25 cm. En ese reducido volumen fueron hallados otros 200 fósiles humanos, incluyendo un segundo cráneo humano (el Cráneo 5), apodado como Miguelón, en honor del pentacampeón del Tour de Francia, Miguel Indurain. A diferencia de Agamenón, Miguelón conserva también los huesos de la cara y es, hoy día, el cráneo humano fósil más completo y mejor conservado jamás descubierto. Más aún, algunos fragmentos craneales hallados ese año permitieron, junto con otros rescatados en campañas anteriores, reconstruir un tercer cráneo, también muy completo, de un individuo de unos 13 años de edad (el Cráneo 6), nombrado como Rui en honor de un burgalés inmortal, también llamado Rodrigo Díaz de Vivar. 

    El Cráneo 5 de la Sima de los Huesos, aparecido en el año 1992Los hallazgos de 1992 supusieron un auténtico punto de inflexión en cuanto a la consideración internacional de la importancia del yacimiento, que pasó a ser contemplado como uno de los yacimientos de fósiles humanos más importantes del mundo, y la clave para la comprensión de la evolución humana en Europa durante el Pleistoceno Medio.

    Desde entonces, las campañas de excavación se han sucedido ininterrumpidamente, verano tras verano, en la Sima de los Huesos. A lo largo de estos años el yacimiento ha continuado siendo pródigo en hallazgos extraordinarios. Así, en la campaña de 1994, la misma en la que se descubrieron en el nivel TD6 de la Gran Dolina los primeros fósiles de 'Homo antecessor', se descubrió y exhumó la única pelvis (Pelvis 1) prácticamente completa y no deformada del registro fósil de los homínidos. Siguiendo con la tradición de dar nombres informales a los fósiles excepcionales, fue apodada como Elvis, en recuerdo del cimbreante rey del rock´n´roll, Elvis Presley. En estos últimos catorce años hemos encontrado varios miles de fósiles humanos más en la Sima de los Huesos, hasta un total, siempre provisional, de 5.500 fósiles humanos. Una cifra inconcebible hace tan sólo una década y que supera el total de fósiles humanos hallados en el resto de yacimientos del planeta.

    La Pelvis 1 ('Elvis') de la Sima de los Huesos (Burgos, Atapuerca). Es la más completa del registro fósil mundial y pertenece a un individuo masculino de la especie 'H. heidelbergensis'Con todo, el hallazgo más intrigante, y quizá el más trascendente, de todos los realizados en la Sima de los Huesos no ha sido un fósil humano. En 1998 se descubrió, en el mismo nivel que los fósiles humanos, la única herramienta lítica encontrada en este yacimiento. Se trata de un hacha piedra, o bifaz, tallada en roca cuarcita de color rojo, a la que hemos apodado Excalibur. 

    El tipo de talla corresponde al denominado Modo 2, o Achelense, que es el correspondiente al tipo humano (ver más adelante) hallado en la Sima de los Huesos. Este modo tecnológico se encuentra ampliamente representado en otros yacimientos de Atapuerca, en la Trinchera del Ferrocarril, de antigüedad equivalente, como la Galería y los niveles altos de Gran Dolina. Es interesante destacar que en esos yacimientos son muy escasas las piezas del mismo formato y materia prima que el bifaz de la Sima de los Huesos. 

    Todos estos hallazgos, Elvis, Excalibur y el grueso de los miles de nuevos fósiles humanos proceden del Área B, en SH, cuya excavación dista mucho de estar agotada. Las últimas campañas de excavación (2002-2005) se han realizado atendiendo a una nueva estrategia científica. En vez de seguir interviniendo en el Área B, cuya riqueza en fósiles humanos está firmemente establecida, se han centrado los mayores esfuerzos en profundizar las excavaciones en SR y en excavar en otros puntos, distintos del Área B, en SH. Se trata de ampliar los datos sobre otros aspectos igualmente relevantes del yacimiento: confirmar la estratigrafía propuesta, precisar la datación del yacimiento y determinar la geometría del depósito. 

    La única pieza de industría lítica encontrada en la Sima de los Huesos: un bifaz realizado en cuarcíta roja y apodado ExcaliburComo resultado de estas actuaciones se han hallado varias decenas de nuevos fósiles humanos en la parte más alta de SR (en el punto de excavación denominado SRA), que pertenecen, sin ninguna duda, a los mismos individuos que se encuentran en SH, confirmando los resultados de campañas anteriores sobre el lugar original de deposición de los esqueletos. Además, en este punto (SRA) ha sido posible datar con total seguridad el depósito fosilífero en más de 350.000 años. Más adelante nos ocuparemos en extenso de la cuestión de la datación de los fósiles de la Sima de los Huesos. Pero antes, dedicaremos unas líneas a una pregunta que suscita la mayor curiosidad en el público general: ¿Cuánto queda aún por excavar en la Sima de los Huesos?

    Ésta es una pregunta que no admite una solución definitiva debido a la propia naturaleza del yacimiento. De hecho, fueron necesarios muchos años de trabajo para empezar a comprender, a partir de los escasos datos obtenidos en cada campaña de excavación, la complejidad geológica del mismo.

    Entre los fósiles humanos de la Sima de los Huesos aparecen mexclados los restos de al menos 167 osos, pertenecientes a la especie 'Ursus deningeri', un antepasado del oso de las cavernasLos fósiles humanos aparecen sedimentados, junto a fósiles de oso (de la especie 'Ursus deningeri'), en un estrato de arcillas de color rojo. Este nivel sedimentario se depositó sobre un relieve irregular previo, fruto de anteriores episodios de rellenado y erosión. A su vez, este nivel de arcillas rojas, rico en fósiles humanos, fue alterado por la posterior circulación de agua, resultando en un nuevo relieve irregular. Tiempo después, otra capa, que sólo contiene fósiles del mismo tipo de oso y de otros carnívoros (ver más adelante), cubrió los sedimentos ricos en fósiles humanos. De manera que los distintos niveles no tienen un espesor constante a lo largo del yacimiento, ni están situados horizontalmente unos sobre otros, sino que a menudo se ponen en contacto lateralmente.

    A esta geometría irregular del depósito, consecuencia de su compleja historia geológica, hay que añadir que los fósiles humanos no están distribuidos homogéneamente en su correspondiente nivel de arcillas rojas. Por el contrario, en algunas partes de SH, como el Área B o el Área A, se encuentran acumulados, mientras que en otras zonas del yacimiento son escasos o inexistentes. Esta distribución tan caótica es la consecuencia de que los huesos llegaron a SH acarreados, por pequeños “aludes” de barro, desde su lugar original de deposición en la rampa (SR).

    Una vez que los fósiles son recuperados del yacimiento y lavados, se extienden hasta que se secan por completoComo resultado de todo ello, no es posible predecir con exactitud cuánto tiempo será necesario para completar la excavación del yacimiento. Pero sí hay un dato muy interesante: el equipo que trabaja en SH ha estimado el porcentaje de fósiles humanos, respecto del total de los acumulados originalmente en el yacimiento, que ya han sido recuperados. Para realizar este cálculo, se ha partido de la certeza de que en la Sima de los Huesos se acumularon los esqueletos completos de al menos 28 individuos. Este dato, junto con los estudios realizados sobre el patrón de fracturación de los fósiles humanos en el yacimiento, permiten hacer una estimación prudente del número de restos fósiles esperados en el yacimiento. Pues bien, el equipo piensa que, hasta la fecha, sólo se ha recuperado alrededor de un tercio del total de fósiles humanos del yacimiento. 

    La edad del yacimiento

    Uno de los conocimientos del campo de la Paleontología que más fascina al público en general es el de la antigüedad de los fósiles. Resulta asombroso que se pueda saber con tanta precisión la edad de acontecimientos muy remotos, que nadie ha presenciado. Aunque queda fuera del propósito de estas páginas el explicar detalladamente las diferentes técnicas de las que se valen los científicos para datar los fósiles, sí podemos hacer algunas consideraciones generales que resultan útiles para comprender la base del método y valorar los resultados. 

    En Paleontología existen dos formas de datar un acontecimiento. Una manera de hacerlo consiste en establecer su datación relativa; es decir, situar un acontecimiento en una escala de sucesos ordenada temporalmente. Por este procedimiento, la antigüedad queda establecida en términos de “ocurrió antes de, y después de”, pero no implica el conocimiento de la edad exacta. Este concepto puede ser ilustrado con un caso de la vida cotidiana. Los términos abuela, madre e hija establecen una datación relativa entre tres mujeres, siendo la abuela la mayor, la madre la de edad intermedia y la hija la más joven, pero no nos informan sobre la edad exacta de las tres mujeres. El establecimiento de la edad exacta (o aceptablemente precisa) de los acontecimientos es el objetivo de las técnicas de datación absoluta. En el caso anterior se trataría de conocer las edades de la abuela, la madre y la hija.

    Los materiales y métodos de excavación son el punto de partida para el trabajo de gabinete y la posterior publicación de los resultadosHabitualmente, se comete el error de pensar que el término “absoluta”, referido a una datación, implica un significado del tipo de “definitiva” o “incontestable”. En paleontología no existen dataciones definitivas o incontestables, éstas son siempre objeto de contrastación por técnicas diferentes y sólo cuando los datos obtenidos por métodos diferentes (“relativos” o “absolutos“) coinciden, se puede pensar que se tiene un conocimiento razonablemente aproximado (que siempre puede ser mejorado mediante la aplicación de nuevas técnicas) de la edad del fósil o del yacimiento.

    El establecimiento de la edad relativa de los yacimientos (y por tanto de los fósiles contenidos en ellos) es una tarea de la que se encarga la Bioestratigrafía. En esencia, se trata de construir un marco cronológico (o escala cronobioestratigráfica) en el que se ordenan temporalmente las distintas especies que han vivido a lo largo de la historia de la vida. Para realizar esta tarea, los científicos emplean conceptos y métodos procedentes del campo de la geología (como el principio de superposición de los estratos) y de la biología (como es la naturaleza irreversible del proceso evolutivo). De este modo, las diferentes especies fósiles que aparecen en un yacimiento le indican al biostratígrafo el momento temporal al que corresponde.

    Por su parte, las técnicas empleadas habitualmente para realizar las dataciones absolutas se basan en el fenómeno de la radioactividad natural para establecer cuánto tiempo ha pasado desde que sucedió determinado acontecimiento. Para ello, se miden las proporciones relativas de determinados isótopos (que son los que dan nombre a cada técnica), que van cambiando en función directa del tiempo transcurrido. Si el acontecimiento datado es la muerte del organismo que produjo el fósil (como en el caso de la celebérrima técnica denominada 'carbono-14'), entonces se establecerá directamente la antigüedad de dicho fósil. Pero más frecuentemente, el acontecimiento que puede ser datado por estos métodos es la formación de determinados tipos de rocas, como los basaltos volcánicos (la técnica conocida como "potasio/argón") o los espeleotemas, estalactitas y estalagmitas, (con la técnica denominada como "series de uranio").

    Gracias al mapado de los fósiles en la Sima de los Hueso, podemos dónde y en qué posición se encontraba cada fósil en el yacimientoHay una cuestión de la máxima importancia a la hora de comprender y valorar una datación obtenida mediante estos medios, basados en propiedades físicas. Se trata del denominado alcance máximo, límite, o rango, del método; es decir, la edad máxima que puede alcanzarse, con precisión aceptable, con cada técnica concreta. Actualmente, el límite del método del carbono-14, por ejemplo, se sitúa alrededor de los 40.000 años de antigüedad; más allá de esa antigüedad los resultados de esta técnica no son fiables y no se emplea para datar acontecimientos que superen esa fecha. En esencia, el alcance máximo de cada técnica viene condicionado por la capacidad de la tecnología para medir con precisión el número exacto de átomos de los isótopos correspondientes. Inevitablemente, todos los instrumentos de medida tienen un margen de error y la magnitud de dicho error determina la fiabilidad de los resultados a partir de una fecha determinada, que varía con cada método. Cuando se produce un avance tecnológico que permite disminuir el error, y aumentar la precisión de la medida, en un método determinado, entonces aumenta el alcance máximo de dicho método. Así ocurrió, por ejemplo, con el carbono-14 hace algunos años, cuyo alcance aumentó al emplear aceleradores de partículas asociados a los aparatos de medida. 

    Después de esta breve incursión en el mundo de las dataciones, volvamos de nuevo al caso de la Sima de los Huesos. Ya se ha comentado que cuando se halló la primera mandíbula humana en la campaña de 1976, su asociación en el yacimiento con los fósiles de 'Ursus deningeri' sugería una gran antigüedad para el resto. Puesto que dicha especie de oso se extinguió hace alrededor de 120.000 años, ésa parecía la edad mínima atribuible al fósil humano. Sin embargo, el hecho de que los niveles del yacimiento de los que procedían tanto los fósiles de oso como los humanos hubieran sido removidos por los espeleólogos aficionados cuestionaba esta datación. Había autores que sugerían que los fósiles de los osos podían proceder de un estrato diferente del de los humanos y tener, por tanto, edades diferentes. 

    Esta duda no quedó despejada hasta la campaña de 1991 en la que, una vez desalojados los sedimentos alterados, se accedió a los niveles intactos y se comprobó que contenían tanto fósiles de 'Ursus deningeri', como fósiles humanos. De este modo quedó confirmada la asociación entre ambas especies y se estableció en 120.000 años la edad mínima del yacimiento. Pero este dato, con ser importantísimo, pues confirmaba la gran antigüedad de los fósiles humanos, era demasiado amplio aún y se consideró como un objetivo prioritario el intentar precisar más la datación del yacimiento. En aquel momento no se había encontrado ninguna roca susceptible de ser datada y que tuviera una relación estratigráfica clara con los fósiles humanos, por lo que se trabajó en dos líneas independientes. Por una parte, estudiando el resto de la fauna fósil del yacimiento y, por otro lado, aplicando nuevas técnicas, algunas aún experimentales, para datar los propios fósiles. Los resultados alcanzados por ambos métodos coincidían en señalar una edad mínima mayor para los fósiles de la Sima de los Huesos, en torno a los 250.000 años de antigüedad. 

    El Cráneo número 5 apareció fragmentado en distintas piezas, una de ellas fue el hueso frontal de la imagenFinalmente, después de más de diez años de excavar en distintos puntos del yacimiento, en la campaña del año 2001 se realizó un descubrimiento que permitió precisar más la datación. Ese año, se encontró en la parte superior de la rampa (en el lugar denominado SRA: Sima-Rampa Alta) una estalagmita horizontal depositada sobre niveles fosilíferos que contienen decenas de fósiles humanos de los mismos individuos hallados en SH. Este tipo de roca sedimentaria puede ser datada, con gran fiabilidad, por el método de las series de uranio (comentado más arriba). Pues bien, los resultados obtenidos para la estalagmita de SRA determinan que su antigüedad rebasa el alcance máximo de dicha técnica, establecido en 350.000 años, por lo que los sedimentos que están bajo ella y, por lo tanto, los fósiles humanos son más antiguos de esa edad. 

    Una última reflexión para concluir con el apartado de la antigüedad de la Sima de los Huesos. Frecuentemente, se comete el error de confundir la edad mínima de un yacimiento con su edad absoluta. Una edad mínima de 350.000 años no quiere decir, como a veces se recoge erróneamente en los medios de comunicación, que el yacimiento tenga 350.000 años de antigüedad, exactamente, sino que es más antiguo que esa cifra, sin que se pueda precisar cuánto más. Éste es un concepto que conviene aclarar, porque a veces se nos acercan personas que nos dicen que hemos ido cambiando la edad del yacimiento a lo largo de los años, haciéndolo cada vez más antiguo. Y no es cierto. Lo que ha ocurrido es que se ha ido precisando cada vez más la datación, desde una edad mínima, al principio, de 120.000 años hasta una edad mínima, en la actualidad, de 500.000 años. Y en el momento en que los avances tecnológicos permitan perfeccionar los instrumentos de medida, disminuyendo su error, todavía se podrá precisar más la datación de la estalagmita de SRA y establecer una edad mínima del yacimiento aún más ajustada… pero que inevitablemente será mayor

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    http://www.atapuerca.tv/atapuerca/yacimiento_huesos.php

     

     

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